sábado, 11 de diciembre de 2010

Novela Niley 02 - Cautiva en su cama!!!!

Hasta que el padre de Nick les había pedido que se reunieran con un viejo amigo que tenía un problema. Como un favor, había dicho.
¿Paul pidiendo un favor? El reciente roce con la muerte de Kev había cambiado las cosas, pero Nick no confiaba del todo en el Cambio. Aun así había aceptado la reunión. Escucharía el problema de aquel tipo y a lo mejor le daba algún consejo. De ningún modo iba a aceptar algo que le mantendría...
Un hombre se estaba acercando a él. Nick se fijó en las características más sobresalientes. Norteamericano. De unos cuarenta años. Buen aspecto. Indudablemente militar, a pesar de que iba vestido de civil.
-¿Nicholas Jonas?
Nick se puso de pie y le tendió la mano.
-Liam Hamilton. Siento llegar tarde.
-No hay problema, señor Hamilton.
-Coronel -la mano de Hamilton era suave, pero apretó con fuerza-. Soy militar -una sonrisa breve y de dientes muy blancos-, del ejército de los Estados Unidos. ¿No se lo dijo su padre?
Nick le hizo un gesto para que se sentara y después pidió dos cervezas más al camarero.
-Mi padre me ha dicho que ustedes dos son viejos amigos y poco más.
-En realidad, la amistad era entre su padre y el mío -el camarero dejó en la mesa dos botellas heladas, Hamilton ignoró la suya-. ¿Qué tal está Paul?
-Bien -dijo Nick en tono educado mientras se preguntaba por qué le disgustaba Hamilton.
-Quiero darle las gracias por venir hasta aquí tan deprisa, señor Jonas.
Nick no respondió. Se aprendía más dejando que se prolongaran los silencios que corriendo a llenarlos.
-Recurrir a la amistad puede resultar presuntuoso, pero le necesitaba... -Hamilton hizo una pausa-. Usted y su empresa tienen una gran reputación.
-Podría haber llamado, salimos en la guía.
-No podía hablar de esto por teléfono.
-¿Hablar de qué?
-Directo al asunto, me gusta -la sonrisa de Hamilton se oscureció-. Se trata de mi prometida. Me temo que ha cometido una... una indiscreción.
Nick respiró hondo. A veces la gente confundía su empresa con una agencia de detectives.
-Coronel -dijo en tono cortés-, me temo que no ha entendido bien a qué se dedica mi empresa. No soy detective privado, no me ocupo de asuntos personales.
-Lo sé -dijo Hamilton, bajando la voz-. Lo que voy a contarle tiene que mantenerse en el más absoluto secreto.
La prometida de Hamilton se habría acostado con otro hombre, seguro que era eso a lo que se refería con la palabra «indiscreción». ¿Se pensaba Hamilton que era un pistolero? Un par de tipos habían ido a Especialistas en Situaciones de Riesgo con una petición similar, pero el asesinato no estaba en su cartera de servicios.
-Mi prometida se ha visto envuelta en... en algo...
-¿Una aventura con otro hombre?
El coronel dejó escapar una carcajada.
-Me gustaría que fuera así de simple -dudó, y se acercó más-. Trafica con drogas.
-Trafica con...
-Cocaína. Ya sabe que la valija diplomática no está sujeta a registros de aduana. Miley utilizaba mis privilegios para enviar cocaína a los Estados Unidos.
Nick lo miró fijamente. Aquello era demasiado.
-¿Es una adicta?
-Por lo que yo sé, no.
-Entonces, ¿por qué lo hace?
-Por dinero, supongo. Mucho dinero.
-¿Qué pasó cuando la atraparon?
-No la han atrapado. No las autoridades. Alguien me dio el soplo de lo que hacía.
-Alguien que se lo debía.
-Puede decirlo de ese modo. La cuestión es que me hice cargo.
Lo que significaba que el coronel había recurrido a su influencia para enterrar el asunto.
-Hablé con Miley. Pensé que estaría agradecida, pero se mostró aterrorizada. Me dijo que la gente a la que pertenecía la coca pensaría que les había estafado e irían a por ella.
-Bueno, seguramente tiene razón.
-Le dije que estaría segura bajo mi protección, pero no me creyó. Esto fue hace cuatro días -Hamilton respiró hondo-. Ayer, desapareció.
-¿Secuestrada? -dijo, sintiendo cómo se le erizaba el pelo de la nuca.
-Puede ser. 0 puede que huyera. Sea lo que sea, está en peligro.
-¿Ha ido a las autoridades? -preguntó, aunque conocía la respuesta.
-No puedo. Tendría que contar toda la historia. Implicar a Miley...
-Implicarse a usted -el coronel no respondió. Después de un minuto, Nick asintió con la cabeza-. Entiendo su problema, coronel, pero no sé cómo podemos ayudarle.
-Pueden encontrarla.
-Eso es imposible.
-Usted conoce este país.
-Y usted parece conocer mucho de mí -dijo Nick, entornando los ojos.
En lugar de responder, Hamilton sacó una fotografía y la colocó encima de la mesa.
-Esta es Miley.
Reacio, Nick tomó la foto y la miró. Había esperado que la prometida del coronel fuera atractiva. Un hombre como él no tendría una que no lo fuera, pero Miley Cyrus tenia un rostro y un cuerpo de ésos que inspiran a los artistas.
La foto se había tomado en una playa un día con suficiente viento como para que los oscuros rizos cubrieran sus hermosos pechos de un modo muy sugerente. Llevaba unos pantalones cortos que dejaban ver unas interminables piernas. Sus ojos eran grandes y oscuros y su boca...
Su boca estaba hecha para el pecado.
Una sensación de deseo recorrió el vientre de Nick.
-Es muy atractiva.
-Es preciosa -dijo Hamilton, masticando las palabras-. Más que preciosa. Es todo lo que un hombre podría desear y... quiero que vuelva.
-Vaya a las autoridades.
-Acabo de decirle...
-No puede, sí, me lo ha dicho, pero le estoy diciendo...
-Está implicada con el cártel de Rosario. ¿Le dice algo ese nombre, señor Jonas?
Nick apretó los labios.
-¿Por qué debería decirme algo?
-He revisado sus antecedentes. Conozco la historia. Perdió una compañera. ¿Puede quedarse tranquilo mientras yo pierdo a mi prometida a manos de la misma gente?
Un golpe de viento movió la fotografía que Nick había dejado encima de la mesa. La cazó en el aire y volvió a mirarla.
-¿Por qué trataba ella de pasar coca?
-Se lo he dicho: no lo sé.
-Dijo que por el dinero.
-Entonces, ¿por qué me lo pregunta otra vez?
-A lo mejor lo hizo por divertirse.
-¿Qué importa eso? Lo hizo, y ahora...
-A lo mejor lo hizo por usted -Nick sonrió con frialdad-. A lo mejor es usted quien está detrás del tráfico. 0 puede ser que su prometida quisiera poner fin a su relación y por eso ha desaparecido.
-¿Me está acusando de algo? -dijo Hamilton, apretando los dientes.
-Simplemente quiero advertirle de que si empiezo a husmear, puedo encontrar cualquier cosa.
-Entonces, lo hará.
Nick miró la foto. Deseó que se hubiera tomado desde más cerca. Había algo en los ojos de Miley Cyrus...
-¿Quién fue la última persona en verla?
-Mi cocinera. Llevó la comida de Miley al lado de la piscina. Cuando volvió a por la bandeja, la puerta de atrás del jardín estaba abierta, y Miley había desaparecido.
-Quiero hablar con la cocinera y el resto de su servicio.
Los ojos de Hamilton brillaron.
-Gracias, señor Jonas.
-No me dé las gracias hasta que haya, recuperado a su prometida, coronel -Nick echó un vistazo al reloj-. He alquilado un todo terreno. ¿Cuál es su dirección?
Hamilton dijo el nombre de una calle en la parte alta de Cartagena, en uno de los barrios más caros de la ciudad.
-Nos veremos allí -dijo Nick.
Dentro del Escalarle alquilado, sacó la foto, la apoyó en el volante y miró fijamente a Miley Cyrus. Desde luego no tenía el aspecto de una narcotraficante, pero los años de la Agencia le habían enseñado que el refrán era cierto: no podía fiarse de las apariencias.
Aun así, había algo en sus ojos... Miró la fotografía un largo minuto. Por alguna razón que no podía comprender, pasó el pulgar por los labios de Miley.
Después arrancó el Escalarle y se dirigió a las colinas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..