sábado, 18 de diciembre de 2010

Novela Niley 07 - Cautiva en su cama!!!!


En cuanto estuvieran solos en cualquier sitio... Venga, no tenemos todo el día.
-Me vestiré, pero espera fuera.
-Buen intento, nena, pero no funciona -dijo con una sonrisa.
Miley sintió que se estaba ruborizando.
-No pienso vestirme contigo aquí.
-Sí -su voz estaba recuperando el tono duro-. Lo vas a hacer.
Fue hacia ella. Miley se echó para atrás, pero se encontró con la pared. Mientras él la miraba a los ojos las manos masculinas fueron hacia el cinturón del albornoz. Ella le dio una bofetada. El la agarró de las muñecas y le levantó los brazos por encima de la cabeza con una mano mientras con la otra deshacía el nudo.
Iba a gritar. Nick lo sabía. Esa mujer era como un gato salvaje.
-Haz un solo ruido -rugió él- y te arrepentirás.
-Suéltame. ¡Suelta! Maldito...
La hizo callar con lo único que podía: la boca.
Gritó contra sus labios mientras trataba de escabullirse. Nick se acercó más, sujetó más fuerte la muñeca y endureció el beso.
Estaba histérica, gritando dentro de su boca. Estaba aterrorizada, y era lo normal: había engañado a Hamilton, robado droga y huido hasta aquellas montañas infectadas de bandidos.
Era la clase de mujer acostumbrada a hacer lo que le daba la gana, sin moralidad. Una mujer que utilizaba su aspecto para lograr sus objetivos. ¿Por qué tenía el sabor del cielo?
La realidad se hizo borrosa. Agarró su rostro con una mano y cambió el ángulo del beso, y cuando abrió la boca para gritar, deslizó la lengua dentro.
Ella gimió, se resistió. Y entonces... entonces hizo un sonido casi imperceptible. El sonido que emite una mujer cuando se entrega a un hombre. Nick soltó las muñecas y enterró sus dedos entre el pelo. Le alzó la cabeza de modo que pudiera profundizar el beso.
Miley volvió a la acción. Lo golpeó con el puño y levantó la rodilla, buscando su punto más débil, y lo hubiera encontrado si él no hubiera reaccionado tan deprisa. La agarró de las manos, la apoyó en la pared y se apoyó en ella.
Se miraron un largo minuto. Ambos respiraban con dificultad. Entonces, despacio, sujetando aún las manos, Nick dio un paso atrás.
El albornoz se había abierto durante el forcejeo. Nick bajó los ojos para ver la parte descubierta. Unos pechos levantados con pezones rosa pálido. Un tenso ombligo. Un delicado contorno de oscuros y sedosos rizos.
Intentó por todos los medios que su expresión no mostrase nada, aunque debería estar ciega para no darse cuenta de que se había puesto duro como una piedra y que su erección luchaba para liberarse de la cremallera.
Pensó en poseerla. Allí mismo. Contra la pared. No importaba que ella tratara de negarlo; estaba sintiendo el mismo deseo. Lo había notado en el beso, escuchado en sus gemidos. Aún lo podía ver en sus ojos llenos de pasión. En los tensos pezones.
Todo lo que tenía que hacer era desabrocharse los pantalones, agarrarla de las nalgas y levantarla. Si protestaba sería sólo unos segundos, sólo hasta que estuviera dentro de ella, hasta que empujara, hasta que ella diera un agudo grito y llegara al... ¿Estaba perdiendo la cabeza?
Era un trabajo. Un trabajo que no había querido. Estaba traficando con droga o la había robado. Había pasado media vida combatiendo a gente como ella. Además, era la mujer de otro. Ella podía decir lo que quisiera sobre Hamilton, pero eso no Kevbiaba el hecho de que pertenecía a ese hombre. Al diablo con los gemidos. Una mujer podía fingirlos. Sería así seguramente como habría hecho con Hamilton.
Los ojos de Nick se oscurecieron de disgusto. Por sí mismo y por la mujer desnuda que tenía delante.
-¿Así era como mantenías al pobre Liam ignorante de lo que hacías? -dijo con frialdad-. ¿Haciéndole saber que esto es lo que podría tener algún día?
-No sé qué...
Miley se quedó sin respiración. Una mano estaba en su pecho, y las yemas de los dedos acariciaban el pezón. Le habían acariciado los pechos antes, pero nunca se había sentido... sentido... El terror inundaba sus sentidos. Terror y algo más, algo infinitamente más oscuro.
-No me lo explico. Cómo un tipo tan inteligente puede portarse como un bobo -Nick sonrió-. Después vi la casa. La distribución de las habitaciones. Y pensé que era un idiota dejándote dormir sola -inclinó la cabeza y olió el suave aroma a flores de su pelo-. Ahora empieza a tener sentido. Le has manejado como una hembra maneja a un garañón, dándole pistas de lo que podría tener si se portaba bien.
-¡Estás loco! Nunca...
Se interrumpió cuando le agarró el pecho. La palma era áspera; cuando el pulgar acarició el pezón, se echó para atrás... Y sintió una oleada de calor líquido en la parte baja del vientre.
El frío, pensó, era el frío, tenía que ser eso, eso y el miedo.
-La cuestión es que Liam no sabía cómo manejarte -una sonrisa se dibujó en la boca de su captor-. Pero yo sí.
De pronto, Nick dio un paso atrás. Miley se balanceó y agarró los extremos del cinturón del albornoz e intentó atarlos.
-Vístete. Rápido, o lo haré yo.
Mirarlo a los ojos era como mirar un glaciar. Nada de sentimientos, sólo fuerza.
Nick fue hasta una silla y se sentó. Cruzó los brazos y cruzó las piernas. Se fijó, como si tuviera importancia, en que llevaba botas al estilo del Oeste.
Miley esperó. Lo mismo hizo él. Finalmente, se dio la vuelta y empezó a dejar caer el albornoz.


1 comentario:

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..