viernes, 7 de enero de 2011

Novela Niley 14 - Cautiva en su cama!!!!



Había un comedor, pero Nick dijo que comerían en la mesa de la cocina.
El rey, pensó Miley, haciéndose el humilde ante sus súbditos... y eso que Sally lo trataba sin ninguna formalidad. Era una mujer alegre que hablaba incesantemente mientras preparaba y servía la comida. Miley sólo podía entender algunas cosas de las que decía. Había estudiado español dos años en la universidad y luego un curso intensivo antes de ir a trabajar con Liam a Colombia, pero cómo hablaba la gente en los sofisticados restaurantes y oficinas de Cartagena tenía poco que ver con el acento indígena de Sally.
Nick, sin embargo, se adaptaba con facilidad. Reía y bromeaba, y Sally se ruborizaba de placer cada vez que lo hacía. Era fácil apreciar que a Sally le gustaba ese hombre.
Si simplemente supiera quién era realmente Nick, pensó Miley mientras masticaba. La comida era estupenda, y resultó que estaba muerta de hambre. Todo lo que había tomado desde la noche anterior había sido un café. Y ya era de nuevo de noche.
Dejó escapar un suspiro de alivio. Menos mal que estaba Sally. Saber que el ama de llaves dormía bajo el mismo techo, seguramente impediría que Nick....
¿Qué hacía aquella mujer?
-¿Sally? -el tenedor de Miley golpeó contra el plato-. Sally, espera... -demasiado tarde. Un alegre balanceo y el ama de llaves desapareció tras la puerta de la cocina. Miley miró a Nick-. ¿Adónde va?
-A su casa.
Nick se estaba terminando su sancocho y su acepa y parecía que la comida ocupaba toda su cabeza.
-¿No vive aquí?
-Vive en un pueblo a tres kilómetros.
-Creía que...
-Me imagino lo que creías -dijo, dejando el tenedor en el plato y limpiándose los labios con la servilleta-. Siento defraudarte, pero tú y yo vamos a pasar la noche solos.
El hombre que había bromeado con Sally y alabado su cocina, había desaparecido. Había sido reemplazado por el extraño que la había raptado horas antes. Miley se obligó a mirarlo a los ojos.
-Si intentas algo conmigo -dijo ella-, te mataré.
Una sonrisa perezosa se dibujó en los labios de Nick.
-¿Me qué? ¿Con tus propias manos?
Si hubiera sido una agente de verdad, hubiera podido. Los agentes aprendían cosas así. Pero a ella la habían entrenado menos de dos semanas, la habían sacado de su tranquilo despacho en Inteligencia y la habían lanzado a una pesadilla.
De todas formas, no había que ser un espía para saber que achantarte en un farol era un error.
-Haré lo que tenga que hacer -dijo con una frialdad que a ella misma le pareció admirable.
La sonrisa desapareció del rostro de Nick mientras empujaba su silla y se ponía de pie.
-En ese caso -dijo con suavidad-, empecemos.
Demasiado para seguir con el farol.
La mano de él se cerró sobre su hombro. Trató de no responder a la presión.
-Levántate, Miley.
-No -el aire no le llegaba a los pulmones-. Te juro que si...
-¡Levántate!
El dolor era casi insoportable. Apretando los dientes hizo lo que le ordenaba. La sacó de la cocina, recorrieron el pasillo y volvieron a la biblioteca. ¿Iba a en cerrarla en la habitación segura?
-Siéntate.
Se sentó casi derrumbándose en una silla que había en frente de una enorme chimenea. Nick se dirigió a un mueble, sacó una botella y llenó dos copas. Le tendió una. Miley miró la copa como si fuera a empezar a arder en cualquier momento.
-Por favor -dijo con voz ronca-, es brandy. Mira -se acercó una copa a los labios y bebió un sorbo, después hizo lo mismo con la otra y volvió a ofrecérsela-. Bebe. A lo mejor así recuperas algo de color en la cara.
Aceptó la copa y bebió un pequeño sorbo. El brandy era estupendo, cálido y delicioso. Cerró los ojos y dejó que su calor bajara por la garganta, después degustó el sabor en los labios. Cuando levantó los párpados, vio a Nick, mirándola. Siguiendo el recorrido de su lengua a lo largo de los labios. Sus ojos se encontraron.
-¿Mejor? -dijo con voz áspera.
Ella asintió, y Nick se sentó en frente de ella mientras hacía rodar la copa entre las palmas de las manos para calentar el brandy antes de llevárselo a los labios.
-Es hora de hablar de negocios.
El corazón le latía desbocado, y trató de no aparentar miedo.
-No tenemos ningún negocio de que hablar.
-Te equivocas -dijo, entornando ligeramente los ojos-, sí lo tenemos.
La copa que Miley tenía entre las manos, empezó a temblar. Lo que tenía que hacer era mantener la calma. Impresionarle con su sinceridad.
-Mira -dijo, intentando parecer sincera-. Entiendo que Liam te contratara para encontrarme. Me has encontrado. Díselo. Llámalo y dile que has cumplido con el trabajo que te encargó y después... después dile que no pienso volver a Cartagena -¿habría parecido sincera o desesperada?-. Después deja que me marche.
Nick sonrió en silencio, y dijo:
-Tú te marchas y yo vuelvo a Cartagena con las manos vacías.
-Te pagará, verá que has hecho tu trabajo.
-No me paga por esto.
Miley abrió desmesuradamente los ojos a causa de la sorpresa.
-¿Entonces por qué...?
-¿Por qué huiste?
Se puso de pie, y dijo:
-Ya hemos hablado de eso. Le dejé.
-Huiste. Es diferente. Quiero saber la razón.
-No es de tu incumbencia.
Nick se puso en pie también. Un segundo después la tenía sujeta contra la pared por los hombros.
-¿Te ha pegado?
-No.
-¿Ha abusado de ti?
-No. Maldita sea, apártate de mí.
-¿Por qué te convertiste en una ladrona?
El corazón de Miley casi se detuvo. Pensó en el minidisco de ordenador escondido en el fondo de su bolso y en la información que contenía.
-No sé de qué me hablas.
-Dame un respiro, nena. Hamilton me lo contó todo. Te pilló utilizando el correo de la embajada para pasar cocaína. Se jugó el cuello para salvarte, y tú se lo pagas huyendo de él -sus dedos se le clavaban en la piel-. El no sabe por qué, pero yo sí. Escapaste con un alijo de coca.
¿Se reía? ¿Lloraba? ¿Qué era mejor, que Nick pensara que había robado droga... o que supiera que lo que realmente había robado metería a Liam Hamilton y al jefe de un cártel en una prisión federal? Daba lo mismo. No podía contarle nada. Además, ¿qué le importaba? Su trabajo era encontrarla y llevarla de vuelta a Cartagena.
No iba a volver de ningún modo. Sabía demasiado bien lo que le esperaba allí.
-¿Dónde está? ¿Dónde escondiste la mercancía?
-Liam te mintió -dijo, mirándolo fijamente a los ojos-. Te contó esa historia para que me buscaras y me llevaras de vuelta, pero no es verdad. Nada de droga, huía de él, porque... porque no me dejaba tranquila.
Nick torció el gesto.
-Aquellas habitaciones separadas -dijo con suavidad-. Diablos, ¿cómo voy a reprochárselo? Eres su prometida.
Tragó con dificultad y pensó que a lo mejor la verdad, al menos la parte de ella que podía revelar, funcionaba.
-Trabajaba para él en los Estados Unidos. Cuando vine a Cartagena como su asistente personal, me dijo que tenía una casa enorme con muchas habitaciones vacías y que todo sería más sencillo si me trasladaba a vivir allí -más fácil para ella conseguir encontrar los trapos sucios que la Agencia quería, pero eso no podía revelarlo.
¿Sería verdad? Nick entornó los ojos. Eso explicaría las habitaciones separadas, pero tampoco había nacido ayer.
-Es una bonita historia.
-Es lo que realmente ocurrió. Estuvo bien durante un tiempo, pero entonces... empezó a decir cosas. Hacer cosas... -eso también era verdad, sólo recordarlo le daba arcadas, y a partir de ahí tenía que decorar la historia-. Le dije que mandaría un informe.
-¿Y?
-Y dijo que nadie me creería. Que yo no soy nadie. Que él es un coronel con una brillante hoja de servicios.
Nick la soltó y dejó caer los brazos.
-Así que decidiste escapar.
-Sí.
-Hacer un viajecito por una zona llena de bandidos e insurgentes -apretó la mandíbula-. Exactamente lo que hace la mayoría de las mujeres cuando su prometido sugiere un asuntillo.
-¿Has escuchado una sola palabra de lo que te he dicho? No es mi prometido.
Nick sonrió con frialdad. No la creía. Bueno, ¿por qué iba a hacerlo? Tenía razón, su historia estaba llena de agujeros pero ¿qué más iba a decirle? Sería mucho más peligroso olvidar que trabajaba para un hombre que quería lo que ella tenía con la suficiente fuerza como para matarla.



Nick estaba jugando con ella al poli bueno y al poli malo. Nadie había oído nunca que la misma persona fuera la que hacía los dos papeles... y menos si descubría que su prisionera temblaba cuando la tocaba.
De pronto todo parecía más claro. La oscuridad que se cerraba alrededor de la casa. El silencio. El aparentemente interminable bosque y las montañas que los separaban del resto del mundo. El hombre que estaba a unos pocos centímetros de ella de pie con los brazos cruzados de modo que se apreciaba cada músculo de su torso.
El corazón de Miley empezó a latir a toda velocidad.
-Es tarde. Estoy agotada. ¿Has planeado dejarme ir a dormir o va a seguir el interrogatorio hasta que me desmaye?
-¿Interrogatorio? -sus labios se separaron y dejaron ver los dientes-. Nena, no tienes ni idea de lo que esa palabra significa. Lo nuestro es sólo una conversación -miró el reloj-. Pero tienes razón. Es tarde y ha sido un día demasiado largo. Diría que sí, que es hora de decir que es de noche -hizo un gesto con la cabeza en dirección al pasillo-. Vámonos a la Cama.
Esa vez el corazón se le subió hasta la garganta.
-¿Qué... qué significa eso?
-¿Por qué, cariño, qué crees que significa?
La agarró del codo, pero ella se negó a moverse.
-No voy a dormir con usted señor Jonas.
-Puedes apearme el tratamiento, nena. Mi nombre es Nick. Considerando las circunstancias creo que podemos dejar a un lado las formalidades.
-He dicho...
Sí. He oído lo que has dicho -endureció el tono y la fuerza de la mano sobre el codo-. Creo que ya hemos hablado de esto. Harás lo que te diga.
-No -la voz era temblorosa, pero le sostuvo la mirada-. No pienso dormir con...
Gimió cuando la mano se deslizó hasta la muñeca y los dedos se clavaron en su piel.
-Vamos.
-Nick, por favor...
-Ya está bien -rugió, y la levantó y se la echó al hombro.
Chillando, lo golpeó con los puños en la espalda. La ignoró y la llevó a través de la casa a oscuras hasta el interior de una enorme habitación donde la dejó de pie en el suelo y encendió las luces.
-Mi habitación -dijo sin entonación-. Espero que se encuentre cómoda, señorita.
-¡No hagas eso! No eres la clase de hombre que... que...
-¿No lo soy? -Nick cerró la puerta y se volvió hacia ella-. De momento me has acusado de ser un gorila, de asesino a sueldo. ¿Por qué no añadir violador a la lista?
-Porque -dijo con el corazón desbocado-. Porque...
-No importa -pasó a su lado, la rozó y se dejó caer en los almohadones que había en la cabecera de la enorme Cama-. Estoy demasiado cansado para esta mierda. Si quieres hacer que esto parezca una violación es tu problema -bostezó, cruzó las manos detrás de la cabeza y se quitó las botas sacudiendo los pies-. La ducha está ahí. Tú primero.
-Si de verdad crees que voy a... a prepararme yo misma para... para...
-¡Madre mía! -rugió Nick.
Miley se echó para atrás. Demasiado tarde. La agarró, la arrastró al baño que era más grande que muchas casas y abrió la ducha que tenía el tamaño suficiente como para celebrar una fiesta.
-Quítate la ropa.
-No... te he dicho...
-Entonces lo haré yo.
Miley gimió y enseñó los puños, lo que hubiera hecho reír a Nick si no hubiera estado tan cansado. En su lugar, apartó los puños como si hubieran sido moscas, la desnudó con una eficacia médica: le sacó la Camiseta, las sandalias, desabrochó los vaqueros y se los sacó por las piernas. Ella se resistió. Dio puñetazos, patadas, gritó lloró y le llamó de todo.
La verdad es que no podía reprochárselo, pero estaba agotado e irritable. Sobre todo, parecía haber olvidado cómo pensar con claridad. Tenía que averiguar si era verdad lo que decía Hamilton, o había algo más.
La tenía allí delante en bragas y sujetador. Suficiente, pensó, y la soltó.
-Muy bien -dijo serio-. Mi turno.
Empezó a quitarse la Camisa. Miley dio un grito de susto y se puso de cara a la pared.
-Maldita sea -juró Nick, y cerró la puerta.
Después la levantó y la metió en la ducha.


3 comentarios:

  1. awn! síguela pronto! :D y no importa! o sea, a mí puedes decirme lo que sea! qe bien qe está embarazada *-* oh yeah!! :D byee, publica pronto! :D

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  2. aaawww
    me encaantoo
    espero prontoo
    el siguiente
    capiii
    y me suscribii
    muy liindo
    el blog me encaanto

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..