domingo, 9 de enero de 2011

Novela Niley 15 - Cautiva en su cama!!!!



Se acabó de quitar la Camisa. Se desabrochó los pantalones. Se miró y decidió dejarse puestos los Jockeys porque, a pesar de lo cansado que estaba, todavía era posible que ella tuviera un efecto predecible en él. Después entró a la ducha y cerró el cristal de la mampara.
Miley se echó hacia atrás. El aspecto de su rostro casi le hizo reír. La primera vez que había estado en aquella casa, en una habitación de invitados, el oficial propietario de la casa despertó a todo el mundo bien temprano con el grito que dio. Todo el mundo fue corriendo. Encontraron al tipo en aquella ducha, con la espalda pegada a la pared y una serpiente del tamaño del Amazonas en medio del suelo. La cara del tipo era la misma que tenía Miley en ese momento.
Nick pasó a su lado, agarró una pastilla de jabón de una estantería, hizo un gesto como si fuera a lavarla y después agarró un par de manoplas. Miley no se movió.
Enjabonó una de las manoplas y se la pasó por la cara, por el cuerpo para quitarse el polvo y el sudor de todo el día.
Miley lo observaba del modo que un antropólogo miraría un ritual de alguna tribu.
Se inclinó a por el champú. Se echó una buena cantidad. Se frotó pero no como le hubiera gustado, con los ojos cerrados y la cabeza hacia atrás porque si cerraba los ojos en aquel lugar tan reducido probablemente se llevaría una patada en los genitales.
Terminó y le tendió la otra manopla y el jabón. Con la boca apretada y los ojos entrecerrados, Miley aceptó lo que le ofrecía. Frotó el jabón contra la manopla y empezó a lavarse: la cara, el cuello, los brazos. Mientras tanto el agua escurría por su piel y formaba un rosario de gotas por encima del sujetador. Sujetador que al empaparse era traslúcido. Nick podía ver los pezones.
Bajó la vista. Las bragas también estaban empapadas. La oscura sombra de los rizos del pubis era claramente visible. Y el aroma del jabón... ¿Por qué no olería así en él?
Cambió de postura. «Sal de la ducha», se dijo, «ahora mismo, idiota».
En lugar de salir, se dedicó a mirarla mientras se lavaba el pelo con la cabeza echada hacia atrás y el agua cayéndole en la cara.
Nick gimió. Miley abrió los ojos. Lo miró a la cara y después fue bajando la vista hasta los bóxer. Hasta el sobresaliente bulto debajo de ellos que no hubiera podido reprimir aunque su vida dependiera de ello. Levantó la vista. La impresión de lo que vio en el rostro de Miley lo sacudió como una descarga eléctrica.
A Miley se le cayó de las manos el bote de champú.
-Yo lo recogeré -dijo él.
Se agachó, agarró el bote, se irguió y colocó el bote en el estante del único modo posible, acercándose más a ella.
-Te has olvidado algo -dijo con voz ronca.
-¿Qué? -preguntó ella.
-Te has dejado espuma en un hombro.
Miley no se movió. Nick se acercó más y le limpió el hombro con las yemas de los dedos, después inclinó la cabeza y apoyó la boca en la piel. Aquella piel húmeda y aromática.
El sonido que salió de la garganta de ella fue tan suave como el susurro del viento.
-¿Sabes por qué había espuma en tu hombro? -dijo él, Miley negó con la cabeza mientras lo miraba fijamente a los ojos-. Porque no puedes ducharte como es debido con la ropa puesta.
Buscó tras ella, encontró el cierre del sujetador. Miley empezó a temblar mientras lo abría y bajaba lentamente los tirantes por los brazos.
Nick inclinó la cabeza y la besó en el cuello. Besó la curva de uno de los pechos, después se metió uno de los pezones en la boca. Miley gimió. Levantó las manos y apoyó las palmas en el pecho de él. Nick deslizó los pulgares dentro de la cintura de las bragas. Despacio las bajó por las caderas. Siguió bajando hasta que ella sacó primero un pie y después el otro.
Nick besó los empeines. Los tobillos. Alzó la cara, besó los muslos y enterró el rostro entre ellos. Entre aquellas curvas tan femeninas. Inhaló el aroma del jabón y del deseo.
-Miley -susurró, y separó los labios de su sexo con la lengua, buscando el pequeño y exótico capullo que se escondía entre ellos.
Cuando lo encontró, ella gritó de un modo agudo y salvaje tan excitante como su sabor.
Mientras lo agarraban del pelo, movía las cadera y gemía, Nick supo que estaba apunto de llegar al clímax, y él no quería que eso sucediera, no quería que aquello terminara antes casi de empezar. Se puso en pie, agarró su rostro con las dos manos y la besó profundamente.
Cerró el agua, la tomó entre sus brazos y se dirigió a la habitación.
LA luz marfil de la luna bañaba la enorme Cama. Nick la llevó hasta allí y la depositó encima de un mar de lino blanco. Ella le abrió los brazos, y Nick susurró su nombre mientras se sumergía en su abrazo. La besó una y otra vez. Su sabor a miel llenó sus sentidos; podría besarla durante toda la eternidad, pensó, y nuca se cansaría.
Mordió suavemente su labio inferior, Miley gimió, y Nick suavizó su besó antes de deslizar la lengua en el interior de su boca. Volvió a gemir ante la dulce invasión. Ese sonido tan delicado, el arco que su cuerpo describía, hizo a Nick cerrar los ojos de placer.
Los pechos presionaban con fuerza contra su pecho. Nick agarró uno y pasó el pulgar por el pezón, sintiendo un enorme placer al escuchar de labios de Miley un gemido de excitación.
-¿Te gusta cuando te acaricio el pezón? -preguntó con voz ronca.
Respondió agarrándole la cabeza y besándolo con la boca abierta.
¡Si seguía así, aquello no iba a durar mucho!
El sexo estaba totalmente relacionado con el placer, pero no tenía nada que ver con perder el control, no hasta el último instante de liberación. Y, sin embargo, estaba a punto de perder el control en ese momento. Podía sentir que iba a suceder, podía oír el latido de su sangre. Tenía una erección tan completa, que casi le dolía. Nunca, en toda su vida, había deseado a una mujer como deseaba a Miley.
Todavía con el pecho en la mano, Nick tomó el pezón entre sus dientes y después se lo metió en la boca. El grito de ella taladró el silencio de la noche.
-Nick -susurró-. Oh, Nick...
Se colocó encima de ella y recorrió su cuerpo con la mano. Su piel de satén olía a deseo.
Ella tenía las manos sobre él, sus dedos recorrían los hombros y el pecho, acariciaban su vientre, cada vez más abajo, más abajo... hasta que Nick contuvo la respiración, adelantando dónde le acariciaría en ese momento. Era más de lo que podía soportar.
Tenía que detenerla, pensó, y cerró su mano alrededor de la de ella... Y le mostró cómo tenía que mover aquellos delicados dedos a lo largo de su sexo para llevarlo a una exquisita locura.
Casi sin respiración tomó la mano de ella, se la llevó a la boca y la besó.
-Todavía no -dijo-. Todavía no, corazón.
La agarró de las muñecas y le puso los brazos por encima de la cabeza. Besó la suave piel que dejaba a la vista, la mordisqueó, la recorrió con la lengua hasta que llegó de nuevo a los pechos.
Deslizó la mano libre entre sus muslos. El grito de Miley casi le hizo llegar al orgasmo. Ese sonido, de mujer rendida, y la sensación de su humedad en la mano casi le hizo perder el rumbo.
Nick cerró los ojos y se concentró en mantener la compostura. Miley temblaba debajo de él. Murmuraba su nombre mientras se movía y se frotaba contra su mano.
-Miley -dijo, y empezó a acariciar el clítoris con los dedos.
Se volvió loca, retorciéndose, levantándose para besarlo, luchando para soltarse las muñecas.
-No -murmuró-, Nick, no...
-Sí -dijo él, soltando las muñecas y pasándole las manos por debajo. Levantándola y separando sus muslos de modo que fuera enteramente vulnerable.
Era tan hermosa, ahí, en su mismo centro. Los pétalos de sus labios, el frágil capullo entre ellos... Besó aquel capullo, lo lamió, lo envolvió con su boca. Sintió la intensidad de la respuesta, los gemidos, los suspiros, y cuando Miley dio un largo y agudo grito, la envolvió con su abrazo y sintió algo en su interior, algo que tenía menos que ver con el sexo que con la felicidad.
Levantó su cuerpo y la sostuvo cerca de él mientras ella se abrazaba y lloraba. Después agarró su rostro y la besó, y cuando sus ojos se encontraron, cuando vio en sus labios formarse su nombre, entró en ella de un solo empujón. Las caderas de Miley se levantaron de la Cama mientras sus piernas rodeaban la cintura de Nick.
-Nick -dijo con la voz rota, y él empezó a moverse despacio, entrando en esa seda caliente, saliendo después. El ritmo se fue acelerando, los gritos de ella fueron incrementándose, y él sintió que empezaba, sintió la increíble tensión, el incremento de energía.
El largo ascenso hasta la cima y después el momento de quedarse suspendido en el límite del mundo... Miley empezó a temblar. Mientras sus manos se aferraban a los bíceps de Nick vio cómo los ojos de él se hacían borrosos por lo que le estaba pasando a ella, a los dos...
Entonces, sólo entonces, Nick dejó caer la cabeza hacia atrás y reprodujo el grito de ella mientras se lanzaba al precipicio.

4 comentarios:

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..