miércoles, 19 de enero de 2011

Novela Niley - 18 Cautiva en su cama!!!!


Las llaves colgaban de uno de los dedos de su mano.
La había pillado por sorpresa. Bien. Eso era exactamente lo que quería. Un momento antes, cuando se había despertado esperando encontrar a Miley a su lado, su reacción había sido instantánea. Masculina e instantánea. Incluso aunque habían hecho el amor dos veces, se había despertado duro y deseoso de volver a poseerla. Sabía que aquello no tenía sentido. Era su prisionera, una ladrona y traficante de droga. Pero le gustaba. Hacer el amor con ella no había puesto fin a su deseo, sólo lo había incrementado. Había muchas cosas que no habían hecho. Cosas que quería hacer mientras la miraba a la cara. Quería ir más despacio, besarla por todo el cuerpo, buscar todas sus partes ocultas y explorarlas.
Por loco que pareciera, hacer el amor con Miley había sido diferente. Había sido inocente y abandonada, tierna y salvaje, y esos últimos minutos de su posesión, cuando había empezado a temblar debajo de él, se había sentido como si estuviera en los límites del universo.
No. Nada de aquello tenía sentido, pero era un hombre de acción, no de introspección. ¿Por qué tenía que averiguar la causa de semejante atracción sexual? Vivirla era todo lo que importaba.
Había estado a punto de hacerlo unos minutos antes, de atraerla hacia él y besarla, pero algo le había detenido. A lo mejor la precaución de Miley. Ella pensaba que estaba dormido. No quería despertarlo. A lo mejor tenía que ir al baño y por eso estaba saliendo de la Cama intentando no molestarlo.
Error. Cuando finalmente ella consiguió escapar de entre sus brazos, no se había dirigido al baño, sino al armario. La había mirado con los ojos casi cerrados y la había visto elegir unos pantalones y una camisera y ponérselos. Ahí había sido cuando había entendido. Miley se estaba preparando para huir. Para abandonarlo.
Se había dicho a sí mismo que era una forma estúpida de llamarlo. La había raptado, llevado allí en contra de su voluntad. Según lo veía ella, aquello era una guerra, y la primera obligación de una prisionera de guerra, era escapar. Todo muy lógico, excepto que ella no era su prisionera de guerra. Ella era... era... Maldición, ¿qué era ella? Una mujer a la que se había llevado a la Cama. Todo lo que habían hecho había sido sexo. Nada más, y nada menos... además había sido un imbécil durmiéndose entre sus brazos como si fueran amantes.
Ella se había dejado seducir. 0 a lo mejor había sido al revés. A lo mejor todo estaba planeado. Había querido que bajara la guardia, y él, estúpido como era, se había prestado.
Y todavía, a pesar de que la había seguido por todo el pasillo, una parte de él había esperado que fuera a por un vaso de agua o una taza de té.
Claro, pensó al ver la cara de horror de Miley al descubrirlo, una mujer siempre iría a por un vaso de agua con la maleta en la mano.
-Nick -dijo con una pequeña risa-. Estás despierto -él no respondió. Se limitó a mirarla-. Estaba sólo... sólo...
-Sé lo que quieres decir -dijo con frialdad balanceando las llaves-. Estabas «sólo» buscando esto.
Miley apartó la mirada.
-No, ¿por qué iba yo a...?
Gimió y se echó para atrás al ver que él se acercaba; llegó hasta la pared y la agarró de los hombros.
-No lo sé, nena. Dímelo tú.
-Estaba... estaba buscando mi bolso. Pensaba que lo había dejado encima de esa mesa y...
-¿Ese bolso? -dijo en un susurro-. ¿El que llevas colgando del hombro?
Lo miró fijamente.
-Mira, sé lo que parece, pero...
-¿Lo que parece, Miley? Dímelo.
-Hay una explicación muy sencilla. Si me das un minuto, yo... -gritó mientras la levantaba hasta hacerla ponerse de puntillas-. Nick, me estás haciendo daño.
-¿No es eso lo que se espera de un tipo de ésos de «nos acostamos y si te he visto no me acuerdo»?
-Eso es vulgar -dijo, ruborizándose.
-¿Y no puedo querer ser vulgar? -apretó los labios-. Seguro que es lo que hace juego con una mujer que se tira a un hombre con la esperanza de que a él le dé igual.
-¡Eres un desagradable!
-Sólo te estoy diciendo las cosas como son. Nos acostamos juntos, me apretaste...
La mano de Miley cruzó el aire y golpeó en la mejilla de Nick con la fuerza suficiente como para hacerle volver la cara. Nick la agarró de la muñeca, le llevó el brazo a la espalda y la atrajo contra él.
-¿Te gusta jugar duro? Muy bien, nena, si es lo que quieres, yo también jugaré duro.
-¡Suéltame!
-Claro, ahora mismo, en cuanto te busque un lugar seguro y agradable.
Echó a andar por el pasillo, arrastrándola tras él, la arrojó dentro del dormitorio y encendió la luz. Después agarró la maleta y el bolso y la empujó a la Cama.
Podía ver el terror en sus ojos. Mejor, pensó. Mejor que estuviera aterrorizada.
-Échate en la Cama.
-Por favor, Nick...
-En la Cama -ordenó con un grito. Ella se arrojó al centro del colchón como si poniendo algo de distancia entre ellos fuera a mantenerla a salvo-. Un solo movimiento -dijo, señalándola con el dedo-, sólo uno y te arrepentirás.
-Si me escucharas...
-Dame dos segundos de problemas y te encerraré en la habitación segura -su sonrisa era heladora-, después de vaciarla de armas, claro. La cerraré permanentemente desde fuera. Y después, ¿quién sabe, nena? Puede que me olvide de que te he metido allí.
Miley corrió hacia el balcón según Nick salió de la habitación. Estaba cerrado. No se veía ni llave ni pestillo, pero estaba cerrado.
-Abre -dijo, tirando del picaporte con las dos manos-, abre maldito...
Gritó al sentir que los brazos de Nick se cerraban en torno a ella. La llevó de vuelta a la Cama, la tiró encima y sacó unas esposas de una mesilla.
-No, Nick -dijo, gimiendo.
-Túmbate y levanta las manos por encima de la cabeza.
-Nick, te lo ruego. Cualquier cosa que te haya dicho Liam...
-Sí -dijo con suavidad-, ése es el problema, ¿verdad? Me olvidé de lo que el viejo Liam me dijo sobre ti y tus jueguecitos.
-Eso no es verdad. Yo nunca...
-¿Nunca usaste todos tus trucos de Cama con él? Haznos un favor a los dos, nena. Deja de mentir. Lo sé todo sobre ti -apretó la mandíbula-. Tengo que reconocer que eres muy buena -levantó las esposas-. Las manos -gritó.
Ella no se movió. Nick agarró la muñeca izquierda, le puso el brazalete de acero y la llevó hasta el cabecero de la Cama. Después hizo lo mismo con la derecha. El sonido de las esposas al cerrarse fue como el portazo de la celda de una cárcel.
-Nick -las lágrimas caían por el rostro de Miley-. Nick, te juro que...
Sin dejarse conmover, aseguró las esposas en el cabecero de la Cama.
-Ya está.
La sensación de estar atada, de tener los brazos sujetos por encima de la cabeza, era terrible. Miley empezó a llorar cuando él se dirigió hacia la puerta y la cerró.
-Nick -gimió mientras él avanzaba hacia la Cama-, por favor, por favor.
Nick se quitó los vaqueros. Estaba excitado y en erección, pero no le importó en absoluto que ella lo viera. Diablos, quería que ella lo viera. Quería que se asustara.
Miley gritó cuando él se colocó al lado de ella en la Cama.
-No -susurró ella.
-¿No qué? -dijo con frialdad-. ¿Que no haga esto?
Mirándola a los ojos, acarició sus pechos y fue bajando la mano por su vientre hasta meterla entre los muslos. Ella gimió. No como había gemido antes, no de deseo. Gimió de miedo.
-Cállate -dijo, apagando la luz y dejando la habitación a oscuras-, o te amordazaré.
Miley apretó los labios para contener los sollozos. La sombra de Nick se movía y hacía sonar el colchón. Estaba tumbado a su lado. Un instante después escuchaba el pausado ritmo de su respiración. Su carcelero estaba dormido.
 ohmmm amo la cara de cachorrito de nick :-)
chicas gracias por lo comentarios...
las quiero
besitos 
agregemen a mi messengger: kazandra_ms@hotmail.com
mi facebook: katty morales
:-)

3 comentarios:

  1. me encanta su historiaa
    siguela prontooo
    I LOVEDDDD
    oxoxoxoxoxox =)

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  2. aawww me encaantoo
    te quedooo super
    meghaa liiindo el capii

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  3. awn SIGUELAAAAAAA!!!!! YAAAAAA!!!!! :DD

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..