jueves, 20 de enero de 2011

Novela Niley 19 - Cautiva en su cama!!!!


Nick durmió exactamente lo que se había propuesto: veinte minutos. Se despertó tan despejado como si hubiera dormido toda la noche. Era algo que había aprendido a hacer en las Fuerzas Especiales. Se lo había enseñado Kev, tai chi mental lo llamaba. Joe y él se había reído, hasta que habían visto que funcionaba. Estaba descansado, tenía que estarlo porque el amanecer se acercaba y tenía que pensar en un plan rápidamente.
¿Cuál sería la mejor forma de obligar a la prisionera a decir la verdad? Y eso era lo que ella era, una prisionera. ¿Cómo podía haber cometido el error de haberla visto de otro modo? No era una chica guapa que había conocido en una fiesta. Era una criminal. Que lo hubiera olvidado demostraba lo lejos que estaba ya de sus tiempos de espía. De acuerdo, había cometido un error, pero no habría más.
Seguía tumbado a oscuras, sintiendo cómo su cuerpo se llenaba de fuerza y su mente se aclaraba. Ya estaba bien.
Ella era el objetivo, y aquello era un encargo y... Y ¿qué era ese ruido? Miley estaba llorando. Casi en silencio. Tanto, que era casi imposible oírla. «Que llore», pensó fríamente. Lo había utilizado, y eso no le gustaba. 0 a lo mejor era que no se gustaba a sí mismo por ser tan estúpido de haber dejado que ocurriera. De cualquier modo, le dejaría llorar. Dejaría que siguiera allí tumbada a su lado en una postura que, aunque no le hiciera daño, sí sería muy incómoda. Dejaría que se imaginara lo que iba a hacerle... O lo que ya le había hecho. Tenerla entre sus brazos. Besar su boca, saborear su dulzura. Besar sus pechos, chupar los pezones mientras la acariciaba. Mientras metía la mano entre sus muslos y recibía en la palma el rocío de su feminidad. Mientras le levantaba las piernas por encima de sus hombros, entraba en ella, despacio, despacio, disfrutando con sus gemidos, sus gritos, la forma en que sus músculos se tensaban alrededor de él, la forma en que había susurrado su nombre al llegar al orgasmo...
Se sentó y la miró.
-Para de llorar -dijo con aspereza.
Miley podría haber dicho que estaba intentando cumplir la orden pero que no podía. ¿Y qué? El llanto de una mujer nunca había matado a nadie. Excepto, a lo mejor, al hombre que lo escucha.
-¿No has oído lo que te he dicho? Deja de lloriquear. Me cabrea y, confía en mí, no creo que quieras cabrearme más de lo que ya lo has hecho.
Hizo un ruido que Nick sabía era un intento de contener las lágrimas. No sirvió de nada, el llanto se intensificó. Nick se puso de pie, cruzó la habitación y cerró de un portazo la puerta del baño tras él. Se quedó de pie, apoyado en el lavabo un buen rato. Encendió la luz y se miró en el espejo. Parecía un hombre que acababa de asomarse al infierno.
Abrió la ducha. Se metió debajo y puso el agua tan caliente como podía soportarla, después la puso completamente fría. Sacudió la cabeza y dejó que el agua recorriera su cuerpo. Abrió los chorros laterales e hizo que el agua relajara sus músculos.
Parecía que habían pasado un centenar de años desde que había estado en esa misma ducha al lado de Miley, mirando cómo el agua empapaba su pelo de seda y cómo volvía transparente el sujetador... Nick murmuró una obscenidad. ¡Al infierno! Tenía que pensar un plan. Tenía que sacarle la verdad. Tanto si llevaba droga como si no. Después tenía que decidir si se la llevaba a Hamilton o a los Estados Unidos o...
¡Mierda! Cerró el grifo y salió de la ducha. Se secó. Respiró hondo. Después se colocó la toalla alrededor de la cintura y abrió la puerta del baño. La luz entró en el dormitorio. Vio a Miley tumbada en la misma postura que la había dejado. Tenía la cabeza apoyada, pero en cuanto vio la luz, levantó la barbilla. Su rostro estaba surcado de lágrimas, pero había vuelto el gesto de desafío. Fue hacia ella y le soltó las esposas.
Gimió de congoja, y Nick se dijo que el daño que le hacía escuchar aquello no tenía sentido, era sólo una pizca de empatía, nada más. No la habría tenido en sus tiempos de la Agencia, pero ¿no era por eso que se había marchado? ¿Porque la Agencia era un agujero negro que absorbía toda su humanidad? Nick se aclaró la garganta.
-Tienes una concentración de ácido láctico en los músculos -dijo-. Se pasará en un par de minutos.
Ella no respondió. La agarró de los hombros. Estaba temblando y trató de soltarse.
-No seas idiota -rugió él-. Déjame ayudarte a recuperar la circulación y te sentirás mejor.
Le masajeó los brazos. Dejó de temblar, pero las lágrimas seguían en sus ojos. ¿Por qué verla así le hacía un nudo en la garganta? Tocó las marcas que las esposas habían dejado en las muñecas.
-No deberías haber tirado de las esposas.
Siguió sin responder. La verdad era que ya no harían falta las esposas esa noche. Iba a ser dócil. Además él estaba despierto, podría vigilarla. Ningún problema.
-¿Mejor?
Todavía ninguna respuesta. Tomó sus manos. Estaban heladas. No hacía frío en la habitación. El ventilador movía el aire pero no lo enfriaba. Le tocó las mejillas. Estaban frías también. ¿Conmocionada? No parecía. No tenía ningún otro síntoma. Podría ser el impacto emocional. Eso tenía sentido. Explicaba el temblor, la aquiescencia... Y las lágrimas que caían de sus ojos.
-Maldición -murmuró Nick.

3 comentarios:

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..