sábado, 22 de enero de 2011

Novela Niley 20 - Cautiva en su cama!!!!


Le pasó el brazo alrededor. Miley volvió a la vida en un segundo, empujándolo e intentando soltarse. No muy dócil, pensó, y casi se echó a reír al ver lo bien que le hacía sentirse que ella luchara por liberarse de él.
-Tranquila -dijo, abrazándola más fuerte y haciendo que los dos cayeran en la Cama-. No voy a hacerte daño.
Consiguió soltarse una mano y lo golpeó. No fue muy fuerte, pero sus nudillos consiguieron impactar en la barbilla.
-Maldita sea -rugió-. Te he dicho que no iba a hacerte daño.
Agarró la mano, la colocó entre los dos cuerpos y la sujetó con un brazo mientras la tapaba con las sábanas y el edredón. Miley seguía temblando. Los nervios, la rabia, el miedo... Fuera cual fuera la causa, tenía que detener el temblor.
Nick la abrazó. Ella se resistió, pero la sujetó con fuerza mientras le acariciaba la espalda con una mano y le apartaba el pelo de la frente con la otra. Poco a poco dejó de resistirse. Sentía el frío del cuerpo de Miley. El temblor iba disminuyendo. Y sentía la maravillosa sensación de tenerla entre sus brazos de nuevo.
Nick cerró los ojos. Hundió la nariz entre los rizos e inhaló el aroma. Aquel aroma le disparó la sangre. El corazón le latía desbocado.
Una vez, hacía años, cuando tenía ocho o nueve años, aún inocente, había ido a montar al rancho con Kev y Joe. Jugaban a lo que más les gustaba, ser guerreros comanches, orgullosos descendientes de una madre a la que casi ni recordaban.
El caballo de Nick resopló y se encabritó. Aun así, y como buen jinete, había conseguido tranquilizar al animal. Miró alrededor, las serpientes de cascabel eran siempre un peligro y a los caballos les daban pánico, y vio en la hierba, un poco más adelante, no una serpiente, sino un nido. Era pequeño. Estaba hecho de ramitas y paja, pero dentro había un milagro, un diminuto e indefenso pájaro sin plumas. Desmontó, tomó la pequeña criatura entre sus manos y sintió el diminuto corazón latiendo acelerado a causa del miedo. Ninguno de ellos sabía qué hacer. Finalmente pusieron el nido en un árbol, buscaron un par de gusanos y los pusieron al lado del pájaro. Cuando volvieron dos días después, la diminuta criatura estaba inmóvil y su corazón tranquilo para siempre. Años después, sentía que el corazón de Miley latía como el del pequeño pájaro. A lo mejor ella era todo lo que había dicho Hamilton. 0 tenía razones que explicaran lo que había hecho. A lo mejor todo lo que tenía que hacer era preguntarle...
Nick tragó con dificultad. A lo mejor no importaba. Él no era un santo. Había hecho cosas que no querría reconocer.
-Miley -dijo-, nena, siento haberte asustado.
Lo miró con los ojos brillantes por las lágrimas.
-Liam te mintió -dijo ella en un susurro tembloroso.
-No importa. No tengo derecho a juzgarte.
-Tendrías todo el derecho si traficara con coca -se le quebró la voz-. Pero nunca lo he hecho. ¡Nunca!
-Shh.
Nick besó las lágrimas que caían de sus ojos. La besó en los labios suavemente. Después la abrazó con fuerza. Podía sentir cómo se aflojaba la tensión. Otro beso. Otro susurro. Un beso más, sólo uno y si, por casualidad, su boca se aferrara a la suya, si suspirara y le pasara brazos por detrás del cuello...
-Miley -susurró-, nena.
Las manos de ella se deslizaron por su pecho, por sus hombros. Los dedos llegaron a su nuca. Cuando la besó, su boca se abrió para él. Antes de poder pensarlo, sus manos estaban debajo de la Camiseta, buscando sus pechos, encontrándolos. Ella gimió, y el beso se profundizó.
De pronto ella se echó hacia atrás. Sus ojos, llenos de dudas, lo miraron.
-No sé quién eres, Nick. Tampoco sé lo que eres. Esto es... es una locura. No podemos. No deberíamos...
Se interrumpió a mitad de la frase. En medio de un sollozo desesperado, tomó la cara de él entre sus manos y lo besó con una pasión que lo encendió. Se quitaron la ropa. Se subió encima de ella, se arrodilló entre sus muslos y entró de un largo y suave empujón.
Al final ella lloraba, lloraba de felicidad. Y Nick se sentía lleno de alegría.
UN momento antes, Nick había utilizado una antigua técnica de meditación para lograr un sueño restaurador. En ese momento, todo lo que necesitaba era hacer el amor con Miley y después dejar que ella se durmiera entre sus brazos. Había todavía muchas preguntas sin responder... pero en ese instante todo lo que importaba era eso. Miley, cálida y suave entre sus brazos. Sintió cómo el cuerpo de ella se relajaba junto al suyo. La besó, y ella suspiró y se tumbó de lado con la cabeza apoyada en su hombro. Nick la atrajo más cerca de él. Todas esas preguntas, pensó... Y se durmió junto a ella.

2 comentarios:

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..