miércoles, 2 de febrero de 2011

Novela Niley - 25 Cautiva en su cama!!!!

-Hola, Miley.
Una mano le cubrió la boca, ahogando el grito en su garganta. « Liam. Era Liam. Estaba aquí, aquí», pensó.
-Silencio -le dijo al oído, y apretando aún más la mano-. Ni un ruido, ¿entiendes?
Ella asintió. Liam la soltó. Lentamente Miley se volvió hacia él.
-¿Qué tal estás, muchacha? -dibujó una sonrisa fría-. No necesito que respondas. Ya lo veo. Tienes aspecto de feliz.
-Liam...
Gimió cuando la agarró de la barbilla y le clavó los dedos.
-¿Qué te he dicho? -susurró-. Yo hablaré, tú sólo mueve la cabeza. Y ahora, querida niña, te explicaré lo que vamos a hacer.
-¿Miley?
-Respóndele -susurró Liam, y sintió algo duro y metálico apretar contra uno de sus pechos-. Y que parezca que todo va bien o...
-Un minuto, Nick.
-El fuego está listo, cariño. Estoy sirviendo el brandy.
-Cariño -imitó Liam-. ¡Qué cálido! -apretó más el cañón de la pistola-. Parece como si el valiente señor Jonas pudiera hacer cualquier cosa por ti. La cuestión es, ¿harías tú cualquier cosa por él?
-Liam, por favor, te lo ruego...
-Vas a volver a Cartagena conmigo.
-¡No!
-Vas a decirle que es idea tuya. Que tuvimos una pelea de enamorados pero que, al verme venir a buscarte, te has olvidado y quieres volver conmigo -apretó aún más la pistola-. Hazlo -ordenó Hamilton-, y hazlo creíble o lo mataré. Dispararé primero mientras tú lo ves, querida niña, y ya no habrá nada que puedas hacer para ayudarlo. ¿Entendido?
Miley sollozó.
-¿Eso es un sí?
-Sí -susurró ella.
-Excelente. Y por si piensas que él puede tener alguna oportunidad... No estoy solo. Dos de los hombres de Rosario están ahí, en lo oscuro. Si algo va mal en este pequeño drama, ellos se harán cargo.
Se encendieron las luces. Hamilton le pasó el brazo por el hombro. La otra mano en el bolsillo de la chaqueta con el arma. Las puertas se abrieron. Nick salió... y se quedó rígido. Hamilton, ¿allí? No podía creerlo. Nadie, excepto sus hermanos, conocía ese sitio.
-Buenas noches, señor Jonas. Me alegro de volverlo a ver.
¿Por qué estaba Miley tan cerca del hombre de quien había huido? ¿Por qué le pasaba un brazo por el hombro? Nick retiró la vista de ella y miró al coronel.
-¿Qué hace usted aquí?
-No creo que se crea la historia de que pasaba por aquí... No, no lo creo.
-Salga de mi propiedad.
-Venga, señor Jonas. Americanos en suelo extranjero. Creí que sería más hospitalario, sobre todo con la persona que le contrató.
-No me ha contratado. No hay dinero de por medio.
-Es cierto, pero usted aceptó buscar a Miley, y aquí está.
-¿Miley? -Nick miró a la mujer que amaba. Estaba pálida. Menuda impresión encontrarse a Hamilton allí-. Miley -dijo con suavidad, tendiéndole la mano-, ven conmigo, nena.
-Está muy feliz donde está, señor Jonas, ¿verdad, querida? Bueno, no responde. Me pidió que yo me hiciera cargo de esto. Comprensible si piensa en lo bien que le ha tratado.
-Miley -dijo Nick, cortante-. Apártate de él. Ya.
-No me gusta oírle dar órdenes a mi prometida, señor Jonas.
-No es su prometida.
-¿Eso es lo que le dijo? -el coronel sacudió la cabeza-. Miley, Miley, ¿por qué juegas con estas cosas?
-Liam -dijo Miley con voz temblorosa-. Liam, por favor...
-Hamilton -dijo Nick en tono agresivo-. Suéltela. Ahora.
El coronel alzó las cejas.
-De verdad, señor Jonas...
-Ahora -gritó Nick.
Hamilton se encogió de hombros. Agarró con fuerza la pistola y se apartó de ella.
-Si es eso lo que quiere. Pero me temo que no Cambiará nada. Miley entiende la situación, ¿verdad, querida niña?
Miley asintió. Sí, entendía. La mano de Hamilton estaba en el bolsillo empuñando una pistola. En algún sitio entre las sombras, dos hombres que mataban por placer apuntaban con sus armas al hombre que amaba. El hombre al que sólo podía salvar la vida rompiéndole el corazón.
-Miley -dijo Nick, mirándola a los ojos-. Ven conmigo. Te protegeré.
-No hay que protegerme de nada -dijo con cuidado-. Estoy bien, Nick. Sé que te cuesta creerlo, pero de verdad, estoy bien.
Nick entornó los ojos. Miley sabía que él estaba pensando que mentía, incluso podía llegar a descubrir por qué lo hacía. No podía dejar que eso sucediera. A lo mejor tenía alguna oportunidad contra Liam, pero los hombre escondidos le dispararían de inmediato. Miley respiró hondo, se acercó al coronel y se obligó a rodearlo con un brazo.
-Miley -dijo Nick en un rugido-. ¿Qué demonios haces?
-Yo... yo... -lo que veía en la cara de Nick iba a hacer que se echara a llorar-. Nick, yo...
-Está bien, querida -dijo el coronel-. Lo haré yo por ti. Ya ve, Jonas, tenía la esperanza de que hubiéramos podido estar a solas. Dos hombres de mundo discutiendo un problema sin la presencia de Miley para complicar las cosas.
-Muy bien. Hagámoslo -dijo Nick sin dejar de mirar a Miley-. Salga de mi propiedad y llame para concertar una cita.
-Ya lo he hecho. Varias veces -Hamilton volvió a sonreír-. No parece haber revisado sus mensajes. Pero lo entiendo. La señorita Cyrus puede ser una gran distracción. Supongo que es por eso por lo que se muestra tan hostil conmigo. No es forma de actuar de un agente del gobierno.
-¿Qué? -dijo Miley en un jadeo.
-Está mintiendo. Trabajaba para ellos, pero ya no. Maldita sea, Hamilton, ¿qué está pasando aquí?
-Tiene razón. Ya no trabaja para ellos -rió Hamilton-. Ahora trabaja por libre, para el mejor postor. Ya sé. Resuelve situaciones difíciles. Encuentra la forma de resolver las cosas en situaciones en que la gente que le contrata no se siente capaz.
-¡Está mintiendo! ¡Me pidió que te encontrara! No tengo nada que ver con el gobierno. ¿Miley? Maldita sea, dime algo.
-Deja que me explique por ti, querida. Ya ve, señor Jonas. Miley vino a Cartagena como mi asistente personal, pero era mucho más que eso. Nos habíamos enamorado en Washington y queríamos estar juntos.
-¿Miley? -dijo Nick, y ella supo que seguiría escuchando la desesperación en su voz mientras viviera.
-Pero la chica decidió darse un paseo por el lado salvaje. ¿Lo de la droga introducida a través de la valija de la embajada? Todo verdad. Como mi secretaria, tenía acceso y cobertura. Desafortunadamente para ella, lo descubrí. Sentí pena por ella y le dije que se lo perdonaría si volvía inmediatamente a los Estados Unidos.
«Nick», pensó Miley, «oh, Nick, mi amor...».
-Me avergüenza decir que abusó de mi confianza. Se escapó de mi casa con una lista de agentes federales encubiertos en Cartagena. Tenía que recuperarla, pero no podía decírselo a nadie.
-Se implicaría usted mismo por haberla encubierto.
Hamilton asintió. Nick se volvió a Miley.
-Dime que está mintiendo.
-Sí, querida niña -dijo Hamilton suavemente-. Dile lo que quiere escuchar y las consecuencias serán funestas.
La advertencia era clara. Hamilton había construido una mentira monstruosa basada en retazos de la verdad. Miley respiró hondo.
-No puedo... no puedo decirte eso, Nick.
-¿Intentaste traficar con coca?
Todo lo que pudo hacer fue susurrar:
-Sí.
-Robaste una lista de agentes infiltrados. ¿Estabas dispuesta a pasársela a la gente que los mataría? -la agarró de los hombros, y gritó-. ¿Eres esa... esa basura de mujer?
No respondió, pero sabía que Nick interpretaría su silencio como un sí.
-¿Y te acostaste conmigo por eso? -apretó los labios-. Diablos, ni siquiera intentes responderme. Sé por qué. Acostándote conmigo me mantenías a raya. Me mantenías apartado de Hamilton. Evitabas que volviera y me enterara de todo.
-Triste pero cierto, me temo -dijo Hamilton a modo de sentencia-. Es muy buena a la hora de conseguir que los hombres hagan lo que quiere.
Nick lo ignoró.
-Una última oportunidad -dijo a Miley suavemente, como si estuvieran solos-. No es demasiado tarde. Dime que no era mentira. Todo lo que has hecho en mi Cama, lo que hemos compartido... -la angustia y la furia se mezclaban en sus ojos-. Dime que es él quien miente. Dilo y te creeré -Miley quería abrazarlo. Ofrecerle la boca y decirle que lo amaba, lo adoraba, que lo amaría hasta el final de los tiempos...-. Dilo, maldita sea -rugió.
No respondió. Los ojos de Nick se volvieron de hielo, apartó las manos de ella con un cuidado exagerado y se apartó. El hombre del que se había enamorado se había ido y había sido reemplazado por el peligroso extraño que la había raptado en el hotel unos días antes.
-¿Qué va a pasar ahora?
La pregunta se la planteó a Hamilton. El coronel suspiró.
-La llevaré a Cartagena. Devolverá lo que robó y se comportará como es debido de ahora en adelante o se lo diré a mis superiores aunque eso suponga que tenga que enfrentarme a un juicio militar por encubrimiento -hizo una pausa-. Lo siento, señor Jonas, debería haberme dado cuenta de que Miley podría... Es la clase de mujer que sólo con verla puede... Bueno. No importa. ¿Miley? ¿Supongo que llevas contigo la lista de agentes? -ella asintió, el coronel la agarró de la muñeca con una mano por la cintura y le tendió la otra a Nick-. Adiós, señor Jonas. Gracias por su ayuda.
Nick miró la mano extendida, y de forma deliberada se metió la suya en el bolsillo.
-Lárguese de mi propiedad, coronel -repitió en voz baja y mortecina-. No quiero volver a verlo, para mí está muerto.
Miley notó la furia de Hamilton por la forma en que le apretaba la muñeca, pero su voz no dejaba traslucir nada.
-Vamos, querida niña. Ya hemos hecho pasar un mal rato al señor Jonas. Dejémosle pasar su enfado en privado.
Miley no movió los pies. Hamilton tiró de ella por los escalones hasta la tierra.
-Nick -dijo en un susurro roto. Hamilton la agarró con más fuerza, pero ella se dio la vuelta y le dedicó una última mirada a su amante-. Es lo mismo que haber elegido la calavera y los huesos en lugar del águila... El fin siempre justifica los medios.
-Una palabra más -musitó Hamilton-, y habrás firmado su sentencia de muerte.
Su patético intento de avisar a Nick de que Hamilton la había obligado a ir con él había fallado. Nick se había dado la vuelta y echado a andar hacia el final de la terraza. Lo había perdido, para siempre. El coronel la arrastró hasta donde se encontraba su coche con el chófer. Una vez allí, le ató las mano y la colocó en el asiento de atrás.
El chófer arrancó el motor y se dirigió a la carretera.
-Los hombres que estaban contigo -dijo, desesperada-. Diles que se vayan.
Hamilton soltó una carcajada.
-¿No era una historia excelente? Me encanta que te la creyeras -se inclinó sobre ella-. Casi no puedo esperar a llevarte a casa, querida niña. Lo bien que lo vamos a pasar juntos.
Le escupió a la cara. Hamilton gruñó y se limpió con el dorso de la mano. Ya nada importaba. Nada, estando sin Nick.

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                                        niley forever and always....
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chicas.......
ashhhhh
odieeee a liam...... jejejeje
ohmmm toy en clases..... jijiji
pero igual les estoy dejando un capi de la nove....
el capi va dedicado a rocio.....
jejeje
espero que esten bien....
ahhh que emocionante hoy se cumple un añito de el lanzamiento de el cd de nick & the administration who i am...
saluditos a todas mis lectoras las quiero chicas....
de corazon espero que les guste el capi... 
besitos y abrazitos a la distancia a todas chicas...
las amo...
ahhh niley lo mejor.....
:-)



7 comentarios:

  1. I LOVEEED
    yo tambien estoy de clases =(
    no tardees
    xoxoox =)

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  2. Ame el capitulo,no puedo esperar para ver el otro.
    Me gustaria imaginar que la Rocio a la cual dedicaste este capitulo soy yo, (espero) Jjaja
    espero que no te tardes mucho.

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  3. jejeje... sip rocio el capi es dedicado a ti.... :-)
    holap new...
    sipp que lata ir a clases pero bueno toca... jejeje
    :-)
    saludos chicas
    cuidense muchop
    las quiero....

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  4. Bueno entonces gracias...esta buena esta conversación de blog a blog jaja :D
    Quisiera saber de que pais eres...supongo que si estas en clases no debes ser de argentina como yo .

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  5. aaaaaaaahhhhhhh!
    mmeee encaantooo
    teee uqeeedooo
    supeeerrrrr
    lo amee
    aaaaaggggg
    ese liaam

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  6. bueno soy de Buenos Aires... y empeze las vacaciones hace como un mes...jaja

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  7. te queria comentar que yo vuelvo a empezar el 7 de marzo..tu cuando empiezas?

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..