sábado, 12 de febrero de 2011

Novela Taylena 01 - A las ordenes del Jeque!!


Lo primero que vio Selena fueron los motoristas, con sus motos ronroneantes, el cromo y la chapa negra brillando con el sol. A pesar del calor, sus cuerpos estaban embutidos en cuero negro, y sus cabezas, dentro de sus cascos. Pero por supuesto aquellos hombres eran los guardaespaldas de un hombre que dirigía un lejano país. Un país del desierto, donde el sol caía día tras día sobre sus habitantes con temperaturas mucho más altas que las habituales en una tarde de verano en Inglaterra.
Se trataba del hombre que estaba en el coche detrás de ellos.
Los motoristas pararon frente a la puerta principal y observaron. Su trabajo era proteger al ocupante del vehículo que los seguía, aquel coche lustroso de ventanillas de cristales ahumados detrás de los cuales ella sólo podía detectar la silueta del Jeque Taylor Daniel Lautner. El automóvil llevaba una pequeña bandera en el capó. Era la bandera de Barakhara.
Selena respiró profundamente.
El jeque estaba allí. Aquello estaba sucediendo en la realidad. No era un sueño. Era totalmente real. Y esa realidad transformaba la situación en una auténtica pesadilla. Los ojos grises de Selena se nublaron levemente con lágrimas. Ella pestañeó para deshacerse de éstas y, con manos temblorosas, se alisó el cabello negro para mantener la calma.
El había llegado temprano. Lo esperaban media hora más tarde. Ese era el motivo por el que ella aún estaba ordenando la habitación y por el que llevaba puesto aquel ridículo delantal floreado que había tomado prestado del ama de llaves para no ensuciarse. Debajo llevaba una blusa blanca y una falda.
—¡Papá! —gritó Selena con voz temblorosa—. ¡Están aquí!
Pero su padre ya se había enterado y se estaba dirigiendo a la puerta de la habitación para salir a recibirlo. Selena lo vio secarse el sudor de sus manos en el pantalón y sintió un nudo en la garganta.
Si su padre, un hombre capaz de manejar cualquier situación, estaba nervioso, los temores que no la habían dejado dormir por la noche debían de ser fundados.
—¡Buena suerte! —le gritó Selena.
Pero sabía que su padre necesitaría más que suerte.
Toda la familia haría todo lo posible para ayudar a David. Pero como la suerte de su hermano pequeño estaba en manos de un gobernante de un país extranjero, ella no tenía ni idea de lo que éste podía pedirles.
Era posible que él escuchase las peticiones de indulgencia que le habían hecho. Pero también era posible que se negase a ser indulgente. Nadie, al parecer, podía predecir cómo reaccionaría. Pero después de tres semanas de cuidadosas negociaciones y diplomacia, al menos habían conseguido que aquel hombre, aquel jeque, se dignase a hablar con ellos.
Selena observó al chófer uniformado acercarse a la puerta de atrás del vehículo y abrirla. Se quedó de pie, con la cabeza alta y la espalda recta. No hizo la venia; se quedó de pie con una postura de respeto y formalidad, mientras abría la puerta de la limusina a aquel ocupante.
—Oh... —pronunció ella.
Fue lo único que pudo decir. Si del coche hubiera salido una pantera negra, no se habría sentido más impresionada.
Ni hubiera tenido más miedo.
Aquel hombre grande y moreno tenía el fabuloso aspecto de un gato al acecho. Su alto cuerpo tenía una fuerza contenida que disimulaba con sus movimientos suaves y relajados.
Pero su cara no estaba relajada.
Con sólo mirar su expresión, Selena sintió un escalofrío en todo su cuerpo. Su cara no era guapa, ni siquiera podía decir que fuera atractiva. Era todo ángulos y hoyos. Pómulos altos, mandíbula marcada, el pelo negro y brillante... Y los ojos, bajo unas cejas negras, eran los más oscuros que había visto en su vida.
Era un rostro duro, imponente.
El era más joven de lo que había imaginado, más cerca de los treinta años que de los cincuenta que había imaginado. Aunque era un hecho que no sabía si podría beneficiarlos o perjudicarlos.
—¡Creí que era un jeque! —dijo una voz joven.
Y ella vio a su hermano más pequeño, George, de pie a su lado, mirando por la ventana.
—Lo es, cariño. Es el Jeque de Barakhara.
—¡Pero no lleva ropa de jeque!
—No... —Selena sonrió levemente.
Su hermano tenía doce años y sólo veía lo obvio. Aquel jeque llevaba un traje gris acero inmaculado que le quedaba perfecto encima de sus anchos hombros y sus largas piernas.
Lo vio dirigirse hacia donde estaba esperándolo su padre.
—Entonces, ¿no es un verdadero jeque? —preguntó George.
—Sí, sí lo es, cariño. Pero creo que sólo usa la túnica en su país.
—¿En el desierto, cuando monta su camello?
—Sí, supongo que sí —Selena volvió a sonreír al escuchar la pregunta inocente de su hermano.
—Entonces es un verdadero jeque... ¿Y puede ayudar a David?
Selena dejó de sonreír al recordar por qué estaba allí el jeque y la seriedad de su visita.
—Sí, George. Eso espero.
—Papá hablará con él —aseguró George.
—Papá hablará con él —repitió ella sin la convicción que hubiera deseado.
El jeque se acercó a su padre y extendió la mano para saludarlo. Miró detenidamente a James Gómez al estrecharle la mano, sin perder detalle de sus movimientos, de su expresión. Selena vio el modo en que su padre casi se inclinó, instintivamente, bajando la cabeza en señal de respeto por su visitante. El gesto la preocupó, porque le dio la impresión de que su padre podía estar atemorizado por aquel hombre. Y ella no quería pensar en las implicaciones de aquello.
Necesitaban que su padre tuviera el control de la situación. Tenía que ser capaz de llevar adelante aquello, de hablar del tema serenamente y con seguridad. El futuro de David dependía de ello.
La idea de que su hermano, de apenas diecinueve años, estuviera muerto de miedo y solo, encerrado en una de las más oscuras cárceles de seguridad de Barakhara, la hacía temblar. Estaba terriblemente nerviosa, y tenía un nudo en el estómago. David había sido un tonto, un estúpido y un irresponsable, pero no era un muchacho malo. Había cometido un error, uno muy serio. Pero sólo había sido un error. Y si le dieran una segunda oportunidad...
¡Tenían que darle una segunda oportunidad! Después de todo, era por ello que estaba allí el Jeque.
Selena abrió más la cortina para poder ver mejor lo que ocurría. Y en ese momento se quedó helada al ver que el movimiento había llamado la atención del Jeque y que éste la estaba mirando. Durante un segundo sus ojos negros se clavaron en los suyos, grises.
—¡Oh, socorro! —exclamó Selena, incapaz de reprimírselo.
Tuvo la sensación de ser un pequeño ratón atrapado por la mirada de un halcón.
Selena sintió un nudo en la garganta. Soltó la cortina y dio un paso atrás.
Pero siguió sintiendo el calor de la mirada del Jeque en su piel.
¡Dios santo! ¡Que se acabasen aquellas negociaciones!, rogó en silencio Selena.
Sin embargo... Jamás había visto un hombre como aquél. Sabía que le sería imposible borrar su imagen de su mente a pesar del miedo.
Deseó haberlo conocido en otra circunstancia...




hi chicas....
aqui el capi de taylena... iap les subo un capi de jemi...
ahhh
jejejeje... 
les voy a publicar una de niley tambien... jejeje... asi que voy a poner de todo un poquito...
las quiero chicas... saludos a todas mis seguidoras y a todas las personas que leen este blog y a las nuevas lectoras tambien...
como les he dicho antes estas noves no son mias propias por lo tantos les especifico: --- kate walker : a las ordenes del jeque ---
---- sandra marton : el valor del riesgo 3- desnuda en sus brazos ---
---- diana palmer : cerca del paraiso---
ahhhh..... 
espero que les gusten porque a mi me encantan....
:-)
xo xo 
<3 <3
:-)

1 comentario:

  1. como te lo habia prometido... estoy leyendo las noves mas recientes y comentando en todas...
    bye hasta el episodio que sigue

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..