domingo, 20 de febrero de 2011

Novela Niley 04 - Cerca del Paraiso




Salió del baño envuelta en un albornoz que debía ser cinco tallas más grande; lo llevaba arrastrando por detrás como si fuera la cola de un vestido de novia.
Su salvador estaba sentado a la mesa del despa­cho, con unas gafas de cerca, enhebrando una aguja.
—¿Sabes coser?—preguntó ella sorprendida. El asintió.
—Mi hermano y yo tuvimos que aprender. Perdi­mos a nuestros padres cuando éramos pequeños.
—Es una lástima—dijo ella de corazón. Su padre había muerto antes de que ella naciera. Acababa de perder a su madre por un cáncer de estómago. Sabía lo que se sentía­.
—Sí.
—Puedo hacerlo yo—dijo ella alargando la mano—. No me importa­.
—No—respondió él—. Me relaja.
Ella se sentó en una silla mientras él se dedicaba a la labor. Sus dedos, a pesar de ser tan grandes, eran realmente habilidosos y sus puntadas eran pe­queñas, casi invisibles. Estaba impresionada.
—A mí también me gusta coser. Doy clases en un centro de mayores.
Él levantó los ojos del vestido.
—¡Qué sorpresa! ¿Y qué haces cuando no estás enseñando?
—Tengo un taller de arreglos en Jacobsville, Te­xas. Además, diseño algunas cosas para una bouti­que. No gano mucho dinero, pero me gusta mi tra­bajo.
—Eso es lo más importante.
—Eso es lo que yo opino. Una de mis amigas se casó y tuvo un hijo. Después, descubrió que podía ganar mucho dinero ejerciendo de abogada en la ciudad. Agarró a su hijo y se marchó a Nueva York, donde se hizo rica. Pero se sentía muy desgraciada lejos de su marido un ranchero de Jacobsville y, además, apenas podía estar con su hijo. Después, se divorciaron—dijo entristecida—. A veces somos felices y no tenemos lo que creemos que puede ha­cernos felices. De todas formas, aprendí de ella que no quería esa presión, que el dinero no merecía la pena.
—Eres muy madura para tu edad. No creo que tengas más de veinte años...—indagó él.
Ella le sonrió.
—¿No crees?
EL volvió a la costura para rematar lo que esta­ba haciendo.
—¿Cuántos años tienes?—le preguntó direc­tamente.
—Se supone que los caballeros no hacen esa pre­gunta—señaló ella.
El soltó una carcajada.
—Yo no soy ningún caballero, así que puedes decírmelo.
Ella suspiró.
—Tengo veintitrés.
Él la miró condescendiente.
—Todavía eres una niña.
—¿En serio?—preguntó ella, ligeramente irritada.
—Yo voy a hacer treinta y ocho –dijo él—. Y tengo muchos más años en algunos aspectos.
Ella sintió una punzada de remordimiento. Era guapo y muy atractivo y todo su cuerpo juvenil vi­braba al estar cerca de él. Era una reacción nueva e inesperada. Ella nunca había sentido las cosas de las que sus amigos hablaban; se había desarrollado es­pecialmente tarde.
—¿No dices nada?
Miley  se encogió de hombros.
—No me has dicho cómo te llamas.
—Jonas—le dijo él, observando su reacción—. Nick Jonas—añadió y notó que ella no recono­cía el nombre—. Nunca has oído hablar de mí, ¿ver­dad?
—¿Eres famoso?—preguntó ella.
—Con mala fama—respondió él. Cortó el hilo con los dientes y le devolvió el vestido.
Ella lo agarró, sintiendo, de repente, que tenía frío. En cuanto volviera a ponerse el vestido todo terminaría. Probablemente, nunca volvería a verlo.
—Hay algo en los extraños...—murmuró ella absorta.
Él apretó la mandíbula y la miró detenidamente. Su inocencia se mezclaba con la atracción y con el miedo y la tensión.
Entrecerró los ojos, pensativo. Nunca se había sen­tido tan atraído por una mujer tan repentinamente; es­pecialmente por ninguna como aquélla que, clara­mente, provenía de otro mundo. Sus contactos iban a serle de mucha utilidad; pero no quería involucrarse sentimentalmente con nadie. No podía permitírselo.
—¿Cómo te llamas?
—Miley  Cyrus—contestó ella.
—Eres del sur.
Ella sonrió.
—De Texas. De un pueblo cerca de San Antonio.
—¿Has vivido allí toda tu vida?
Ella le sonrió juguetona.
—Todavía no.
Él se rió.
—¿De dónde eres tú?—le preguntó ella.
—De Chicago.
Ella dejó escapar un suspiro.
—Nunca he estado allí. En realidad, ésta es la primera vez que salgo de Texas.
Él encontró aquello sorprendente.
—Yo he estado en todas partes.
Ella sonrió.
—El mundo es muy grande.
—Mucho—respondió él mientras estudiaba sus grandes ojos verdes y su tez fina y suave. Su boca era generosa y de aspecto dulce. De repente, sintió una necesidad inesperada.
Ella se movió incómoda.




rocio.... on tas??????
i miss you...



6 comentarios:

  1. holaa sis me encanto los 3 capis jeje me los estoy leyendo antes de ir al insti asi que no puedo entretenerme mucho o llegare tarde sube pronto jeje

    ResponderEliminar
  2. WOW! usted eres rapida
    pero me encanto muchoo
    no tardees
    xoxooxoxox =)

    ResponderEliminar
  3. WOOOOOOOOOOOOO
    me encaaantooo el maratonn
    teee queedooo supeeer geneeall
    muuuy buenoooo

    ResponderEliminar
  4. ME ENCANTOOOO!!! TE INVITOOOO A LEER MI NOVE Y ME DICES DED PARA ARRIBA O PARA ABAJO KAJSKJKJSA

    ResponderEliminar
  5. por que no sigues??? esta linda.........0 )

    ResponderEliminar

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..