jueves, 31 de marzo de 2011

Novela Niley - Prologo - El hombre mas atractivo

Chic.
La revista de hoy para la mujer de hoy.
Cody B. Linley, editor.

Del despacho de: Cody B. Linley
A: Personal de la redacción.

Martes, 3 de junio.

Es con gran pena que anuncio la defunción repentina de Charles Dunn, nuestro estimado redactor jefe. Char­les ha sido la fuerza vital de esta publicación durante treinta y dos años, y sé que todo el personal lo echará de menos.
He nombrado con carácter inmediato a nuestro subredactor jefe, James Colter, como sucesor de Charles en ese importante cargo, y espero que todo el personal se una a mi en ofrecerle a James todo nuestro apoyo.
E. Linley, editor.




De: selenagómez@chic.com.
A: mileycyrus@chic.com.
Asunto: Necesidad de operación de cirugía.

Miles: Supongo que el viejo Charlie nunca entendió a la mujer del siglo veinte, ¿pero y Colter? Probablemente piense que todavía deberíamos seguir llevando corsés. ¿Almorzamos en Gino's?




De: mileycyrus @chic.com.
A: selenagómez@chic.com.
Asunto: Ansiosa por salir por la puerta.

¡Linley debe de estar de broma! Nuestras ventas ya eran malas con Charlie, pero Colter va a conseguir ba­jarlas aún más. ¿Es que no se le ha ocurrido nunca a Linley que una revista para mujeres debe tener a una mujer en cabeza? Olvida lo de Gino's. Fui a casa el pa­sado fin de semana. Mi madre preparó una gran comida. Debería haber ahorrado tiempo y habérmela puesto di­rectamente en las caderas.


Miles:
¡Las tallas ocho no tienen caderas de las que preocu­parse!
Te envío las demos que me pediste. Nuestras lectoras son mujeres de entre cuarenta a sesenta y cinco años. No son buenas noticias. ¿Has oído lo último? Colter es his­toria. ¿Te preguntas a quién pondrá Linley en su lu­gar?
Selena.




De: mileycyrus@chic.com.
A: selenagómez@chic.com.
Asunto: Mister Ed, el Caballo que Habla.

O, tal vez, Lassie. Pero no alguien que le pueda dar alguna vida a Chic. Tienes razón, deberíamos apuntar a las mujeres trabajadoras, solteras, de entre dieciocho a treinta y cinco años. Necesitamos más fotos, más moda, más ideas de maquillaje, consejos con los hombres. ¿Qué ha pasado con las alegrías de ser una mujer solte­ra?




De: selenagómez@chic.com.
A: mileycyrus@chic.com.
Asunto: Mujeres solteras, 18-35. Las afortunadas se casan.



De: mileycyrus@chic.com.
A: selenagómez@chic.com.
Asunto: Definiciones. Eso depende de tu definición de «afortunada».



Chic.
La Revista para las Mujeres.
Cody B. Linley, editor.
Julio, 28.
Por favor, reúnanse conmigo el viernes en la sala de juntas para desayunar, desde las 8,30 a las 10, en honor a nuestro nuevo redactor jefe, Julius Partridge Wallinger. El señor Wallinger trae con él casi cuarenta años de experiencia periodística.
La sección de contabilidad me ha asegurado que el problema con los talones de la última semana eran debi­dos a fallos informáticos y no volverán a suceder. Gra­cias por su tolerancia.
E. Linley, editor.




De: mileycyrus@chic.com.
A: selenagómez@chic.com.
Asunto: Hola.

Estoy disfrutando de las vacaciones. El tiempo es maravilloso. Me estoy relajando completamente. Leo, al­quilo vídeos, etc. Viene a verme un viejo amigo, Sam. ¿Te lo he mencionado alguna vez? Mi siempre esperan­zada madre lo ha invitado todas las noches a cenar, lo que me hace sonreír. Sam es un encanto y juega a la ca­nasta con ella después de que yo me vaya a acostar.

He visto una cosa en las noticias de negocios. ¿Es cierto? ¿Es que el nuevo ha metido ya la pata? ¡Sólo lle­vo una semana de vacaciones! ¿Qué pasa con ese rumor de que se va a hacer cargo de la empresa Jonas Inc? No es posible, ¿verdad? Lo vi de lejos en Hyannisport. (Fui allí para llevar a almorzar a mamá) Lo único que Nick Jonas podría hacer por la revista sería posar para las páginas centrales... Ahora bien, es difícil que una mujer inteligente pueda perder la cabeza por al­guien tan chulo, falto de cerebro y arrogante como el se­ñor Jonas. Estaba con Ted Turner. Ése sí que me gus­taría que comprara la revista. Dile a Joshua que le mando mi amor y besos y que lo echo de menos.



MEMO.
De: Selena.
A: Selena.
1.Recordar preguntarle a M. acerca de Sam y por qué se dedica a jugar a las cartas con su madre en vez de tontear con ella.
2.Recordar preguntarle por qué se ha llevado el or­denador portátil de vacaciones.
3.Recordar no molestarme en preguntar.
4.Recordar sugerirle a M. que debería solicitar el puesto de redactor jefe. Ella tiene un doctorado, ¿no?
5.Recordar con respecto a lo anterior que M. Sería una magnífica redactora jefe.
6.Recordar decirle a M. que lo de Jonas no es más que un rumor.
7.Recordar preguntar a M. cómo es que sabe que Jonas es descerebrado, arrogante y demás.
8.Decirle a S. que ha tenido una gran idea con que él pose para las páginas centrales.



De: mileycyrus@chic.com.
A: selenagómez@chic.com.
Asunto: Puesto de redactora jefe y chulos.
De acuerdo, lo hice. Le di a Linley mi curriculum y no se rió. Supongo que eso son buenas noticias. Hablan­do del señor Jonas, Selena ¿dónde están tus baremos? ¿Quién quiere a un tipo que se cree que es el hombre más atractivo del mundo? Sólo una R.I. como la que lle­vaba del brazo en Hyannisport.


De: selenagómez@chic.com.
A: mileycyrus@chic.com.
Asunto: ¿El hombre más atractivo del mundo? ¿Una R.I.? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Qué? Explícate, por favor.


De: mileycyrus@chic.com.
A: selenagómez@chic.com.
Asunto: ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Qué?
R.I: Rubia Idiota, como con las que sale siempre en la prensa del corazón. El hombre más atractivo del mun­do, como se ve en todas esas fotos.


De: selenagómez@chic.com.
A: mileycyrus@chic.com.
Asunto: Confusión.
Por Dios, Miles. No sabía que leyeras esas cosas. ¿Y cómo sabes tú que esas rubias son idiotas?




De: mileycyrus@chic.com.
A: selenagómez@chic.com.
Asunto: Nada de confusión, Jonas estaba con ellas.




De: selenagómez@chic.com.
A: mileycyrus@chic.com.
Asunto: Sí, confusión.
¿Cómo es que estás tan interesada en Nick Jonas?


De: mileycyrus@chic.com.
A: selenagómez@chic.com.
Asunto: No interesada.
No lo estoy. Ni siquiera sé cómo es que hemos empe­zado a hablar de esto.




De: selenagómez@chic.com.
A: mileycyrus@chic.com.
Asunto: Confusa de nuevo. Has dicho que era un chulo.




De: mileycyrus@chic.com.
A: selenagómez@chic.com.
Asunto: Locura.
¡Cielo Santo! ¡Estaba siendo sarcástica! ¿Por qué estamos perdiendo el tiempo con ese hombre?




De: selenagómez@chic.com.
A: mileycyrus@chic.com.
Asunto: ¡Hey!
No he sido yo la que ha metido a Jonas el Chulo en la conversación.
Tienes razón, lo he hecho yo, y voy a dejar de hablar de él ahora mismo. Hazme un favor. Échale un vistazo a lo que te envío y dime lo que piensas de esas ideas. ¿Alguna de ellas te harían comprar un ejemplar de la revista a ti?
Ah. He recibido una llamada de Linley. Quiere ver­me pronto. Aquí viene la decepción...


Chic.
La Revista para la Mujer del Mañana.
Cody B. Linley, editor.

Estoy encantado de anunciar que Miley Cyrus es nuestra nueva redactora jefe. Miley ha estado con nosotros desde hace dos años como redactora. Va a em­pezar con su nuevo trabajo al principio de la semana próxima. Sé que hemos capeado momentos difíciles en los últimos meses, pero puedo asegurarles que todo ha pasado ya.

El departamento de contabilidad me ha pedido que informe a aquellos que hayan tenido alguna dificultad, de nuevo, con sus talones, que, por favor, sean pacientes. Es problema es de índole informática. Gracias de nuevo por su tolerancia y comprensión y he de añadir que ha sido un placer trabajar con todos ustedes todos estos años.
E. Linley.



De: Miley Cyrus, Redactora Jefe.
A: Personal.
Acabo de ser informada de que Chic ha sido compra­da por Update Publications, de Nueva York. Que no os entre el pánico. Estoy tratando de conseguir datos de esa empresa. Tan pronto como los tenga, os contaré todo lo que averigüe. Dado que nunca hemos sabido nada de ellos, probablemente sea una empresa pequeña y nos dará tiempo para reagrupar nuestras fuerzas y hacer de Chic la revista triunfadora que todos sabemos que puede ser.
Miley.



De: selenagómez@chic.com.
A: mileycyrus@chic.com.
Asunto: Enhorabuena.
¡Vaya! ¡Enhorabuena, Miles, lo harás muy bien! ¿Qué ha querido decir Linley con eso de que ha sido un pla­cer y demás? ¿Es que se jubila? ¿Vende la revista? La revista no puede ir peor, no ahora que te ha nombrado redactor a jefe, ¿no es así? ¿NO ES ASI?








MEMO
De: Nick Jonas.
A: Joseph Jonas.
Asunto: Compra de Chic.
Septiembre, 10.
Joe:
La división de actualizaciones acaba de comprar Chic como parte del paquete de Linley. Por lo que he visto, lo mejor sería terminar con sus sufrimientos. ¿Qué demonios está pasando en esa revista? Quiero ver algu­nos datos. Copias de correspondencia, lo que sea.




De:joejonas@jonas.com.
A: nickjonas@jonas.com.
Asunto: Algunos tipos son unos chulos.

Muchas gracias, hermano mayor. Acabas de tenerme encadenado a la mesa de trabajo todo el fin de semana. La información va en camino vía Internet y fax. Los e-mails son sobre todo charlas de oficina, pero deberías echarle un vistazo a algunos de ellos. Me muero de ga­nas de ver lo que haces. Y, de paso, chico, no sabía que fueras un chulo.
P.D. Ese material ha pasado por varias manos antes de llegar a mi mesa.





De: Nick Jonas.
A: Jane.
Asunto: Paquete Linley.

Jane:
Nos vamos a Nueva York el domingo. Ponte en con­tacto con Hank, Dile que necesito el avión. Ocúpate de las reservas de hotel. Llama también a las oficinas de Chic e informa a la redactora jefe que espero verla en su despacho a las nueve de la mañana del lunes.
MR.

Jane, mándale unas flores a la señorita Anderson, por favor. Una docena de rosas. No, dos docenas. Disculpas y demás por romper la cita del domingo por la noche. Dile que la llamaré desde Nueva York. Y, con respecto a esa redactora jefe, por favor, asegúrate de impresionarla de tal forma que sea puntual.



De: nickjonas@jonas.com.
A:janetrent@jonas.com.
Asunto: Chic.

He cambiado de opinión. No te pongas en contacto con la redactora jefe. Prefiero no anunciar mi visita


primer capi dedicado a ro y a lu ... hermanitas las quiero millon...  
el capi tambien va dedicado a juntos x siempre
se que tal ve no lo entiendan pero lean son mails 
mañana que les pongo una marathon de tres capis van a entender.... lo prometo....
:-(

Novela Niley - El hombre mas atractivo

Cuando Jonas Inc. se hizo con el control de la revista Chic, Miley Cyrus, la redactora jefe, decidió parar en seco a Nick Jonas. 

Él era consciente de la opinión que Miley tenía de su persona: arrogante y descerebrado eran sólo un par de los adjetivos que había utilizado.

Miley había elaborado un plan brillante para mantener en circulación la revista: encontrar al hombre más sexy del mundo y hacerlo aparecer en las páginas centrales del especial del día de San Valentín.

Nick accedió, pero insistió en supervisar la búsqueda de Miley... y en seducirla a ella. De repente, Miley se dio cuenta de que no necesitaba buscar más lejos para encontrar al hombre más sexy del mundo...


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PRESENTAMOS A 
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Novela Jemi 05 - Asuntos pendientes



—¿Sorprendida? —Joe pasó por delante del ama de llaves y salió al patio.
Con las manos en los bolsillos y una expresión cínica en el rostro, Joe hacía alarde de su porte soberbio y desenfadado.
—Sí, estoy sorprendida —Demi lo miró fijamente, como si fuera una aparición.
—Tengo que hablar contigo —le dijo él, mirando al ama de llaves fugazmente.
Demi respiró hondo, se preparó para la batalla y miró a la mujer que esperaba junto a la puerta.
—Todo está bien, Teresa. Puedes retirarte.
La empleada no parecía muy convencida.
—Si me necesita, señora Jonas, sólo tiene que llamar —le dijo antes de salir.
En cuanto se quedaron solos, Joe se echó a reír.
—No sabía que tuvieras guardaespaldas —le dijo con ironía.
—No me hace falta un guardaespaldas, Joe. Yo sé cuidar de mí misma.
Joe levantó una ceja y después asintió lentamente.
—Claro que sí.
—Bueno, ahora estamos solos, así que ¿por qué no me dices a qué has venido?
Su actitud y su tono de voz no eran precisamente alentadores, pero eso no tenía importancia. El tenía una misión que cumplir y estaba decidido a conseguir su propósito. De camino a la casa, había meditado cuidadosamente lo que iba a decirle y no había lugar para errores.
Simplemente, le diría que la separación era inútil, que estaban casados y que debían estar juntos. Además, le recordaría que los Oscar estaban a la vuelta de la esquina y que los Jonas debían dar una imagen de unidad.
Todo era de lo más razonable, así que ella no tendría por qué oponerse.
—¿Por qué has venido?
Joe la miró un instante mientras ella dejaba a un lado el cojín y se ponía en pie.
La Demi que tenía ante sus ojos no tenía nada que ver con la mujer sumisa a la que él recordaba; la que se escondía detrás de la almohada y le rehuía la mirada.
Aquellos ojos familiares lo atravesaban como afilados puñales y la expresión de su rostro era desafiante y decidida.
—He venido a llevarte de vuelta a casa.
—Ya estoy en casa —dijo ella, yendo hacia la mesa y las sillas.
Sacó uno de los decorativos asientos y se sentó en él, sin dejar de mirarle fijamente.
—Me refería a nuestra casa, a la mansión de la familia —le dijo Joe, intentando mantener la calma.
—Yo ya no vivo allí —dijo ella.
Una chispa de rabia amenazó con abrasarle, pero Joe logró mantener el control. La ecuanimidad era fundamental para cerrar una buena negociación con resultado favorable.
Sacó una silla y se sentó al lado de ella, apoyando los codos sobre las rodillas y mirándola a los ojos.
—Sí, te fuiste. Lo recuerdo.
—¿Y entonces por qué…?
El levantó un dedo.
—Ya han pasado un par de meses, Demi. Creo que ya lo has dejado todo bien claro.
—¿Todo bien claro? —repitió ella, abriendo mucho los ojos.
—Querías que supiera que eras muy infeliz y yo lo he entendido. Estoy dispuesto a hablar de esto y a solucionarlo. Estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para llevarte de vuelta al lugar adonde perteneces.
Se produjo una larga pausa mientras Demi meditaba el discurso que Joe se había preparado durante el camino.
—¿Por qué?
El parpadeó, perplejo.
—¿Qué?
—¿Por qué? —repitió ella—. ¿Por qué quieres que vuelva?
—Porque eres mi esposa. Ella soltó el aliento.
—De acuerdo. Entonces, ¿por qué ahora? ¿Por qué no hace un mes? ¿Por qué estás aquí hoy, Joe?
El se incorporó, apoyó un brazo en la mesa y trató de buscar una respuesta. No había esperado tantas preguntas. La antigua Demi jamás le cuestionaba, sino que obedecía sin replicar.
—Mañana es el día de San Valentín —se apresuró a decir.
—¿Y qué?
Joe pensó que debería haberle llevado unas flores, pero ya era demasiado tarde.
—Me ha hecho darme cuenta de lo rápido que pasa el tiempo. La ceremonia de los Premios de la Academia es dentro de muy poco tiempo y creo que es importante que estemos unidos cuando ganemos el premio a la mejor película.
—Entiendo —dijo ella sin inmutarse.
Joe no sabía lo que pasaba por su mente en ese momento y su expresión indescifrable resultaba de lo más inquietante.
¿Quién era esa nueva mujer que había reemplazado a su esposa, la dulce y obediente Demi?
Joe se puso en pie, dio dos pasos y se detuvo y dio media vuelta hacia ella.
 Capi dedicado a pris... creadora de misobsesiones jejeje...
fue genial conversar contigo...

Novela Jemi 04 - Asuntos pendientes


Demi Lovato Jonas tenía su propio apartamento con vistas a las colinas y mansiones de Beverly Hills. Era una casa lujosa con una decoración exquisita, pero estaba tan vacía que Demi sentía ganas de gritar con tal de oír algo de vida a su alrededor.
No obstante, rara vez encendía la televisión o la radio porque no quería oír nada de la familia Jonas ni de los Premios de la Academia.
Cada vez que oía el nombre de Joe, su corazón se quebraba y la soledad amenazaba con engullirla entera, así que en lugar de atormentarse pensando en lo que había perdido, trataba de pasar los días entretenida, comiendo con amigas, trabajando en las organizaciones de caridad de las que era miembro, yendo de compras y esquivando a los periodistas que le tendían emboscadas cada vez que ponía un pie fuera de la casa.
Sin embargo, las noches eran largas, silenciosas y tristes. No tenía ganas de salir con nadie, ni tampoco se sentía con ánimos como para salir a los locales de moda con sus amigas.
—No es así como quería vivir —se dijo a sí misma y salió a la terraza privada que estaba junto al salón de la casa.
Nada más salir al exterior, se sintió reconfortada por el aroma de las plantas. Había helechos en maceteros colgantes, flores que se desbordaban de jarrones de cerámica, pequeños arbustos e incluso un pequeño limonero en un rincón.
En el centro había una mesa de exterior con cuatro sillas al más puro estilo de las terrazas parisinas y en una esquina había un balancín con un toldo de color amarillo y rojo.
Demi se acurrucó en él y se dedicó a escuchar el lejano murmullo del tráfico que rugía quince plantas más abajo.
Por lo menos, aún le quedaba un pequeño refugio de sosiego.
Un lugar en el que pensar…
Pero, por desgracia, cada vez que les prestaba atención a sus propios pensamientos, Joe volvía a robarle la paz que tanto le costaba conseguir.
Hizo un esfuerzo por ahuyentar los recuerdos; su expresión de perplejidad al oírla decir que se marchaba…
Aunque no quisiera admitirlo, sí que sentía remordimientos. Había preferido dar media vuelta y escapar, en lugar de Luchar por su matrimonio.
Pero él tampoco se lo había puesto fácil.
«Qué gran idiota», se dijo, sin saber si se refería a Joe o a sí misma.
Agarró un cojín, lo abrazó con fuerza y apoyó la cabeza sobre el respaldo del balancín. Cerró los ojos y dejó que la imagen de Joe emergiera ante sus ojos.
«Ojalá pudiera volver atrás. Ojalá pudiera hacer las cosas de otra forma…», pensó.
—Sí pudiera volver atrás en el tiempo, no sería tan complaciente —murmuró con los ojos todavía cerrados—. Diría lo que pienso en todo momento y dejaría de esforzarme por ser la perfecta mujer florero, insignificante y sumisa. Si tuviera otra oportunidad, sería yo misma…
La perfecta mujer florero…
—Dios, no me extraña que él se cansara de mí. No imagino nada más molesto —exclamó y apretó el cojín con más fuerza. La frustración se apoderaba de ella por momentos.
—¿Señora Jonas?
Demi suspiró al oír la voz de su ama de llaves, pero mantuvo los ojos cerrados.
—¿Sí, Teresa?
—Hay alguien que quiere verla —dijo la sirvienta con una voz sosegada y prudente—. Le dije que no quería que la molestaran, pero…
—No acepté un «no» por respuesta.
Demi levantó la cabeza bruscamente y abrió los ojos de golpe.
La última persona del mundo a la que quería ver estaba en el umbral.
Su esposo…
 que sexy joe...
jejeje
capi dedicado a elbita

Novela Jemi 03 - Asuntos pendientes


Otra oleada de recuerdos invadió su mente.
En Francia, en el lugar de rodaje de Honor, el último éxito de la productora… Ella sonreía… En la cama, sonriendo con tristeza después de la desastrosa luna de miel.
«Maldita sea…», pensó Joe, revolviéndose en la butaca.
Jamás se le había pasado por la cabeza que ella pudiera ser virgen, que estuviera nerviosa, que cada nervio de su cuerpo estuviera tan tenso como un alambre….
Aquél había sido uno de los momentos de su vida de los que se sentía menos orgulloso. La deseaba tanto que ni siquiera se había molestado con juegos preliminares y lo que se suponía una noche de pasión se había convertido en una pesadilla para ella; tanto así, que nunca había vuelto a atreverse a tocarla después de aquello.
Los recuerdos eran dolorosos, y Joe no había sido capaz de superar el arrepentimiento que lo consumía.
Ahuyentando las amargas imágenes de su mente, miró a su hermano fijamente.
—Esto es asunto mío, de nadie más.
—Es por lo de mamá y papá, ¿no? Es por ellos.
Joe traspasó a Nick con la mirada.
Tan sólo unas semanas antes se habían enterado de la infidelidad de su madre con el hermano de su padre, el tío David; y ésa había sido la gota que había colmado el vaso para Joe, quien, por otra parte, jamás había tenido mucha fe en el amor verdadero.
Una unión perfecta, veinte años de matrimonio, cuatro hijos… Su madre, Denisse, lo había tirado todo por la borda a causa de una imperdonable traición de la cual había nacido su hermana Isabella, que llevaba toda la vida creyéndose hija del mismo padre que todos ellos.
—Eso no tiene nada que ver —dijo Joe.
—¿Cómo que no? Tú has sido el primero que mezcla las cosas —Nick suspiró—. No quieres hablar de ello con nuestro padre y apenas le diriges la palabra a mamá. Te has convertido en un hombre de hielo y nos haces la vida imposible a todos.
—Tengo mucho trabajo —dijo Joe, irritándose más y más—. A lo mejor no te has dado cuenta, pero tenemos unas cuantas películas en fase de posproducción, por no hablar de esa insignificante nominación a los Premios de la Academia.
—No se trata de trabajo, Joe. Se trata de ti. De tu vida. Sólo tenías que intentarlo —Nick arrugó el entrecejo—. Demi te amaba y tú lo estropeaste todo.
Una punzada de remordimiento atravesó las entrañas de Joe.
El nunca miraba atrás. Los errores del pasado no tenían solución y atormentarse con ellos era un sinsentido.
El pasado, pasado estaba, y no había nada que él pudiera hacer para cambiarlo.
Molesto, Joe se puso en pie y se dirigió a su hermano.
—Yo no estropeé nada. Y tú deberías preocuparte por tu propia vida amorosa en lugar de inmiscuirte en mi relación con mi esposa.
—Tú no tienes una esposa, Joe.
Resultaba curioso. El mismo le había dicho algo parecido a Megan unos minutos antes, pero oírlo de boca de su hermano Nick bastó para hacerle montar en cólera.
Megan tenía razón. Sí que tenía una esposa, aunque no estuviera a su lado en esos momentos y, si bien no podía resolver los errores del pasado, sí que podía hacer algo respecto al futuro.
—Sí que la tengo —replicó Joe finalmente.
Ya había tenido bastante. Los reporteros lo acosaban con sus impertinentes preguntas a todas horas y su familia tampoco lo dejaba en paz, así que había llegado la hora de arreglar todo aquel desastre.
No tenía por qué soportar tanto interrogatorio porque no había sido él quien se había marchado; ni tampoco había sido él quien se pasaba las horas vagando sin rumbo por una suite de habitaciones vacías.
Ella era la culpable de todo. Ella los había hecho pasar por aquel suplicio mediático y él ya se había cansado de bregar con las consecuencias.
—Creo que Demi no lo tiene muy claro —dijo Nick, levantándose de la silla.
—Tú deja que yo me ocupe de ella —Joe cruzó la habitación, abrió la puerta del armario y sacó la chaqueta del traje que llevaba puesto.
—¿Adónde vas?
—Voy a tener una larga charla con mi esposa —dijo Joe y, mientras pensaba en ella, se dio cuenta de lo mucho que la echaba de menos—. Es hora de que le recuerde a Demi que todavía estamos casados.
—¿Crees que será así de fácil?
Joe miró a su hermano pequeño. En las oficinas de Jonas Pictures todos parecían haberse contagiado del peligroso virus de San Valentín y, cada vez que se daba la vuelta, se encontraba con una caja de bombones o un ramo de flores.
Pero en vez de darle alegría, los regalos ajenos no hacían más que recordarle lo solo que estaba. La soledad a la que se enfrentaba cada día minaba su buen humor y la felicidad de sus hermanos enamorados era una inagotable fuente de irritación.
¿Pero por qué?
El había estado solo la mayor parte de su vida. Sin embargo, esa vez no lo había elegido él. Se había visto obligado a estar solo a causa de la decisión de Demi.
Ella había hecho lo que le había venido en gana; le había abandonado de forma repentina y así había conseguido todo el espacio que necesitaba, pero ya era el momento de regresar.
Su pequeño arrebato de rebeldía había terminado.
Los votos matrimoniales eran irrevocables. El nunca incumplía los términos de un compromiso y esperaba lo mismo de ella.
—Lo haré, por las buenas o por las malas —dijo finalmente con una sonrisa cínica.

marathon.. capi dedicado a emily!

Novela Jemi 02 - Asuntos pendientes


La familia Jonas llevaba más de un año zozobrando en las turbulentas aguas del amor, el matrimonio y los finales felices, y Joe ya empezaba a cansarse del tema.
El amor verdadero e incondicional sólo existía en la gran pantalla. Tan sólo se trataba de un negocio con el que Jonas Pictures facturaba millones de dólares y hacía soñar a los espectadores.
Eso era algo que Joe sabía muy bien.
—Eso es lo que dicen todos los hombres que no tienen una mujer a su lado en el día de San Valentín —Nick sacudió la cabeza y sonrió.
Joe le lanzó una mirada fiera a su hermano Nick, pero éste no perdió la sonrisa.
—No me puedo creer que tú entres en este juego —dijo Joe—. ¿El día de San Valentín? ¿Lo dices en serio? Todos los hombres del mundo saben que ese día fue inventado por los grandes almacenes y fabricantes de confitería. Es cosa de mujeres, hermanito. No de hombres.
—Unos dulces, unas cuantas flores, una buena botella de vino… y podéis pasar una velada agradable. Pero, claro, tú no sabes nada de esas cosas. Oh, no. Tú eres el tipo que deja marchar a su mujer en Nochebuena. El Señor Romántico.
—¿Sabes una cosa? Eres mucho menos divertido ahora que estás enamorado.
—Es curioso —dijo Nick, pensativo—. El matrimonio no te cambió en absoluto.
Joe no podía sino reconocer que su hermano tenía razón. Casarse con Demi no había supuesto ninguna diferencia en su vida. Se había unido a ella porque necesitaba una esposa y ella encajaba en el perfil a la perfección, pero él jamás se había declarado enamorado ni nada por el estilo.
Ella tenía contactos muy buenos, con los medios, la prensa, las empresas más poderosas… Además, era el adorno perfecto para un hombre como él, o lo había sido hasta el momento de su marcha.
Pero él no la echaba de menos ni nada parecido. De hecho, no le importaba en absoluto que se hubiera ido de su lado. Para él, ése era un tema zanjado.
—Eso mismo digo yo. Soy exactamente la misma persona que era cuando me casé.
—Y eso es una pena —dijo Nick.
Frunciendo el ceño, Joe fue hacia los enormes ventanales y miró hacia el exterior. Cientos de hectáreas se extendían ante sus ojos y todos pertenecían a Jonas Pictures. En la parte de atrás se alzaban decenas de platos y escenarios listos para ser Devueltos a la vida en cuanto llegaran los equipos de filmación. Había actores, camarógrafos, figurantes, ayudantes y electricistas.
Una pequeña ciudad… y él era su alcalde. Sin embargo, en lugar de admirar el fruto de su imperio cinematográfico, Joe no podía dejar de imaginar el interior de cierto apartamento de Beverly Hills en el que vivía su esposa.
Se volvió hacia su hermano.
—¿Y eso qué significa? —le preguntó en un tono grave y exigente.
—Significa, Joe, que podrías espabilar un poco —Nick giró la silla para hacerle frente a su hermano—. Demi fue tu gran oportunidad de tener una vida de verdad, pero tú la dejaste marchar sin más.
Apretando los dientes, Joe se volvió hacia la ventana nuevamente.
No quería hablar de su matrimonio, ni con Megan, ni con su hermano, ni con nadie.
Todavía estaba molesto por lo de Nochebuena. Demi se había atrevido a dejarle en la víspera de Navidad y eso le corroía las entrañas.
Nadie había osado jamás dejar a Joe Jonas, y el revuelo mediático que se había generado en torno al fracaso de su matrimonio le había dejado un mal sabor de boca que le crispaba los nervios a la primera de cambio. Todos los periódicos sensacionalistas y revistas del corazón se habían cansado de especular respecto a las razones por las que Demi lo había abandonado.
Los paparazzi llevaban semanas siguiéndolos como perros de caza y, aunque odiara tener que admitirlo, había caído en la penosa costumbre de hojear las revistas en busca de noticias de su mujer.
Se volvió bruscamente, caminó hasta el escritorio y se sentó de nuevo.
—¿Alguna vez se te ha pasado por la cabeza que fuera yo el que quisiera separarse?
—No —dijo Nick, recostándose en el respaldo de la silla y cruzando las piernas—. Mira, Joe, ése no es tu estilo. Una vez cierras un trato, sigues adelante con él, así que… No. No podrías haberle pedido que se fuera. Lo único que no entiendo es por qué la dejaste ir.
—¿Dejarla? —Joe se echó a reír y cruzó los brazos—. Tú que las dejas hacer muchas cosas en tus relaciones. ¿No es así? Creo que Miley discreparía ligeramente.
Por primera vez, Nick frunció el ceño.
—Muy bien, Joe. A lo mejor «dejar» no ha sido la palabra más adecuada, pero… ¿en qué estabas pensando cuando la dejaste marchar? Todos sabíamos que Demi estaba loca por ti.
Joe sabía que aquello era cierto.
Los recuerdos inundaban su pensamiento como una avalancha arrolladora.
Demi siempre había estado ahí para él, deseosa de tener su atención aunque sólo fuera por unos instantes. Los ojos le brillaban con inocencia y sus labios sonreían con candidez.
Había aceptado aquella relación con entusiasmo e ilusión y él había dado por hecho que las cosas nunca podrían cambiar. Siempre había sabido que ella lo amaba y ésa era la razón por la que había decidido casarse con ella.
La estrategia correcta…
inicio marathon capi dedicado a ro... conversando con ella por chat...

miércoles, 30 de marzo de 2011

Novela Jemi 01 - Asunto pendiente


Otro chillido estridente atravesó los oídos de Joe como la afilada hoja de un cuchillo.
Esa era la cuarta secretaria que recibía un ramo de flores o una caja de bombones en lo que iba de mañana.
—Deberían abolir el día de San Valentín —masculló.
—No tienes remedio, jefe.
Joe le lanzó una rápida mirada a Megan Carey. La rubia asistente cincuentona sacudió la cabeza, dándole por un caso perdido.
—No tienes nada que comentar. Qué bien —dijo Joe, sabiendo que era mejor cortar a Megan antes de que empezara a contarle sus problemas.
—No he dicho nada.
—Es la primera vez —murmuró él entre dientes.
El primogénito del clan Jonas ocupaba una posición de poder dentro de la estirpe y una sola mirada suya bastaba para fulminar a agentes y actores. Pero Megan era su mano derecha y eso le daba derecho a decir lo que pensaba.
—Pero… El día de San Valentín es mañana.
—Dios mío —exclamó Joe—. Nos queda otro día más de suplicio.
—Hombre… ¿Es que Cupido nunca te ha hecho una visita?
—¿No tienes trabajo que hacer? —le dijo él, atravesándola con una mirada reservada a los directores que se pasaban del presupuesto.
—Créeme cuando te digo que hablar de esto contigo es trabajo.
Joe casi sonrió. Casi…
—Muy bien. Dispara de una vez para que pueda seguir trabajando.
—De acuerdo. Lo haré.
Joe la miró con escepticismo.
Megan Carey siempre decía lo que le venía en gana y era inútil intentar detenerla.
—Como decía antes… —empezó a decir, dejando un montón de mensajes sobre el escritorio de Joe y apoyando las manos en las caderas—. Mañana es el día de San Valentín. Un hombre listo aprovecharía la oportunidad para enviarle unas flores a su mujer, o unos bombones…
Joe recogió los mensajes de la mesa y se puso a examinarlos, ignorándola.
Pero eso tampoco funcionaría… Él lo sabía muy bien.
—Estoy pensando que… Cualquier esposa estaría encantada de recibir un regalo de su marido en un día tan especial como éste.
—Demi y yo estamos separados, Megan —le recordó Joe en un tono de tensión.
Lo último que quería era hablar de su matrimonio o de su mujer, sobre todo porque había sido ella quien lo había dejado.
Lo había dejado…
Una llamarada de rabia recorrió las entrañas de Joe.
¿Cómo se había atrevido a abandonarle así como así?
«¿Por qué?», se preguntó una vez más.
Siempre se habían llevado bien. Ella tenía las puertas abiertas en todas las tiendas de lujo de Rodeo Drive y todo el tiempo del mundo para irse de compras…
Además, ni siquiera había tenido que preocuparse de bregar con sirvientes y amas de llaves porque vivían en su propia suite dentro de la mansión Jonas.
Sólo había tenido que vivir con él; estar con él.
Pero eso no había sido suficiente para Demi y, en cuestión de unos días, su esposa se había convertido en una mujer separada que vivía en un apartamento de alto standing de Beverly Hills.
Los reportajes sobre ella se sucedían uno tras otro en las revistas; fotos de almuerzos en restaurantes de moda, instantáneas robadas mientras compraba en alguna tienda… A juzgar por las imágenes, bien podría haber estado saliendo con alguno de los hombres con los que aparecía en las fotografías.
Joe apretó el puño alrededor del montón de mensajes hasta hacer crujir el papel.
Que alguien saliera con su esposa… Eso era totalmente inaceptable.
—Así es, jefe —dijo Megan, en un tono de aprobación—. Estáis separados, no divorciados.
—Megan… Sí le tienes aprecio a tu trabajo, deja el tema de una vez. Ya.
Ella soltó un suspiro cercano a un bufido.
—Oh, por favor, no podrías llevar este sitio sin mí, y los dos lo sabemos.
Una voz profunda sonó desde el umbral.
—Si te echa, Megan, yo te contrataré por el doble de sueldo.
Joe miró a su hermano Nick.
—Qué demonios, te pagaré para quedarme con ella.
Megan frunció el ceño.
—Debería irme —dijo—. Sólo para demostraros lo indispensable que soy aquí. Pero no lo haré, porque soy demasiado buena como para cruzarme de brazos mientras este sitio se va al garete sin hacer nada al respecto —levantó la barbilla y salió del despacho con una mirada reprobatoria.
Joe se recostó en el respaldo de su mullida butaca de cuero.
—¿Por qué no la echo?
Nick avanzó hacia el escritorio y se sentó frente a su hermano mayor.
—Porque… —le dijo mientras se ponía cómodo— lleva treinta años aquí, nos conoce desde que éramos niños y probablemente nos mataría si intentáramos librarnos de ella.
—Bien pensado —Joe sacudió la cabeza y miró a su alrededor.
Llamativos pósters de las películas colgaban de las paredes y las ventanas ofrecían una vista privilegiada de los Estudios Jonas.
Ese era su mundo. Allí era donde hacía el trabajo que le hacía feliz.
Pero entonces, ¿por qué no estaba feliz?
—¿Qué mosca la ha picado ahora?
Joe miró a su hermano de reojo.
—Dice que debería mandarle flores a Demi por San Valentín.
—No es mala idea —dijo su hermano, entrelazando los dedos—. Acabo de enriarle un ramo de rosas a Miley, y también le he mandado una enorme caja de bombones. ¿Por qué no le regalas algo a Demi?
—¿Te has vuelto loco? —Joe se puso en pie y comenzó a andar por la habitación con paso ansioso—. ¿Quieres comprarle algo a tu novia por San Valentín? Muy bien. Pero Demi me dejó, ¿recuerdas?
—No me extraña. ¿No crees?
—¿Y eso qué demonios significa?
—Bueno, vamos, Joe. Estaba loca por ti y tú la ignorabas por completo.
Joe se detuvo en seco, dio media vuelta y fulminó a su hermano con la mirada.
—Mi matrimonio no es asunto tuyo.
Nick se encogió de hombros.
—Sólo digo que si pusieras tanto empeño en recuperara tu esposa como pones en mantener a raya a los directores insufribles, no estarías solo ahora mismo.
—Muchas gracias por el consejo, Doctor Amor.
Nick sonrió.
—No puedo negarlo. Me alegro mucho de haber encontrado a Miley. Después de perder a Nicole…
Joe hizo una mueca. No pretendía sacar un tema tan doloroso para su hermano como la muerte de su esposa.
—Mira, me alegro mucho de que estés tan feliz. Pero eso no significa que todos estemos buscando lo que tú tienes.
—Pues deberías.
—Maldita sea, Nick. ¿Has venido a sermonearme sobre mi vida amorosa? ¿Qué eres? ¿Un gurú del amor o algo parecido?
—¡Ni hablar! —exclamó Nick, riendo—. Pero como Megan ya empezó con el tema, pensé en seguirle la corriente.
—Te lo agradezco, pero no, gracias. El amor es para los imbéciles.

espero que les guste capi dedicado a mi anonima fiel.....
saludos a mi nueva lectora...

mañana gran estreno niley.....
mañana marathon jemi no se la pierdan....

:)

creanme esta nove les va a encantar
elbita elbita jejeje elbita de mi vida.... se que te va a encantar esta nove..... arrancara una que otra nove ya lo veras... te extraño.....

Novela Jemi - Asuntos pendientes - Argumento


Nadie se atrevía a rechazar a Joe Jonas
El vicedirector de Jonas Pictures podía tener a cualquier mujer, pero él quería a una mujer sin exigencias ni compromisos y Demi Lovato parecía ser la apropiada. 
Sin embargo, su recatada y sumisa esposa decidió incumplir el acuerdo matrimonial y Joe se propuso recuperarla a toda costa. 
Ganar la partida no iba a ser fácil, pero él aún guardaba su mejor carta y estaba dispuesto a usarla… en la cama. 
Pero lo que Joe no sabía era que la joven y tímida Demi tenía un lado apasionado, algo inesperado e irresistible que iba a poner su mundo patas arriba.

Novela Jemi - Asuntos Pendientes

DE LA CREADORA DE "CERCA DEL PARAISO",  "CAUTIVA EN TU CAMA" Y "DESNUDA EN TUS BRAZOS" 
PRESENTA A :


JOE JONAS Y DEMI LOVATO


ASUSTOS PENDIENTES
  

Novela Kenielle 06 - La tentacion vuelve a casa


Eso le molestó un poco, pero sólo porque tenía razón. Habría pedido que le pusieran horas extra, que lo mandaran a una misión secreta, que lo enviaran a Oriente Medio, cualquier cosa con tal de no estar allí.
¿Cuándo, se preguntó entonces, se había convertido en un cobarde?
Pero no quiso seguir pensando en ello porque el asunto era irrelevante.
—¿Y por qué iba a salir corriendo?
—No lo sé —contestó ella, cruzándose de brazos.
Al hacerlo, Kevin se fijó en sus pechos, que se marcaban claramente bajo la tela de la camiseta. Y tuvo que hacer un esfuerzo para apartar la mirada.
—Pero siempre sales corriendo... —siguió Danielle—. Cada vez que he venido a visitar a mi abuela, tú, qué coincidencia, no estabas en casa.
No era ninguna coincidencia. Desde que se divorciaron, Kevin había intentado evitarla.
—Quería ponértelo fácil. Que pudieras visitar a tu abuela sin tener que...
—¿Ver al hombre que se divorció de mí sin darme una explicación? —terminó Danielle la frase por él.
Seguía enfadada. Lo veía en el brillo de sus ojos. Y era lógico.
—Mira, Danielle...
—Déjalo —lo interrumpió ella—. No quería empezar una discusión. Sólo quería verte.
Kevin la observó, deseando poder leer sus pensamientos. Tratar con Danielle nunca había sido fácil, pero siempre fue una aventura. Y si la conocía bien, quería algo más que decirle hola.
Pero, ¿la conocía de verdad?
Habían estado casados un año y llevaban cinco separados. De modo que quizá no, quizá no la conocía. A lo mejor había cambiado, se había convertido en una extraña. Esa idea lo dejó helado.
—¿Por qué querías verme? —preguntó, suspicaz.
—Kevin, tranquilízate. ¿No puede una saludar a su ex marido sin someterse a un interrogatorio?
 —¿Has venido desde California para decirme hola?
—Y para cuidar de dos...
—...monstruos peludos —terminó Kevin la frase, intentando quitarse a Peaches del tobillo. Seguramente quería trepar por su pierna para morderle la yugular.
Danielle soltó una carcajada y Kevin la miró con el rabillo del ojo como un hombre hambriento mira un filete. Estaban divorciados, se recordó a sí mismo, pero el sonido de su risa le llegaba muy dentro, hasta sitios que llevaban mucho tiempo vacíos.
Habían pasado cinco años desde la última vez que la tocó y aún podía sentir su piel. Su perfume, una mezcla de jazmín y limón, siempre estaba con él, especialmente en sus sueños. Y los recuerdos podían hacerle suspirar de deseo.
Especialmente en aquel momento.
No necesitaba a Danielle en Baywater ahora que estaba de por medio la apuesta.
—No sé por qué no les caes bien —dijo ella entonces, inclinándose para tomar a Muffin en brazos. La perrilla, temblorosa, se dedicó a lamerle el cuello.
A Kevin no le habría importado hacer lo mismo.
—Porque saben que es mutuo —contestó a toda prisa para apartar esa imagen de su mente.
Danielle acarició a Muffin detrás de las orejas, dándole una alegría a la perrilla y a ella, algo que hacer con las manos. Si no hubiera tomado a Muffin en brazos se habría lanzado sobre Kevin. Se le hacía la boca agua sólo con mirarlo.
Su pelo negro, corto al estilo militar, dejaba al descubierto una cara angulosa, muy masculina. Sus ojos azul oscuro seguían siendo tan profundos y misteriosos como el océano de noche. La camiseta negra se pegaba a sus anchos hombros y los vaqueros gastados le quedaban de cine.
Se le había olvidado, que Dios la ayudara.
Se le había olvidado cómo le gustaba aquel hombre.
A lo mejor Nicole tenía razón. A lo mejor no había sido buena idea ir a Baywater.
Ella quería un hijo, sí.
Pero si con sólo mirarlo le temblaban las rodillas, ¿qué posibilidades había de no volver a enamorarse?
Danielle sacudió la cabeza para apartar ese pensamiento. Podía hacerlo. Habían pasado cinco años y ya no estaba enamorada. Ya no era una niña que confiaba en que un hombre hiciera sus sueños realidad.
Había trabajado mucho para ganarse la vida y era una profesional respetada en California. Era una mujer madura y sabría cómo manejar a Kevin Jonas para no volver a sufrir. Además, estaba bien que siguiera sintiéndose atraída por él.
Porque así seducirlo sería más fácil.
—No hay ninguna razón para que no nos portemos de forma civilizada.
—No, supongo que no.
—Muy bien. Voy a hacer carne a la brasa esta noche. ¿Quieres que cenemos juntos?
 de corazon espero que les guste.... ahhh 
por cierto este capi va dedicado a anita que por fin despues de mucho tiempo aparecio... espero que estes bien.... me alegra que ya tengas internet... se te a extrañado full fulll....