miércoles, 9 de marzo de 2011

Novela Niley 12 - Cerca del Paraiso 12


Pero no podía culparle a él. Ella no había protes­tado ni una sola vez, ni una sola vez había dicho que no. Ella era tan culpable como él. Todavía recordaba la fuerza de la necesidad; había sido como una sed que necesitaban saciar, imposible de parar.
Al menos, no habría consecuencias, se consoló a sí misma; habían utilizado protección.
Él abrió los ojos. Se incorporó sobre un codo y la miró.
—No planeé esto; sencillamente perdí el control completamente cuando empecé a besarte.
—Lo sé—reconoció ella sintiéndose misera­ble—. Yo también perdí el control.
Él la besó con suavidad.
—Al menos, dime que te gustó para que no me sienta tan mal—parecía realmente atormentado.
Ella levantó una mirada vergonzosa hacia él.
—Ha sido la experiencia más increíble de mi vida—le confesó—. Me... me encantó.
—A mí también—le dijo él con voz ronca—. Mereció la pena.
Ella no pensaba que él fuera una persona que se tomara el sexo en serio, más bien todo lo contrario; sin embargo, la estaba mirando muy serio, con gra­vedad.
—Miley —le dijo con una voz profunda—. Nun­ca había estado con una mujer virgen. No podía creérmelo, ni siquiera cuando estaba sucediendo.
Ella no sabía qué decir.
—No te he hecho mucho daño, ¿verdad?
Ella negó con la cabeza.
—Sólo un poco.
Él se levantó de la cama y la tomó en brazos.
—Vamos a darnos un baño. Después nos sentare­mos y hablaremos.
—¿Un baño?
—En el jacuzzi.
Abrió los grifos y preparó unas toallas. Cuando la bañera se llenó, la metió en el baño. Era una deli­cia, aunque el agua hizo que le escociera un poco su virginidad rota.
—Me lo temía—murmuró él, pidiéndole discul­pas con la mirada—. ¿Te duele mucho?
—No.
Él se sentó en el borde de la bañera.
—¿Qué pasa?
—¿Sabes que ningún método anticonceptivo es cien por cien seguro, verdad?
El corazón de ella comenzó a latir deprisa.
—Sí.
—Miley , lo que nosotros utilizamos es de un solo uso. Nosotros lo hicimos dos veces.
—¿Y'?
—Se rompió.
Ella se sintió insegura.
Él sonrió.
—Escucha. Yo cuidaré de ti si pasa algo.
—¿Quieres decir... una clínica...?
—¡No!—respondió él horrorizado. Después hizo una pausa
—. ¿Tú...?
Ella negó con la cabeza.
—No podría.
Él se relajó. Se estiró y sus músculos se queja­ron. Después, se metió en la bañera con ella.
—Me pesan los años—dijo bromeando. Des­pués se puso serio
—. ¿Me ves muy mayor para ti?
—No seas tonto—le dijo ella con una sonrisa.
Él tomó aliento.
—¡Caramba! íbamos a visitar la torre y a comer algo y mira dónde hemos acabado.
Ella lo miró al pecho y a los brazos. Era muy fuerte y lo recordó en la cama sobre ella, moviéndo­se a un ritmo furioso.
No pudo evitar ponerse colorada.
—¡Vaya, vaya!—murmuró él—. ¿Buenos re­cuerdos?
Ella le tiró agua a la cara y él se la devolvió. Ella fue a tirarle de nuevo y él la agarró por las muñecas y la apretó contra su cuerpo.
—Tienes suerte de que yo esté exhausto y tú do­lorida.
—Eres pura dinamita—dijo ella, soltando sus manos para rodearle el cuello y lo besó con pasión.
—Y tú también. Explosiva, apasionada. Delicio­sa. Te podría comer viva.
—Pensé que eso era lo que estábamos haciendo—bromeó ella, besándolo con sensualidad, sintien­do. por primera vez en su vida. el poder de una mu­jer.
—Miley , esto es una locura. Estamos los dos lo­cos. No podemos liarnos así.
Ella pegó sus senos al pecho de él.
—¿Estás seguro?
El la volvió a besar, acariciando su cuerpo des­nudo.
—No te imaginas lo que va a pasar—dijo él preocupado—. Vamos a deseamos todo el tiempo. Se no­tará. La gente lo notará.
—¿Eso importa?—murmuró ella sintiéndose en una nube.
—Sí, preciosa, sí—respondió él muy serio—. No sabes quién soy y lo peligroso que podría resul­tar.
Entonces, ella recordó lo que Billy y Tish le habían contado sobre él y sintió miedo. El se lo notó en la cara.
—¿Ya lo sabes? Ya sabías quién era yo cuando te fui a buscar al hotel, ¿verdad?
Ella asintió con la cabeza.
Él salió de la bañera, se secó con una toalla y se puso un albornoz.
—¿Quién te lo ha dicho?
—Mi hermana y Billy.
Él se preguntó qué cosas horribles le habrían contado de él. Pero él ya no pertenecía a ese mundo, sin embargo no podía decírselo a ella, una total des­conocida. Ya le había sucedido en una ocasión que una mujer lo había vendido y aquel incidente casi le cuesta la vida.
—No soy tan malo como me pintan. No estoy buscado en ningún estado y nunca me han detenido—le dijo él y ella suspiró aliviada—. ¿Les has dicho que ibas a salir conmigo?
Ella se puso colorada.
—¡ Vaya, vaya!
—Tish ya me había dicho que no saliera contigo—le explicó.
Aquello le hizo sentirse mejor. Si estaba dispues­ta a enfrentarse a la ira de su hermana por él, debía de ser porque sentía algo.
—Pero, ¿tú querías verme?
—No he pensado en otra cosa en toda la noche—confesó ella­
—Lo mismo me ha pasado a mí—dijo él acer­cándose a ella—. Dame una oportunidad, no puedo prometerte nada por el momento, pero no puedo so­portar la idea de perderte.
—Yo tampoco.
Él le acarició la mejilla y se inclinó para besarla con una ternura abrumadora.
—Quédate conmigo esta noche—le dijo contra la boca.
Ella lo miró sorprendida.
—¿Y si mi hermana llama al hotel?
Él sonrió.
—Tengo una amiga, Karen. Le encantan las conspiraciones; especialmente, las amorosas. Ella puede decir que saliste a navegar con ella, tiene un yate precioso, ¿sabes?
—¿En serio? Yo nunca he subido a un barco.
—¿Ah, no? Eso tiene fácil solución. ¿Te apetece ir a dar una vuelta mañana?
—Me encantaría.
Él se inclinó sobre ella y le dio un beso.
—Voy a llamarla.
Cuando él volvió, ella ya había salido del baño.
—Solucionado.
Ella lo miró preocupada.
—Lo malo es que no he traído ropa de baño, ten­go que ir al hotel...
—Tonterías. ¿Qué talla usas?
—La treinta y ocho—respondió ella.
Él agarró el teléfono inalámbrico que llevaba en el bolsillo.
Ella lo oyó encargar ropa con la boca abierta.
—Ya está. Van a traerte bañadores y una colec­ción de ropa para la playa. Todo en tonos pastel.
—¿Cómo puedes hacer eso?—preguntó ella, real­mente sorprendida
—. Quiero decir. ¿cómo puedes hacer que te traigan la ropa a casa?
—La dueña es mi prima—le respondió él.
—¿Y cómo sabes lo que me gusta?
—Me he dado cuenta.
—Eres... eres sorprendente—logró balbucir ella. Él sonrió y la tomó en brazos.
—Espera y verás. Todavía no has visto nada. ¿Qué quieres para cenar?
—¿Ya es la hora de cenar?—preguntó ella sor­prendida—. Yo... yo nunca he hecho nada así. Nor­malmente, soy una persona muy prudente.

chicas las amooooooooooooooo
rocio eres la mejor.....................

11 comentarios:

  1. Awww me encanto quiero YAA el proximoo♥

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  2. mmee encaantooo
    tee queedoo geneall

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  3. Owwww!!!!
    me enkantó!!
    amo tu novela!
    excelente trama, exelentes diálogos, excelente todo!!!!!
    Ooowwww!!!

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  4. OMG me encantooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
    este es mi blog numero 1

    siguela pleaseeeee.........

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  5. lindossssssssssssssss.............0 ), siguela pronto, me encanta......0 )

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  6. awwwwwwwwwwwwwwww
    me encantoooooo♥♥
    espero el ´proximo♥

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  7. aaa que lindosss
    puff por lo menos nick descubrio que ella ya lo sabia!!!
    ya quiero ver el siguiente
    me encanto!!!

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  8. Hola :D
    Aca estoy de nuevo yo, espero que no te canses de mi!! xD
    Si lo que pusiste debajo de la foto es para mi tengo que decir primero Gracias y segundo preguntar por que, el colegio ya me quemó el cerebro y no puedo pensar muy bien!
    Lo que si sé es que Ame tu capitulo!! Me encanto enserio! Seguila no te rindas!

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  9. hola nena como estas??? perdon por no comentar en las otras entradas, pero he estado un poco ocuapada y me acabo de poner al corriente, la verdad amo cada dia mas tu blog de verdad es de los mejores que hay y mira que son muchisimos, soy adicta a tu nove ya quiero leer mas, te mando un beso y un gran abrazo... saluditos y gracias por tu apoyo

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  10. oie una pregunta qe paso con obseciones no me deja entrar al blog??

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..