sábado, 12 de marzo de 2011

Novela Niley 14 - Cerca del Paraiso 14

 
—Tienes razón—reconoció él, atrayéndola ha­cia sí—. De camino al barco, pararemos en un res­taurante a desayunar. Le he dicho que llegaríamos sobre las diez. ¿Te parece bien?
—Estupendamente. Pero, todavía tengo que de­cidir qué ponerme.
Él se dirigió hacia la ropa que ella había elegido y seleccionó unas bermudas rosas a juego con un top blanco y un biquini blanco con flores rosas.
—Ya está.
Ella sonrió.
—Me parece que vas a ser un poco mandón.
—Puedes estar segura. Tendrás que ser muy dura para aguantarme.
—Creo que me las arreglaré—respondió ella—. Voy a cambiarme.
Él la siguió al dormitorio.
—No puedo dejar de pensar en ti—dijo, rodeán­dola con sus brazos—. Seguro que no puede ser sano—dijo besándola con avidez.
Mientras la besaba, la fue despojando de toda la ropa, a excepción de la ropa interior. La miró con los ojos llenos de deseo y con los pulgares le acari­ció los pezones por encima del encaje del sujetador.
Ella sonrió.
—Te deseo—le dijo.
—Pero todavía estás dolorida. Ella asintió.
Él dejó escapar una carcajada.
—Es culpa mía; soy un ansioso.
—Yotambién.
Él estiró la mano y le quitó las bermudas de la mano. Después, las sujetó para que ella se las pusie­ra. Se las abrochó y le puso el top. Luego, le quitó la pinza que ella se había puesto en el pelo y se lo dejó suelto.
—Así—murmuró estudiándola—. Mucho me­jor.
Volvió a besarla apasionadamente y, después, se apartó de ella.
—Estoy hambriento; pero, de momento, me ten­go que conformar con la comida.
Ella se rió y él la agarró de la mano.
Cuando llegaron junto al coche, él la miró pensa­tivo.
—¿Qué piensas?
—Estaba imaginándome cómo serías de niña—dijo él—. Todos los niños son preciosos.
A ella le dio un vuelco el corazón.
—Sólo nos conocemos desde hace dos días.
—¿Cuánto tiempo hace falta para saber lo que se siente? ¿Dos días, dos años? Ya existe una conexión entre nosotros. Dime que tú no la sientes. Quieres tener hijos míos, lo veo en tus ojos.
—Siempre he querido tener hijos—confesó ella.
Durante el viaje, él le preguntó por su vida en Texas. La conexión entre ellos era realmente sor­prendente y Miley . a la que no le gustaba hablar mu­cho sobre sí misma, se encontró contándole su vida sin omitir detalle.
Cuanto más tiempo pasaba con él. más le gusta­ba. Le gustaba cómo les hablaba a los niños, cómo trataba a las camareras... Para ser un gángster era bastante educado.
Recordó lo que Billy le había dicho sobre Nick y la gente que le hacía enfadar. Era una per­sona que atemorizaba. Si tenía enemigos, y, proba­blemente los tenía, sus hijos estarían en su punto de mira. Aquél era un pensamiento muy duro. Nick le había pedido que confiara en él y ella quería hacerlo. Al menos, de momento, iba a disfrutar de él y, si no salía bien, al menos tendría unos recuerdos mágicos para toda la vida.


Karen Bainbridge tenía sesenta años. Era baja y rubia y muy nerviosa. No parecía que tenía esa edad. Tenía una piel preciosa y unos ojos azules chisporroteantes. A Miley  le gustó de inmediato.
—Es como me la había imaginado—le dijo la mujer a Nick en cuanto subieron al yate. Des­pués, se puso a hablar con el capitán para darle ins­trucciones sobre el recorrido.
Karen era una mujer simpática sin ser artificial y le estuvo haciendo preguntas sobre su vida. Desde cómo había ido a parar a aquella isla hasta cómo se habían conocido.
Miley  le contó lo de la muerte de su madre y el incidente con Liam.
—Él me salvó—dijo mirando a la espalda de Nick, que estaba apoyado en la barandilla—. Sólo lo conozco desde hace dos días.
Karen no pareció sorprendida.
—El amor no sabe del tiempo. Cuando llega, lle­gó.
—¿Sabes... sabes cosas de él?
—¿Que no siempre ha estado rodeado de muy buena compañía? Sí, lo sé. Pero es uno de los mejo­res hombres que conozco. Es amable y nunca aban­dona a un amigo cuando lo necesita. Normalmente la gente exagera. Si yo tuviera tu edad, no me lo pensaría. Es una persona muy especial.
Miley  la miró con una sonrisa de agradecimiento.
—Era lo que yo pensaba. Quizá a veces hay que arriesgarse.
—Por supuesto—convino la mujer—. Y nunca juzgues un libro por la cubierta.
—No lo olvidaré—le dijo ella.
En ese momento, Nick volvió a su lado y la conversación terminó.
Con las velas izadas, el velero no tardó mucho en salir de la bahía y adentrarse en el océano.
A la hora de comer. Miley  se sentó al lado de Nick, enfrente de Karen. La mujer les contó la historia de aquella región mientras tomaban una en­salada y unos entremeses.
Más tarde, mientras Karen dormía un rato, ellos se tumbaron en la cubierta de popa.
—¿Qué tal van tus vacaciones?—le preguntó él.
—Nunca me lo había pasado tan bien en toda la vida.
Él la tomó en sus brazos y le dio un beso largo y apasionado.
—Yo opino igual—dijo él con voz ronca—. ¿Cuánto tiempo te vas a quedar?
—Tres semanas más—dijo ella, sin querer pen­sar en el final.
—En tres semanas pueden pasar muchas cosas—le recordó él y volvió a besarla, apasionadamente, ardientemente, dejando escapar gemidos de placer mientras el beso se intensificaba.
Ella hizo un esfuerzo y se separó de él.
—Karen puede venir en cualquier momento—le recordó con una sonrisa pícara.
—Tienes razón—admitió él—. Además, si ella no nos ve puede hacerlo la tripulación. Será mejor que aguante hasta esta noche. Entonces verás de lo que soy capaz.
Ella dejó escapar una carcajada.—Eres increíble.
—Tú también; pero quiero conocerte mejor—le dijo él—. A veces el sexo enturbia la mente. A ella se le iluminó la cara.
—¿Cómo eras de pequeño? Seguro que eras un niño travieso.
—Mucho—le aseguró él—. Siempre me metía en peleas.
—Yo nunca me metí en ningún lío—le contó ella—. A menos que cuente lo de ponerle sal en la comida a una niña que me llamó salchicha gorda.
—¿Estabas gorda?—preguntó él sorprendido.
—Mucho, pero en la adolescencia perdí todo lo que me sobraba.
—No te quedes nunca flaca—dijo él con cari­ño—. Me gustas tal y como estás. Ella le sonrió.
Hablaron de cine, de música y hasta de política y se dieron cuenta de que eran bastante compatibles. Karen se despertó y fue a hacerles compañía.
Estaban a punto de desembarcar en una isla de­sierta, cuando él recibió una llamada.
Él se alejó y por la expresión de su cara, Miley  intuyó que el crucero iba a concluir. Cuando él vol­vió, pudo comprobar que no se había equivocado.
—Unos empresarios de Miami se han presentado de manera imprevista. Tenemos que volver.

chicas.....
ame como nick la trata ahhhhhhhhhhhhhhh.......
niley forever!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


8 comentarios:

  1. siii que lindooo es Nick jejeje
    hayyy que pasara!!!
    ya quiero saber!!
    jejeje

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  2. aaaaaaaawwwwwwwwww, me encanta, es una hermosa nove, totalmente preciosa....siguela pronto.................0 )...0 ).......0 )

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  3. me encantoooooooooo espero el proximo.

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  4. aawww
    mee encaantoo
    tee
    quedoo supeer
    genal

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  5. Hola nena como estas??? me alegro que todo este bien en tu pais, y que gracias a Dios no hay mas tragedias. Con respecto a las novelas... ya quiero leer los siguientes capitulos ahora soy adicta a tus noves y creeme que eso no me pasa muy a menudo, otra cosa que bien que le cambiaste la imagen al blog ahora si no puedo conectarme en la computadora los puedo leer desde mi celular, es que con el otro fondo no me dejaba ver las letras, jijiji escribe lo mas pronto que puedas AMO tus noves de verdad son geniales y muy originales.

    te mando un beso enorme nena cuidate mucho

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  6. meeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!!!!!!!!!
    cande

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  7. eeeeeeeeeeeennnnnnnncaaaaaaaaaaannntttttttttttooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    cande

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..