lunes, 14 de marzo de 2011

Novela Niley 16 - Cerca del Paraiso


—Cuando todo acabe—le dijo con voz ronca—, haremos planes para el futuro, ¿te parece bien?
—Me parece estupendo—susurró ella.
Se inclinó y la besó, una vez más.
—Será mejor que nos vayamos—dijo a regañadientes—. Antes de que haga lo que los dos quere­mos.
—¿Por qué no quieres hacerlo?
—Mi madre me enseñó a respetar la inocencia. Cometí un error al acostarme contigo en la primera cita. No voy a repetirlo.
—Pero, yo estoy loca por ti—susurró ella.
—Él la miró con intensidad.
—Y yo por ti. Pero vamos a construir una rela­ción duradera; vamos a ir despacio. ¿De acuerdo?
—De acuerdo—dijo ella a regañadientes.
—Además—le dijo preocupado—, quiero tener hijos, pero todavía no; mi vida es muy complicada en este momento.
El corazón de ella dio un salto. Quizá estuviera embarazada y él no quería hijos en aquel momento. Se sintió dolida.
—No me mires así—le dijo él con suavidad, sonriéndole—. Sólo fue una vez, no creo que vaya a pasar nada. ¿No?—añadió un poco inquieto.
—No—mintió ella, forzando una sonrisa.
—Así que no vamos a volver a tentar a la suerte. Tengo preparada para hoy una excursión estupenda. Y para los demás días también; pienso enseñártelo todo.


Y eso fue lo que hizo. Salían temprano por la mañana y volvían al anochecer. Después, cenaban en la casa de Nick y por la noche, se tumbaban abrazados en la terraza, escuchando las olas, mien­tras hablaban de ellos y del futuro.
Fueron dos semanas idílicas. Durante ese tiem­po, Miley no tuvo el periodo y sintió náuseas, no sólo por la mañana, sino también por la noche. Per­dió el apetito y empezó a estar tan cansada que solía volver a su hotel antes de las nueve, deseando me­terse en la cama.
Nick no sospechaba nada. No sabía nada de embarazos y Miley no le dijo nada.
Era un problema con el que no tendría que en­frentarse de manera inmediata, pero estaba claro que cada vez le costaría más ocultar su estado. Especial­mente, cuando Tish volviera. A su hermana no se le escapaba nada.
Normalmente, les llevaban la comida del hotel; pero aquella noche, decidieron prepararse ellos algo.
Nick se puso a cocinar una langosta mientras ella preparaba una ensalada. Mientras cocinaban jun­tos no pararon de charlar y Miley le tomó el pelo por el tamaño de su delantal, con el dibujo de un tiburón.
—Podrías probártelo, cariño—le dijo él, tomán­dole el pelo—. Seguro que te daría tres vueltas. Eres muy pequeñita comparada conmigo.
Ella lo miró con una sonrisa.
—Me gusta.
Él apagó el fuego y se giró hacia ella para tomar­la en sus brazos.
—A mí también—le dijo contra su boca antes de darle un beso—. Eres casi demasiado pequeña para mí, por eso te hice daño en la cama—le dijo con cariño mientras ella se ponía colorada—. Pero después de unas veces, no habrá ningún problema—añadió.
Ella escondió la cara en su pecho y se rió al re­cordar el placer que habían compartido.—¿Eres muy... muy grande?
Él soltó una carcajada.
Ella le golpeó el pecho, sin mirarlo.
—¿Cómo voy a saberlo?—le preguntó con toda la razón—. Sólo he visto hombres desnudos en al­guna revista, y ninguno como tú aquella noche.
Él se rió con ganas.
—No podías apartar los ojos de mí—recordó él con amabilidad—. Me encantaba. No puedo recor­dar nada que me hiciera sentir tan bien en toda mi vida. Era como volar.
—Yo también me sentí así—dijo ella con un suspiro—. Me encanta estar contigo.
—Sí. A mí también—admitió él y se quedó un rato pensativo—. ¿Qué va a decir tu hermana?
—No lo sé; pero no me importa. ¿Tú tienes fa­milia?
—Una cuñada y dos sobrinos: Terry y Julio, de cinco y seis años respectivamente. Son estupendos; ya los conocerás. Ahora están en el colegio, pero suelen venir en verano.
—Falta alguien—dijo ella notando la ausencia del padre.
—Mi hermano, Joe. Murió de una sobredosis.
No añadió que fue una sobredosis que alguien le puso, que Joe murió por chivarse a los federales de las conexiones colombianas del blanqueo de di­nero de Liam Warner.
—¡Qué lástima! ¿Por qué se meterá la gente en la droga?
—Es difícil de decir. Joe no era una persona fuerte y recurría a las drogas cada vez que tenía un problema. Al final acabó enganchado; pero con la ayuda de todos, se metió en un centro de rehabilita­ción y logró salir. Cuando lo consiguió estaba muy enfadado con la gente que lo había metido en ese mundo.
Se paró y no le dijo que Joe había ido detrás de Liam para vengarse de él. Liam no sabía que Nick estaba al corriente; todo lo contrario, pensaba que lo consideraba un amigo de su hermano.
—Finalmente—continuó Nick—. acabó mu­riendo de una sobredosis y Demi mi cuñada, se vino abajo. Yo contraté a una niñera y me hice cargo de los niños hasta que ella se recuperó.
—¿Es guapa?—preguntó Miley intentando no parecer celosa.
—Sí, es guapa y muy inteligente. Es artista y ahora vive en California.
—¡ Vaya!
—¿No tendrás celos?
—Quizá, un poco.
Él se rió.
—¿Qué tal es tu relación con tu cuñado? ¿No lo amarás en secreto?
Ahora fue ella la que se rió.
—¡Qué va! Siempre lo he visto como a un her­mano mayor, casi como a un héroe. Siempre ha cui­dado de mí desde pequeña, como mi hermana. Ade­más—añadió mirándolo con coquetería—, a mí me gustan los hombres grandes y morenos con la voz profunda.
Él le dio un beso.
—Y a mí las pequeñas tejanas—añadió con una amplia sonrisa.
—Se nos va a enfriar la comida—dijo ella des­pués de un minuto.
—Vamos a cenar—asintió él.
Después de recoger, se tumbaron juntos en un sofá de la terraza a escuchar música mientras el viento agitaba los árboles del jardín y el océano ru­gía a lo largo de la costa.
—Esto es tan agradable—murmuró ella—. Me encantan las Bahamas.
—A mí también. Cada vez que vengo, me siento como en casa. La gente es maravillosa y el clima es como el paraíso.
—Es un lugar hermoso.
—Y también puede ser peligroso. Cuando tu her­mana vuelva, vamos a tener que mantenernos alejados. Ella dejó escapar un suspiro.
—Ya lo sé.
—No es lo que yo quiero, Miley—le confesó—. Pero tiene que ser así.
—¿Puedo ayudarte?—preguntó ella.
Él se movió en el asiento incómodo.
—Es algo que tengo que hacer yo solo—dijo casi ausente mientras le acariciaba el pelo—. Maña­na vienen a visitarme—añadió—, y no quiero que te pongas en contacto conmigo; de ninguna manera. Si te cruzas conmigo por la calle, tienes que hacer cono si no me conocieras.
—Me estás asustando—le dijo ella.
Él aspiró hondo.
—No es nada peligroso; pero es un asunto que requiere toda mi atención. No te preocupes por mí.
—De acuerdo—asintió ella sin acabar de estar muy convencida.

 chicas........... las quiero un mundo.......
ahhhhh 
amo las fotos niley....
rocio si visite la pagina que me distes y me encantaron.....
ahhhhh.....

9 comentarios:

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  2. aaa! otro?
    jajaja pliiis!
    no me puedes dejar asi Katty!
    jeje ya kiiero otro :D!
    kuidate chik!
    bye

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  3. lindo, me encanta............me fascina........felicitaciones es realmente hermosa..........0 )....0 )...0 )

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  4. aaaa me encanto.
    jejeje
    Miley esta embarazada?? jejeje
    genial!! jeje sube pronto! =D

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  5. mee encaantoo
    tee quedooo genealisiimoo

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  6. Me encantoo!!
    No tengo mucho para decir, solo que lo mismo que siempre.
    Que AMO tu nove, y que eras una escritora increible... podrías darme consejos jaja:D
    Siguela POr fis!!
    xoxo♥
    Rochi!

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  7. soy nueva lectora
    y me encanto la novela

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..