miércoles, 23 de marzo de 2011

Novela Niley 26 - Cerca del paraiso


Esa noche, mientras Billy y Tish estaban vien­do un espectáculo en el salón del hotel, Miley con­testó a una llamada y se encontró hablando con Liam Wamer.
—Crees que me ganaste la partida, ¿verdad? Pero el que va a reír el último seré yo. ¿Por qué crees que un millonario como Billy se casó con una colegiala de Texas cuando podía haber tenido a cualquier mu­jer?
—¿Qué?—exclamó ella sin saber de qué estaba hablándole.
—Eres una idiota al no haberte dado cuenta de que eres igual que él. Billy se casó con Tish porque ella tenía un hijo suyo. Estaba ya casado cuando ella se quedó embarazada, así que tu madre se la llevó y le dijo a todo el mundo que el hijo era de ella. Tish no es tu hermana, imbécil. ¡Es tu madre!
Una vez dicho eso colgó.
Miley estaba sentada en el sofá con la cabeza dándole vueltas. No podía moverse. No podía respi­rar. Tish era su madre; eso era imposible.
Pero entonces se puso a pensar. Lo de que Billy y ella se parecían mucho era cierto. Además, Billy y Tish se habían preocupado siempre por ella y la habían tratado con verdadero cariño. Sabía que la querían.
Pero, si eso era cierto, ¿por qué no se lo había di­cho Tish? ¿Por qué la había dejado hacerse una mu­jer creyendo que su abuela era su madre?
Se sentó a esperar que Billy y Tish llegaran.
Al cabo de unas horas, entraron por la puerta riéndose. Sus risas se disiparon al ver la cara de Miley.
—Me ha llamado Liam Warner—les dijo con frialdad.
Los dos la miraron en silencio.
—Me ha dicho que vosotros sois mis padres.
Billy se dejó caer en el sofá.
—Sólo era cuestión de tiempo. Te dije que debía­mos decirle la verdad—le dijo a Tish.
—Entonces, es... es cierto.
Tish rompió a llorar y se marchó a su habitación corriendo.
Billy se quedó con Miley.
—¿Por qué?—preguntó ella. El meneó la cabeza.
—Yo estaba casado, cariño—le dijo—. Con una mujer que habría hecho cualquier cosa por aferrarse a mi dinero. Nunca me quiso. Conocí a Tish mien­tras estaba en San Antonio por negocios. Ella se había quedado a pasar la noche con una amiga y fue al bar donde yo estaba. Iba vestida muy sexy y llevaba maquillaje, por lo que yo creí que era mayor—dejó escapar un suspiro—. Una cosa llevó a la otra. Cuando me di cuenta de que sólo era una niña ya era demasiado tarde. Ella volvió a casa y nunca ha­bló de mí con tu madre, ni siquiera cuando supo que estaba embarazada. Yo me enteré dos años más tar­de, cuando ya estaba divorciado. Mientras tanto, tu madre se había encargado de decirle a todo el mun­do que eras su hija para salvar la reputación de Tish. Naciste siete meses después de que tu padre muriera, así que dijeron que eras prematura.
—Todos estos años...—se lamentó ella.
—Yo quería decírtelo—dijo él angustiado—. Pero Tish no podía soportar que lo supieras. Si te hubiéramos mandado a casa, quizá nunca te hubie­ras enterado. ¡Maldito Liam!
Ella lo miró.
—Me habría enterado tarde o temprano—sintió una extraña tristeza por él. Parecía tan angustiado... No como Tish.
—¿Qué vas a decirle a Tish?
—No quiero volver a verla; por lo menos, por ahora. Quiero irme a casa. Esta última semana ha sido la más dura de toda mi vida. Me quiero ir en el primer vuelo.
—De acuerdo—dijo él—. Si eso es lo que quie­res...
—Eso es lo que quiero.
—Lo siento, cariño—le repitió él.
Ella lo miró con los ojos llenos de lágrimas. Era su padre y ella nunca lo había sabido. Ojalá no hu­biera tenido que descubrirlo así. La vida, pensó sin­tiéndose muy desgraciada, podía ser muy dura.

A LA mañana siguiente, Miley se levantó al amanecer para tomar el primer vuelo de la mañana. Mientras acababa de recoger su equipaje, Tish llamó a la puerta. Tenía los ojos hin­chados de tanto llorar.
Miley la miró como si fuera una completa extraña.
—Sé que no quieres hablar conmigo—le dijo rá­pidamente—Pero, por favor, dame un minuto.
Miley no dijo nada. Todavía se encontraba deso­lada por lo que había descubierto.
—Tenía dieciséis años y fui a pasar el fin de se­mana a casa de una amiga. Nos compramos unos vestidos baratos y nos pusimos un montón de pintu­ra en la cara. Me enamoré de él nada más verlo y no me atrevía a decirle mi edad. Tampoco sabía que es­taba casado, por eso me fui con él.
Miley seguía sin decir nada. Simplemente, per­manecía escuchando con los brazos cruzados.
—Después, me enteré de que estaba embarazada. No me atreví a decírselo a mamá, sabía que se aver­gonzaría de mí. Además, papá se acababa de morir y se encontraba muy triste. Pero no pude esconder la verdad mucho tiempo cuando se enteró de lo del bebé fue como un revulsivo para ella. Ocultó mi es­tado con ropas anchas y les dijo a todos que ella es­taba embarazada. Después, cuando sólo faltaban unos meses, nos fuimos a casa de una prima suya y cuando volvimos, les dijimos a todos que la niña era de ella.
—¿Por qué?—preguntó Miley.
—En los pueblos es muy difícil vivir siendo un hijo ilegítimo—le dijo con resignación—. No que­ría que tu infancia fuera más dura de lo necesario y te dejé creer que mi madre era la tuya. Al final Billy me encontró. Entonces, ya se había divorciado y todavía pensaba en mí. Cuando te vio se enamoró de ti, así que nos casamos. Hubiéramos querido llevar­te con nosotros, pero mamá se volvió loca. Nos dijo que haría lo que fuera para quedarse contigo, inclu­so huiría si fuera necesario—dijo Tish con una sonrisa cargada de tristeza—. Billy y yo tuvimos miedo de que lo hiciera, así que nos quedamos a vi­vir en San Antonio e íbamos a verte casi a diario hasta que acabaste el instituto y conseguiste un tra­bajo. No nos marchamos a Nueva York hasta que pudiste vivir por ti misma.
—Lo recuerdo.
—Te queríamos mucho, los dos—le dijo Tish, mirándola fijamente—. Todavía te queremos. Sé que no hemos sido unos padres muy buenos y que hemos cometido muchos errores. También sé que necesitas un tiempo para pensar y nosotros no va­mos a forzarte a nada; pero por favor, de verdad es­peramos que algún día nos perdones.
Miley se sentía demasiado confundida y tan doli­da que no quería perdonar. No miró a Tish. Después de un minuto, la expresión esperanzada de Tish de­sapareció y se levantó con la mirada triste.
Antes de abrir la puerta, se volvió hacia ella.
—Siempre estaremos a tu disposición para lo que nos necesites, cariño—le dijo con dulzura—. Y siempre te querremos. Aunque tú no puedas... no puedas querernos a nosotros por lo que te hemos he­cho—salió y cerró la puerta tras de sí.
Miley se quedó mirando con expresión ausente.

El viaje de vuelta a casa se le hizo eterno. Estaba desolada y se sentía muy desgraciada; en menos de una semana, había perdido a su bebé, a Nick y su identidad.
Tenía el corazón roto. Lloró hasta que no tuvo más lágrimas. No sabía cómo iba a lograr salir ade­lante. Amaba a Nick, eso no iba a cambiar nunca; pero él no se acordaba de ella y quizá nunca lo hi­ciera. Su cara angustiada y la tristeza de su mirada la atormentaban; pero lo que había compartido con él durante aquellas semanas lo tendría para toda la vida.
Necesitaba tiempo para recuperarse de la muerte de su bebé, de haber perdido a Nick y acostum­brarse a lo que acababa de descubrir sobre Billy y Tish. Ahora, eran sus padres.
Sabía que al final los perdonaría porque los que­ría. Quizá se habían equivocado; pero nunca se ha­bían imaginado lo mal que la trataba su abuela
 Capi dedicado a luisa_smiler...
voy a hacer marathon de esta nove...
jejeje...
espero que comenten...
digname que parte les gusto mas y que opinan del descubrimient de miley :-)
chicas teng lista las nuevas noves pero dignanme que quieren... 
jemi -  joe y demi
jaylor - joe y taylor
niley - nick y miley
juslena - justin y selena
nemi -  nick y demi
kanielle - kevin y danielle
jelena- joe y selena


por fis diganme.... escojan a tres  parejas

3 comentarios:

  1. oh mi Dios . oo estoy todavia en shock no puedoooooo creer que billy y tish sean los papás de miley .:O

    wiiii que emocion maraton:D

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  2. dios
    pobre Miley se le a juntado todo en una semana
    me encanto
    y la nove Jemi!!

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..