jueves, 24 de marzo de 2011

Novela Niley 30 - Cerca del Paraiso


- Miley....
Ella no quería volver a mirarlo; le dolía demasia­do. Pero se obligó a hacerlo.
Él llevaba algo en una bolsa y se lo estaba ofre­ciendo.
Ella la tomó y lo abrió. Era una colcha de cuna. Los ojos se le llenaron de lágrimas al ver semejante hermosura. La levantó y la extendió sobre la mesa.
En el centro había un bordado de un bebé con una capa blanca y un halo sobre la cabeza.
—Es nuestro hijo—susurró ella, sin elegir las palabras.
—Sí—contestó él.
Ella lo miró y vio su expresión de tristeza, sus ojos estaban llenos de lágrimas. No lo pudo resistir más y con la colcha en la mano, corrió hacia él y lo abrazó.
Él la levantó sin decir una palabra, sólo la abra­zaba mientras ella lloraba y lloraba. Las lágrimas le corrían por las mejillas y por las comisuras de los labios. Lloró hasta que el dolor se hizo un poco so­portable. Él no la soltó.
—Estos tres meses han sido una tortura—le su­surró él al oído—. Más de cien veces, agarré el telé­fono para llamarte y lo volví a dejar en su sitio. Pen­saba que ni querrías hablar conmigo. Después, hace unas tres semanas. Tish y Billy recibieron una carta y pensé que si podías perdonarlos a ellos, tal vez también pudieras perdonarme a mí. Así que me subí a un avión y volé a San Antonio; me ha costado dos días encontrar el valor para venir a verte.
Ella escondió la cara en su cuello.
—¿Has alquilado un coche?
—¡Una limusina! No pienso llevarte por ahí en un coche barato y que tus amigos digan que no sé cómo hacer bien las cosas.
Ella se echó para atrás y lo miró con el corazón, sonriendo con los ojos llenos de lágrimas. Él tam­bién parecía más mayor, casi tan cansado como ella. Ella levantó una mano y le acarició la mejilla; esta­ba húmeda.
Él le agarró la mano y se la llevó a los labios, como si no quisiera que ella supiera lo afectado que estaba.
—Pensé que ya estarías casado—le dijo ella acariciándole la cara—. Creía que yo sólo había sido un pasatiempo.
—¡Y menudo pasatiempo!—murmuró él, devo­rándola con los ojos—. Respiraba el mismo aire que tú desde el mismo instante en el que nos conocimos. Sin ti me sentía como si me faltara el alma.
Ella logró sonreír.

—A mí me ha pasado lo mismo.
Él se inclinó sobre ella y le dio un beso.
—Esta noche quiero llevarte a cenar. Tengo algo para ti. Hay un hotel en San Antonio, el Bartholo­mew—añadió—. He reservado una mesa para cenar.
—¿Por qué tienes que ir a San Antonio para dár­melo?—le preguntó ella—. Te va a salir muy cara la limusina.
—Soy rico. ¿No lo has notado?
Ella dejó escapar un suspiro.
—Estaba demasiado ocupada fijándome en lo sexy que eras—confesó ella.
El sonrió.
Ella levantó la colcha y la volvió a mirar.
—Es preciosa.
—La guardaremos en un lugar especial—le dijo él—. Pero ya estoy haciendo otra.
—¿Para... para quién?—preguntó ella confusa.
Él la miró embelesado.
—Pensé que si te lo pedía con cariño, quizá me dieras otro hijo.
Ella sintió que el corazón se le iba a salir del pe­cho. Aquello no sonaba como si lo que quisiera con ella fuera una aventura.
—Hablaremos esta noche—le dijo él.
—¿No será un sitio muy elegante, verdad?—preguntó ella preocupada—. No tengo nada especial que ponerme.
—Cualquier cosa valdrá—le prometió él, pero en el fondo ya estaba ideando un plan—. ¿A qué hora cierras?
—A las cinco.
—Estaré aquí a las cinco y media. ¿te parece bien? Ella asintió.
Él se inclinó y la besó con suavidad. Después se giró y se dirigió hacia la puerta. Antes de salir se volvió hacia ella.
—Me alegro de que estés mejor. Me ha costado mucho vivir con todas las cosas horribles que te dije. Y todo se hacía más difícil al pensar que habías perdido al niño por salvarme.
—No podía quedarme quieta mirando cómo te disparaban—le dijo sin apartar los ojos de él.
Para ella, era el hombre más guapo que hubiera visto jamás. Y un hombre como él había ido hasta allí para invitarla a cenar. Estaba sorprendida.
—Hasta luego—se despidió él.
Al salir tropezó con una señora mayor que estaba en la puerta. Pidió disculpas y se fue a chocar con una pareja que iba por detrás. Se volvió para discul­parse y tres personas que no había visto se disculpa­ron por estar en medio. A pocos metros, una mujer estaba fotografiando la limusina.
—Hace un bonito día, ¿verdad?
—Muy bonito—respondió él y se metió de un salto en el coche.
—Sáqueme de aquí inmediatamente—le dijo al conductor.
 chicas......
mañana la final.... jejeje
mejor dicho faltan dos capis pero eso les pongo mañana....
jejeje....
capi dedicado a sara....

4 comentarios:

  1. oh mi Dios enseriooooooooooooooooooooo el final tan rapidoo? ahahahahahahahaha no puedo esperar
    ahahahahahahahahahaha.

    besos te cuidas.

    ResponderEliminar
  2. me encantooo
    sube prontoooo
    jejejejeje

    ResponderEliminar
  3. Me ENCANTOOO!! :D
    ¿por que el final? jajaj! :D
    Espero que alguno me lo dediques ami ¬¬ Jajaja
    Espero los proximos ya quiero leerlos
    Note tardes
    Te quiero ♥

    ResponderEliminar

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..