sábado, 12 de marzo de 2011

Novela Jemi 07 - Desnuda en sus brazos


—De acuerdo —dijo él en tono suave, casi agradable—. Tienes razón. En otras circunstancias, tal vez sí. La toalla mojada se pegaba a sus pechos; él rodeó con su mano la carne redondeada y caliente, mientras se decía que debía ignorar la tirantez en su entrepierna.
—Pero estas circunstancias son distintas, y no me interesa comprar lo que le vendiste a Tony.
—Yo no… —le tembló un poco la voz—. Yo no conozco a ningún Tony.
—Sí que lo conoces. Vas a tener que confiar en mí. Si yo trabajara para ese hombre, tú ya estarías muerta… pero sólo después de tumbarte y abrirte las piernas.
Su intención había sido que ella se estremeciera, y funcionó. Mejor. Aquél no era el momento de sutilezas. Además, una mujer que se acostaba con un capo de la mafia no era una mujer delicada y sensible.
El necesitaba que ella fuera obediente. Si sentía cierto pesar de ver cómo temblaba, sólo era porque llevaba mucho tiempo fuera de aquella profesión, no porque fuera tan arrebatadoramente bella.
¿Además, qué demonios tenía que ver su belleza con nada? La verdad era que una mujer que sabía utilizar su belleza resultaba increíblemente peligrosa. Uno aprendía eso muy deprisa en el mundo del espionaje.
Joseph agarró su pijama y se lo pasó.
—Vístete —rugió—. Entonces hablaremos.
¿Hablar?
Demi ahogó un gemido desesperado. Un loco entraba en su apartamento, la sacaba de la ducha y miraba su cuerpo desnudo como un lobo hambriento. Le había tocado los pechos, ¿y se suponía que ella tenía que creer que lo que quería era hablar?
Se mordió el labio inferior para no gritar y se puso los pantalones de pijama, agachándose todo lo posible para que él no viera más de lo que ya había visto.
Los pantalones eran demasiado viejos y grandes. Aunque estaba bien que le quedaran grandes. Al menos se sentía menos vulnerable así. Al menos no estaba desnuda delante de un extraño; le bastaba ya con el miedo que tenía.
Pero era una buena señal que él le hubiera permitido que se vistiera.
—De acuerdo —soltó él—. Si tienes alguna pregunta, date prisa.
¿Si tenía alguna pregunta? Estaba segura de que se iba a echar a reír en cualquier momento… o a desmayarse a los pies de aquel loco.
¿Y cómo era que no tenía pinta de loco? Si lo hubiera visto por la calle, no se habría vuelto a mirarlo. Aunque… bueno, era mentira. Sin duda se habría vuelto a mirarlo.
¿Qué mujer no miraría a un hombre como aquél? Era alto, de más de un metro ochenta, con el pelo negro como el azabache. Tenía los ojos de un verde oscuro, como el de un mar turbulento, los pómulos muy altos y un rostro recio y apuesto.
El cuerpo era maravilloso. Esbelto, y todo músculo.
—¿Te gusta lo que ves, nena?
Ella lo miró a los ojos. Él sonreía, con un gesto de complicidad que la hizo sonrojarse.
—Quiero estar segura de saber cómo es usted —dijo ella con frialdad, a pesar de la fuerza con que le latía el corazón—, para poder darle a la policía una descripción exacta.
—Ah, Demi —dijo él en tono bajo—, eso no es muy inteligente por tu parte.
Su sonrisa le heló la sangre.
—Si estuviera aquí para…, ¿cómo decirlo?, para hacerte daño, tu triste e insignificante amenaza me haría pensarme dos veces lo de dejarte con vida —su sonrisa se desvaneció—. Te he preguntado si tenías alguna pregunta. Si es así, se nos está acabando el tiempo.
Ella tragó con dificultad para tratar de quitarse aquella sequedad de la boca.
—Dijo que no trabajaba para… para este hombre que cree que conozco. ¿Entonces para quién trabaja?
—Para el gobierno.
Ella retrocedió un paso.
—Le dije al FBI que no quería tener nada que ver con…
Apretó los labios, pero era demasiado tarde. Otra de esas sonrisas rebeldes asomó a los labios de Joseph.
—Vaya, vaya, qué interesante —le dijo en tono bajo—. No conoces a Tony Gennaro, pero has estado hablando con el FBI.
¿Qué decía el viejo refrán? ¿Que la mejor ofensa era el ataque? Ignorar lo que él acababa de decirle era un comienzo.
—Si trabaja para el gobierno, déjeme ver una prueba.
—¿Como qué? ¿Una placa? ¿Una tarjeta de identificación? —sonrió con gesto amargo—. Una carta de J. Edgar Hoover?
—Hoover está muerto.
—Sí, y tipos como yo lo estaríamos también si lleváramos encima tarjetas de identificación. Vas a tener que creerme. No trabajo para el FBI. Estoy con una agencia gubernamental que no se da a conocer.
—No tiene modo de demostrarme lo que me está diciendo —dijo ella, intentando que no le temblara la voz—. Sólo quiere que confíe en usted.
—Eso es.
—¿Confiar, cómo? ¿Qué quiere de mí?
—Como he dicho, estoy aquí para ayudarte. Para protegerte. Para…
Volvió la cabeza hacia la puerta abierta. Su cuerpo, aquel esbelto y musculoso cuerpo, se puso de pronto alerta. Demi pensó en los documentales sobre la naturaleza que había visto, y en cómo un tigre a punto de saltar sobre su presa se convertía de pronto en una estatua.
Se le puso el vello de punta.
—¿Qué?
El levantó la mano para silenciarla. Despacio, se metió la mano debajo de la camiseta negra que ceñía su torso musculoso como un guante y deslizó la mano hacia la parte de atrás de su cintura. Como por arte de magia, apareció en su mano una pistola de aspecto amenazadora.
Un gemido de terror se abrió paso por la garganta de Demi. Él la apretó de nuevo contra su cuerpo.
—Hay alguien a la puerta —dijo en voz baja.
—¡No le creo! Yo no…
Le volvió la cara hacia la suya, agarrándole del mentón con su mano grande y fuerte.
—Tienes micrófonos por todo el apartamento —le susurró con dureza—. Te estaban vigilando por cámara y, maldita sea, si quieres vivir los minutos siguientes, vas a tener que hacer exactamente lo que yo te diga. ¿Entendido?
Ella lo miró con incredulidad. ¿Por qué iba a hacer nada de lo que le dijera ese hombre? ¿Micrófonos? ¿Y cámaras? Y de pronto decía que había alguien a la puerta. Pero el agua de la ducha seguía corriendo. Lo único que oía era el agua y de vez en cuando algún trueno de la tormenta que se alejaba.
—No le creo —con rabia fue consciente de que le temblaba la voz; pero también de que jamás había tenido tanto miedo en su vida—. Podría ser un maniaco que hubiera entrado a matarme.
Algo brilló en sus ojos. Tal vez rabia, tal vez odio. No logró captar el significado de su mirada, pero no le resultó difícil entender lo que él hizo justo en ese momento.
—Maldición.
Le hundió los dedos en la melena le echó la cabeza hacia atrás y la besó apasionadamente.
Ella forcejeó, gritó y peleó con todas sus fuerzas; pero él no la soltó, no dejó de besarla hasta que, con un leve chillido de ansiedad, o una emoción que se negaba a analizar más en ese momento, cerró los ojos y lo besó también.
Él tomó entonces su boca completamente, invadiéndola con su lengua, llevándose su sabor e incorporándolo al suyo hasta que, finalmente se retiró.
—Ahora —dijo él con dureza— vas a hacer precisamente lo que yo te diga.
Demi fijó sus ojos en los fríos ojos verdes de Joseph Jonas. Entonces aspiró hondo y respondió.
—Sí.
Sí era la única respuesta posible. Estaba a merced de un hombre que tal vez fuera un asesino, atrapada en su cuarto de baño sin salida salvo en el caso de que cooperara. Ese beso que acababa de darle… ese beso dejaba claro su dominación y su poder, y ella había respondido como le había exigido la necesidad.
Ese instante en el que la tierra se había movido bajo sus pies era comprensible. Estaba en estado de shock, o lo más parecido a ello.
Lo que decía él de que había alguien a la puerta de entrada era también mentira. Cuanto más lo pensaba, más se convencía de que nadie, ni siquiera él, oiría nada con el ruido de la ducha.
Decirle que había alguien tratando de forzar la cerradura era su ridículo modo de convencerla de que era un buen tipo.
Bien. Y ella la Bella Durmiente.
Demi sabía que necesitaba tiempo si iba a escapar. La única manera de ganar tiempo era seguirle la corriente a Joseph Jonas, si acaso ése era su verdadero nombre.
Levantó la cabeza y lo miró a los ojos.
—Sí —repitió—. Haré lo que quiera.
Lo haría… hasta que viera la oportunidad de largarse. Entonces echaría a correr como un demonio.




chicas como estan???????????
gracias a dios no sucedio nada en mi pais.. y todo mundo esta bien!!!!!
gracias por todas sus oraciones!!!!
me da mucha pena lo de japon :-(
esperemos que todo mejore con el pasar del tiempo......

erika de que parte de nuestro lindo ecuador eres????????????
besos para todas chias las quiero millon....
espero que esten bien...
...
y que no se olviden de mi ahhhhh...
si quieren agregarme 
kazandra_ms@hotmail.com

2 comentarios:

  1. Un mal comienzo Joe!
    jejeje ainsss
    me encanto!!
    jejeje me gusta que subas seguido jejeje

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  2. me encanto............que lindo.......siguela pronto!!!!!!..........0 ), si por suerte todos en el pais estan bien, eso es muy importante..........0 )....0 )

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..