viernes, 18 de marzo de 2011

Novela Jemi 13 - Desnuda en sus Brazos


—Ahora soy Joseph, ¿no? Bien. Excelente. En realidad, teniendo en cuenta que es hora de desvestirse…
El miedo en sus ojos brilló más, más real.
—¿Cómo?
—¿Qué problema tienes? ¿Es que no entiendes nuestro idioma? —añadió en tono duro—. He dicho que te desvistas.
—Todo eso que has dicho de protegerme… —su voz se fue apagando—. ¿Protegerme de qué? ¿O de quién? Estando aquí los dos solos, me doy cuenta de lo que significa tu protección.
—Tienes una imaginación calenturienta —Joseph se quitó las botas—. Necesitamos asearnos. Sólo me interesa ahorrar agua.
A ella le entraron ganas de echarse a reír. ¿Cuántos tipos habrían utilizado esa frase para tratar de conseguir que una mujer compartiera su ducha? De algún modo, habría esperado otra cosa de él.
—No hay luz, ¿recuerdas? No sé ni cuándo va a volver. El tanque del agua es grande pero la temperatura del agua va bajando progresivamente a medida que corre el agua.
—¡No pienso quitarme la ropa!
Se adelantó un poco. Joseph estiró la mano y la agarró del mentón para inmovilizarla.
—Sí —le dijo con frialdad—. Te vas a desnudar. Estoy cansado. Tengo la ropa sucia y sudorosa. Quiero darme una ducha caliente, ponerme ropa limpia y cenar antes de meterme en la cama; no quiero más tonterías.
Ella buscó desesperada el modo de ganar tiempo.
—Nadie nos ve. Primero estaba el policía, luego el piloto y después tu amigo John. ¿Qué sentido tiene fingir en una casa vacía?
—¿Es eso lo que crees que estoy haciendo?
Él la miró a los ojos. De algún modo, ella consiguió no apartarse cuando él le puso la mano entre los pechos. No reaccionó, aunque percibió en el roce de su mano la potencia de su cuerpo.
—Te late muy deprisa el corazón.
—No te preocupes por eso —dijo ella.
—Ah, pero tú eres responsabilidad mía. Tengo que mantenerte a salvo, recuerdas.
Se mascaba la tensión en el ambiente; una tensión más intensa que las nubes tormentosas que avanzaban sobre el océano, más intensa que el latido acelerado de su corazón. —Quieres que crea que trabajas para el Gobierno. Pues no me lo creo.
—¿Entonces, qué me quieres decir, cariño? —sonrió—. ¿Que te desvestirías para un federal, pero no para mí?
Demi se retiró de encima la mano de Joseph y retrocedió dos pasos.
—Me daría lo mismo si fueras Elvis. Tal vez sea tu prisionera, pero no soy tu esclava.
Él arqueó las cejas. Paseó la mirada despacio por la habitación, como si el sitio fuera tan nuevo para él como para ella.
—Debes de sentir una decepción enorme habiendo terminado en un lugar como éste después de haber esperado los barrotes de una especie de cárcel.
Su sarcasmo la hizo estremecerse, pero si cedía un poco él se aprovecharía.
—«Los barrotes de hierro no hacen una prisión…» —le dijo ella en tono frío.
—Es «muros de piedra». «Los muros de piedra no hacen una prisión, ni los barrotes una jaula» —sonrió sin humor—. Tienes que decirlo bien si de verdad quieres impresionar.
Sabía que se había quedado boquiabierta. No pudo evitarlo. ¿Joseph Jonas, citando a un poeta poco conocido del siglo XVII?
—Desagradable, ¿verdad?
Su tono de voz era bajo, su sonrisa peligrosa y muy viril. Demi se dijo que no debía ceder terreno.
—¿Qué es desagradable?
—Que lo cataloguen a uno.
—No sé a lo que te refieres.
Él se acercó, la agarró del suéter y tiró de ella hacia delante; ella se tropezó y terminó a pocos centímetros de su fuerte cuerpo.
Así de cerca, percibió que en sus ojos verdes había motas doradas; que tenía el mentón cubierto ya por una leve pelusilla. Pensó que le gustaría pasarle la mano y sentir la barba áspera; áspera y deliciosamente sexy en contacto con sus manos…
—Me has tachado como alguien a quien una dama como tú no quiere ver ni en pintura.
—Eso no es…
Aguantó la respiración mientras él le apoyaba las manos en sus hombros.
—Sí. Es cierto. Y es sorprendente, porque tú no eres una dama. Eres propiedad de Tony. Una princesa de la mafia que mira con desprecio al hombre que han enviado para protegerla.
—No sabes nada de mí —le tembló la voz—. Y no creo que te hayan enviado para protegerme.
—¿No hemos hablado ya de este tema? Te he dicho muchas veces que no estoy aquí para hacerte daño.
—Pero has hecho ese tipo de cosas —le dijo Demi sin apartar la vista de él—. Le has hecho daño a la gente.
Algo varió en él de pronto. Ella se lo notó, lo sintió, como una presencia impalpable en la habitación. El silencio se prolongó entre ellos, como un profundo abismo que Demi no era capaz de cruzar, y supo, sin mirarle a la cara, que había cometido un tremendo error.
—Joseph —dijo ella—. Joseph, no ha sido mi intención…
—¿Es eso lo que quieres? —dijo él en voz baja—. ¿Sexo duro con un hombre como yo?
—¡No! —retrocedió medio cayéndose—. No quería decir…
—Sí. Ese es el mensaje que has querido transmitir. Sólo que yo era demasiado tonto como para pillarlo.
—Estás equivocado. Yo no…
—Quítate la ropa —se llevó las manos al cinturón—. Ya es hora, Demi. Lo sabes tan bien como yo. ¡Dios mío, no era posible que le estuviera pasando algo así!
—Por favor… no quiero…
—Claro que sí.
Se desabrochó el cinturón y se llevó las manos al botón sobre la cremallera. Ella bajó la vista y se quedó boquiabierta al ver el bulto bajo la tela vaquera.
—Esto está aquí desde que nos vimos la primera vez —torció la boca—. Y estoy harto de esperar.
Fue a tocarla, pero ella le dio una patada, seguida de un puñetazo. Sin embargo, él era demasiado grande, demasiado fuerte, y tenía demasiada rabia.
Ella no pudo detenerlo.
Él le aplastó los labios con los suyos, le deslizó las manos por debajo de la sudadera, agachó la cabeza y empezó a succionarle un pezón tirante y erguido.
Y sólo eso le hizo experimentar una sensación muy intensa, caliente e inesperada. Empezó a gemir, le cedieron las rodillas; y fue entonces cuando la levantó en brazos y la llevó a la cama.
Volvió a lamerle el pecho en cuanto la tumbó en la cama, torturándola con los labios, con la lengua y los dientes. Demi se arqueó hacia él, desprovista totalmente del sentido, inmersa tan sólo en el deseo ardiente que le corría por las venas.
—Sí —rugió él—. Sí. Así, así… sí, así…
Le bajó los pantalones, la levantó y avanzó hacia ella, apretando con su miembro erecto el sitio entre sus muslos que rogaba ser poseído.
Poseído por él…
Sólo de pensarlo a ella se le cortó la respiración. Abrió los ojos rápidamente, y sobre ella vio un rostro apuesto, excitante; el rostro de un extraño.
—No —susurró ella—. ¡No! —gritó, frenética ya porque sabía de su fuerza, de su tamaño—. ¡Quítate de encima de mí! —continuó dándole puñetazos. Por un instante eterno, él no se movió. Estaban tumbados encima de la cama, él sobre ella, inmovilizándola. Y ella se dijo que si quería haría lo que quisiera con ella.
Podría y nadie se lo impediría.
¿Y si lo hacía qué? ¿Qué pasaría si le atara las manos a los postes de la cama y la poseía? ¿Y si no le quedaba otro remedio que rendirse ante él? Rendirse a su pasión y, cómo dudarlo, también a la de ella.
El corazón le latía muy deprisa. Se derretía por dentro. Tal vez se le notara en los ojos, porque de repente él se retiró.
—En mi vida he hecho muchas cosas de las que no estoy orgulloso, señorita Lovato —dijo en un tono muy duro—. Pero violar no es una de ellas, ni siquiera cuando es para complacer a una mujer que prefiere que la fuercen a reconocer que quiere hacer el amor.
Demi se levantó de la cama y le dio una bofetada en la cara. Él le agarró la muñeca y se la retorció a la espalda lo suficiente como para hacerla gritar.
—Es la segunda vez —dijo en tono suave—. Estás jugando con fuego, Demi. No lo hagas. A no ser que quieras quemarte.
Demi sabía que era mejor no contestar. Pasados unos segundos, él se puso de pie.
—En el baño encontrarás todo lo necesario —tenía los ojos pétreos—. Toallas, champú, cepillo de dientes, un albornoz. Es mío —dijo mostrando los dientes con una sonrisa de lobo—. Pero lo cierto es que no esperaba una invitada.
Salió y cerró la puerta de un golpe. Demi se estremeció y se dejó caer en la cama.
La tormenta estaba sobre la isla, y el viento, los truenos y la lluvia no cesaban de caer con primitiva furia. De pequeña le habían dado mucho miedo las tormentas. Sólo tenía recuerdos vagos de aquellos días de su infancia, y de su padre. Cómo había entrado en su habitación para sentarse en la cama y tranquilizarla.
Con su acento italiano, le había dicho: «Demi, mia figlia… debes aprender a ser valiente. Nada podrá hacerte daño si tú no lo permites…»
En realidad nunca le había creído. Apenas lo había visto. Y eso le había dolido. Su madre había fallecido. Eso también le había dolido. Y entonces, una mañana, había levantado la cabeza de su mesa de escritorio en la biblioteca y había visto a un hombre mirándola. Él le había dicho: «Me llamo Anthony Gennaro».
Y así de rápido su vida había cambiado; se había convertido en una compleja serie de situaciones distintas. El blanco era negro, y el negro blanco. Con velocidad deslumbrante, los buenos eran de pronto los malos.
¿Quién era Joseph? ¿Era bueno… o era malo?
¿Y cómo era posible que quisiera hacer el amor con un hombre como él? Porque él no se equivocaba, no se había equivocado al decirlo. Al menos consigo misma podía ser sincera.
Quería acostarse con él. Quería sentir su cuerpo aplastándola. Quería sentirlo dentro de ella; y quería gritar cuando él la tomara.
Y la terrible verdad era que no le importaba quién fuera él, o si era de los buenos o de los malos. Era tan apuesto, tan viril…
Desearlo era suficiente.
Jamás había sentido nada igual en su vida. Le temblaban las rodillas cuando la miraba con sus ojos verdes, oscuros y ardientes de deseo. Cuando él la besaba, se quedaba sin aliento. Y no podía negar que se sentía a salvo cuando él la abrazaba, aunque eso fuera una locura. Además, ella no se acostaba con el primero que aparecía. Había habido un hombre. Sólo uno hasta esa noche, y no iba a permitir que eso variara, no iba a ceder por una… por una morbosa fantasía.
No lo haría, no lo haría.

no lo puedo creer..... mmmm dicen que ashley esta saliendo con otro chico...
osea pos ahi si no toy de acuerdo recien termino con joe...
ashhhh

4 comentarios:

  1. pues no yo tampoco estoy de acuerdo!!
    me encanto
    jejeje sube prontoo!!

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  2. Esta Muy Buena La nove ero No te demores en subir el otro porfiss!!...

    respecto a lo de ashley .. bueno siempre me parecio una putita por decirlo asi .. jamas me cayo bien era obvio que podia hacer sufrir aa joe pero se mete con las peores y deja a las mejores :/ xD ..

    pd:sube novee :D!

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  3. hola!! como estas???
    bue te quedo muy lindo el cap y cada ves se esta poniendo mas buenisimo... jeje seguila prontito... :D
    y respecto a Ashley ella es una desubikda.. como puede salir con apenas se termino la relacion cn Joe... ppor eso digo q m gustaria q vuelva JEMI amo esa pareja...
    bueno un beso y espero q la sugas prontito t quiero muchooo :D <3 xoxoxox

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  4. me encanto..........hermoso, siguela pronto por favor......0 )

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..