domingo, 20 de marzo de 2011

Novela Jemi 15 - Desnuda en sus Brazos


—¿Sabes cocinar?
—Pues claro que sé cocinar. Soy soltero, ¿recuerdas? ¿Cómo crees que sobrevivo?
—Con un congelador lleno de platos precocinados.
—Bueno, a veces sí. Y también como fuera —abrió el frigorífico y echó un vistazo—. Y de sobras, gracias a una cuñada que cree que me moriría de hambre de no ser por su ayuda.
—¿Tienes hermanos?
—Sí —se volvió con una docena de huevos en la mano y medio kilo de bacon en la otra—. Dos. No pongas esa cara, querida. Soy tan humano como los demás.
Demi se sonrojó. —No quería decir…
—Sí. Sí que lo querías decir, y es lógico —abrió un armario, sacó dos sartenes y las colocó sobre una cocina que parecía más propia de un restaurante que de una casa—. De acuerdo —dijo mientras echaba el bacon a la sartén y subía la fuente de calor—. Estos son los detalles más importantes. Me llamo Joseph Jonas, eso ya lo sabes. Tengo treinta años. Vivo en Dallas y soy socio propietario con mis dos hermanos en un negocio que llamamos Especialistas en Situaciones de Riesgo, pero hasta hará unos cuatro años trabajaba para la agencia federal que me ha pedido que te vigile.
—¿Y en tu mundo qué quiere decir eso exactamente? —dijo Demi con cautela. Joseph cascó todos los huevos en un bol enorme, añadió leche y empezó a batir.
—Quiere decir que haré lo que tenga que hacer para preservar tu vida.
—¿Y tratándose de mujeres, siempre…?
Él la besó antes de que pudiera terminar la frase.
—No —dijo él en tono brusco—. ¡Desde luego que no! He roto todas las reglas haciendo el amor contigo… pero no me importa —le trazó la silueta de los labios con la punta del dedo—. La verdad es que sabía que te deseaba desde el primer momento en que te vi.
Demi le agarró la mano y se la llevó a los labios.
—Creí que te habían enviado a matarme.
Hablaba tan bajo, que le costaba trabajo oírla bien.
—Ese hijo de perra de Gennaro —Joseph torció el gesto—. Si le pongo la mano encima…
—Él nunca ordenaría…
Había metido la pata. Lo miró a los ojos y se dio cuenta.
—Joseph. No quería decir que…
—Olvídalo.
—No, por favor. No me entiendes. Él se dio la vuelta y se encaró a ella con una expresión que aterrorizaba.
—Te entiendo perfectamente.
—¡No me entiendes!
—Tony Gennaro sigue siendo tu dueño.
—¡Eso no es cierto!
—¿Cómo que no?
Avanzó a grandes zancadas hacia la puerta de la cocina, con pasos firmes. Demi se quedó mirando su espalda rígida. Entonces, se bajó de un salto del taburete y lo siguió.
—Yo tenía razón —decía ella mientras le daba con un puño en el hombro—. ¡Eres un hijo de perra arrogante!
Joseph se dio la vuelta para mirarla a la cara
—Ten cuidado —le dijo en tono suave—. Recuerda lo que te dije de jugar con fuego.
—¡Anthony Gennaro nunca fue mi amante!
—¿Ah, no? —dijo en tono frío—. ¿Entonces qué era? ¿Tu Santa Claus particular?
Ella se quedó mirándolo, detestándolo por creer lo que creía, odiándose también a sí misma por dejar que eso le importara… y deseando poder contarle la verdad.
—¿No tienes respuesta? —esbozó una sonrisa breve—. No hay problema, es una casa muy grande. Hay tres suites para invitados. Con suerte, no tenemos por qué vernos apenas hasta que pase todo esto.
—¿Hasta que pase el qué? —dijo Demi furiosamente—. El FBI quiere que testifique con algo que no sé lo que es. Alguien quiere matarme y no sé quién es. Tú entras en mi vida, la vuelves del revés, me dices que Anthony Gennaro es mi dueño… y luego vas y me seduces de todos modos…
Su voz se fue apagando. Lo miró con desesperación antes de darse la vuelta.
—Demi.
—Déjame en paz, Joseph. No quiero hablar más contigo.
Él tampoco quería hablar con ella. Lo único que había hecho había sido contradecir lo que él afirmaba, a saber, que Gennaro era un capo de la mafia que quería su cabeza. Si no era capaz de creerlo, Joseph no podía echárselo en cara. Después de todo, había sido su amante…
Aunque ella negara también eso. Tal vez fuera cierto. O tal vez no. O tal vez no importaba. La noche anterior le había parecido tan maravillosa, tan inocente en su manera de responderle. Su pasado no le había importado entonces. ¿Por qué importarle ahora?. Se aclaró la voz.
—¿Demi?
—Vete.
Temblaba. No le gustaba verla así, dolida, sola y con miedo. Joseph avanzó un paso hacia ella.
—Demi.
Ella seguía sin contestar. Cuando llegó hasta ella, le puso las manos en los hombros.
—Nena, lo siento. No debería haberte dicho esas cosas.
—Las piensas, eso es lo que importa.
Le dio la vuelta hacia él despacio. Ella se resistió en un principio. Pero poco a poco sintió que cedía.
—Cariño. Mírame.
Ella levantó la cabeza. Y al ver que estaba llorando, a Joseph se le encogió el corazón.
—Estaba celoso —dijo Joseph sin más—. Defendiste a Gennaro, y pensé; maldita sea, pensé, incluso después de que pasaras todas esas horas entre mis brazos, que seguías pensando en otro hombre.
—Yo no soy así —levantó la barbilla y apretó los labios con determinación.
—No —dijo despacio—, no lo eres. Debería haberme dado cuenta de eso, pero no ha sido así —Joseph vaciló—. Vamos a pasar aquí una temporada. ¿Podríamos…? ¿Crees que podríamos conocernos un poco?
—No tienes que conocerme para cuidar de mí.
Joseph sabía que lo que escondían esas palabras era mucho más complicado.
—Sí —dijo en tono suave—. Sí que tengo que hacerlo.
—¿Por qué?
Él le rodeó los hombros con el brazo.
—Porque algo está pasando aquí, cariño. No sé lo que es, pero no voy a ignorarlo, ni dejar que tú lo ignores hasta que no lo hayamos averiguado.
No era un compromiso, en absoluto. Pero era lo más parecido a un compromiso que le había hecho a una mujer en su vida. Era una locura. No se conocían apenas. Se lo había dicho hacía un rato, y era verdad. Y sin embargo, todo le resultaba natural: sus labios dulces al besarla ardientemente, sus leves suspiros al mezclarse con su aliento.
Joseph la levantó en brazos. Pasó por delante de la cocina, retiró la sartén con el beicon quemado y la echó al fregadero. Si la casa iba a arder, no sería por una sartén de beicon; sino por lo que ocurriera cuando se la llevara a la cama.
Hicieron el amor de maneras que a Demi le habrían parecido imposibles de imaginar. Él era fuerte, viril; y al principio, cuando lo había visto a la clara luz de la mañana, se había preguntado si era posible que él entrara dentro de ella. Sus pensamientos debían de haber sido visibles, porque él había sonreído con picardía, se había colocado encima de ella y le había recordado lo bien que se habían complementado la noche anterior.
Y se complementaban igual de bien en ese momento. Cuando estaba debajo de él, encima de él, cuando él la agarraba de la cintura y la penetraba despacio, por detrás. Tal vez fuera anticuado, pero la postura que más le gustaba a ella era cuando él estaba encima. Había tratado con hombres en el mundo real, se había encarado con agentes del FBI y con Anthony Gennaro…
Pero le encantaba la sensación de ser poseída por Joseph. Que él la tomara. Le encantaba todo lo que él le enseñaba del arte de hacer el amor; de amar, de amarlo a él. Y cuando eso se coló en su pensamiento mientras, agotada tras hacer el amor, permanecía tumbaba entre sus brazos, Demi trató de ignorar aquella idea tan peregrina. Nadie había hablado de amor. Nadie lo haría. Era ingenua con los hombres, con el sexo; pero no era tonta. Aquello no tenía nada que ver con el amor. Era demasiado precipitado, demasiado irreal. Además, un hombre como Joseph no se enamoraría de una mujer como ella.
En otras circunstancias, sin los elementos añadidos del peligro, ni siquiera se habría vuelto a mirarla. Eso lo sabía. Además, ella apenas lo conocía. No se podía una enamorar de un extraño. ¿O sí?.
El sol se hundía en el horizonte cuando Joseph gimió. Demi levantó la cabeza y lo miró.
—¿Qué te ocurre?
—Estoy muriéndome —contestó con tanto dramatismo que ella supo que no era cierto.
Demi sonrió.
—¿De qué?
—De hambre —gimió él mientras le tomaba la mano y se la colocaba en su vientre duro—. ¿Ves, no tengo más que piel y huesos?
—¿Mmm, y esto qué es?
Pegó un chillido cuando él rodó y se colocó encima de ella.
—Si no sabes lo que es, Caperucita, tendré que demostrártelo, pero más tarde. Ahora me muero de hambre. Y si mi memoria no me falla, hay filetes en el congelador. Y seguro que John ha metido algo para preparar alguna ensalada en la nevera.
A Demi le sonaron las tripas. Joseph se echó a reír, le dio otro beso y se levantó. Se puso los pantalones cortos, le dio la mano y tiró de ella para que se pusiera de pie.
—Eso ha sido un voto para cenar en  casa en vez de salir a un restaurante —dijo él con humor.
—Yo haré la ensalada y tú los filetes. ¡Eh!
Se resistió al notar que él tiraba de ella hacia la puerta.
—¡No puedo bajar así!
Joseph la miró. Estaba desnuda, con la piel rosada tras horas de hacer el amor, el cabello revuelto y despeinado e increíblemente sexy.
—¿Cómo? —estropeó su aire de inocencia con su mirada de lobo.
—Así…
Sonriendo, Joseph la abrazó.
—Estás preciosa.
—Pero no puedo bajar así —ella se sonrojó—. Alguien podría verme…
—Yo. Yo te veré. Y me encanta lo que veo.
—Y John…
—Nunca viene a la casa cuando estoy aquí sin avisar. Y no pongas esa cara, nena. Es porque a mí me gusta la privacidad, no porque traiga a nadie —Joseph vaciló, sin saber por qué quería decirle eso—. De todos modos, nunca he traído aquí a una mujer hasta ahora.
—Y los preservativos…
¿Era posible que una mujer se sonrojara tantas veces?
—Es por simple costumbre —dijo sin más—. Los guardo junto a la mesilla de noche para no olvidarme de ponérmelos… salvo anoche —vaciló—. Es la primera vez en la vida que se me olvida ponérmelo —le dijo con voz ronca, y al mismo tiempo tierna.
 ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh
miley va a venir primero a ecuador...
pero la verdad no se si ire....
ahhhh voy a llorar.....
es en quito... y esta full lejos...
y ps al de los jonas fui porque iba a la casa de una amiga....
pero ahora ella vive con el esposo :-(
y ps no se.....
ahhhhhhh......
voy a llorar.....

chicas que opinan de que joe siga otra vez a taylor swift por twitter....
mmmmm creen que haya reconciliacion...
creen que taylor lo perdone....
digo ella no lo ha superado sigue escribiend canciones de su rompimiento.....
opinen....
gracias a todas por sus comentarios 
y a mi lectora anonima...
jejejeje
es genial...

3 comentarios:

  1. MM NO SE .....QUE JOE QUIERA VOLVER CON ELLA ES RARO ya que ha pasado mucho tiempo y no creo que derepente se le ocurra volver con ella..

    AH Y ESTA MUY BUENA LA NOVE XD PONE OTRO CAPI :D

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  2. aaaaaa me encanto
    que sera para Demi, Tony Gennaro??
    sube prontoooo
    plisssssssss!!

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  3. me encanto yo creo q no ya que tengo la esperanza de que vuelva jemi

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..