domingo, 27 de marzo de 2011

Novela Jemi 25 - Desnuda en sus Brazos


—La casa de Gennaro está a las afueras de Nueva York. En la Costa Dorada de Long Island. Seguramente será como un fuerte.
Nick asintió.
—Como la finca de Hamilton, en Colombia.
—Sí —dijo Kevin—. Pero siempre hay algún resquicio.
Los tres hermanos se quedaron en silencio. El ruido y las risas del bar se desvanecieron.
—Sólo necesito quince minutos —dijo Joseph en voz baja—. Tal vez veinte. Cinco para Gennaro —miró a Nick y a Kevin—. El resto para Demi.
Sus hermanos no le hicieron ninguna pregunta. Cada uno había sentido anteriormente lo que él sentía en ese momento; cada uno había hecho siempre lo necesario para sobrevivir.
—No hay problema —dijo Nick.
—No necesitaríamos mucho equipamiento —Joseph se inclinó hacia delante y habló con emoción—. Lo habitual. Ropa oscura, pasamontañas, cuerda, un par de dispositivos electrónicos… bueno, todo eso lo tenemos en la oficina.
Kevin asintió.
—¿Cuándo?
Joseph sonrió.
—¿Qué os parece mañana por la noche?
La finca de Tony Gennaro estaba en una carretera lateral flanqueada de árboles que rodeaba la bahía de Long Island.
Los árboles ocultaban los altos muros que rodeaban el terreno y la mansión de piedra gótica. Los tres se lo habían imaginado. El sitio estaba repleto de dispositivos de seguridad. Pero nada que no hubieran visto antes.
A los tres les encantaba aquello: el desafío, la emoción, el peligro, la subida de adrenalina…
Pero para Joseph era mucho mejor.
Sólo podía pensar en Demi. Quería verla en el marco que ella había elegido; la amante de un espía en su elemento. Esa mujer a la que había creído amar. Esa mujer que había dormido entre sus brazos, que le había sonreído y que le había susurrado tantas mentiras.
Pero no pensaba permitir que saliera airosa de aquello. Le había mentido, y pagaría por ello.
Veinte minutos después estaban dentro de la mansión. Estaba oscura, silenciosa como una tumba. Joseph encontró la alarma interior, y a los dos minutos estaba desconectada. Los hermanos se separaron y se reunieron después en el mismo sitio. Habían encontrado a dos ocupantes en sendas habitaciones detrás de la cocina. Un ama de llaves y un jardinero. Los dos dormirían bien esa noche y se preguntarían por qué tenían esas pequeñas marcas rojas en el brazo.
Joseph señaló las escaleras. Kevin y Nick asintieron. Sin hacer ruido, subieron al segundo piso y se separaron de nuevo. A los pocos minutos, Nick y Kevin volvieron al sitio donde se habían separado. Ninguno de los dos había encontrado nada. Joseph fue el último en presentarse. Sus hermanos lo miraron a la cara y se dieron cuenta enseguida.
Había encontrado a Demi.
Señaló hacia las escaleras, para que sus hermanos entendieran que se tenían que marchar. Sus hermanos sacudieron la cabeza, sabiendo el peligro que podría correr, sobre todo si Tony Gennaro estaba con ella, pero Joseph no cedió.
Tenía la intención de llevar a cabo esa parte él solo.
Pasado un momento sus hermanos asintieron con la cabeza. Lo abrazaron rápidamente y se marcharon.
Joseph esperó un par de minutos. Entonces, volvió muy despacio al dormitorio de Demi, abrió la puerta y se metió sigilosamente. ¿Estaría Gennaro allí? Se puso tenso y se le aceleró el pulso. Si lo estaba, el muy asqueroso moriría. No dudaría, ni se lo pensaría dos veces.
En ese momento Joseph no tenía nada de civilizado. Esa noche, el ardor guerrero de los antepasados de su madre le corría con fuerza por las venas.
Estaba de pie en medio de una habitación donde la oscuridad quedaba interrumpida por la luz lechosa de la luna. Las sombras huían a los rincones, otorgándole al espacio una frialdad funesta; y el susurrar del viento entre los árboles en el exterior de la casa se añadía a la sensación de desasosiego.
Los inquietos movimientos de la mujer que dormía en la gran cama con dosel eran fruto de todo ello.
Estaba sola, la mujer a la que él había creído amar. Esa mujer a la que conocía. A la que conocía íntimamente.
La delicadeza de su aroma, como un susurro de lilas en primavera, estaba impresa en su mente, así como su cabello negro azabache, deslizándose sobre su piel, y el sabor de sus pezones, calientes y dulces en su lengua.
Apretó la mandíbula. Ah, sí. La conocía. Al menos, eso era lo que había pensado.
Pasó un rato. La mujer murmuró algo en sueños y movió la cabeza con agitación de un lado al otro. ¿Estaría soñando con él? ¿Con cómo se había burlado de él?
Razón de más para ir allí esa noche.
Superación del conflicto. La palabrería de los psiquiatras del siglo XXI que no tenían ni la más remota idea de lo que en realidad significaba. Joseph sí. Y cerraría aquel capítulo cuando hiciera suya a la mujer que estaba en esa cama una última vez. Quería tomarla, sabiendo lo que era; sabiendo que lo había utilizado; que todo lo que habían compartido había sido una mentira.
La despertaría de su sueño. La desnudaría. Le sujetaría las manos sobre la cabeza, y se aseguraría de que lo mirara a los ojos mientras la tomaba, para que viera que no significaba nada para él, que practicar el sexo con ella era una liberación física y nada más.
Había habido docenas de mujeres antes que ella y habría docenas más. Nada de ella, o lo que habían hecho el uno en brazos del otro, era memorable.
Él lo entendía bien. Pero tenía que estar seguro de que ella también lo entendía. Joseph se inclinó sobre la cama. Agarró el borde del edredón que la cubría y lo retiró.
Ella llevaba puesto un camisón, seguramente de seda. A ella le gustaba la seda. Y también a él. Le gustaba el tacto de la seda, y cómo se había deslizado sobre su piel todas esas veces en las que ella le había hecho el amor con su cuerpo, con sus manos y su boca.
La miró. No podía negar que era preciosa. Tenía un cuerpo magnífico. Un cuerpo largo y formado. Concebido para el sexo.
Adivinó la forma de sus pechos bajo la tela fina, redondeados como manzanas, coronados con pezones pálidos y tan sensibles al tacto que sabía que, si agachaba la cabeza y pasaba suavemente la punta de la lengua por su delicada consistencia, arrancaría de su garganta un gemido gutural.
Bajó la vista un poco más, hasta su monte de venus, una oscura sombra visible a través del camisón; del color del café oscuro. Los gemidos que ella había emitido cuando él se lo había acariciado, cuando había separado sus labios con la punta de los dedos, cuando había pegado allí su boca, buscando la yema escondida que lo esperaba. La había lamido, lo había succionado con la boca mientras ella se arqueaba hacia él y sollozaba su nombre.
Mentiras todo ello. No se sorprendía. Era una mujer a quien le encantaban los libros y las fantasías que encerraban.
Pero él era un guerrero, y su supervivencia se basaba en la realidad. ¿Cómo había podido olvidarse de eso?
¿Y cómo era posible que sólo con mirarla se excitara? El hecho de que aún la deseara le fastidiaba mucho.
Se dijo que era normal; que era sencillamente natural. Y tal vez fuera por eso mismo por lo que tenía que hacerlo. Sería un último encuentro, sobre todo en esa cama. Una última vez para saborearla; para hundirse entre sus muslos de seda. Sin duda eso calmaría un poco su rabia.
Había llegado el momento, se decía mientras le rozaba suavemente los pezones.
—Demi.

 
chicas espero que esten bien...
la proxima nove que publique sera kenielle...
no se pierdan los ultimos capitulos de a las ordenes del jeque y desnuda en tus brazos...

les cuento que hoy e estado demasiado triste...
la razon en el trbajo despidieron a varias personas.... varios de mis compañeros de trabajo se fueron y la verdad me la e pasado llorando muchop.... ellos son personas mayores y en serio que los queria muchisimo siempre se portaron super que bien conmig eran como mis papas siempre dandome consejos y haciendome reir... ahora iap no van a estar y eso me entristece... lo peor es que me jefe refresa a korea del sur que es su pais natal y eso me tiene todavia peor... incluso una de mis amigas se fue.... awww y ps no e parado de llorar....
yo sigo en el trabajo pero no va a ser lo mismo... :-( 

bueno no las agobio mas con mis problemas...
las quiero mucho cuidense!!!!

5 comentarios:

  1. me encantooo
    jejejeje
    sube pronto haber que pasa
    jejejejeje

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  2. aawww
    mee encaantooo
    muy liiindoss capiis
    me encantaron
    y espero la nueva novela con ansias
    y siento nlo de tus amigaas
    espero que pronto se arregle ese problema

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  3. me encantoooooo quiero leer mas, quiero que Joe y Demi vuelvan ya quiero leer la nueva novela, eres genial nena te quiero muchisimo cuidate y espero que pronto nos encontremos en el msn te mando un mega beso byeee

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  4. HOloa Siguela Quiero saber k pasa despues....
    y vas aponer otra de Jemi?? o:?? saludos

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  5. HEEEEEEE linda linda linda nove me fascina JEMI..............perdon por no haber comentado antes, siempre voy a ser fiel fan de JEMI Y NILEY.......0 )...0 )...0 ).
    Saludos

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..