miércoles, 30 de marzo de 2011

Novela Kenielle 06 - La tentacion vuelve a casa


Eso le molestó un poco, pero sólo porque tenía razón. Habría pedido que le pusieran horas extra, que lo mandaran a una misión secreta, que lo enviaran a Oriente Medio, cualquier cosa con tal de no estar allí.
¿Cuándo, se preguntó entonces, se había convertido en un cobarde?
Pero no quiso seguir pensando en ello porque el asunto era irrelevante.
—¿Y por qué iba a salir corriendo?
—No lo sé —contestó ella, cruzándose de brazos.
Al hacerlo, Kevin se fijó en sus pechos, que se marcaban claramente bajo la tela de la camiseta. Y tuvo que hacer un esfuerzo para apartar la mirada.
—Pero siempre sales corriendo... —siguió Danielle—. Cada vez que he venido a visitar a mi abuela, tú, qué coincidencia, no estabas en casa.
No era ninguna coincidencia. Desde que se divorciaron, Kevin había intentado evitarla.
—Quería ponértelo fácil. Que pudieras visitar a tu abuela sin tener que...
—¿Ver al hombre que se divorció de mí sin darme una explicación? —terminó Danielle la frase por él.
Seguía enfadada. Lo veía en el brillo de sus ojos. Y era lógico.
—Mira, Danielle...
—Déjalo —lo interrumpió ella—. No quería empezar una discusión. Sólo quería verte.
Kevin la observó, deseando poder leer sus pensamientos. Tratar con Danielle nunca había sido fácil, pero siempre fue una aventura. Y si la conocía bien, quería algo más que decirle hola.
Pero, ¿la conocía de verdad?
Habían estado casados un año y llevaban cinco separados. De modo que quizá no, quizá no la conocía. A lo mejor había cambiado, se había convertido en una extraña. Esa idea lo dejó helado.
—¿Por qué querías verme? —preguntó, suspicaz.
—Kevin, tranquilízate. ¿No puede una saludar a su ex marido sin someterse a un interrogatorio?
 —¿Has venido desde California para decirme hola?
—Y para cuidar de dos...
—...monstruos peludos —terminó Kevin la frase, intentando quitarse a Peaches del tobillo. Seguramente quería trepar por su pierna para morderle la yugular.
Danielle soltó una carcajada y Kevin la miró con el rabillo del ojo como un hombre hambriento mira un filete. Estaban divorciados, se recordó a sí mismo, pero el sonido de su risa le llegaba muy dentro, hasta sitios que llevaban mucho tiempo vacíos.
Habían pasado cinco años desde la última vez que la tocó y aún podía sentir su piel. Su perfume, una mezcla de jazmín y limón, siempre estaba con él, especialmente en sus sueños. Y los recuerdos podían hacerle suspirar de deseo.
Especialmente en aquel momento.
No necesitaba a Danielle en Baywater ahora que estaba de por medio la apuesta.
—No sé por qué no les caes bien —dijo ella entonces, inclinándose para tomar a Muffin en brazos. La perrilla, temblorosa, se dedicó a lamerle el cuello.
A Kevin no le habría importado hacer lo mismo.
—Porque saben que es mutuo —contestó a toda prisa para apartar esa imagen de su mente.
Danielle acarició a Muffin detrás de las orejas, dándole una alegría a la perrilla y a ella, algo que hacer con las manos. Si no hubiera tomado a Muffin en brazos se habría lanzado sobre Kevin. Se le hacía la boca agua sólo con mirarlo.
Su pelo negro, corto al estilo militar, dejaba al descubierto una cara angulosa, muy masculina. Sus ojos azul oscuro seguían siendo tan profundos y misteriosos como el océano de noche. La camiseta negra se pegaba a sus anchos hombros y los vaqueros gastados le quedaban de cine.
Se le había olvidado, que Dios la ayudara.
Se le había olvidado cómo le gustaba aquel hombre.
A lo mejor Nicole tenía razón. A lo mejor no había sido buena idea ir a Baywater.
Ella quería un hijo, sí.
Pero si con sólo mirarlo le temblaban las rodillas, ¿qué posibilidades había de no volver a enamorarse?
Danielle sacudió la cabeza para apartar ese pensamiento. Podía hacerlo. Habían pasado cinco años y ya no estaba enamorada. Ya no era una niña que confiaba en que un hombre hiciera sus sueños realidad.
Había trabajado mucho para ganarse la vida y era una profesional respetada en California. Era una mujer madura y sabría cómo manejar a Kevin Jonas para no volver a sufrir. Además, estaba bien que siguiera sintiéndose atraída por él.
Porque así seducirlo sería más fácil.
—No hay ninguna razón para que no nos portemos de forma civilizada.
—No, supongo que no.
—Muy bien. Voy a hacer carne a la brasa esta noche. ¿Quieres que cenemos juntos?
 de corazon espero que les guste.... ahhh 
por cierto este capi va dedicado a anita que por fin despues de mucho tiempo aparecio... espero que estes bien.... me alegra que ya tengas internet... se te a extrañado full fulll....

4 comentarios:

  1. Esta muy linda la nove te felicito.. seguila pronto.. jeje mira que me re gusta y cada ratito m fijo si ya has subido otro cap.. jeje bue ahora a dormir q ya es tarde.. un beso y cuidatee.. :) bye.

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  2. me encantooo
    jejeje
    pobre Kevin
    jejejeje
    me hicieron gracia
    las perritas
    jejejeje
    sube prontooo

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  3. Debes de subir tres por dia jaja
    Me encanto pero si cada ves que me voy vuelvo con casi 6 capitulos nuevos se me gastaran los ojos jajaj
    Bueno gracias por siempre comentar pero creo que te olvidaste de ver los avances de mi prox nove que estaban antes del capitulo 11 ! hoy te espero en el chat jaaj no me falles jaja :)
    Besos cuidate
    Love Nicky

    p.d: Hoy fui al colegio ¬¬

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  4. Awwwwwwwwwww
    ermoza noveeeeeeeeeee!!
    xD
    Zigo....

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..