miércoles, 30 de marzo de 2011

Novela Kenielle 04 - La tentacion vuelve a casa


Sacando la maleta del coche, tiró de ella por el camino de ladrillo que llevaba a la entrada. La maleta golpeó los cuatro escalones del porche y las ruedas chirriaron al llegar arriba.
Después de abrir la puerta, Danielle se detuvo en el soleado vestíbulo. Hacía fresco gracias al aire acondicionado que su abuela dejaba encendido incluso cuando no estaba en casa y un jarrón con rosas amarillas perfumaba el ambiente. Estaba igual que siempre y, durante unos segundos, se quedó parada, disfrutando de la sensación de estar en casa de nuevo.
Hasta que unos ladridos la despertaron de su ensueño.
Sonriendo, dejó la maleta en el pasillo y entró en la cocina. Allí, los golpes y arañazos en la puerta se mezclaban con los ladridos, tan agudos e irritantes como el chirrido de una tiza arañando una pizarra.
En defensa propia, abrió la puerta de golpe y las ruidosas perritas cayeron al suelo como si hubieran estado apoyadas en ella. No, seguro que estaban apoyadas en ella. De inmediato, las dos bolitas de pelo se lanzaron sobre Danielle, arañando sus piernas en su prisa por saludarla y dejando manchas de barro en sus pantalones.
—Bueno, bueno, ya está bien... Yo también me alegro de veros —rió, intentando acariciarlas. Tarea difícil porque no se estaban quietas.
Muffin y Peaches, dos caniches más o menos blancos, adoraban a las mujeres y odiaban a los hombres. Más o menos como algunas de sus amigas.
Ella, por otro lado, no odiaba a los hombres.
Ni siquiera odiaba al único hombre al que debería odiar.
De hecho, ese hombre era la razón por la que estaba en Baywater.
Su abuela le había pedido que fuera a su casa para cuidar de las «niñas» mientras ella se iba con sus amigas de viaje a Italia. Un momento perfecto para que Danielle hiciera lo que tenía que hacer. Era como si el universo se lo hubiera puesto en bandeja.
Porque, aunque estaba más que dispuesta a hacerle un favor a su abuela, había otra razón, mucho más importante, para estar en Baywater durante tres semanas.
Quería quedarse embarazada.
Y el hombre que tendría que hacer el trabajo vivía allí, en aquella misma casa, en el piso de arriba.
Su ex marido.
Kevin Jonas.

2 comentarios:

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..