miércoles, 16 de marzo de 2011

Novela Taylena 10 - A las Ordenes del Jeque


—No... —empezó a responder otra vez Selena.
Ella empezó a temblar por dentro, tanto por el efecto de sus frías y despiadadas palabras como por el hecho de que estaba desnuda, sentada en la cama de Taylor.
—No —repitió él—. No, porque entonces estabas demasiado caliente para mí, demasiado excitada para que te importase. Entonces, dime, habibti, ¿cuándo se te metió en la cabeza esa loca idea de que yo quería casarme contigo? ¿Cuándo viste la suite, el número de sirvientes? ¿O lo tenías planeado desde antes?
—¿Planeado? —Selena estaba aturdida.
—¿Has venido aquí esta noche por dos razones? ¿Por propio placer y también con la idea de sacar una buena tajada, ya sea por casarte conmigo bajo chantaje o...?
—¡No!
Selena todavía no comprendía qué había pasado. Sólo sabía que sus sueños se habían derrumbado.
—¡No, no he pensado nada de eso! —exclamó finalmente ella.
Para recoger su ropa tenía que pasar al lado de Taylor e inclinarse a sus pies, algo que no le apetecía hacer, porque iba a parecer que se estaba inclinando ante él.
Entonces vio un albornoz, de los que los hoteles ofrecen a sus huéspedes de primera clase, encima de una silla.
—¿Cómo se me podría haber ocurrido algo así? —Selena se levantó de la cama, agarró el albornoz y se tapó con él, incapaz de ponérselo correctamente.
—¿Cómo podrías haberlo hecho? —repitió él—. Supongo que es muy fácil... Desde el principio has pensado que yo era un hombre cruel que tenía encarcelado a David. ¿Qué mejor idea podías tener que seguir haciendo causa por tu querido David, y seducirme y chantajearme después?
—Yo no te he chantajeado —se defendió ella.
—Porque no te he dado la oportunidad.
Taylor se dio la vuelta inesperadamente y caminó hacia la ventana, donde se quedó un momento mirando hacia la iluminada ciudad que bullía debajo.
Selena aprovechó la oportunidad para ponerse el albornoz. Le temblaban las manos.
Entonces se dio cuenta de que Taylor había usado aquel albornoz anteriormente, porque tenía su fragancia impregnada en la tela de toalla. Ella cerró los ojos y se estremeció. Hacía pocos minutos había respirado aquella fragancia cuando había estado tumbada en la cama, debajo de su cuerpo.
Selena abrió los ojos. No podía dejarse llevar por el recuerdo de aquellas sensaciones...
Bajó la mirada y se dio cuenta de que las braguitas que Taylor había intentado arrancarle estaban aún en uno de sus tobillos. Se las quitó de una patada.
—No me chantajeaste porque no jugaste bien tus cartas —dijo Taylor. Se alejó de la ventana y le clavó la mirada—. Abriste la boca antes de tener suficientes pruebas contra mí.
—¿Y para qué iba a querer pruebas contra ti? —preguntó ella.
—¡Para apoyar tu descabellada historia… tu fantasía... tus mentiras!
—¡Mis mentiras! —exclamó Selena, furiosa—. ¡No oy una mentirosa!
—¿No? —preguntó Taylor con desprecio—. Entonces, ¿de dónde has sacado que el matrimonio estaba entre las cartas?
—¿De dónde crees tú? ¡Mi padre me lo ha dicho!
—¿Que tu padre te ha dicho qué? —preguntó Taylor con expresión aún más dura.
—¿Qué crees, Alteza? ¿No es obvio? El me dijo que tú querías casarte conmigo.
—¿Que tu padre ha dicho...? —Taylor achicó los ojos—. Entonces tu padre es un mentiroso porque yo no he dicho tal cosa.

¿Su padre le había dicho que él había hecho una proposición de matrimonio?
Taylor no podía creerlo.
¿Estaba loca aquella mujer? ¿O él estaba soñando? ¿Qué clase de pesadilla era aquélla?
—¡Mi padre no es un mentiroso!
¿Sabía ella lo que le producía cuando se erguía de aquel modo, con la barbilla desafiante, y lo miraba con aquellos ojos negros de carbón?
Su cuerpo aún la deseaba. Aún estaba ardiendo por ella. No se atrevía aún a subir la cremallera de sus vaqueros por encima de su erección.
Lo que más deseaba en el mundo era agarrar a Selena y tumbarla en la cama. Deseaba quitarle aquel albornoz tres tallas más grandes que la suya y hacerse un festín con su cuerpo de seda. Deseaba tenerla debajo de él e internarse en su cuerpo cálido...
El fuego que se había alzado entre ellos, la tormenta de deseo, no podía apagarse en un momento. Su cuerpo aún latía con la excitación y el deseo de satisfacción. Y ella seguramente sentiría la misma frustración por haberse separado de él.
Pero tenía que borrar aquellos pensamientos que lo volvían loco y no lo ayudaban a pensar con racionalidad.
—Te digo que tu padre ha mentido. O peor, tal vez se ha inventado toda la historia. Y tú te has encargado de ponerla en práctica.
—Yo... ¡Nosotros no hemos hecho semejante cosa! No hay ningún plan detrás de esto. ¡Nada! Mi padre me ha dicho...
—Mi padre ha dicho... —Taylor repitió sus palabras burlonamente—. ¡Olvídalo, sukkar, deja ese invento ya! Será mejor así. Tu padre no puede haberte dicho eso porque la verdad es que no lo conozco... Jamás he hablado con él.
Selena parecía aturdida. Quiso hablar pero, al igual que otras veces, no fue capaz de pronunciar una palabra.
—¿Cómo puede ser verdad si tu padre y yo no nos hemos visto jamás?
De pronto la reacción de Selena fue totalmente opuesta a la que él había esperado. No admitió la derrota, sino que su última afirmación pareció sacudirla y despertarla, dándole fuerza nueva.
—Oh, venga, Alteza —le dijo ella con desprecio—. ¡Lo haces muy mal! Por un momento me has tenido preocupada, pero ahora... ¡Será mejor que te des por vencido y admitas que eres tú quien está tratando de rehuir la situación con una mentira! ¡Porque no lo estás consiguiendo! Sé que no estás diciendo la verdad...
—¿Que lo sabes?
—Es muy sencillo. No puedes haberte olvidado de que te he visto allí. No puedes negar que te he visto en la casa, en la biblioteca.
—Por supuesto que me has visto allí. Del mismo modo que yo te he visto a ti. Nos hemos conocido allí. ¿Por qué iba a negar que estuve en casa de los Gómez? Estaba esperando...
—Esperando a mi padre —dijo Selena.
—¿Qué has dicho? —Taylor achicó los ojos con desconfianza.
—Estabas esperando a mi padre —repitió ella con convicción.
Aquella vez sus palabras tuvieron un efecto diferente en él.
—El día que te vi en la biblioteca, habías ido a entrevistarte con mi padre. Te llevó a la biblioteca y luego te dejó cuando se marchó a hablar por teléfono. En ese momento aparecí yo. Cuando te conocí...
—Estaba esperando a James Gómez en la biblioteca... —dijo él.
Ella asintió con la cabeza.
—¡Maldita sea! ¿Quién es tu padre? ¿Y quién diablos eres tú?
No podía ser quien sospechaba. El destino no podía ser tan maligno, pensó Taylor.
—Mi nombre es Selena Marie Gómez. Mi padre es James Gómez.
Eran las palabras que había temido. Las palabras que tenían la posibilidad de arruinarlo todo. El poder de arruinar sus planes y forzarlo a romper la promesa que le había hecho a su madre.
Agitó la cabeza, rechazando lo que estaba escuchando.
—¡Sí! —Selena exclamó ardientemente—. ¡Sí! ¡Créelo!
—Pero me dijeron que su hija se llama Lena y que...
—Yo soy Lena... Selena... Y...
Selena se interrumpió cuando se dio cuenta de lo que acababa de decir Taylor.
—¿Quién te dijo eso? ¿Y qué más te han dicho?
Taylor estaba más frío aún que antes.
—¡Vístete! —le gritó—. Ponte la ropa. ¡Cúbrete!
—¡Estoy cubierta, maldita sea! —protestó Selena.
¿Qué estaba sucediendo? ¿Quién había dicho eso? ¿Qué habían dicho?
—¡Deja de darme órdenes! Serás el supremo poder para mucha gente, tus criados tendrán que hacer lo que les ordenas, pero yo no voy a cumplir tus órdenes... Quiero que me contestes, ahora.
—Vístete —insistió él, agarrándola del brazo y llevándola al cuarto de baño.
Un momento más tarde le tiró la ropa.
—Pero...
— ¡Vístete!
El tono de Taylor era amenazador, aunque estuviera la puerta del cuarto de baño cerrada.
Sería mejor admitir la derrota y hacer lo que le ordenaba, pensó Selena.
—De acuerdo —respondió Selena—. ¡Me vestiré, chulo! Pero luego me darás una explicación...
Taylor contestó algo detrás de la puerta, pero ella no lo comprendió. Un momento más tarde se dio cuenta de que había hablado en su lengua natal.
—En cuanto a las explicaciones, eres tú quien me debe una explicación —agregó luego Taylor.
—No. No te creo.
 chicas.... espero que le guste....

2 comentarios:

  1. pero que??
    que ha pasado??
    ains sube el siguiente!!!

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  2. jajaja me encantan los coments de Lu
    jajaja siempre tan diver
    jajaja espero q no se enoje por
    decir eso
    como cofundida pero lo hace parecer gracioso
    jjaja q loca yo no??

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..