sábado, 19 de marzo de 2011

Novela Taylena 13 - A las Ordenes del Jeque


Selena se quedó perpleja. Hubo un ruido de cristal. Había apretado tanto la copa, que ésta se había roto.
No podía ser cierto lo que estaba diciendo Taylor. Pero no podía estar diciendo otra cosa.
Su padre había negociado con Taylor sin saber que ella lo había conocido, y sin pensar que ella imaginaría que era Taylor el jeque que quería elegirla por esposa. Por ello su padre se había sentido tan sorprendido y satisfecho cuando había visto que ella aceptaba tan fácilmente la propuesta.
—¿Tu hermano?
—Mi hermano —le confirmó Taylor—. Medio hermano, para ser exacto. Mi padre murió cuando yo tenía tres años y mi madre se volvió a casar, aquella vez con el Jeque de Barakhara.
Taylor desvió la mirada del rostro asombrado de Selena y miró la fotografía manchada de vino, que aún estaba sobre la mesa. Su gesto fue muy elocuente, y Selena supo lo que quería saber, o mejor dicho, supo lo que no quería saber.
—Mi hermano es quien gobierna Barakhara en este momento. Él es quien tiene el poder sobre las leyes de Barakhara y quien puede decir «sí» o «no» a las sentencias que se imponen. Él es quien tiene el futuro de tu hermano en sus manos. Es quien puede mostrar misericordia o no. Y es él quien te quiere como esposa.
—¡No te creo!
Taylor se encogió de hombros. Pero fue su indiferencia lo que le llegó al alma.
—¿Por qué crees que te he preguntado por Justin?
—¡Justin!
La copa se cayó totalmente al suelo, manchando la mullida moqueta.
—Te has hecho daño en la mano —Taylor miró su pulgar lleno de sangre.
Se acercó a ella. Pero Selena no podía soportar que la tocase. Su cuerpo aún estaba bajo los efectos de la excitación que había fluido entre ellos. Si Taylor ponía un dedo encima de su piel, ella ardería de pasión.
—¡No me toques! —Selena se apartó de él.
—Yo sólo iba a... —empezó a decir Taylor.
Tiró en dirección a Selena el pañuelo blanco que había sacado del bolsillo. Lo vio caer en el reposa brazos de la silla que ella acababa de abandonar.
—Quería ayudarte —continuó Taylor, mientras ella recogía el pañuelo y se envolvía el pulgar con él.
—Si de verdad quieres ayudarme, explícame esta situación.
Selena levantó la barbilla en actitud desafiante. Luego se dirigió a él, y preguntó:
—¿Mi antiguo compañero de colegio, Justin, es el jeque, y quiere casarse conmigo?
—Él es quien ha puesto esa condición para liberar a tu hermano —respondió Taylor.
Su impulso de ayudar fue reemplazado por su actitud fría y controlada.
¿Justin quería casarse con ella? ¡Hacía años que no estaban en contacto! Y sólo habían sido amigos. Ella nunca había sentido nada por él. Ciertamente nada como la pasión que sentía por Taylor.
Pero ahora recordaba que una vez Justin había querido ligar con ella. Ella había tratado de rechazarlo con delicadeza. Pero Justin había actuado como si ella hubiera sido cruel con él. Y le había demostrado que estaba colgado de ella.
—Yo creí que tú habías aceptado esa condición. Tu padre me ha llamado antes de que llegases aquí para decirme que su hija había aceptado la proposición de Justin.
—Pero eso ha sido...
Había estado a punto de decir que eso había sido porque había pensado que la proposición de matrimonio la había hecho Taylor, pero no podía demostrarle lo feliz que la había hecho aquello...
Se alegraba de no haber dicho ni una palabra de amor. Bastante humillante era ya haberle hablado de matrimonio como para que encima le declarase su amor.
Estaba claro que ella a Taylor no le importaba.
—¿Y qué pasa si digo que «no»?
—No puedes permitirte ese lujo —dijo Taylor fríamente—. Después de que tu padre me dijera que su hija estaba de acuerdo con el trato, ha llamado mi hermano para saber cómo iban las negociaciones, y yo le he dicho que estabas de acuerdo. El espera que vayas a reunirte con él para casaros a final de mes. Me temo que las cosas no irán bien para tu hermano si no lo haces.
Selena bajó la cabeza. Era como si acabase de comprender el verdadero significado de sus palabras. Taylor sintió un cierto cargo de conciencia al verla.
Una cosa era cumplir la promesa que le había hecho a su madre, y otra que tuviera que aceptar el loco plan que el chico había ideado para su propio beneficio.
Le habían dicho que a Lena Gómez no le importaría hacer aquello. Que si bien odiaba tener un nombre aristocrático, no rechazaba el dinero que iba unido a él. Justin le había asegurado que Lena se casaría por interés: por la posición económica y social que adquiriría, y por la posibilidad de salvar a su hermano de la cárcel de Barakhara. Pero sobre todo, que lo haría por el dinero.
Lena haría cualquier cosa por dinero, le había asegurado Justin.
Pero ésa era Lena, la mujer de la foto, la que tenía el pelo teñido.
La mujer que tenía enfrente era diferente. Era Selena, una mujer de pelo negro y ojos negros. Y Selena parecía auténticamente en estado de shock ante aquella idea.
—Lo siento... —empezó a decir Taylor.
La vio agitar la cabeza y mover aquella hermosa cabellera.
Si la tocaba, no podría dejar de hacerlo. Tendría que tocar el contorno de su boca con sus dedos, sentir su tibieza, besarla...
Pero entonces ella rió.
—Que lo sientes... ¡Oh, no me digas eso, Taylor! No hace falta que lo digas. Todo ha salido bien. Como yo lo quería.
—¿Sí?
Taylor la vio mirarlo con ojos de hielo. Su máscara había caído... La mujer que había conocido como Selena había desaparecido y en su lugar había una persona arrogante que le producía rechazo. Selena ya no estaba. Ahora era la mujer a la que Justin había llamado Lena.
—Oh, sí, es perfecto —dijo ella con una sonrisa afectada—. No puede ser mejor. Esta noche sólo he venido porque un jeque quería casarse conmigo. Eso fue lo que me dijo mi padre... Y sinceramente, estaba encantada —Selena hizo una pausa y se echó el pelo hacia atrás.
Pero Taylor no tenía nada que decir. Sentía una amargura en la boca que incluso le impedía expresar el desprecio que sentía por ella.
Con el movimiento, un pelo de Selena se había adherido a su boca, pero Taylor ya no sintió el impulso de quitárselo. Al contrario, sentía el rechazo que podía sentir por un asqueroso insecto.
—Jugué mis cartas un poco torpemente —siguió Selena—. Pero igualmente parece que voy a conseguir lo que quiero. He venido aquí decidida a tener una proposición de matrimonio del jeque, y no iba a irme hasta que lo lograse, su Alteza, Jeque Taylor. Debería darme la enhorabuena. Quisiera agradecer a su hermano Justin su proposición de matrimonio y decirle que me siento feliz de aceptar —Selena hizo una pausa para lograr efecto teatral.
Taylor tensó la mandíbula.
—Se lo diré —dijo—. Estoy seguro de que se sentirá complacido.
Justin lo estaría. Lo sacaría del lío en el que se había metido, e incluso hasta le salvaría el trono, y hasta su vida. Justin y Selena eran el uno para el otro.
—Díselo; y por favor, una cosa más, querido Taylor... —Selena le tocó la comisura de la boca, y agregó—: ¡Sonríe! Inténtalo. Estoy segura de que lo conseguirás si haces un esfuerzo.
Aquello fue demasiado. El no aguantó más.
Con un gesto de desprecio quitó el dedo de Selena de su boca mientras murmuraba un juramento en árabe.
—¿Y por qué diablos tengo que hacerlo? —protestó—. ¿Por qué tengo que sonreírte?
—¿Por qué? —repitió Selena burlonamente—. ¿No es obvio, querido mío? Es una muestra de cortesía hacia un familiar. Porque eso es lo que vamos a ser en el futuro. Voy a casarme con tu hermano, y eso quiere decir que de ahora en adelante tú y yo seremos parientes muy cercanos.
 lucia.... sis te quiero muchop...
este capi dedicado para ti...
eres la mejor...
:-)

1 comentario:

  1. graciasssssss
    jejeje
    yo tambien te quiero muchoo
    jejeje
    y pues mejor que tu?? no creo la verdad
    jejejeje
    me encanto
    pobre Selenaaaaa
    y si taylor se cree eso o es tonto o Selena actua muy bien jejeje

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..