sábado, 26 de marzo de 2011

Novela Taylena 19 - A las Ordenes del Jeque


En medio de la noche, Selena se despertó de pronto, sin saber qué la inquietaba. La tienda estaba oscura. Sólo había una lámpara, y el silencio del desierto era total.
A su lado estaba Taylor, respirando suavemente. Su poderoso cuerpo estaba relajado mientras dormía, y le transmitía su calor. Ella estaba acurrucada a su lado. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios al recordar la pasión que habían compartido. Se acercó más a él para poder sentir su piel contra la de ella, y entrelazar sus piernas a las de él.
Y fue entonces cuando se dio cuenta de que Taylor no estaba durmiendo. Estaba acostado totalmente quieto, totalmente en silencio. Pero cuando ella giró su cabeza, se dio cuenta de que él estaba despierto. Tenía la cabeza, encima de la almohada y los brazos flexionados por detrás de ésta. Estaba mirando el techo de la tienda.
Ella intuyó, por su expresión, que estaba preocupado, o pensando en algo triste.
—¿Estás pensando en Justin? —preguntó ella suavemente, como para que él pudiera actuar como si no la hubiese oído si lo prefería.
Taylor la miró.
—No puedo creer que se haya muerto.
Selena le agarró la mano por debajo de la manta.
—¿Quieres hablar? Cuéntame cosas de él. Yo sólo conocí al Justin que estuvo en el colegio conmigo, y no muy bien. Era un poco arrogante...
Taylor torció la boca y dejó escapar una suave risa.
—Ese era Justin... Era hijo único de un padre mayor, y una madre complaciente que jamás le negó nada. Conseguía todo lo que quería, y esperaba que todo el mundo lo tratase del mismo modo. Jamás aprendió lo que era la disciplina ni el control. Era perezoso, indulgente consigo mismo y ambicioso. Por ello no era muy popular entre la gente... —culminó Taylor.
Luego suspiró profundamente, y continuó:
—Y ése era el motivo de que quisiera, necesitase tanto una esposa. Si se hubiera casado, y hubiera tenido un heredero, quizás habría sentado la cabeza.
—¿Y tú habías prometido ayudarlo?
Taylor asintió en la oscuridad.
—Le prometí a mi madre que haría todo lo que pudiera para mantenerlo a salvo en el trono. De hecho, fui yo quien le sugerí que el matrimonio podría darle estabilidad a Barakhara. Al principio no quiso ni escucharme, pero luego, al ver que la situación no se tranquilizaba, empezó a plantearse que yo podría tener razón. Desgraciadamente para ti, su decisión de casarse coincidió con el momento en que tu hermano cometió el delito en la excavación. Justin recordó el cuelgue que había tenido contigo, y se obsesionó con la idea de que fueras su esposa.
—Y tú te sentiste obligado a ayudarlo...
Taylor le apretó más la mano y le dio un beso en la frente, agradeciendo su comprensión.
—Sí. Aunque no estuve de acuerdo con la forma en que quería satisfacer sus deseos. Claro que yo pensaba que era Lena la mujer a quien quería presionar para que se casara con él.
—Probablemente para Justin lo era. Yo era muy distinta en aquella época. He madurado mucho desde entonces.
—Desgraciadamente, Justin no maduró nada.
Taylor suspiró y se peinó con los dedos de la mano libre.
—Era un tonto, un egoísta, un inmaduro... Pero era mi hermano.
—Ese lazo es tan fuerte, que a veces nos hace hacer cosas que jamás hubiéramos pensado hacer —dijo Selena, pensando en David—. Mi hermano también cometió grandes errores. Si no hubiera querido conseguir dinero...
Taylor se giró y la besó.
—Tu hermano tuvo la desgracia de ser el medio que consiguió mi hermano para lograr su fin. Si Justin no hubiera querido tenerte por esposa, seguramente habría sido más razonable con David.
Taylor se giró hacia ella y la besó en la boca.
Aquel beso en la oscuridad de la tienda tuvo un efecto más intenso. El sabor de sus labios y el perfume de su cuerpo eran como un afrodisíaco. Ella se estaba excitando.
Pero había algo que quería decir antes. Necesitaba la respuesta de una pregunta.
—¿Cómo es que Justin necesitaba un heredero tan desesperadamente y tú no? Quiero decir, ¿no es un poco hipócrita de tu parte insistir en que él cumpla con su deber hacia su país mientras tú sigues soltero? Después de todo, tú eres mayor que él, y en tu vida no hay ni señales de una esposa.
«Excepto yo», se dijo mentalmente. Pero intentó olvidar esa posibilidad.
No podía creer que Taylor le hubiera propuesto seriamente matrimonio. Y, para ser sincera, no le importaba. Ella había soñado con pasar al menos una sola noche con el hombre al que amaba, y ese sueño se había cumplido. De hecho, todavía estaba viviendo ese sueño y estaba perdiendo el tiempo en hablar, en lugar de estar haciendo otras cosas más placenteras.
—Por supuesto que necesito un heredero —respondió Taylor, sorprendiéndola—. Y ahora lo necesito más que nunca, porque he heredado el trono de Justin y tengo dos reinos que gobernar.
Taylor estaba más cerca y ella sentía su erección presionando la suavidad de su vientre.
—La verdad es que una vez estuve a punto de casarme, pero no lo hice. Ella tenía una insuficiencia coronaria y murió unos meses antes de la boda.
—Lo siento... —Selena sentía la aspereza de la barba de un día de Taylor en su mejilla.
—No lo sientas, excepto por ella. Era un matrimonio arreglado. Yo apenas la conocía.
Pero se habría casado con ella. Habría tenido hijos con ella.
—¿No la amabas?
—El amor no entraba en ello. No era importante.
En aquella afirmación estaba su propio destino, pensó Selena.
Era evidente que aunque su proposición fuera sincera, lo que si buscaba en el matrimonio no era un compromiso emocional.
El amor no era importante para Taylor.
¿Podría ella vivir con él, casarse con él, pasar el resto de su vida con él en esos términos? ¿Podría aceptar lo poco que le ofrecía él afectivamente?
Taylor podía ofrecerle su riqueza, una vida de lujo, pero ella quería más. Quería que la amase como ella lo amaba a él.
—¿Qué es importante entonces? —preguntó Selena en un susurro, tratando de disimular la decepción en el tono de su voz.
—¿Qué es importante? Oh, sukkar, ¿todavía tienes que preguntarlo? Esto es importante... —Le dio un montón de besos en el cabello, en la frente, en los párpados—. Y esto...
Sus manos empezaron a acariciar su cuerpo, buscando los puntos que todavía sentían deseo, a pesar de haber hecho el amor anteriormente, excitándola. Su boca se abrió para recibirlo, su lengua jugó con la de él, y mientras el fuego invadía su cuerpo femenino, ella supo que por ahora, al menos, no le importaba nada más que aquello.
Por ahora, Taylor tenía razón. Aquello era importante y ella no iba a estropearlo con ilusiones sobre el futuro ni preocupaciones por lo que pudiera ser.
Tal vez aquello fuera lo único que tuviera. Aquella pasión feroz quizás fuera lo único que Taylor pudiera sentir por ella. Y por ahora eso era lo más importante, lo más maravilloso del mundo.
Pasó un rato hasta que la respiración de Taylor se serenó. Pero a medida que volvía en sí se daba cuenta de que hubiera deseado seguir en aquella vorágine del placer sexual a la que había sido transportado varias veces durante la noche.
Al menos allí él había sabido lo que estaba haciendo. Había sabido lo que había sentido, y lo que había sentido Selena.
Ahora, cuando el delirio se escapaba de su mente y de su cuerpo, se daba cuenta de lo poco que habían resuelto. Si es que habían resuelto algo.
Selena lo había desafiado a que esa noche le demostrase cómo serían todas las noches de su vida, si se casaba con él. Y le había dicho que después de comprobarlo tomaría una decisión.
Y él se lo había demostrado. No podía creer la experiencia que acababa de tener. No encontraba palabras para describirla.
Habían subido hasta la cima más alta del placer, hasta el éxtasis. Y ahora sabía él que haría cualquier cosa que estuviera en su poder para repetir esta experiencia una y otra vez.
Lo que significaba que quería que Selena siguiera en su vida.
Un leve ruido de la mujer que estaba a su lado llamó su atención. Todavía estaba dormida. Tenía los miembros relajados y la respiración regular, el pelo le cubría parte de la cara.
Con un movimiento suave se lo quitó y la miró detenidamente.
En cualquier momento se despertaría y le diría cuál era su decisión. Pero él sólo quería oír una respuesta.
Había deseado a aquella mujer desde el mismo momento en que la había visto. Y la pasada noche no había hecho más que aumentar su deseo en lugar de aplacarlo. Ya no le importaba si sólo estaba interesada en su riqueza y su poder. La quería como fuese. No podía perderla. Ahora que la tenía, quería tenerla para siempre.
 capi dedicado a lucia... hermanita te quiero millon.... gracias `por siempre comentar....

1 comentario:

  1. aaaa
    me encanto
    fue muy lindo
    jejeje
    o almenos yo lo he encontrado lindo
    jejejeje

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..