domingo, 6 de marzo de 2011

Novela Taylena 02 - A las ordenes del Jeque!!


¿Quién diablos era ésa? Él no era un hombre que se distraía fácilmente de sus propósitos...
Entonces, ¿por qué se distraía de aquel modo? ¡Él era el Jeque Taylor Daniel Lautner! El asunto que tenía que hablar con James Gómez merecía toda su concentración, se dijo el Jeque Taylor.
Pero por un momento se había sentido trasportado a otro lugar por aquella morena que estaba mirándolo con curiosidad desde la ventana de la planta baja.
Aquella mujer era deslumbrante. Alta, delgada, con curvas lo suficientemente interesantes como para merecer una mirada con más atención, y más de cerca. Aun con aquel ridículo delantal mostraba su atractivo sensual...
Pero había cerrado la ventana, y él tuvo que controlar su decepción.
La mujer, claramente una criada de los Gómez, no era el motivo de su visita allí, se dijo.
—¿Le apetece beber algo? ¿Comer algo después del viaje? —preguntó el padre de Selena.
Taylor volvió a concentrar su atención en sir James Gómez.
—Sí, gracias... —dijo Taylor, y entró en el gran vestíbulo con paredes de roble.
Los pasos del Jeque y sus guardaespaldas resonaron en el suelo de cerámica.
Sería mejor que se ocupase del asunto que lo había llevado allí, se dijo Taylor mientras seguía a James Gómez.
Taylor notó el abandono en que se encontraba la casa. El portón de hierro forjado parecía no haberse pintado durante años y se estaba oxidando. La fuente del jardín estaba cubierta de moho, las canteras de flores estaban descuidadas...
La casa era elegante y grande... Evidentemente, aquella familia había tenido dinero y poder hacía tiempo, pensó él, pero se había venido abajo.
Aquello facilitaría su tarea, se dijo. Iban a tener que aceptar su oferta, reflexionó Taylor. Y estar agradecidos por ella.
Pero Taylor hubiera deseado que no tuvieran que hacer aquella pantomima.
Porque a James Gómez no le iba a gustar lo que iba a decirle.
Pero si sir James quería volver a ver a su hijo, no le quedaría otra elección que aceptar sus condiciones.
Otro asunto era que su hija las aceptase.



Era como estar esperando que algo explotase, pensó Selena, mientras subía las escaleras lentamente para cambiarse, con la esperanza de que a su paso por la biblioteca pudiera oír algo tras la puerta. Pero sólo se oía el rumor de voces sin entenderse nada.
Distinguía cuál era la voz de su padre y cuál la del jeque, y al parecer, éste era quien hablaba más.
¿Se le habría acabado lo que tenía que decir a su padre? ¿O el jeque había rechazado todas sus sugerencias y estaba planteando las condiciones en las que los ayudaría?
O peor, ¿estaría el jeque rechazando toda misericordia?
Sintió pena por su hermano y se le llenaron los ojos de lágrimas.
Su hermano había sido siempre una criatura delicada. Había sufrido de asma y había estado en el hospital muchas veces o simplemente enfermo en casa. Como resultado, había perdido mucho colegio, y por lo tanto era demasiado inmaduro e ingenuo para su edad. Su viaje a Barakhara había sido su primera experiencia solo en el extranjero. Y ahora estaba en una cárcel de un país remoto, y la única vez que los había llamado por teléfono, gracias a difíciles gestiones del embajador británico, había notado aterrorizado a su hermano, y les había suplicado que lo sacaran de allí.
Tras ello, se habían hecho frenéticos esfuerzos diplomáticos, que habían dado como resultado la visita del jeque. Era la única posibilidad de cambiar la situación. No podía fallar.
El ruido de movimiento en la habitación de abajo la sobresaltó. Alguien se estaba acercando a la puerta.
Su padre apareció en el vestíbulo de abajo. Se detuvo y miró al hombre que estaba dentro.
—Lo siento, pero debo atender esta llamada —dijo su padre—. No tardaré.
Selena, desde la escalera, observó a su padre ir en dirección a la cocina.
Desde allí, la figura de su padre parecía empequeñecida.
Selena volvió a lamentarse por David. Era verdad que su hermano había sido un estúpido. Pero en Inglaterra robar una pequeña pieza arqueológica se habría considerado un robo menor, ¿no? Entonces, ¿qué derecho tenía aquel jeque a encerrar en la cárcel a su hermano?
Selena sintió rabia. Un sentimiento de amargura e injusticia hizo que su corazón latiera al doble de velocidad de lo habitual.
¿Quién se creía que era aquel jeque?, pensó.
Selena caminó instintivamente. No se dio cuenta de que estaba bajando las escaleras, rumbo a la habitación que acababa de abandonar su padre, hasta que se encontró a mitad de las escaleras.
No sabía qué iba a decir. Pero diría algo.
La puerta de la biblioteca estaba parcialmente abierta. El impulso que la había hecho balar seguía dirigiendo sus actos, sin dejar lugar a la reflexión.
Así que de pronto se encontró cara a cara con el jeque.
¡Oh! En aquel momento no quería pensar en lo atractivo que era. En lo devastadoramente sexy que era aquel hombre moreno.
El verlo desbarató por completo lo que había estado pensando, hasta el punto de sentir el impulso de decir lo contrario a lo que había estado pensando y a lo que la había llevado hasta allí.
Se lo veía cómodo en el sofá de piel que había a un lado de la chimenea, ¡maldito sea!
Tenía la cabeza apoyada en el respaldo, rozando su cabello negro, las largas piernas extendidas y cruzadas a la altura de los tobillos, mostrando unas botas hechas a mano. En una mano tenía una taza de té, y la otra estaba apoyada relajadamente en el reposa brazos.
—¡No puede hacer esto! —exclamó Selena de pronto, sin poder medir sus palabras.
—¿Cómo dice? —preguntó Taylor.
Ella se sobresaltó al oír su voz. Era la primera vez que la oía.
—¿Cómo ha dicho? —el tono de su voz tenía el filo peligroso de una cuchilla de afeitar.
Y Selena notó que aquel hombre se había puesto tenso. Ya no estaba descansando tan relajadamente en el sillón.
No se había movido, pero su sola presencia infundía temor, el peligro de una amenaza. Ella se puso tensa, pero no contuvo su lengua.
—¡No puede hacer esto! ¡No puede tratar a la gente de este modo!
—¿Y qué forma es ésa?
—¡Lo sabe muy bien!
—Me parece que no.
El Jeque Taylor dejó la taza en la mesa y se puso de pie con gracia felina.
Allí de pie, al lado de aquel hombre tan alto y fuerte, ella se sintió pequeña y frágil, y se quedó callada.
Selena tragó saliva y trató de controlarse para no salir huyendo.
—No sé de qué me acusa, ni por qué. Así que tal vez quiera explicármelo —dijo él, clavándole sus ojos negros.
Había querido conocer a aquella morena sexy desde el momento en que la había visto en la ventana, se recordó Taylor. De hecho, había aceptado tomar té con James Gómez con la esperanza de que fuera la criada quien se lo sirviera. Y había sido una decepción que fuera el mismo James quien trajera la bandeja.
Pero ahora, inesperadamente, aparecía la morena en la biblioteca.
Cuando sus miradas se habían cruzado, hacía un rato, le había parecido ver el mismo brillo de interés y atracción en sus ojos que el que había sentido él. Había estado tan seguro de ello, que no le había importado esperar, sabiendo que era cuestión de tiempo que se volvieran a ver. Y su repentina aparición en la biblioteca le había demostrado que había tenido razón.
De cerca la morena era aún más deslumbrante de lo que le había parecido de lejos. Era alta, de pechos grandes, cintura marcada y redondeadas caderas. Una verdadera mujer, no como tantas mujeres con aspecto de muchachos que veía en Londres.
La atracción sexual que había sentido con sólo mirarla había sido una sensación muy primitiva, una reacción que lo había sorprendido. Hacía mucho tiempo que nadie sacudía tanto su apetito sexual. Pero su actitud no era la que había esperado. Esa gata erizada no se parecía en nada a la tentadora figura que había imaginado al verla tras la ventana.
Ella era una criatura agresiva y feroz, que había ido a enfrentarse con él de un modo en que ninguna mujer de Barakhara se hubiera atrevido a hacerlo

4 comentarios:

  1. ooomm
    siguela pronto pero ya!!!!
    no , mentira , siguela cuando puedas: )
    Bye

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  2. aaaa jejejeje
    sube prontooooooo plissssss!!! jejejeje
    me encantooo!! jejeje
    tambien sube de las otras noves plisss!!

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  3. Wow enserio me encanto.!!
    ¿Donde estuviste todo este tiempo? jaja
    Espero que estés bien.

    Me gustaría que me dieras de nuevo tu mail así te agrego.!
    Síguela por fas!

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  4. Leyendo maraton de esta nove
    y comentando en todos
    WIIII AMO A TAYLOR!!!!
    jajaja q loca verdad?

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..