miércoles, 13 de abril de 2011

Novela Jemi 17 - Asuntos pendientes


—¿Te gusta? —preguntó ella, dándose la vuelta lentamente.
—Sí—dijo él en un tono circunspecto—. Podría decirse que sí.
—Me alegro —dijo ella, sonriendo de oreja a oreja.
De repente, Joe sintió una punzada de desconfianza. ¿Qué se traía entre manos? ¿Acaso estaba intentando volverle loco?
Si ése era el plan, entonces todo le estaba saliendo muy bien.
Reorganizar los muebles, hacer la cena, ponerse un vestido sensual…
En ese momento sólo podía pensar en arrancárselo de la piel y un torrente de lujuria corría imparable por sus venas.
No había podido dejar de pensar en ella en todo el día y, por fin, la tenía ante sus ojos, vestida para seducir. Y lo único que deseaba era ver cómo se le salían los pechos de ese vestido diminuto.
Llevaba en la casa menos de cuarenta y ocho horas y ya había puesto patas arriba todo su mundo, pero eso no era lo que él había planeado cuando la había ido a buscar a su apartamento. Debería haber sido él quien pusiera las reglas y condiciones. Debería haber sido él quien la sorprendiera. Sin embargo, tenía la sensación de haber irrumpido en un plato en mitad de un rodaje, sin saberse su papel, ni el argumento de la película.
—¿Por qué no nos sentamos y charlamos un poco antes de cenar? —sugirió ella—. Cuando estemos listos sólo me llevará unos minutos cocinar las vieiras.
—Sí. Es buena idea —dijo Joe, pensando que quizá sí era buena idea hablar con ella, a ver si así podía descifrar qué estaba tramando.
—Vamos a sentarnos en el sofá, ¿no? ¿Llevas el vino y yo llevo estos aperitivos?
Agarró la bandeja repleta de exquisitos aperitivos y se dirigió hacia el mullido sofá que había colocado enfrente del hogar.
Sobre la repisa de la chimenea había varias velas encendidas.
Un escenario de seducción…
¿Era eso lo que intentaba hacer?
Joe reparó en su turgente trasero cuando se dio la vuelta. Aquel fino tejido negro acariciaba la redondez de su cuerpo con firmeza.
Sacudió la cabeza y trató de concentrarse. Agarró la botella de vino y fue tras ella, pasando por delante del balcón donde habían hecho el amor con frenesí la noche anterior.
Velas y más velas, porcelana, una enfriadora de plata con una botella de champán, la brisa nocturna, la puesta de sol, las primeras estrellas…
Llevó la botella al sofá v se sentó a su lado. Ella lo esperaba con las piernas cruzadas y los ojos brillantes; una sonrisa curvó sus labios.
—¿No estamos mejor aquí? —le preguntó ella—. Me gusta sentarme delante del fuego.
—Aja —él la miró de reojo y entonces no pudo evitar fijarse en la sugerente cuna de sus pechos.
De inmediato le dio un trago a la copa de vino para despejarse un poco, pero no funcionó.
—Hoy hace demasiado calor como para encender el fuego, pero las velas sirven igual —añadió ella.
—Sí. Está muy bien —dijo él en un tono tenso.
—Creo que la nueva organización de los muebles te gustará en cuanto te acostumbres.
—Supongo —Joe se recostó en el sofá, estiró las piernas por delante y las cruzó a la altura de los tobillos.
El suave aroma de su perfume de mujer comenzaba a embriagarle lentamente, envolviéndole sin remedio.
Respiró hondo y absorbió la exquisita fragancia.
Ella lo estaba volviendo loco.
—Todavía hay algunas cosas que quiero cambiar.
—Claro —dijo él. Hizo una pausa y entonces pensó en lo que acababa de decir—. ¿Qué?
—Bueno, las butacas de cuero no son muy cómodas, ¿verdad? —Demi se echó hacia atrás y apoyó la cabeza sobre su hombro.
Joe bebió otro sorbo de vino.
—Mientras que no sean de color rosa, puedes hacer lo que quieras —dijo—. Una vez, Bella amuebló la casa de campo para invitados y había tantas cosas de color rosa que era como caminar sobre algodón de azúcar.
Ella se echó a reír.
—Nada de rosa. Lo prometo.
El también sonrió. Era agradable estar allí, sentado a su lado, entre las sombras.
Tomó un poco más de vino y, poco a poco, empezó a liberarse de la tírame tensión de un largo día de ajetreo.
—Hace una noche muy agradable.
—Sí —dijo él bruscamente—. Así es.
Ella suspiró y se apoyó mejor en el hombro de él.
—Pensé que sería una buena idea cenar fuera en el balcón. Espero que no te importe…
—No —dijo él, intentando ahuyentar los recuerdos de pasión de la noche anterior—. ¿Por qué iba a importarme?
—Bien. Eso es bueno —dijo ella.
Joe sintió su sonrisa sobre la piel.
—¿Qué tal el trabajo? —le preguntó ella.
—¿Qué tal el trabajo? —repitió él, sorprendido.
—Sí —dijo ella, frotando sus piernas cruzadas la una contra la otra en un movimiento muy sensual.
Joe ya no pudo contenerse ni un segundo más.
—¿Qué estás haciendo, Demi? —le preguntó en un tono hosco y se terminó la copa de vino de un trago.
Ella se incorporó de inmediato y lo miró de frente.
—¿Qué quieres decir?
El agitó un brazo, señalando todo a su alrededor.
—El vino, la cena íntima, las preguntas sobre mi trabajo, ese vestido… ¿Qué está pasando?
Ella parpadeó varias veces con inocencia.
—No sé qué quieres decir.
En ese momento, Joe se dio cuenta de que la había infravalorado mucho. Era buena, muy buena… Sabía cómo jugar.
 chicas... jejeje las quiero muchop....
capi dedicado a elbita, emilse, ro, lu, vale, pry, sarita, michelly, anita, brianna, anonima fiel, brenda, karina!, mrc love, aracely.... y en fin a todas la chicas que siempre estan pendientes de mi nove...
jejeje
si se me olvida alguien me avisa y le dedico el proximo capi...
:-)

6 comentarios:

  1. eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee lindo cap, me encanto 0 )

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  2. jejejeje
    asi se hace Demi
    jejeje
    me encantooo

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  3. aaahh!!
    me encaantoo
    supeer el capiii

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  4. "Ella parpadeó varias veces con inocencia.
    —No sé qué quieres decir." jaksjaksj me encanto esa parte jejeje xd (6) Ay mi demi :D jjiji me encanto como siemrep amo esta pagina y todas tus noves.

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..