viernes, 15 de abril de 2011

Novela Jemi 20 - Asuntos pendientes



Joe ya no pudo aguantar más. La agarró con brusquedad y le dio un beso violento y frenético. Sus lenguas chocaron, sedientas de pasión, y entonces él supo que la batalla estaba perdida. Tenía que hacerla suya en ese momento.
Le traía sin cuidado que medio estudio estuviera esperándole al otro lado de la puerta. Todo lo que realmente le importaba estaba dentro de esa habitación.
Demi deslizó las manos alrededor de su cuello, aferrándose a él, y entonces Joe empezó a mordisquearla detrás de la oreja.
¿Cómo era posible que él despertara tantas sensaciones en su interior? ¿Cómo había podido perderse esa pasión vibrante la primera vez que había estado con él?
Había vuelto a su lado con la idea de seducirle y atarle con las cuerdas de seda de la atracción sexual, pero jamás había imaginado que llegaría a sentir lo que sentía en ese momento. Cada vez que él la tocaba, sentía algo nuevo; algo vital, intenso y profundo.
Trató en vano de recuperar la respiración. Su propio cuerpo estaba tan caliente y húmedo que ya no podía esperar más.
De pronto, él la agarró de la cintura y le dio la vuelta, poniéndola de cara al escritorio.
—Joe.
—Inclínate adelante —le dijo—. Y agárrate de la mesa.
Ella hizo lo que le pedía y entonces miró por grandes ventanales del despacho.
El mundo entero podía estarlos observando.
—Joe, rápido, cierra las ventanas.
—No hace falta —le dijo él con la voz ronca de deseo—. Las ventanas son de cristal opaco. Nadie puede ver hacia dentro.
Al oír sus palabras, Demi sintió cómo se arremolinaba la lujuria en su interior. Él le estaba levantando la falda con ambas manos.
Fuera del despacho, el mundo seguía girando como si nada, pero nadie sabía lo que estaba pasando en ese rincón de los estudios Jonas, y eso era precisamente lo que lo hacía tan excitante.
Lentamente, Joe le subió la falda centímetro a centímetro y entonces se desabrochó los pantalones.
Demi sabía que en ese momento él podía ver la fina tira del tanga rojo que se había puesto.
—Preciosa —susurró él, inclinándose sobre ella y mordiéndola en la espalda.
Ella jadeó suavemente, meneándose, frotándose contra él.
—Pero… —añadió él al tiempo que le quitaba el tanga de un tirón—. Esto va fuera.
—Joe…
—Sh… —susurró él, agarrándole el trasero y masajeándole la suave piel de las nalgas—. Ábrete la blusa —dijo él en un tono enérgico.
Demi hizo lo que le pedía sin rechistar. El roce del encaje del sujetador le irritaba la piel, pero Joe no tardó en aliviarla, abarcando sus pechos en las palmas de las manos.
Ella gemía de placer mientras él jugueteaba con sus pezones a través del suave tejido del sujetador.
—Joe —susurró ella y entonces oyó que se le quebraba la voz.
Él le apartó el pelo del cuello y empezó a morderle la piel al tiempo que masajeaba el centro de su feminidad con la otra mano.
Al sentir el contacto de sus dedos calientes, Demi sintió que algo estallaba en su interior y entonces abrió aún más las piernas para facilitarle el acceso.
Pero él no tenía ninguna prisa. Una y otra vez masajeaba los pétalos del centro de su feminidad, jugueteando con el punto más sensible y haciéndola vibrar de los pies a la cabeza.
—Ahora, Joe. Por favor, ahora.
—Sí —dijo él en un gemido—. Ahora.
Empujó su miembro viril con toda su potencia masculina y entró en su sexo desnudo con una poderosa embestida.
Demi se quedó sin aliento y entonces empezó a empujar en sentido contrario para hacerle llegar aún más adentro.
Los papeles cuidadosamente ordenados se cayeron al suelo, pero ninguno de los dos reparó en ellos.
El sacudía las caderas contra ella y le acariciaba la espalda arriba y abajo, haciéndole el amor con frenesí y acorralándola cada vez más cerca del precipicio que los aguardaba en el horizonte del éxtasis.
A Demi se le nubló la vista y la escena viviente que estaba al otro lado de la ventana se derritió en un charco de colores y movimientos. Todo lo que sentía, todo lo que importaba estaba dentro de Joe y de ella misma.
El cuerpo de él empujaba contra ella y su aliento caliente le abrasaba la nuca mientras le susurraba mensajes eróticos.
Y así, unos momentos después, ella se dio cuenta de que estaba a punto de romperse en mil pedazos extáticos. Se mordió el labio inferior con fuerza para no gritar su nombre y se dejó llevar por las ondas de placer que estremecían su cuerpo.
Al sentirla vibrar con lo que le hacía, Joe soltó las riendas y cayó al abismo del placer, gimiendo con todas sus fuerzas.
Mientras gritaba su nombre, la agarró de la cintura y la sujetó con fuerza contra su cuerpo sudoroso, como si quisiera impedir que se cayera de unas alturas vertiginosas.
—¿Te encuentras bien? —le preguntó.
—Estoy mucho mejor que bien —dijo ella y entonces sintió cómo él se apartaba y le arreglaba la falda desde atrás.
Lentamente, ella se incorporó e inclinó una cadera contra la mesa para no perder el equilibrio.
El se cerró los pantalones con manos temblorosas y torpes y ella hizo lo mismo con la blusa.
—Esto ha sido mucho mejor que comer juntos —le dijo ella, sonriendo.
—Sí —dijo él, frunciendo el ceño con gesto serio—. Sí, lo ha sido.
—Pero por la cara que tienes, yo diría lo contrario —comentó ella, ladeando la cabeza y observándolo con atención.
Ella sabía que él había sentido lo mismo que ella, pero no entendía por qué se empeñaba en ocultarlo.
—Lo siento —dijo él, recogiendo los papeles que se habían caído al suelo.
También recogió el tanga de Demi y se lo metió en el bolsillo. Y entonces la agarró de la nuca y le dio un beso apresurado que distaba mucho de la pasión experimentada un momento antes.
—Ha sido genial. Pero tengo esta reunión dentro de un rato y…
—Muy bien —dijo ella, respirando hondo.
Siempre había sabido que no iba a ser tarea fácil conquistar a su marido, hacer que se enamorara de ella, así que no podía dejarle ver su decepción.
—A lo mejor puedes volver la semana que viene. Te llevaré a conocer los estudios y podemos comer juntos.
Demi esbozó una sonrisa insincera.
—Me gustaría. Y a lo mejor podríamos hacer esto otra vez —dijo, acariciando el borde de la mesa con la punta del dedo.
Los ojos de Joe emitieron una llamarada de pasión y entonces ella se sintió mejor.
El podía fingir que lo que habían compartido no era más que un mero orgasmo, pero había algo más y ella lo sabía. Sólo tenía que convencerlo de ello.
Joe se aclaró la garganta, agarró la chaqueta y se la puso.
—Vamos —le dijo, rodeando el escritorio y tomándola de la mano—. Esta vez te acompañaré al coche.
Abrió la puerta y salió.
—Volveré dentro de unos minutos, Megan.
La secretaria miró a Demi con disimulo y le guiñó un ojo, y ésta le respondió con una sonrisa.
Parecía que tenía algún que otro aliado.
 jejeje este seguro les va a encantar.... por fis por fis por fis comenten...
las quiero....

8 comentarios:

  1. me encantooooooooo
    jejejeje
    i love you sis jejeje

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  2. AME este capitulo
    Demi es una geniaa :D
    Síguela besos :)

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  3. wauu te juro q amo tu noves... jejeje un beso katty t quiero muchooo bye... seguila plisss :P

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  4. wwooo
    me encaantoo
    el capiii
    super geneall
    subee prontoo :)

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  5. aaaaaaaaahh!!
    casi me morii! xd
    me encanto obvio me facino xd :·
    sube otroo otro! XD
    jajaj demi...

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  6. hola soy brenda ya termine de leer todas tus series y enserio eres MARAVILLOSA escribiendo noves sobre jemi y niley amo esas parejas aaa este capitulo me ENCANTO casi me muero de la emocion sube el proximo XD

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  7. omg, me encanto................aaaaawwwwwwwwwww 0 ) 0 ) 0 ) lindo!!!!!!!! GENIAL

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  8. me encanto mucho pero me encanto mas la oarte cuando joe le quita la tanga y coiena a darle

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..