domingo, 24 de abril de 2011

Novela Jemi 27 - Asuntos pendientes


—No, no me tengas lástima, Demi. En realidad, no la merezco. Tenía lástima de mí misma, me sentía abandonada por mi marido y exhausta por cuidar de mis hiperactivos hijos —sonrió levemente ante los recuerdos que la inundaban—. David era muy atento. Su mujer, Ava, siempre se estaba quejando de alguna enfermedad. Parece que tenía obsesión con las enfermedades.
Demi podía imaginar las escenas que describía Denisse. Una joven madre, sola la mayor parte del tiempo, y su ocupado marido, inmerso en su trabajo… Sin duda no se daba cuenta de que la mujer que amaba se estaba apartando de él.
En realidad, había demasiadas semejanzas entre su propia historia y la de Denisse, sólo que ella no era madre. Sin embargo, aun así podía comprender lo sola y abandonada que Denisse debía de haberse sentido y no podía sino preguntarse si Paul había excluido a su esposa de sus pensamientos con tanta facilidad como parecía hacerlo Joe.
—Es una vieja y triste historia —dijo Denisse—. Prácticamente un cliché. Le hice caso y me creí los halagos de David. Anhelaba el cariño que Paul no me daba y creí que David realmente me deseaba, que me amaba.
—¿No era así?
—No —Denisse miró a Demi a los ojos—. Me acosté con él deseosa de hacerlo, pero una vez que todo hubo terminado, lo lamenté. Me sentí terriblemente culpable. Había traicionado mi matrimonio, a mi esposo, a mi familia. En ese momento supe que había arriesgado todo lo que era importante a cambio de un instante de egoísmo. Intenté explicarle a David que todo había sido un error, que yo amaba a Paul y que nunca volvería a hacer algo así.
—¿Qué dijo David? —preguntó Demi, sintiendo un escalofrío por toda la espalda.
—Se rió —Denisse tragó en seco y sus ojos se volvieron fríos y distantes—. Me dijo que no me amaba, que ahora que me había poseído, todo había terminado. Y que su única razón para acostarse conmigo era vengarse de su hermano.
—Oh, Dios mío… —Demi apenas podía imaginarse lo que habría sentido Denisse después de haber sido tan horriblemente utilizada—. ¿Pero él no le dijo nada a Paul?
—No. Supongo que tuvo bastante con mi confesión.
—Yo… no sé qué decir.
—No tienes que decir nada —dijo Denisse con una triste sonrisa—. A veces yo misma no puedo creer que haya sido tan tonta. Casi arruiné mi matri…
Denisse rompió a llorar. Su matrimonio se derrumbaba bajo el peso de un secreto de veinticinco años.
—¿Y Paul? —preguntó Demi rápidamente, para que volviera al pasado y no pensara en el futuro cercano—. ¿Cómo pudiste ocultar la verdad durante tanto tiempo? ¿El no sospechó nada?
Ahora que había sacado todo lo que llevaba dentro, Denisse respiró profundamente y suspiró.
—Ese secreto casi me mata. Pero si hubiera confesado habría sido por mi bien, no por el suyo. La verdad sólo podría haberle herido profundamente, así que lo guardé como parte de mi castigo. No podía pensar en decírselo. No podía ver cómo le rompía el corazón, cómo se reflejaba la traición en sus ojos —Denisse movió la cabeza, como si ahuyentara todos los recuerdos—. Le dediqué mi vida a él, a los niños, y cuando supe que estaba embarazada de Bella, lo acepté como una señal de que estaba exactamente donde debía estar. Donde estaba mi corazón. Ese bebé sería mío y de Paul.
Denisse hizo una pausa, inclinó la cabeza a un lado y pareció considerar algo cuidadosamente.
—Por supuesto, nunca le dije nada a Paul, y ésa es la razón por la que ahora todo esto es tan terrible, aunque algunas veces sospeché que él lo sabía, que adivinaba lo que yo había hecho. Pero nunca dijo nada. Después de ese momento con David, las cosas cambiaron. Aunque ninguno de los dos había dicho ni una palabra sobre el asunto, ambos decidimos dedicarnos por entero a nuestra familia, y cuando Bella nació, Paul le dio todo su amor… Ahora todo se ha estropeado —una triste sonrisa asomó a sus labios v sus preciosos ojos se llenaron de lágrimas que no llegó a derramar.
—Comprendo —dijo Demi.
Algo en la voz de la joven hizo comprender a Denisse que lo entendía todo demasiado bien.
—Oh, Demi —dijo y tomó nuevamente una de sus manos—. ¿Joe y tú tenéis más problemas?
Ahora fue Demi quien sonrió tristemente.
—Le quiero tanto…
—Lo sé.
—Pero no es suficiente —concluyó Demi y apretó fuertemente la mano de su suegra—. Creo que me quiere, pero…
—Se mantiene lejos de ti.
—Exactamente.
—El ha sido siempre así —suspiró Denisse—. Se parece mucho a su padre. Como si dejar que alguien se acerque demasiado fuera una señal de peligro. Y desde que supo la verdad sobre el origen de Bella, se ha encerrado más en sí mismo. Lo lamento mucho, Demi, pero creo que mis errores pasados han afectado a tu matrimonio.
Demi entrelazó sus dedos con los de Denisse.
Eran dos mujeres enamoradas de sus maridos, sin esperanza de reconstruir sus matrimonios.
Resultaba tan triste…
—No sé qué hacer, Denisse. Joe está haciendo conmigo lo mismo que Paul te hizo a ti hace tanto tiempo. Me está apartando. Me ignora excepto en la cama.
«Dios mío», pensó Demi y guardó silencio rápidamente. «No puedo hablar con la madre de Joe sobre nuestra vida sexual».
—Eso es bueno saberlo, Demi —Denisse se rió, encantada—. Créeme, si Joe está atento a los asuntos de alcoba, entonces tú estás en su pensamiento. Sólo es cuestión de paciencia. ¿Tienes suficiente paciencia para tratar con un hombre tan terco como él?
—Creo que sí —dijo Demi, más desalentada de lo que creía.
—Inténtalo, Demi. Mi hijo es un buen hombre. Creo que Demie la pena el esfuerzo.
—Pero hace casi tres semanas que hemos vuelto y no parece dispuesto a dejarme entrar en su corazón, no más de lo que lo estaba antes.
—Tres semanas no es mucho tiempo.
—Ya, pero… ¿cuánto es mucho tiempo? ¿Me quedo y me arriesgo a que nunca sienta por mí lo que yo quiero? —preguntó Demi con voz triste—. ¿O debo dejarle mientras todavía haya posibilidad de recuperarme y olvidarle?
—Sólo tú puedes responder a eso, querida. Yo solamente puedo decirte que una vez que entregas tu corazón, no encontrarás la felicidad en ninguna otra parte. Créeme, ésa es la única lección que he aprendido.
Antes de que Demi pudiera decir nada más, se abrió la puerta y entró una de las empleadas del spa.
—¿Cómo se encuentran? —preguntó sonriente—. ¿Listas para la pedicura?
—Sí, gracias —respondió Denisse y le sonrió a Demi.
—¡Magnífico! Voy a buscar a Mónica y regresaremos inmediatamente para ocuparnos de todo.
Al salir, dejó la puerta abierta, así que Demi y Denisse se mantuvieron calladas. No era oportuno hablar de asuntos privados si podían oírlas desde el salón.
El cotilleo era uno de los males más extendidos en Hollywood.
A sus oídos llegaban voces procedentes del salón, pero ninguna de las dos les prestaba mucha atención. Sin embargo, de repente Demi escuchó el apellido Jonas…
—Te digo que… —decía una mujer del otro lado de la puerta—. Es un crimen que un hombre como Joe Jonas malgaste su tiempo con su insignificante mujer. Por lo menos debería hacer algo con su pelo, ¿no crees? Qué horror.
Demi se pasó la mano por el pelo y Denisse le sonrió.
—No le hagas caso, Demi.
Pero la joven seguía atenta a cada una de las palabras.
—No durará —dijo otra mujer con aire petulante—. Ya se han separado una vez y sólo han estado casados… ¿Cuánto? ¿Cuatro meses? Joe pronto se cansará de ella. ¡Qué diablos! Su propio padre plantó a la madre.
Denisse respiró profundamente y Demi apretó los dientes con fuerza.
—Sí, pero su matrimonio duró treinta años.
—Son años de Hollywood, querida —añadió la otra mujer—. Probablemente se han acostado con media ciudad y lo han mantenido en secreto.
—¿En esta ciudad? Es un milagro que duraran tanto —se rió la primera mujer—. Tan pronto como Paul se divorcie de su mujer, saltaré sobre él. Lo quiero para mí. Tú puedes quedarte con Joe cuando por fin se separe de la Señorita Monjil.
—Será fantástico. ¿Sabes? Me estoy leyendo un papel para la próxima película de Jonas. Tendré que encontrar la forma de tropezar «accidentalmente» con él mientras esté en el plato.
—Si tú no puedes… —dijo su amiga con una risita—. Nadie podrá.
—¡Ya está bien! —murmuró Demi y se incorporó.
—Déjalo, Demi —le aconsejó Denisse—. He vivido aquí suficiente tiempo como para saber que la gente habla. No puedes detener las habladurías. No puedes hacer nada.
—Esto sí que puedo pararlo —dijo Demi—. Es demasiado para un día de spa.
—Demi, no lo hagas.
La joven se dirigió a la puerta y miró a la madre de su marido.
¿Acaso Denisse no había sufrido suficiente?
¿Tenía que escuchar cómo esas víboras hablaban mal de ella? No, decididamente no.
—No, Denisse. Estoy harta. No voy a quedarme de brazos cruzados mientras el mundo hace lo que quiere de mí. No lo permitiré de nuevo.
—Oh, Dios… —Denisse se levantó al tiempo que Demi abandonaba la habitación y se enfrentaba a las dos mujeres, que se hacían la manicura.
Al verla aparecer, las dos víboras siliconadas apenas pudieron manifestar su perplejidad en la expresión del rostro. Las inyecciones de botox paralizaban sus casi idénticas y perfectas caras hollywoodenses.
—¿Cómo os atrevéis a insultarme a mí y a mi familia? ¿Quién os creéis que sois? ¿Sabéis realmente lo que ocurre en nuestra vida privada? ¿O es que la palabra «privada» es nueva para vosotras?
—Espera un momento… —dijo una de ellas.
—No, ya habéis dicho suficiente y nosotras hemos oído cada palabra que habéis pronunciado.
—¿Nosotras? —preguntó la otra mujer intrigada.
Denisse apareció en el umbral de la puerta y las dos mujeres se quedaron boquiabiertas.
Pero Demi aún no había terminado. Se sentía dentro del papel y lo estaba disfrutando. Además, tampoco le importaba que la mitad del salón escuchara lo que decía. No le importaba quién pudiera estar allí. Era hora de que el mundo oyera lo que tenía que decir.
—¿Vosotras dos os creéis con derecho a meteros en las vidas ajenas? ¿Creéis que podéis cotillear sobre una persona sin que nadie os pida cuentas por ello?
—No hemos dicho nada que no esté en los periódicos —explicó la primera mujer.
—¿De veras? ¿En qué periódico apareció la palabra «dinero»? —dijo Demi, con una mirada fría como el acero—. Os diré algo: ambas queréis ser actrices, pero os falta mucho para dar la talla y la Señorita Monjil os va a decir un par de cosas. El matrimonio de mi suegra es perfecto y su marido no necesita buscar a nadie como vosotras para sentirse bien. Y en cuanto a mi matrimonio, os sentiríais muy dichosas de tener lo que yo tengo.
—Un momen… —quiso interrumpir una de las mujeres.
—Y en lo que respecta a vuestra «audición»… —prosiguió Demi con voz grave—. Sólo tengo que decir una palabra y las dos terminaréis en la taquilla de un cine vendiendo entradas.
—Verás, lo sentimos mucho, no sabíamos…
—Ya. No lo habéis pensado —rectificó Demi—. Quizás la próxima vez lo hagáis. ¿Por qué no os marcháis ahora, si es que no queréis averiguar lo que puede hacer la Señorita Monjil?
—Buena idea —dijo una de las mujeres y le dio un codazo a la otra—. Vamos, Dani, vamonos ya.
—Detrás de ti —respondió su amiga.
Ambas recogieron sus bolsos rápidamente y se marcharon.
En cuanto se hubieron ido, se escucharon aplausos en el salón, pero Demi seguía tan furiosa que ni se daba cuenta.
—¡Bravo! —exclamó Denisse y le dio un abrazo—. No podría desear una nuera mejor.
Demi sonrió y sintió una sensación de triunfo que nunca antes había experimentado. Quién le hubiera dicho que iba a sentirse tan maravillosamente bien al defenderse.
Después de lo que acababa de hacer, se sentía capaz de enfrentarse a Joe y ganarle la batalla.
—Gracias. ¿Qué te parece si dejamos la pedicura y nos vamos a comer?

8 comentarios:

  1. bravooooooo
    jejejejeje
    me encantooo
    pobre Denisse ha sufrido mucho
    que par de bivoras
    sube prontoo
    sissss

    ResponderEliminar
  2. Me encantaa :3 sube pronto más caps ! Estan buenisimos :D

    ResponderEliminar
  3. ESTAN GENIALES LOS CAPI!!!!!!!!! O )

    FELICITACIONES!!!!!!!! 0 )

    FELICES PASCUAS 0 )

    ResponderEliminar
  4. wauu q lindo el cap jeje y me alegro mucho q demi aya defendido a su suegra y a su matrimonio asiii q linda la Amoo jeje y plis sube mas cap d las otras noves... :P te kiero Katty un beso grande

    ResponderEliminar
  5. jajaja Wow demi Que te paso XD
    Me calleron mal esas locas ¬¬
    Me encanta esta novela quiero el siguientee :D

    ResponderEliminar
  6. helo soy brenda me parecieron muy interesantes los otros capitulos del maraton y no comente por la razon de que no tenia palabras me quede boquiabierta me guata mucho estra serie y sobre este capitulo sigue el siguiente y que bueno que demi puso en su lugar a esas mujeres erez SUPER GENINAL ESCRIBIENDO XD 4ever XOXOXOOXOOXOXXOXO

    ResponderEliminar
  7. aww espero qe la puedas seguirr pronto me encantoo...
    ♥(k...

    ResponderEliminar
  8. olaaa katti
    uuuf por fin volvi
    jejejeje
    ya eli todos lo capii buno solo
    kaniel
    y una parte jemi jejeje
    bueno mm...me encaanto el capiiiii

    ResponderEliminar

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..