martes, 26 de abril de 2011

Novela Jemi 28 - Asuntos pendientes


Joe entró, tiró las llaves sobre la mesa del recibidor y se dirigió a la habitación principal de su apartamento. Ya se había acostumbrado a los cambios en la casa, y le gustaban, aunque no le hubiera dicho nada a Demi.
El mullido mobiliario era más cómodo que sus antiguos muebles de cuero y, pensándolo bien, era muy agradable tener «un sofá para acurrucarse», como le había dicho ella.
De pronto recordó la primera noche en ese sofá, frente al hogar y las velas… Con sólo pensarlo la deseaba ansiosamente. Era sorprendente ver con qué facilidad se excitaba al pensar en ella. Durante el día era capaz de no pensar en ella, pero en cuanto llegaba a casa, ella ocupaba todos sus pensamientos.
Movió la cabeza y miró alrededor, pero no la vio ni la oyó.
—¿Demi?—llamó.
—Estoy aquí —respondió ella.
Joe sonrió y fue hacia la cocina, la cual se había convertido rápidamente en su lugar favorito de la casa. ¿Quién le hubiera dicho que cocinar juntos cada noche iba a ser tan divertido?
Aunque, por supuesto, el tórrido encuentro sexual que habían mantenido sobre la mesa la noche anterior le había añadido encanto a la estancia, y él estaba deseando repetirlo de nuevo.
Se quitó la cazadora, la lanzó sobre una silla y se desanudó la corbata mientras se dirigía hacia donde estaba su mujer. Demi estaba picando cebolla y, al verlo llegar, le dirigió una alentadora sonrisa que prometía la pasión más arrebatadora.
Un delicioso olor atrajo su atención de repente.
—¿Qué estás cocinando? —le preguntó y se acercó a la humeante olla.
—Salsa de espagueti —dijo ella.
—¿Casera?
Demi sonrió y se apartó el pelo de los ojos.
—¿Es que acaso hay otra?
Antes de casarse con ella, Joe sólo había conocido la salsa enlatada y la mesa para una sola persona.
—Huele muy bien —dijo, después de levantar la tapa de la olla y aspirar profundamente.
—Y sabrá mejor —le aseguró Demi—. ¿Te importaría ayudarme a cortar las cebollas?
—Claro que no —respondió Joe y se colocó detrás de ella.
Puso sus manos sobre las de Demi y se apretó contra ella, para que sintiera su cuerpo excitado y ansioso. Quería dejarle claro que cortar vegetales no era precisamente lo que más deseaba en ese momento.
—Joe, si haces eso puedo cortarme o cortarte a ti.
—Entonces, es mejor que apartes el cuchillo.
—Pero la cena…
—No tengo hambre de comida —le dijo y le dio la vuelta entre sus brazos.
Hábilmente, desabotonó su blusa y desabrochó el sujetador.
—Esto es lo que necesito —murmuró.
Joe liberó los pechos de Demi y los tomó entre sus manos.
La joven dejó caer la cabeza, cerró los ojos y suspiró profundamente.
—Esto no debería ser tan bueno. Debería ser un delito —dijo ella.
—Entonces soy un delincuente —susurró Joe mientras se arrodillaba lentamente frente a ella—. ¿Estás lista para mí?
—¿Acaso no lo estoy siempre? —bromeó ella y le miró a los ojos.
«Sí», pensó Joe, mientras su cuerpo revivía y el corazón se le salía del pecho.
Aquella rutina se había convertido en un pequeño juego que llevaban toda la semana practicando.
Llevara la ropa que llevara, ella nunca se ponía ropa interior para recibirle. El ya le había roto tres de sus tangas de encaje favoritos y desde entonces ella había dejado de usar lencería.
Así, cada vez que regresaba a casa después del trabajo, Joe no pensaba en otra cosa; tanto así, que en alguna que otra ocasión había estado a punto de salirse de la carretera.
¿En qué momento ella se había convertido en alguien tan importante para él? ¿Cuándo se había vuelto el centro de sus pensamientos, la imagen de sus fantasías?
—Joe… ¿Qué vas a…?
Sus palabras se cortaron cuando él le mostró exactamente lo que había estado pensando desde hacía más de una hora. Por suerte, ella llevaba una falda suave de algodón que facilitaba las cosas.
Arrodillado delante de ella, Joe se la levantó, le separó los muslos y se acercó lo suficiente para saborear su sexo.
—¡Oh, Dios! Joe…
La lengua y los labios de Joe se movían salvajemente en el mismo centro de su sensibilidad y ambos se sentían arrastrados por una sensación de inmensa locura.
El olor y el sabor de Demi inflamaban la pasión de Joe v hacían que la deseara cada vez más. Los jadeos de la joven, sus dedos entrelazados en el cabello de él, mientras lo apretaba contra su sexo…
Joe quería llevarla al límite del deseo.
De pronto levantó la vista y, al verla mirarle con los ojos velados por la pasión, sintió que el fuego le quemaba las entrañas. Una y otra vez lamió, mordisqueó, acarició…
Y, por fin, la empujó hacia arriba con más fuerza hasta hacerla pronunciar su nombre. Los temblores del éxtasis la sacudían de los pies a la cabeza y poco a poco, se desplomaba contra él, sin fuerzas.
—Eso ha sido… Joe, tú…
No pudo terminar la frase. Pero él aún no había terminado.
A Joe Jonas le sobraban fantasías y quería hacerlas todas realidad esa noche.
Se incorporó, la apretó contra sí, la besó frenéticamente y la levantó. Entonces le dio la vuelta y la colocó sobre la fría encimera. Ella gritó pero enseguida se dejó llevar por sus besos, tal como él quería.
Joe la deseaba cada vez más. No tenía fin para su ardiente pasión. Sólo quería poseerla otra vez. Su fuego interior era acuciante, el calor y el deseo quemaban todo su ser y no podía pensar en otra cosa que no fuera ella.
¿Cómo había ocurrido? ¿Cómo había podido adentrarse así en su corazón?
Ella lo miraba con sus preciosos ojos violetas repletos de satisfacción y de deseo renovado. Demi era asombrosa. Era increíble. Y era suya. Al menos, por el momento.
—Joe —dijo en un susurro—. Te quiero dentro de mí, ahora mismo.
—Ese es el plan —murmuró él.
Abrió la cremallera, liberando su miembro, y se acercó todo lo posible a la joven para poseerla allí mismo, en su lugar favorito. La penetró con un único y vigoroso empujón y ella gimió ante la embestida.
El interior de Demi era caliente y acogedor, un lugar en el que perderse y dejar la mente en blanco.
Lentamente, empezó a balancear las caderas a un ritmo sutil y ella no tardó en seguir la cadencia, que iba acelerándose más y más hasta que, por fin, llegaron al clímax de la pasión.
Demi gimió, arqueando su cuerpo tembloroso. Y en pocos segundos, Joe pronunció su nombre, sosteniéndola firmemente mientras caían en un abismo lleno de estrellas.
Unos minutos después, Demi levantó la cabeza y lo miró con tanto amor que casi lo dejó sin aliento. Sólo Dios sabía lo nervioso que estaba.
No había duda de que ella lo amaba. Siempre lo había amado. Y él la quería.
«Dios mío», pensó.
Esa era una palabra frágil y él lo sabía. Pero no podía darle amor. No era propio de él.
Sólo podía darle un instante de pasión y eso tenía que ser suficiente para los dos.
Se separó de ella y se arregló la ropa. Se cerró la cremallera y la ayudó a levantarse de la encimera mientras ella se arreglaba la falda.
—Ha sido la mejor bienvenida —dijo Demi, todavía sonriente.
 chicas... awwww
amo jemi..
jejejeje
capi dedicado a elbita quien escribe el blog Protected love....
awwww amigaaa te extrañooo..... 
chicas por cierto la nove La tentacion vuelve a casa esta en sus ultimos capitulos!!!!!
awwwwww
han sido una exito gracias a ustedes....

5 comentarios:

  1. aaaaaaaa
    que lindos
    jejejejeje
    me encantooo
    XD

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  2. wauuuu jejeje super mega hermoso el cappp y espero con ancias el final d Kanielle jeje un beso Katty t quiero

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  3. Geniall Yo Tambn Amo a Jemi *-* ohsí
    Me encanto tuu novesilla quiero otro capi :D

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  4. AAAAAAAAAWWWWWWWWWWW ME ENCANTO!!!!!!!!! 0 ) 0 ) 0 )

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  5. aaahhh!
    megaa hermoso el capii
    me encaantoo

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..