jueves, 28 de abril de 2011

Novela Jemi 30 - Asuntos pendientes


Denisse abrió la puerta de la mansión de la familia Jonas, entró y se detuvo en el umbral, como si temiera que el mayordomo o Hannah, el ama de llaves, pudieran echarla de allí.
Pero eso no iba a suceder.
Paul no le había pedido que se marchara. Ella se había ido por su propia voluntad, pues sabía que ambos necesitaban tiempo para superar un secreto tan doloroso.
Sin embargo, ver a Demi enfrentándose a la malicia de aquellas mujeres le había dado el valor que necesitaba para afrontar sus propios problemas. No podía quedarse en un hotel por el resto de su vida; no mientras su corazón estuviera allí. En esa casa. Con Paul.
Fuera o no lo correcto, tenía que regresar a su lado. Tenía que averiguar si todavía podía Luchar por su matrimonio.
Entró en la casa en silencio y, de la misma forma, cerró la puerta tras de sí. Respiró profundamente para calmarse y miró alrededor para reconocer el hogar que tanto había echado en falta. Había demasiado silencio. En los primeros años de su matrimonio, hubiera dado cualquier cosa por tener un poco de paz y quietud, pero en ese momento, lo hubiera dado todo por volver a escuchar a sus hijos correteando por la casa. Oír sus gritos, su risa. Volver a ser aquella joven esposa, pero con la sabiduría acumulada con el paso de los años.
De pronto reparó en una foto de Bella.
Su pobre hija… Cuánto había sufrido por su causa.
Había hablado con ella una hora antes y, aunque su relación era bastante frágil, Denisse sabía que el amor que sentía la una hacia la otra era lo suficientemente fuerte como para superar los errores del pasado.
—Dios, fui una idiota —susurró para sí con palabras que rompieron el silencio que la rodeaba.
—No.
Denisse dio un respingo, sorprendida al ver que no estaba sola. Paul salió del salón y se detuvo bajo la luz de la lámpara del recibidor. Su semblante estaba tenso, pero sus ojos, esos ojos que ella conocía tan bien, estaban llenos de pena.
La madre de Joe se tapó la boca con la mano y se volvió rápidamente hacia la salida, sin apenas poder hablar.
—Lo siento, Paul —susurró—. No debí haber venido.
Paul puso su mano sobre el brazo de Denisse para detenerla.
—No, nunca te debiste marchar.
—¿Qué? —preguntó Denisse y alzó los ojos hacia él.
Paul sonrió. El hombre a quien ella amaba tan apasionadamente le sonreía y su corazón latía con fuerza, lleno de una esperanza renovada.
—Lo siento tanto, Denisse.
—Paul, no —replicó Denisse, asombrada por sus palabras, las únicas que nunca había esperado oír de su boca—. Yo soy quien debe disculparse. Nunca quise hacerte daño. Nunca quise…
El la tomó por los hombros y sus manos le trasmitieron la calidez que necesitaba después de tantas semanas de soledad.
Los ojos de Denisse se llenaron de lágrimas que no se atrevía a derramar por miedo a no poderlas contener.
—No me debes ninguna explicación, Denisse —dijo Paul y la besó en la frente—. Recuerdo cómo era yo entonces. Recuerdo que a menudo te dejaba sola. Lo decidido que estaba a mantenerte a distancia.
«Cierto», pensó Denisse.
Todo eso era cierto. Esos habían sido los motivos que la habían impulsado a buscar en otro hombre la atención que quería que su esposo le prodigara.
—¿Por qué? —exclamó Denisse, haciendo la pregunta que debía haber formulado mucho tiempo antes—. Yo sabía que me amabas. Pero… ¿por qué me apartabas de ti?
—Por esa misma razón… —confesó él, con una amarga sonrisa—. Creía que te amaba demasiado y que si te decía cuánto te necesitaba, ibas a tener todo el poder sobre nuestra relación para hacer lo que quisieras con mi corazón.
—Oh, Paul…
—Yo fui el tonto —dijo y le levantó la barbilla a Denisse con la mano para mirarla directamente a los ojos—. Sentí cómo te alejabas y no hice nada para impedirlo. Vi cómo David te manipulaba y me dije a mí mismo que no pasaría nada. Me di cuenta de tu sufrimiento y lo ignoré.
Una lágrima descendió por la mejilla de Denisse, pero ella no se molestó en secarla.
—No quería lastimarte, Denisse —susurró Paul y besó la lágrima suavemente.
Denisse sintió cómo desaparecía el dolor que la había atenazado tanto tiempo. Estar allí, junto a él, en el lugar adonde ella pertenecía, la hacía sentirse tan bien… ¿Cómo había podido arriesgar todo aquello? ¿Cómo había podido arriesgarse a perderlo?
La esperanza regresó a su corazón. Pensó que por fin podía recuperar lo que había perdido por su egoísmo y su falta de visión. Pero, antes de continuar, tenía que saber algo.
—¿Y Bella? ¿Sospechaste entonces que David era su padre biológico?
El dolor asomó brevemente a la faz de Paul.
—Sí —dijo suavemente—. Lo sabía. Pero no me importó. Bella es mía. Es nuestra. Siempre lo ha sido.
El secreto de Denisse, tan cuidadosamente guardado durante años, nunca lo había sido realmente.
¿Era una ironía? ¿O acaso era justo que ella y Paul hubieran sufrido solos, culpándose a sí mismos de lo que había pasado sin atreverse a confesarlo?
—Oh, Paul, te quiero tanto… Siempre te he amado.
Denisse finalmente levantó una mano y se secó otras lágrimas que caían por sus mejillas.
—Sólo me sentí perdida un momento.
—Perderse no es importante —dijo Paul suavemente—. Sólo importa que hayas encontrado el camino de regreso a casa. Que ambos lo hayamos encontrado.
—Te he echado tanto de menos… —dijo ella.
Paul la abrazó y Denisse respiró aliviada por primera vez en semanas. El olor, la calidez, la fortaleza de Paul, le eran tan familiares, tan necesarias… Todas esas sensaciones le hacían ver que, finalmente, había vuelto a su hogar.
—No me abandones nunca, Denisse —murmuró, besando sus cabellos y apretándola contra su cuerpo—. No puedo vivir sin ti.
—Nunca te dejaré —juró Denisse y le miró a los ojos—. Siempre estaré contigo, siempre.
—Vamos arriba —dijo Paul sin soltarla y la llevó hacia la escalera—. Te mostraré cuánto te he echado de menos.
Denisse posó la cabeza en el hombro de su marido y suspiró agradecida.
 chicas espero que les haya gustado nuestros suegris son tan lindos juntos...
ellos son un ejemplo de padres al haber criado a 4 hermosos niños, al haberlos criado de la mejor manera y hacer que nuestros jobros sean lo que son, no solo un cuerpo espectacular o unos cantantes de fama, son verdaderamente humanitarios ayudando siempre  a las buenas causas, dandonos ejemplo de perfeccion... jejeje
awww como amo a estos chicos... 
espero que les guste...

6 comentarios:

  1. aaahhh!!
    me encaanto el capii
    super geneaal
    aaw me encaanto y estoy de acuerdo
    con lo que dices jejeje

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  2. wauuu estupendoo jeje m fasina tus noves.. yo noc cuantas veces t lo habre dichoo...pero es verdad... y t kieroo muchooo :)

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  3. oye no encuentro el capitulo 30?
    me podrias decir donde encontrarlo porfavor..esqe no me qiero perder ningun capitulo...
    este capituloo me gusto mucho y mas porqe paul y denisse se reconciliaron...♥

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  4. aaaaaaa
    que lindooooosss
    jejejejeje
    i love you siss!!!!
    sube prontoo

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  5. o estuvo genial pero oye no encuentro el capitulo 30 lo podras subir porfa no quisiera perdermelo bueno este estubo genial y tambien adoro a los JB porfa sube el proximo junto con el 30 atte: brenda

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  6. Me encanto que buenoo que se reconciliaron pero no creo quie joe se ponga muy feliz!
    y el adre definitivamente es igual, lo mismo hace oje con demi :O bueno te dejjso saludiños !! :D

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..