jueves, 7 de abril de 2011

Novela Niley 10 - El hombre mas atractivo


No le importaba dejar el asunto de la liquidación de la revista hasta dentro de cuatro semanas. ¿Pero por qué debía él perder más dinero? Aquello había sido una ven­ganza, ¿pero y qué? La revista estaba acabada. Sólo ha­bía ido allí para darse el placer de despedir en persona a Miley Cyrus. Y habría hecho lo que había ido a hacer, si no hubiera sido por esa tontería de la sala de juntas. Una tontería que Cyrus había organizado.
Sonrió como un lobo hambriento.
¿De verdad que esa mujer se había creído que su ton­ta escena de seducción lo apartaría de su intención de darle el golpe de gracia a la revista? De eso nada. Fue la confusión de después, cuando entró el personal, lo que había hecho que buscara una explicación.
Bueno, Cyrus y compañía estaban a punto de asistir a otra reunión y, esa vez, él sabía exactamente lo que decir.
—Están despedidos. Todos ustedes. Y se lo pueden agradecer a la encantadora señorita Cyrus.
Oh, sí.
Se metió las manos en los bolsillos y empezó a silbar. Las puertas se abrieron y salió alegremente del ascensor.


Cinco minutos más tarde, estaba en la calle.
No estaba sonriendo ni silbando, sino rechinando los dientes.
Por lo menos, había logrado hacer una escapada rápi­da, pensó. También tenía su maletín y el comienzo de un dolor de cabeza que suponía le iba a durar cuatro sema­nas completas, cuatro muy largas semanas.
Un taxi se detuvo en respuesta a su llamada.
—Al hotel Manhattan Towers —dijo—. En el parque.
El taxi arrancó y Nick se cruzó de brazos y siguió dándole vueltas a la cabeza.
La idea le había parecido muy sencilla, volver, en­frentarse a todo el mundo en la revista y hacer su anun­cio.
¿Cómo iba a saber él que la recepcionista iba a po­nerse a gritar como si él fuera Tom Cruise y ella una quinceañera enloquecida? ¿Cómo se podía haber imagi­nado que ella se le iba a acercar corriendo, apretando su maletín contra el pecho? ¿Que se iba a poner a balbucear acerca de que se lo había dejado allí y que estaba a punto de llamar a su oficina para averiguar a dónde se lo envia­ba, pero que se había visto retrasada por la celebración?
—¿Qué celebración? —le había preguntado él cautelo­samente.
En ese momento, a la chica le brillaron los ojos sos­pechosamente.
—Oh, señor Jonas —dijo sin dejar de balbucear—. ¡Todos le agradecemos tanto esta oportunidad!
Nick se aclaró la garganta.
—La verdad, señorita...
—Soy Judy —le dijo ella sonriendo y llorando de felici­dad—. Ya ve, estábamos seguros de que los nuevos due­ños, bueno, no sabíamos que iba a ser usted, pero nos ha­bíamos imaginado que nos iba a echar sin ni siquiera darnos la oportunidad de demostrar lo que valemos.
—Para decirle la verdad, Judy...
—Yo estaba tan preocupada. Por mi madre, ¿sabe? Está en el hospital, se cayó y se rompió una pierna, pero no está demasiado mal. Podría haberse vuelto a romper la cadera...
—Judy... —le había dicho Nick desesperadamente—. Si me da un minuto...
—Eddie, el chico del correo, ha llamado a su novia. Se supone que se van a casar este fin de semana. Ella está embarazada, lo que es magnífico, quieren ese hijo, pero cuando pensó que se iba a quedar sin trabajo... Ahora le ha contado la buena noticia. Quiero decir que nosotros sabemos que nada es permanente, pero ahora que usted ha mostrado su fe en nosotros y en Miley...
Nick cerró los ojos mientras el taxi maniobraba por las calles.
Si hubiera pasado allí un minuto más, esa mujer ha­bría llegado a decir de él que había encontrado el reme­dio para el resfriado común. Miró por la ventana con ex­presión de amargura. Desafortunadamente, Judy le había juzgado mal. Él no era un hacedor de milagros. Era el presidente del consejo de administración de una empresa multimillonaria. Era un hombre que tomaba decisiones duras. Así que había hecho lo que cualquier hombre pru­dente habría hecho, dadas las circunstancias.
Había tomado su maletín, le había dado las gracias, y se había marchado de allí todo lo aprisa que le fue posi­ble.
¿Qué más podía haber hecho?


Joe Jonas, el hermano pequeño de Nick, decía las cosas como las veía.
Había observado con respeto y algunos comentarios ocasionales como Nick nadaba por las peligrosas aguas de los negocios y salía de ellas indemne. Y, cuando su hermano mayor salía de algo raro, impredecible e, in­cluso, peligroso, Joe era el primero en aplaudirlo.
Nick jugaba con el peligro. Ésa era parte de la razón por la que había llegado tan alto y tan rápidamente.
Pero lo que Nick acaba a de contarle no era ni raro, ni impredecible ni peligroso, sólo era una locura. De acuer­do, no se habían visto desde hacía algunos días, ya que él había estado en Boston por negocios. La suerte los había reunido en Nueva York para un desayuno tardío antes de que ambos volvieran a casa. Seguramente unos pocos días no eran tiempo suficiente como para que Nick se hu­biera vuelto loco.
Por esa razón, y Joe tenía que admitir que también por curiosidad, no estaba dispuesto a dejar la conversa­ción acerca de la reunión de Nick de esa mañana.
Joe le dio un trago a su café.
—¿Y? —le preguntó sonriendo un poco—. Te has encon­trado con Martha Reagan, has visto a su gente, ¿y qué?
Nick pinchó en su tenedor un trozo de tortilla de champiñones y sonrió plácidamente a Joe.
—Eso fue todo. Le he dado cuatro semanas a la revista para que mejore su tirada.
—¿Un mes? ¿Le has dado a esa imitación de revista un mes?
Nick le puso mantequilla a un trozo de pan.
—Quien nos recomendó este lugar tenía razón. La co­cina es muy buena.
—Me alegro de que lo pienses, Nick. ¿Por que les has dado un mes? Estoy tratando de entender algo de todo esto.
«Y yo», pensó Nick sin dejar de sonreír.
—Mira, cuatro semanas no es la eternidad. ¿Qué dife­rencia hay si cerramos la revista ahora o más tarde? La operación está decidida de todas formas.
—Ya lo sé, pero tú dijiste que estabas decidido a ce­rrarla hoy mismo. ¿Has visto algo que te haya hecho cambiar de opinión? ¿Hechos, números, proyectos...?
—No.
—¿No?
—Podríamos darle cuatro años a esa revista y seguiría sin producir dinero.
Joe enarcó las cejas.
—¿Entonces por qué les has dado un mes?
Nick le dio un trago a su café y lo saboreó como si fuera un buen vino.
—Gran café —dijo.
—Nick. Háblame, ¿lo harás?
—¿Sobre qué?
—Sobre por qué has venido hasta Nueva York para ce­rrar la revista en persona.
—Ya lo sabes.
—Sí, por los memos. El correo electrónico. Los co­mentarios de la tal Martha Ford sobre Nick Jonas.
—Se llama Miley Cyrus —dijo Nick fría­mente—. Y no quiero ni ver cómo sonríes. Nada de lo que esa mujer escribió era mínimamente divertido.
—Por supuesto que no —dijo Joe rápidamente—. Es por eso por lo que no comprendo... Espera un momento. La has despedido, ¿verdad?
Un músculo sé tensó en la barbilla de Nick.
—No.

awwww se ven super lindos....  claro que hace falta nuestro kevin.... jejeje....
jobros lo mejor.....


elbita.... awwww amiwis de mi vida..... awwwww te extraño muchop.... y ps espero que pronto podamos conversar por el chat... eres genial, me comprendes y eso es super, te quiero muchisimo, este capi va dedicado para vos... gracias por ser siempr linda y especial conmigo... y asi estemos separadas por miles y miles de kilometros eso no importa eres una de mis mejores amigas y eso es genial.... recuerda que siempr contaras conmigo....
:-) 
te quiero muchisimoooooo
xoxo  ♥♥ :-) 

(recuerdas uno de los capis de jonas en el que  joe quiere conquistar a la chica del chelo, y ella no quiere porque es una super estrella, joe lee una carta de una fans y el dice firma .... =el nombre de la chica= y termina diciendo xoxo, corazon, corazon cara feliz....)

jejejejeje....... se que adoras a joe... aww yo amo a nick.......
jejejejeje vamos a terminar de cuñadas.... jejejeje

4 comentarios:

  1. me encantooooooo
    jejeje
    pobre Nick
    jejejeje
    tiene que
    ser muy duro para el
    jejeje

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  2. wwwwooo
    super
    super
    geneal el capii mee
    encaantoo
    espero pronto el siguientee

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  3. JAJAJAJA ESTA SUPER LINDA ME ENCANTA 0 ) 0 )

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  4. ME ENCANTA :) la leo siempre que puedo y no me canso :) espero ponerme a tiempo :) y dime en mi blog si leiste mis comentarios en los capitulos mios, yo si lei los tuyos :)

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..