lunes, 11 de abril de 2011

Novela Niley 13 - El hombre mas atractivo





-Sexo...

Se produjo un súbito silencio en sus cercanías. Nick miró a su alrededor, a Miley y se volvió a sentar.
—Debería haberme esperado esto —gruñó—. Escuche, lo que sucedió en esa sala de juntas.
—¡Vaya! —exclamó Joe—. ¿En la sala de juntas?
Nick le dedicó una mirada asesina.
—Una palabra más y te vuelves andando a Los Ánge­les.
—El sexo vende —se apresuró a decir Miley—. Ven­de coches, pasta de dientes y cerveza. Lo vende todo.
Los dos hombres la miraron.
—¿Y?
—Y también puede vender Chic.
—¿Cómo? Todas las revistas de mujeres están ofre­ciendo sexo. No hay nada de nuevo en eso —afirmó Nick.
Miley sonrió de una manera que hizo que a él le entraran ganas de tomarla en brazos y...
—Se me está adelantando. ¿Qué sabe usted acerca de la publicación de revistas, señor Jonas?
—No mucho. Pero sé lo suficiente acerca de balances como para decirle que me está haciendo perder el tiem­po.
—¿Lee alguna? Me refiero a las revistas.
Nick entornó los párpados y Miley se tuvo que contener para no ponerse en pie y echar a correr ha­cia la puerta.
—Sé que esto la sorprenderá —dijo él suavemente—. Pero puedo, con algún esfuerzo, recitar el alfabeto com­pleto, de la A a la Z.
—Entonces replantearé mi pregunta, dado que dudo que usted gaste la energía necesaria para analizar las pu­blicaciones que pueden ser interesantes para nuestras lec­toras potenciales.
Joe se rió y Nick lo miró fijamente.
—¿Joe?
—¿Sí?
—Te veré en el aeropuerto.
Joe se encogió de hombros, sonrió y se puso en pie.
—Buena idea. La verdad, hermano, creo que tienes que llevar esta... situación, tú solo.
Sonrió de nuevo, tomó la mano de Miley, se la llevó a los labios y añadió:
—Ha sido un placer, Miley. Espero que nos volva­mos a ver.
—No en esta vida —murmuró Nick mientras su hermano se alejaba. Luego, se dirigió a Miley.
—Muy bien, señorita Cyrus, parece decidida a ha­cerme una especie de demostración, así que, adelante.
—No es una demostración. Imagínese esto. Una mu­jer... llamémosla Mary Anne, trabaja todo el día, vuelve a su casa vacía por la noche, saca del frigorífico una cena congelada que se anuncia en la televisión, se sienta en el sofá, pone la televisión...
—No veo qué tiene que ver esa hipotética Mary Lou con...
—Mary Anne. Mary Lou es su hermana, que se pasa el día haciendo la colada y detrás de los niños. Por las no­ches, prepara algunas sobras para cenar, limpia la cocina y luego se reúne con su marido delante de la televisión. Dan un partido. Lo ve un rato y luego bosteza y se va a...
—A la cama —la interrumpió Nick impacientemen­te—. ¿Y qué?
—¿Cuál es el factor común que falta en las vidas de las dos?
—¿Y yo cómo lo voy a saber? —dijo él preguntándose qué haría ella por las noches. Y con ese tal Joshua.
—Romance —respondió ella sonriendo de nuevo.
Nick parpadeó para quitarse de delante de los ojos el velo rojo que se le había formado al pensar en ella con otro.
—¿Perdón?
—¿No lo ve? Esas dos mujeres, lectoras potenciales, se mueren por poner un poco de romance en sus vidas. Fantasía, ¿recuerda? Chic se la puede dar y, cuando lo haya hecho, los anunciantes de todo se pegarán por un espacio en nuestras páginas.
—Señorita Cyrus. Miley. Estoy seguro de que has pensado mucho estas sugerencias, pero...
—Habrá un concurso cada mes, y grandes premios.
—¿Un concurso? ¿Qué clase de concurso? Ya sé cómo son los concursos de las revistas de mujeres. La mejor receta para un postre. El mejor plato principal...
—Y yo creía que usted no leía las revistas de mujeres.
—Y no lo hago. Pero no estoy muerto y veo las cu­biertas en los quioscos.
—Entonces sabe que ya hay demasiados concursos de esos. Nuestro concurso favorecerá el romance. Bueno, no diremos romance, sino sexo. Porque el sexo...
—Vende. Ya lo ha dicho. ¿El más sexy qué, entonces? ¿El chuletón más sexy?
¿Es que se estaba haciendo el tonto deliberadamente? Su sonrisa era tan condescendiente, que la hizo desear estrangularlo. Pero, en vez de eso, se rió como para de­mostrarle que sabía que estaba bromeando.
—La película más sexy, señor Jonas. O la forma más sexy de pasar una tarde.
Entonces vio el primer destello de interés en su mira­da. El corazón le dio un vuelco porque había logrado lla­mar su atención. Pero se le humedecieron las palmas de las manos porque sabía que lo peor estaba por llegar, así que añadió:
—Las posibilidades son interminables. La ciudad más sexy del país, el restaurante más sexy de Nueva York...
—¿Por qué limitarnos? La ciudad más sexy del mun­do. El restaurante más sexy del mundo... ¿No estás de acuerdo en que así estaría mejor?
—Sí —dijo ella tratando de que no se le notara la exci­tación.
Ya lo tenía.
—No.
Miley abrió mucho los ojos.
—¿No?
—Eso es lo que he dicho, no.
—Pero usted ha dicho... Acaba de decirme...

4 comentarios:

  1. OMG QUE PASARA AAAAAAAAAAAAAAAAA GRACIAS POR PONER LOS CAP 0 ) 0 )

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  2. que malo Nick
    jugar con la emocion de Miley ¬¬'
    jejejeje
    me encantoo

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..