viernes, 15 de abril de 2011

Novela Niley 18 - El hombre mas atractivo


—¿Cómo lo va a hacer, señorita Cyrus?
—¿Perdón?
—¿Cómo va a seleccionar al restaurante ganador?
Miley se rió educadamente.
—¿Cómo cree usted, señor Jonas?
—No lo sé —dijo él igual de educadamente—. Es por eso por lo que se lo estoy preguntando.
—Todo está en las reglas. Visitaré a los seis finalistas...
—He leído las reglas.
A Miley se le secó la boca. Lo sabía. Sabía que los días sólo tenían veinticuatro horas. Lo de que había restaurantes que sólo abrían para cenar. La imposibilidad de terminar con eso a tiempo...
¿Cómo? ¿Es que era telépata además?
—Sí —dijo ella sonriendo levemente—. Ya lo sé. Es un trabajo duro, pero alguien va a...
—Desafortunadamente, está empezando a parecer como si no lo fuera a lograr.
—¿Qué?
—Por favor, señorita Cyrus, no se haga la inocente. Usted tiene un artículo que escribir, una entrevista que hacer. ¿Cuándo espera encajar en su trabajo seis veladas con seis cenas? Es imposible.
—No lo es —respondió ella fríamente.
—Sí que lo es. Sobre todo teniendo en cuenta que to­davía no ha ido ni a uno solo, ¿verdad?
—¿Cómo...?
Miley miró a su gente, pero todos apartaron la mirada.
—Lo sé porque es mi obligación saberlo, porque soy el dueño de la revista y, porque algunos miembros de la redacción, por lo menos, entienden la necesidad de pro­porcionarme información válida cuando yo se la pido.
Miley puso los brazos en jarras.
—Supongo que ésa es una forma educada de decir que ha venido aquí a espiarme.
—No, yo simplemente les pregunté cómo iba la cosa y ellos, al contrario que usted, no vieron necesidad de mentirme.
—¡Yo no le he mentido, señor Jonas! ¡Nunca miento!
—¿No?
—¡No!
—Entonces no le importará decirme si va a ser capaz de sacar a tiempo el próximo número.
—Por supuesto que saldrá a tiempo.
—¿Completo, con todo lo referente al restaurante más sexy de la ciudad?
—Ciertamente —mintió ella.
Lo cierto era que él tenía razón. Ya era hora de admi­tir para sí misma, si no para él, que se estaban quedando sin tiempo. No podía trabajar hasta las nueve o las diez de la noche y luego irse a cenar a los seis restaurantes que habían llegado a la final.
Pero no tenía que hacerlo.
No tenía que visitarlos todos. Bueno, sí, pero no toda la velada. Podía ir, echar un vistazo, pedir incluso que le enseñaran la cocina. Luego vería las fotos que hiciera el fotógrafo, sus notas, y tomaría una decisión.
—Estará listo —dijo sonriendo.
—Está pensando seleccionar un ganador sin siquiera ir a verlo en persona, ¿verdad?
Miley se metió las manos en los bolsillos de los pantalones.
—Ciertamente no. He hecho una promesa a nuestras lectoras y pretendo mantenerla.
—Me alegro de oírlo. Y, por supuesto, no va a tomar ningún atajo. Pasará por lo menos un par de horas allí, saboreará una botella de vino, una comida completa...
Miley parpadeó. Tal vez realmente él fuera telépata.
—No veo que eso sea muy necesario. Todos esos res­taurantes están altamente recomendados por su cocina.
—También lo estaba La Strada.
—¿Qué me quiere decir con eso?
—La Strada, en San Francisco. Tenía una magnífica reputación hasta que cambió de manos. Ahora no podría llenar todas sus mesas ni aunque regalaran la comida.
—Sí, bueno, supongo que esas cosas pueden suceder, pero...
—Si Chic va a darles publicidad a esos restaurantes, será mejor que nos aseguremos muy bien de que son lo que dicen ser. ¿No está de acuerdo?
Menos mal que se había metido las manos en los bol­sillos, porque le estaban temblando.
—Eso no es problema —dijo—. Le haré algunas pregun­tas selectivas al dueño...
Nick se rió. Para su vergüenza, también lo hicie­ron algunos miembros del personal.
—Deje que me asegure de que he entendido esto. Los llamará y les dirá algo parecido a esto: Hola, soy Miley Cyrus, de la revista Chic. Estamos tratando de elegir al restaurante más sexy de la ciudad para un núme­ro especial, y ustedes están en nuestra corta lista. Ese es­pecial les va a proporcionar una enorme cantidad de nue­vos clientes. Y, de paso, ¿cómo está la situación en la cocina? ¿Y el servicio? ¿Han arreglado las sillas rotas? ¿Reemplazado la vajilla vieja? ¿Todos los cubiertos son a juego? ¿Lo podemos incluir sin miedo en la lista de los restaurantes más románticos de Nueva York?
Luego la voz de Nick se endureció notablemente y añadió:
—¿O debemos decirle a la gente que se prepare para pasar la noche en la sala de urgencias del hospital más cercano? Bueno, señorita Cyrus, ¿le parece bien esto?
Nadie se movió. Nadie dijo nada. Nadie respiró. Ni siquiera Miley, que sabía muy bien que él tenía razón y lo odió por ello.
—¿Me está pidiendo la dimisión? —le preguntó por fin.
Nick abrió mucho los ojos. Casi la engañó con su expresión de completa inocencia.
—¡Por supuesto que no! Su personal y yo estamos de acuerdo en que ha estado trabajando muy duramente. Es­toy aquí para ofrecer mi ayuda.
—Su ayuda... ¿Y qué significa eso?
—Mi inmediata autorización para que contrate a más gente. Necesitas más manos aquí, Miley, para poder tener más tiempo libre.
—Gracias —dijo ella sinceramente—. Eso sería maravi­lloso.
—Y yo aclararé mi agenda para las próximas seis no­ches —dijo él sonriendo—. Como tú misma has dicho, ce­nar en esos románticos restaurantes va a ser un trabajo duro, pero alguien tiene que hacerlo.
A ella se le hizo un nudo en el estómago. Estaba cla­ro que Nick y su Rubia Tonta del Mes iban a salir juntos todas esas noches, y todo por el bien de ella.
—Eso es muy generoso, señor Jonas.
—Nick.
—Bueno, Nick —respondió ella tratando de sonre­ír—. Sé lo ocupado que debes estar...
—Sí, pero tengo un interés real en que Chic tenga éxi­to.
—Ya lo sé. Pero hacer esto...
—Creo que lo mejor va a ser que empecemos inmedia­tamente. ¿Pam?
—¿Sí, señor?
—Por favor, ¿podrías llamar al primer restaurante de la lista y hacer unas reservas para... ¿te parece bien las ocho, Miley?
—Las ocho...
La sonrisa de Miley se transformó en una mueca de horror y añadió:
—¿Quieres decir... que quieres que yo vaya a cenar contigo?
—Eso es. Le prometiste a nuestras lectoras que elegirías al restaurante ganador por ti misma.
—Ya sé que lo hice, pero...
¿Pero qué? Ella misma se había metido en su propia trampa.



MILEY estaba en bata sin dejar de darle vuel­tas a la escena de la sala de juntas y maldiciendo a Nick Jonas cuando sonó el timbre.
Eran sólo las siete y diez, no podía ser Nick.
Pero sí que lo era, como vio por la mirilla de la puer­ta.
Se dio la vuelta y apoyó la espalda contra la puerta.
No podía dejarlo entrar. Le había dicho específica­mente que se reunirían abajo. La verdad era que le había dicho que se reunirían a las ocho en Aunt Sally, el primer restaurante de la lista.
—Una velada romántica no empieza con un hombre y una mujer llegando por separado a su destino —respondió él.
—No somos un hombre y una mujer. Somos una tra­bajadora y su jefe.
Nick y todos los demás se rieron, como si acaba­ra de hacer un chiste gracioso. Luego, él le dijo que esta­ría en su puerta a las siete y media, pero ella le había res­pondido que mejor abajo.
El timbre volvió a sonar.
—¿Miley?
Por fin ella no tuvo más remedio que abrir la puerta.
—Se suponía que no debías estar aquí todavía.
Nick sonrió y le dijo bromeando:
—Buenas tardes a usted también, señorita Cyrus.
—Te dije que me reuniría contigo abajo. Y tú dijiste que vendrías a...
Pero se quedó sin palabras.
Aunt Sally era un restaurante muy informal, y así iba él vestido. Llevaba lo que parecía unas botas muy usadas de montaña, unos vaqueros gastados, un jersey azul os­curo y una chaqueta de cuero negra que parecía haber sido bastante usada.
¿Y qué? El único uso que debía tener esa chaqueta se lo habrían dado en la fábrica. Lo mismo pasaba con las botas. Y, con respecto al buen aspecto de ese hombre, no había razón para que se le cayera la baba. Era atractivo, y eso ella lo admitía sin problemas... Aunque no fuera su tipo.
—A las siete y media —dijo ella—. Y apenas son...
—Las siete y cuarto, ya lo sé. Pero me han dado el co­che antes de lo que me esperaba, así que no le vi sentido a esperar veinte minutos. Vine aquí y he encontrado un sitio para aparcar justo abajo.
—¿Tu coche?
—Sí. He alquilado uno. Ya sé que todo el mundo hace chistes acerca de que Nueva York es el peor sitio para te­ner coche, pero yo soy producto de California. Y allí un coche es parte de la vida.
Suspiró cuando vio la cara que ella puso y añadió:
—De acuerdo, llego pronto y me disculpo. Me sentaré en ese sofá y te prometo que ni te darás cuenta de que es­toy aquí.
Una disculpa era más de lo que ella se había espera­do.
—Bueno, de acuerdo. Pasa, te haré un café y podrás tomártelo mientras yo me...
Estuvo a punto de decir la palabra «visto». Una pala­bra tan simple, pero que la hizo ser consciente de repente del aspecto que debía tener con la bata, los pies descal­zos y despeinada.
Y también la hizo ser consciente de lo simple que se­ría ir hacia él, rodearle el cuello con los brazos y besarlo.
—Pensándolo mejor, no me queda café.
Nick asintió.
—No hay problema. Adelante, olvídate de que estoy aquí y...
 capi dedicado a ro y a sarita!!!!
las quiero chicas!!!

7 comentarios:

  1. me encantooooooo
    jejejjee
    sube prontooo
    sisssssssssssss

    ResponderEliminar
  2. Me encanto hermana!!
    Eres genial.. no se cuando te conectaras! espero que pronto!
    Tengo que contarme que me pasaba ayer ;)
    Gracias por la dedicatoria
    Te amo ♥

    ResponderEliminar
  3. aahhh!!me
    encaantoo
    tee quedooo genealisimo
    el capiii
    sube prontooooo

    ResponderEliminar
  4. qdo padre el cap de todas esas cenas surgira algo, solo qda esperar el otro cap

    ResponderEliminar
  5. jajaja me encanto el
    cap y gracias por
    comentar en los caps de mi
    nove y espero q
    te guste la version original de la nove
    bueno bye y cdt
    Wooo toy loca jajaja bueno
    eso todos lo saben
    bye

    ResponderEliminar
  6. woow! genial el capi
    sube otroo!!!

    ResponderEliminar
  7. AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA LINDO, EME ENCANTO!!! 0 )

    ResponderEliminar

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..