viernes, 22 de abril de 2011

Novela Niley 24 - El hombre mas atractivo


—Me puedo imaginar su cara cuando le dijiste que no había manera de que se fuera a pasar un fin de semana a París con... No hay manera de que aprobemos semejante gasto.
El teléfono quedó en silencio y a Nick empezó a hervirle la sangre.
—Le dijiste eso, ¿no?
—La verdad es que le dije que me parecía una idea fantástica.
—¿Qué?
—Y le di mi aprobación.
Nick abrió la boca y la volvió a cerrar. Caminó entre las mesas hasta llegar a donde estaba Ashley.
—¿Nick? —dijo ella—. ¿Estás bien?
Joe le estaba diciendo lo mismo.
—Estoy bien —respondió él—. ¿Joe?
—¿Sí?
—Llama a Hank. Dile que estaré en el aeropuerto a medianoche.
—Hank y su avión están en Tulsa. ¿Recuerdas? Le di­jiste que llevara allí a Frank para revisar esa fábrica.
Nick maldijo en voz baja.
—Olvida a Hank. Llama a todas las compañías aéreas y sácame un billete para el primer vuelo a París.
—¿A París? —dijo Joe.
—¿A París? —repitió Ashley.
Nick se obligó a sonreír.
—Me temo que tenemos un cambio de planes —le dijo a Ashley mientras pagaba—. ¿Te importa mucho si te dejo en un taxi para que vuelvas a casa?
Metió a Ashley en un taxi, le dio dinero al conductor y la chica se marchó de allí. Luego él siguió hablando con su hermano.
—He metido en un taxi a la chica con la que estaba, pero a ti te voy a meter en un manicomio. ¿Cómo has podido decirle a Miley que está bien que se lleve a París un auténtico harén masculino?
—No es un harén. Es publicidad. Ya sé que es mucho dinero, pero...
—El dinero no me importa. Mi preocupación es estric­tamente... por la imagen de la revista.
—Estás de broma, ¿verdad?
Nick se pasó el teléfono a la otra oreja mientras le llevaban el coche.
—¿Se te ha ocurrido tener en cuenta lo que pueden pensar las lectoras cuando vean a la redactora jefe de Chic en una suite de hotel en París siendo cortejada por un pequeño ejército de...
—¿De hombres atractivos? —dijo Joe riéndose—. Creo que se pondrán verdes de envidia, Nick. Y creo también que tú estás haciendo lo mismo, pero por razones muy diferentes.
Nick le dio propina al aparcacoches, se puso tras el volante de su Porsche y arrancó.
—De verdad que estás para que te aten —gruñó y apa­gó el teléfono.
 
NICK se obligó a permanecer tranquilo mientras esperaba en la cola de aduanas del ae­ropuerto de Orly.
Llevaba diciéndose eso mismo durante los últimos minutos. Desafortunadamente, no podía lograrlo.
Su vuelo había llegado tarde, la cola era larga, había un niño llorando por alguna parte...
Y no estaba precisamente de buen humor.
De todas las cosas que Joe había hecho, lo de haber aprobado esa carísima tontería era la peor. ¿En qué había estado pensando su hermano?

Hizo una breve parada en su hotel, uno pequeño y maravillosamente antiguo, muy elegante y donde el con­serje lo conocía por su nombre. Una ducha, un cambio de ropa, y ya estaba de nuevo en camino.
Era un día cálido y soleado, con una suave brisa que agitaba las aguas del Sena. Decidió ir caminando al Grand Palais. París era una de sus ciudades favoritas. Pasear por los Campos Elíseos le refrescaba el alma. Pero no ese día.
Cuando llegó al hotel, se dirigió directamente a la suite de Miley y llamó a la puerta. Luego, se cruzó de brazos, puso una expresión seria y esperó.


Miley oyó que llamaban a la puerta y trató con to­das sus fuerzas de no gritar «aleluya».
«Gracias», le dijo mentalmente al servicio de habita­ciones.
—Un minuto —dijo y miró a sus cuatro compañeros—. ¿Señores? Hay alguien en la puerta.
Nadie la oyó. Todos estaban hablando a la vez, como llevaban haciéndolo desde que estaban allí y a Miley ya le estaba doliendo la cabeza, sobre todo dado que la agencia de viajes que había hecho las reservas había omitido una palabra de la descripción de la suite.
Había dicho que era magnífica. Exquisita.
Desafortunadamente, como había dicho Selena al ver­la, también era íntima.
Pero la estilista había añadido que le daba claustrofo­bia.
Y tenía razón.
Miley estaba compartiendo un salón pequeñito con cuatro hombre enormes, todos ellos atractivos y de­cididos a llamarle la atención. Los había invitado a tomar café para que se pudieran conocer entre sí.
Pero no había servido de nada. A esos sólo les intere­saba promocionarse y eso era lo que les hacía tener inte­rés por ella y adularla todo lo que podían.
—La puerta —repitió y se puso en pie.
Ellos también lo hicieron, a la vez.
Fue en ese momento cuando Nick perdió la pa­ciencia en el pasillo. ¿Cuántas veces tenía que llamar un hombre a una puerta antes de que le abrieran? Sobre todo cuando era él el que pagaba las habitaciones.
Puso la mano en el picaporte, lo giró y la puerta se abrió. Entonces, vio a Miley por primera desde hacía más de dos semanas.
 
capi dedicado a emily!
comenten por fis!!!

5 comentarios:

  1. me encantooooooooooooooo y como siempre tus noves son buenisimas..
    perdon por no haber comentado antes , pero me he leido todo los capis.

    besitos te cuidas.

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  2. wauuu Katty cada ves se esta poniendo mas buena la nove.. jeje un besooo tkmmmm :)

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  3. aaaahhh!
    me encaantooo
    super
    geneal el capii

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  4. AAAAAAAAAAAAAWWWWWWWW TAN LINDO!!!!! 0 )

    GENIAL!!!!!!!!! 0 )

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..