viernes, 22 de abril de 2011

Novela Niley 25 - El hombre mas atractivo


Su primer pensamiento fue que le había dado un ata­que al corazón, ya que empezó a latirle violentamente.
Su segundo pensamiento fue que lo que le pasaba no era del corazón, sino de la vista. ¿Cómo si no se podía explicar que esa suite, que le costaba casi tanto como la deuda nacional de algunos países, fuera tan pequeña? Pero no era su vista. La suite era pequeña, de acuerdo, pero lo que la hacía parecerlo más era la cantidad de car­ne que había dentro.
Miley estaba de pie delante de un sofá pequeñito, rodeada por un par de gigantes, uno moreno y el otro ru­bio. Había otro tipo un poco más lejos. Tenía unos rizos que le llegaban hasta los hombros. Y otro un poco más lejos que parecía un adicto a los esteroides.
—¿Nick? —susurró Miley.
Y sólo por una fracción de segundo, a él le pareció como si sus ojos se llenaran de alegría.
—Nick —repitió ella—. ¿Qué estás haciendo aquí?
Dio un paso adelante y los tipos esos la siguieron.
—Sí —dijo el de los rizos—. ¿No dijiste que sólo éramos cuatro?
—Sí. Así es. Éste hombre es... él no es...

—Ya has oído a la chica —dijo el de los rizos—. ¿Qué haces aquí?
—Lo siento —dijo Nick tranquilamente—. Me temo que no conozco su nombre.
—Zeke McCool.
Nick sonrió.
—¿Se supone que eso tiene que significar algo para mí?
Nick vio que al de los rizos no le hacía ninguna gracia su presencia allí. Ni a los demás tampoco. Parecía como si se quisieran abalanzar contra él.
—Nick —repitió Miley—. Te he hecho una pre­gunta. ¿Qué estás haciendo aquí?
Nick le sonrió y ella se puso pálida.
—Estoy aquí para ver cómo va mi inversión, Cyrus. ¿Para qué más?
—¿De qué está hablando? —dijo uno de los gigantes—. Miley, tú dijiste que sólo íbamos a ser cuatro.
—Y así es —respondió ella humedeciéndose los labios.
—¿Es tu amigo este hombre?
—No. No es mi amigo.
—Soy su jefe —dijo Nick mirándolos por turno—. El que paga las facturas. ¿Hay algo más que queráis sa­ber?
Los cuatro se acercaron a él entonces. Nick son­rió y se dirigió hacia ellos.
Miley, asustada, se interpuso entre ellos.
—¡Alto! —exclamó—. Nick, ¿qué está pasando aquí?
—Te diré lo que está pasando. He descubierto tu pe­queña fiesta...
—¿Mi qué?
—Hazte la inocente con mi hermano, ¿quieres? Tu fin de semana de diversión. Tu bacanal. Tu fiesta de chicos sexys.
—¿Bacanal? ¿Fiesta?
—Ya me has oído. Y después del sermón que le he sol­tado a Joe por dejarse engañar por ti para hacer esto...
—¿Qué?
Nick soltó un torrente de palabras que no paró hasta que se dio cuenta de que los cuatro tipos esos lo es­taban mirando como si acabara de escaparse de un mani­comio. Miley lo estaba mirando como si un manico­mio no fuera suficiente para él. Y él estaba empezando a pensar que tenían razón.
Pensó que por qué había ido allí. ¿Por qué?
Por primera vez en su vida, Nick se encontró de­seando que la tierra se lo tragara. Miley y esos tipos estaban esperando una respuesta y él no tenía ninguna.
Y, de repente, supo por qué había ido.
Por Miley. Porque, maldita sea, si algún hombre la iba a llevar a la ciudad más romántica, no iba a ser ninguno de aquellos que tenía delante.
—¿Nick? —dijo de nuevo Miley.
Él le dijo entonces lo único que se le ocurrió, que ha­bía ido a París porque Joe se lo había pedido.
—¿Tu hermano te pidió que vinieras?
—Sí. Ah... Ah, Joey me dijo que confiaba por completo en tu buen juicio, pero que para algo tan grande, pen­saba que era mejor que yo estuviera presente, por si aca­so.
—Has dicho que esto era una fiesta y...
—Una bacanal —dijo el tipo de los esteroides.
—Ah, sí —asintió Nick—. Sí, lo dije. Pero sólo esta­ba imitando a Joe.
Miley lo miró fijamente.
—¿Tu hermano te dijo que esto era una fiesta?
—No. Por supuesto que no. Dijo que... esto no iba a ser una fiesta. Que tú habías insistido en que necesitabas ayuda para este proyecto. Dijo también que te estabas engañando a ti misma si pensabas de verdad que podías hacerlo todo en sólo dos días. Así que yo pensé venir para... ofrecerte mi ayuda.
—¿Y por qué has venido tú y no tu hermano?
—Joe está en Miami. En viaje de negocios.
Aquello sí que era cierto, así que continuó con más tranquilidad:
—Yo, por otra parte, podía estar libre unos días. Así que aquí estoy.
Miley asintió. Así que allí estaba él, pensó. Allí estaba y aún no estaba segura de si quería arrojarse en sus brazos en ese momento o si hacía que uno de esos animales lo sacara de allí a patadas.
¿A quién estaba tratando de engañar? De lo único que estaba segura era de que el corazón se le había puesto a toda máquina en cuanto Nick entró en la suite. Lo había echado de menos. Mucho.
—¿Miley?
Miró a su alrededor. Zeke se había puesto a su lado sigilosamente. Estaba mirando a Nick como si fuera un bicho raro.
—¿Sí?
—¿Es este tipo quien dice que es? Porque, si no lo es, sólo tienes que decir una palabra y...
—Lo es —respondió ella rápidamente.
Luego sonrió, le puso una mano en el brazo a Zeke y añadió:
—Definitivamente, es quien dice que es. Dejad que os presente. Éste es mi jefe, Nick Jonas. Nick, estos son Zeke McCool, Stefan Zyblos, Bart Fitt y Ale­jandro Río.
Los cuatro se adelantaron uno a uno y le dieron la mano. Nick se preguntó si se la estaban apretando tan fuerte deliberadamente y les devolvió el apretón de la misma manera.
—Encantado —dijo sonriendo.
—Has estado cerca, Jonas —dijo Alejandro.
—¿Cerca de qué?
Alejandro sonrió a Miley de una forma cálida, os­cura y peligrosa.
—No íbamos a dejar que te pasaras con la chica, ¿no es así, compadres?
Nick sonrió también.
—De eso estoy seguro.
Luego avanzó un paso y le pasó un brazo por los hombros a Miley. Sintió cómo ella se tensaba y aña­dió:
—Y me alegro de saber que mi chica está tan bien pro­tegida en mi ausencia.
Miley lo miró sorprendida.
—¿Tu chica?
La advertencia estaba clara y Nick la oyó en su voz y la vio en la súbita llamarada de ira de sus ojos. Ella trató de soltarse, pero Nick había llegado demasiado lejos como para retroceder ahora.
—Miles, querida —dijo suavemente—. Ya sé que siempre estamos de acuerdo en la importancia de la discreción, pero estos caballeros se merecen la verdad, ¿no crees? Además, estamos en París, la ciudad de los amantes. Por qué vamos a disimular, ¿eh?
Y entonces, aun sonriendo, se inclinó y la besó.
 capi dedicado a todas mis lectoras...
awww
espero que comenten...
besos y abrazos para todas....
las quiero muchop!!!

10 comentarios:

  1. Ksandra esta genial tu noveee :D GRacias por este mini marton estvoo estuopendooo :D sube prontooo :)

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  2. Awwwwwwwwwwwwwww
    muero eztubo
    ermozoooooooooooooooooooooooooooooooo!!!
    Ezpero el proximo qap!!
    Ahh ii adore la maraton
    Aora zigo qon la nove de Kannielle
    xD

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  3. noooo!!!! plisss siguela jejeje como dije tus noves son estupendas... te juro q m ree gustan... te admiro y te quiero muuchooo espero q subas cap nuevos prontos... un beso muy grande t kiero amigaaaa :)

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  4. aaaaaaaaaaahh!
    plis, plis, plis pronto el siguiente :)
    me muero si no se k pasa despues! :D!

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  5. OMG OMG OMG OMG OMG AMÉ EL FINAL! LO JURO! AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!! :DD NICK LA BESÓ! NICK LA BESÓ! NICK LA BESÓ! :D :D :D :D :D :D :D SÍGUELA YAAAAA! :D

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  6. aaaaaaaaaaa
    OMG OMG OMG OMG
    estuvo genial
    jejejeje
    Nick esta celosooo
    jejeje
    me encanto sis

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  7. O.M.G
    cada vez mas intenso
    aaahh
    espero pronto el siguientee

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  8. OMG AAAAAAAAAAAAAWWWWWWWWWWWWWWW QUE HERMOSO!!!! 0 )
    ME ENCANTO 0 )

    SUPER GENIAL 0 ) 0 )

    FELICES PASCUAS 0 )

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  9. OMG!!!! estubo genial la mini maraton encerio gracias me Ha encantado enceriooo!!!
    Espero el siguiente si!!!
    Un beso grandee y feliz Pascuas!!!!

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  10. jaja estubo bueno el cap
    super genial y qdo interesante

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..