jueves, 7 de abril de 2011

Novela Niley 09 - El hombre mas atractivo


NICK silbaba suavemente mientras bajaba en el ascensor.
Aquella sí que había sido una buena mañana de trabajo.
Había ido allí para tratar con Miley Cyrus, y bien que había tratado con ella. Oh, si hubiera tenido una cámara para registrar la cara que puso cuando entró en la sala de juntas y lo vio.
—Vamos... —murmuró y miró ansioso el panel indica­dor.
¿Cómo podía tardar tanto en bajar ese trasto?
Volvió a apretar el botón de la planta baja, lo que, evidentemente, fue un error, ya que el ascensor se estre­meció, gimió y se detuvo en seco. Las puertas no se mo­vieron. Miró al viejo panel indicador y vio que la flecha estaba entre el ocho y el nueve.
—Magnífico —exclamó—. Magnífico.
Pulsó el botón de emergencia y espero el sonido de la alarma, pero como si nada. Silencio. Volvió a apretarlo y el ascensor se sacudió. Lentamente, muy lentamente, empezó su descenso.
Maldijo y se apoyó contra la pared, volvió a cruzar los brazos y esperó.
Primero el incidente de la sala de juntas y ahora un ascensor estropeado. Aquél estaba dejando de ser un gran día.
¿Por qué la había besado?
¿Besarla? Nick hizo girar los ojos en sus órbitas. Si aquello había sido sólo un beso, él era un monje tibetano.
Habían estado a punto de hacer el amor. Y diez minu­tos después de haberla conocido. En la sala de juntas. Encima de la mesa de conferencias. Y con un montón de gente fuera.
¿Estaba loco o qué? ¿Qué había pasado con su con­trol de la situación, de Miley Cyrus, de sí mismo?
Y tampoco era que se hubiera vuelto loco por ella. Ese pensamiento casi lo hizo reír. ¿Loco por una mujer con una lengua tan afilada como una navaja de afeitar y el encanto de una serpiente de cascabel? ¿Loco por alguien que parecía haber salido de un campo de refugiados?
La sudadera, los vaqueros, las zapatillas. Oh, sí, las zapatillas.
Esa vez sí que se rió.
Una pordiosera tenía más encanto que ella y, aun así, si el personal de la revista no hubiera aparecido, él ha­bría... ella habría... habrían...
—Maldición —exclamó y se pasó la mano por la frente sudorosa.
Tenía que haber una explicación a su comportamien­to. ¿La ira? ¿Podía ser esa la razón? ¿Podía su ira hacia Miley Cyrus haberse transformado en deseo?
Nada de eso.
El sexo era el sexo. La ira era ira. Sólo un perfecto idiota podía confundir esas dos cosas.
—¿De verdad que parezco un idiota? —le preguntó a su imagen justo cuando las puertas se abrieron en la planta baja.
Una mujer pequeña con los brazos llenos de carpetas lo miró extrañada. Nick sintió algo extraño. ¡Se esta­ba ruborizando! ¡Se estaba ruborizando porque una mu­jer que ya lo había humillado en los papeles había logra­do humillarlo también en persona!
—No —dijo la mujer—. Usted me parece un ser humano perfectamente normal.
—No estaba hablando con usted —dijo él.
—Claro. Lo que usted diga, señor. No es necesario que se explique, no es necesario en...
Nick pasó a su lado, se detuvo y se volvió.
—¿Podría responderme a una pregunta, señora?
—Ya lo he hecho. Usted dijo...
—Olvide eso. Estaba hablando conmigo mismo.
—Ah, entiendo. Yo, huh, también hablo sola. Así se consiguen mejores respuestas...
—¿Le parezco un loco?
—Ah...
—¿Parezco de la clase de hombre que necesita darle en la cabeza a una mujer con un garrote, echármela sobre un hombro y llevarla a mi cueva?
—No. Oh, no. Usted ciertamente...
—Por otra parte, una mujer, una que tuviera razones para hacerlo, podría probablemente conseguir que hasta el hombre más civilizado se comportara de semejante forma si ella quisiera.
—Bueno, yo...
—Podría —dijo Nick impacientemente.
¿Por qué no había visto antes la verdad? Lo que ha­bía pasado era por culpa de Miley Cyrus, no suya. Ella no se detendría ante nada con tal de humillarlo. O de conservar su trabajo. Seguro que lo había hecho por al­guna de esas dos razones. Tal vez por la dos. ¿Quién sa­bía? ¿A quién le importaba? Lo que importaba era que él lo había descubierto justo a tiempo.
—Gracias por su ayuda, señora —le dijo a la mujer.
Le dedicó una sonrisa y entró de nuevo en el ascensor.
—Huh... ¿no quiere salir? Quiero decir que el ascensor ha bajado. Y ahora va a volver arriba.
—Señora, no necesito que me diga que tanto el ascen­sor como yo estamos a punto de hacer un viaje de vuelta. Tengo asuntos, asuntos sin terminar, en el piso catorce.
—Y yo tengo uno sin terminar aquí, en la planta baja —respondió la mujer rápidamente.
—Como quiera.
Nick apretó el botón, las puertas se cerraron y la mujer se quedó afuera.
Mientras subía se cruzó de brazos y miró al techo.
Esa tal Cyrus le había hecho hacer el ridículo no una vez, sino dos.
Bueno, pues aquello no iba a quedar así.


awwwwwww AMO ESA SONRISA....
amo a @nickjonas jejejeje.... 
bueno aunq ahorita parece que estoy enamorada.......
awwww pero no se la verdad.... osea me gusta me encanta y soy como ahhhh uy es tan lindo pero el, bueno no se lo que el siente y ps me da un poco de  miedo... el me gusta desde hace como un año...  awww no se que hacer....

bueno sis de mi vida... lu iop tambien te extraño muchop.. hace ufff ufff que no conversamos.... y ps en serio te extraño loquita..... gracias por tu bella y linda amistad... se que si en algun momento necesit de ti siempre estaras conmig....  :-)  este capi va para ti... te quiero millon.....

4 comentarios:

  1. pues claro que estare contigo
    eso no lo dudes sis
    yo tambien te extraño
    i love you jejeje
    me encanto el cap
    que mal pensado Nick
    jejeje

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  2. ooooowwwww
    meee encaantooooo
    tee quedo geneaal el capii
    :)

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  3. wauuu je esta muy lindo el cap... un besooo :)

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  4. jajajajajja me encanto 0 )

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..