miércoles, 6 de abril de 2011

Novela Kenielle 13 - La tentacion vuelve a casa


—¿Por qué no ibas a venir a verme? Especialmente, si tienes algún problema.
En ese momento sonó un golpecito en la puerta y la mujer de pelo gris asomó la cabeza en el despacho.
—¿Le apetece un té helado, padre Frankie?
—Sí, muchas gracias, señora Hannigan.
Cuando la mujer desapareció, Frankie dejó escapar un suspiro.
—La señora Hannigan hace un té horrible, la pobre.
—Lo siento.
—No importa, ya casi me he acostumbrado. Pero a ti podría matarte.
—Soy muy fuerte —le aseguró Danielle.
—No tanto como para esconder que algo te preocupa, así que cuéntamelo.
Equivocada o no, Danielle había tomado la decisión de hablar con él y debía hacerlo. De modo que empezó por el principio: había decidido tener un hijo y el único hombre en el mundo con el que quería tenerlo era Kevin, pero Kevin ya no quería saber nada de ella y...
—Kevin y Joe han intentado librarse de mí dando el cambiazo.
—¿Qué?
—Lo que oyes. Y Kevin se niega a decirme por qué quiere que me vaya de Baywater.
Frankie soltó una carcajada.
—He venido aquí para que me consueles, no para que te rías de mí —protestó Danielle.
—Lo sé, lo sé, es que... —Frankie no terminó la frase porque la señora Hannigan acababa de entrar en el despacho con una bandeja—. Toma ese brebaje si tienes valor y luego te explicaré —añadió cuando el ama de llaves desapareció.
Danielle tomó un sorbito y sintió que la teína la atravesaba como un puño. La mujer debía haber hecho aquel té unos días antes. Era tan espeso que casi podía mascarse.
—Te lo advertí —sonrió Frankie.
—Ya, bueno. Venga, cuéntame qué pasa con tu hermano —suspiró ella, dejando la taza sobre la mesa.
—Pues verás, todo tiene que ver con una apuesta...
Cuando terminó de contárselo, Danielle se quedó mirándolo en silencio durante largo rato.
—¿Has apostado con tus hermanos que no podrían abstenerse del sexo durante tres meses?
—Eso es.
—Pero si eres sacerdote.
—También soy un Jonas. Y conozco a mis hermanos, no podrán ganar la apuesta.
—Y tú lo estás pasando bomba.
—Pues sí —sonrió Frankie, frotándose las manos—. Y ahora que tú has vuelto a Baywater tengo aún más posibilidades.
—¿Por qué?
—Por favor... Kevin y tú estáis hechos el uno para el otro.
—Estamos divorciados, ¿no te acuerdas?
Danielle sintió un escalofrío al pronunciar esa palabra. Aún no se había acostumbrado del todo. Aún no lo había aceptado, incluso después de cinco años.
Había salido con otros hombres en esos cinco años, pero Kevin siempre estuvo ahí. En su corazón, en su cabeza. El recuerdo que no podía olvidar. Kevin Jonas había sido el amor de su vida.
Frankie hizo un gesto con la mano.
—Yo bendije vuestro matrimonio y los matrimonios que yo bendigo no se disuelven.
—Qué teoría tan bonita.
—Danielle, Kevin y tú sois católicos. Y tú sabes tan bien como yo que los matrimonios católicos no se rompen.
—Hasta que el gobernador del estado de Ihoa (Carolina del Sur) dice que se han roto —replicó ella, irónica.
—Mi Jefe es más importante que el gobernador de Carolina del Sur —replicó Frankie.
—Sí, supongo que sí.
—Mira, Kevin es un hombre que está al borde del precipicio. No te costaría nada darle un empujoncito...
—¿Un sacerdote sugiriendo que seduzca a un hombre que ya no es mi marido? —exclamó Danielle, escandalizada.
Frankie le guiñó un ojo.
—Según la Iglesia, ese hombre sigue siendo tu marido. Además, ésta es una parroquia muy humilde. Necesitamos un tejado nuevo.
A pesar de todo, Danielle soltó una carcajada.
—Los Jonas sois tremendos.
—Gracias en nombre de los cuatro.
—No creo que Kevin me diera las gracias —murmuró ella, levantando su taza de té helado... y dejándola sobre la mesa de inmediato.
Frankie le puso una mano sobre el hombro.
—En eso te equivocas. Kevin cometió un error dejándote escapar y quizá ha llegado el momento de demostrárselo.
Ella hizo un gesto de incredulidad. Pero quizá estaba en lo cierto. La única razón por la que Kevin quería que se fuera de Baywater era porque no confiaba en sí mismo teniéndola cerca. Y si era así, seducirlo sería mucho más fácil de lo que había pensado.
Ahora, lo único que tenía que hacer era convencerse a sí misma de que iba a hacer lo correcto.
Y podía hacerlo. Ningún problema.
 quria agradecer a mi sis ro que me hizo una foto super linda...
awww te quiero sis...

3 comentarios:

  1. me encantooo
    sube pronto
    y de las otras noves tambien
    eeee
    jejeje
    i miss you sis

    ResponderEliminar
  2. aaaah!! q lindo los cap m ree gustaron y espero q subas mas cap d las otras noves y d estatambien un beso grandee ... bye cuidate.. ♥ :)

    ResponderEliminar
  3. me fasinoo
    super los capis
    todos super
    mega liindoss

    sale poes cuidathe muxooo

    ResponderEliminar

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..