viernes, 8 de abril de 2011

Novela Kenielle 14 - La tentacion vuelve a casa


Cuando Kevin volvió a casa estaba exhausto. Había hecho todo lo humanamente posible para caer rendido en la cama porque las noches anteriores habían sido un infierno.
Desde que Danielle volvió a Baywater no podía pegar ojo. En cuanto lo hacía, ella estaba allí. Podía sentirla, olerla, oírla. Estaba en su cabeza, en su corazón, lo torturaba en sueños.
Durante tres noches había despertado sobresaltado y el único recurso para calmarse había sido una ducha helada.
De modo que, hasta que se fuera, tendría que seguir haciendo lo imposible por acabar agotado.
 Aquel día, después de hacer las rondas de prácticas en el jet, se había metido en el gimnasio durante dos horas y luego había convencido a tres colegas para hacer una carrera de diez kilómetros. El calor era tremendo y la humedad suficiente, para hacer que un hombre cayera de rodillas.
Pero cuando llegó a casa esa noche, ni siquiera el agotamiento pudo evitar que se le acelerase el corazón al pensar en Danielle.
Todas las luces estaban encendidas, como si hubiera una fiesta. Por las ventanas abiertas salía una música suave y seductora. Todo muy invitador, pero él sabía que dentro de la casa estaba el mayor de los peligros.
Kevin bajó del coche y dio unos cuantos pasos hasta la puerta, pero se quedó entre las sombras. Por la ventana, vio a Danielle en la cocina... bailando.
Se quedó sin aliento al verla moviéndose lánguidamente. Su cuerpo, largo, delgado, bronceado... Movía las caderas al compás de la música, con los ojos cerrados, como una gitana. Kevin tuvo que hacer un esfuerzo para no entrar en la cocina y tomarla entre sus brazos.
Pero eso no podía ser. Cuando estaba a cinco mil metros del suelo, en la cabina de su F-18, sentía que lo controlaba todo, se sentía seguro de sí mismo. Pero con los pies en el suelo y Danielle en Baywater, era como un hombre a punto de ahogarse.
¿Por qué le resultaba tan difícil?
Había cortado con ella cinco años antes porque pensó que era lo mejor para los dos. Y era relativamente fácil convencerse a sí mismo de ello cuando Danielle estaba al otro lado del país.
Pero ahora que estaba de vuelta en casa...
Allí.
A unos metros de él, donde podía tocarla... ahora ya no era tan fácil.
Por eso se dirigió hacia la escalera, decidido a colarse... corrección, subir a su apartamento, sin saludarla. Y a darse otra ducha fría.
Por supuesto, se le habían olvidado las malditas caniches.
Mientras Muffin y Peaches lanzaban una cacofonía de ladridos ensordecedores, se abrió la puerta del jardín. Y allí estaba Danielle. El corazón de Kevin dio un par de saltos mortales.
—¡Silencio, chicas! —gritó ella. Y las perras dejaron de ladrar.
Casi daba miedo.
—Gracias —dijo Kevin—. Sigo sin saber por qué me odian.
Danielle apoyó una cadera en la verja.
—A lo mejor te quieren y les da vergüenza demostrarlo.
 —Sí, seguro —murmuró él, poniendo una mano en la barandilla.
—¿Kevin?
—¿Sí?
—¿Te importaría echarle un vistazo a la televisión de mi abuela?
—¿Qué?
—La televisión. La imagen sale borrosa.
¿Que entrase en la casa? ¿Con ella? ¿Solo? ¿Sintiéndose como se sentía en aquel momento?
No, imposible.
—No tendrás miedo, ¿verdad?
Kevin levantó la mirada. Sabía perfectamente lo que estaba haciendo. Estaba retándolo, tirando el guante. Porque sabía que él tendría que responder.
—No digas tonterías.
—Muy bien, entonces ve a echarle un vistazo al televisor.
Al pasar a su lado, percibió el aroma de su perfume. Iba a tener que contener la respiración, se dijo. Porque sólo se encontraría a salvo de Danielle estando dos metros bajo tierra. E incluso entonces estaba seguro de que reaccionaría si ella se acercaba.
—¿Qué le pasa a la televisión? —preguntó, inclinándose frente al aparato.
—Si lo supiera lo habría arreglado, ¿no te parece? —contestó ella, colocándose a su lado.
—Me tapas la luz.
—Ah, perdón —dijo Danielle. Pero no se movió.
Murmurando algo ininteligible, Kevin presionó el botón de encendido y la pantalla se iluminó. Pero no había imagen, sólo rayas.
—¿Qué crees que le pasa?
—No lo sé —contestó él. Al volverse para contestar, se percató de que Danielle estaba muy cerca. ¿Por qué estaba tan cerca? ¿Cómo esperaba que le arreglase la maldita televisión cuando prácticamente estaba sentada en su regazo?
—Tienes que apartarte para que pueda mirar por detrás.
—Muy bien —Danielle se encogió de hombros y una de las tiras del top azul claro que llevaba resbaló por su brazo.
Kevin tragó saliva.
—¿Qué pasa?
—Nada —murmuró él, apartando la carcasa del televisor. Si su cerebro funcionase como debía seguramente podría averiguar qué le pasaba, pero en aquel momento lo único que funcionaba era su entrepierna.
—Vaya —dijo Danielle, mirando el lío de cables—. Yo no sabría por dónde empezar.
Su pelo rozaba la cara de Kevin. Era tan suave que le hacía sentir escalofríos, así que la tomó por los hombros para apartarla un poco.
—Si me dejas, intentaré arreglarlo.
—Perdón —murmuró ella, sentándose en el sofá—. Tú siempre lo arreglabas todo.
Kevin se encogió de hombros. No le apetecía recordar.
—Siempre se me ha dado bien el trabajo manual.
—Sí, es verdad. Me acuerdo —suspiró Danielle nostálgica.
Él intentó concentrarse en los cables.
—Mira, quizá deberías llamar a un técnico y...
—¿Qué pasa?
Kevin miró por encima de su hombro y le mostró un euroconector.
—Me parece que he descubierto cuál es el problema.
—¿Ah, sí?
Después de colocar el euroconector, la imagen apareció de inmediato en la pantalla.
—¿Por qué has soltado el cable?
Danielle se encogió de hombros y aquella vez, fue la otra tira del top la que resbaló por su brazo. Y ni siquiera intentó colocarla en su sitio.
—¿Por qué has estado evitándome, Kevin?
—¿Ahora haces las cosas a mi manera, contestar a una pregunta con otra pregunta?
—Podría contestar, pero me parece que no iba a gustarte la respuesta.
—Inténtalo.
—Muy bien. Pero recuerda que ha sido idea tuya.
Luego se inclinó hacia delante, tomó su cara entre las manos y lo besó hasta que Kevin estuvo seguro de que se le iban a salir los ojos de las cuencas.
Y no los habría echado de menos.

 ey ro de mi vida... jejeje e estad en la u y por eso no me e conectad mas temprano...cuand me conect vos ya no estas... :-(   ..... i miss you.... te quiero hermanita menor....  awwww.... este capi va dedicado para vos... espero que este fin si podamos tener nuestro live chat.... ahhhh

3 comentarios:

  1. me encantoo
    jejejeje
    pobre Kevin
    cayo en las redes de Danielle
    jejeje

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  2. waauuu te quedo super bueno el cap... jejej pobre Kevin... ahora si q no c salva jeje ya cayoo bajo el hechizo d Daniii jejeje bue espero otros cap prontooo Byee cuidate...

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  3. ooooowwww
    mee encantoo
    tee quedoo supeer
    el capii
    megaaa liindisimomooo

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..