miércoles, 13 de abril de 2011

Novela Kenielle 19 - La tentacion vuelve a casa


El resto de la noche transcurrió en una maravillosa nube de pasión. Los minutos se convertían en horas y los recuerdos en realidades, en un deseo que llevaba demasiado tiempo esperando y pugnaba por salir a la superficie.
Empezaba a amanecer cuando Danielle se estiró, bostezando, y se volvió para mirar hacia la ventana. Le dolía todo el cuerpo.
Kevin era mucho mejor de lo que recordaba. En el fondo, le dolía un poco pensar que había estado con otras mujeres desde que se separaron, pero... no podía hacer nada al respecto.
Se guardaría esa pena para sí misma. Después de todo, tampoco ella había vivido como una monja durante los últimos cinco años.
Pero era suficientemente honesta como para admitir que nadie la había emocionado nunca como Kevin. Con otros hombres, era simplemente sexo. Con Kevin, hacer el amor era algo al borde de lo espiritual.
Entonces sonrió, mirándolo. Incluso dormido, no tenía un aspecto inocente. Tenía un aspecto... peligroso. Y lo era. Al menos, para ella.
Pero con sus ojos azules cerrados, podía estudiarlo a placer, como estudiaría una obra de arte. La piel bronceada a pesar de su ascendencia irlandesa, los músculos marcados, la línea de vello oscuro que se perdía bajo la sábana...
Dormía con una sonrisa en los labios; una sonrisa arrogante y satisfecha, además.
Pero como sabía que también ella sonreía de la misma forma, no podía criticarlo. Una noche con Kevin era mejor que cien noches con cualquier otro hombre.
Y qué pena descubrir esa verdad para tener que marcharse después.
Pero aquella vez, quizá, cuando se separaran, se llevaría algo de él. Danielle se tocó el abdomen, como si quisiera acariciar el niño que podría estar creciendo dentro de ella.
—Cuando una mujer sonríe así... —dijo Kevin en voz baja— un hombre se pregunta en qué está pensando.
Danielle apartó la mano, sorprendida.
—Ya, claro —murmuró, tapándose con la sábana.
—Buena respuesta —rió Kevin—. ¿No me digas que ahora te has vuelto tímida?
—No, es que estoy un poco cansada.
—No me sorprende. Normalmente, yo también necesito dormir más de una hora.
Pero sólo habían dormido una hora porque ninguno de los dos quería dejar de tocarse hasta que, por fin, el cansancio los venció justo antes de amanecer.
—¿Te encuentras bien?
—Sí, claro —contestó ella, intentando no sentirse culpable.
—Sí, como que eso va a convencerme.
Entonces sintió que se le erizaban los pelillos del cuello.
Como cuando estaba en el F-18. Incluso a seis mil metros del suelo, un piloto podía sentir cuando había un misil dirigido a su avión. Y era ese sexto sentido lo que lo hacía sospechar algo.
—No pasa nada, Kevin. De verdad.
—Te pasa algo —insistió él.
Y sabía que ese algo no iba a gustarle. Habían conectado como en los viejos tiempos, pensó. No se había sentido más vivo, más feliz, en muchos años. Y sabía, sin ninguna duda, que cuando Danielle empezase a hablar, esa felicidad desaparecería. Pero tenía que saber.
—¿Por qué no lo dices de una vez?
—No creo que sea buena idea.
—Ahora sé que tenemos que hablar —suspiró Kevin, incorporándose.
—No, mejor no —murmuró Danielle, saltando de la cama para buscar la toalla.
—Muy bien, Danielle Delease no quiere hablar, o sea que tenemos un problema. Y quiero saber cuál es.
Ella lo miró por encima del hombro, intentando parecer inocente.
—No pasa nada, de verdad. Es que quiero darme una ducha.
No quería hablar en aquel momento porque sabía que eso llevaría a una discusión de proporciones gigantescas. Y no quería discutir cuando en su cuerpo aún notaba la huella de sus manos y en su corazón guardaba la certeza de que seguía amándolo.
¿Dónde demonios estaba la toalla?, se preguntó. No podía haber salido andando sola.
—¿Por qué no te creo?
Danielle lo miró de nuevo mientras se envolvía en la sábana.
—No lo sé. A lo mejor porque eres de naturaleza desconfiada.
—¿Qué te pasa? Cuéntamelo —insistió él, impaciente.
Adiós a la felicidad matinal, pensó, mientras buscaba la toalla bajo la cama.
—¿Sabes una cosa? A la porra la toalla. Bajaré con la sabana. Te la traeré mañana por la noche...
Y luego cometió el error de mirarlo. Desnudo y cómodo consigo mismo, apoyado en un codo. Era hermosísimo. Parecía una estatua griega. Bueno, excepto por el brillo suspicaz en sus ojos.
—De eso nada.
—¿Crees que voy a quedarme con la sábana?
—Me da igual la sábana —contestó él, levantándose de la cama—. Quiero saber qué estás pensando y no vas a irte de aquí hasta que me lo digas.
Instintivamente, Danielle dio un paso atrás. Pero no estaba avergonzada de lo que había hecho. Bueno, no del todo. No le había puesto una pistola en la cabeza para que se acostara con ella, ¿no? Kevin lo había pasado muy bien. Varias veces, además.
Aunque, le dijo una vocecita, «si hubiera sabido lo que estabas haciendo, no se habría acostado contigo».
Pero ésa era precisamente la razón por la que no se lo había contado.
Hasta aquel momento.
Danielle se obligó a sí misma a mirarlo a los ojos y Kevin la estudió durante lo que le pareció una eternidad.
—Lo de anoche —empezó a decir él— cuando dijiste que no tenía que preocuparme por usar un preservativo...
Danielle sujetó la sábana con una mano, como si fuera un escudo.
—¿Sí?
—Querías decir que estás tomando la píldora, ¿verdad?
—No exactamente.
Kevin la miró con una expresión cercana al pánico.
—¿No exactamente? ¿Qué quiere decir eso?
 jejeje que mala iop verdad... jeje bueno les tocara esperar...
jijijiji
saludos a cecilia, rebeca, lovehope, jenny, nileyfanaticaveritop, caritop_16tkm, wesitos que son mis nuevas lectoras... en serio es genial contar con ustedes... gracias por sus comentarios......
:-)

3 comentarios:

  1. me encantoo
    jejejejejeje
    Kevin si que sabe leer
    el pensamiento
    de Danielle
    jejejejee
    sube prontoooo!!

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  2. huuuuuuu jejejeje m imagino la cara d Kev.. jejeje y la d Danii jejeje bue... solo espero q subas cap prontooo un beso katty bye cuidate :P

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  3. aahhh!!
    me encaantoo el capii
    wooo kevin haha!!

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..