viernes, 15 de abril de 2011

Novela Kenielle 21 - La tentacion vuelve a casa


Más tarde aquella mañana, Kevin hizo honor a su alias en la base: «Vaquero».
Todos los pilotos tenían un alias. Algunos de sus mejores amigos se llamaban Bozo, Frío, Goliath... A Kevin lo llamaban «Vaquero» porque era muy agresivo cuando estaba en la cabina de un F-18.
Nada le gustaba más que hacer giros y molinetes en el aire. En general, se olvidaba de todo excepto de lo que estaba haciendo.
Pero aquel día, Danielle estaba volando con él.
Estaba en su corazón, en su sangre, en su cerebro, y sacarla de allí iba a ser más difícil que cualquier otra cosa que hubiera hecho nunca.
—Me ha engañado —murmuró, incapaz de creer que su ex mujer le hubiera tendido una trampa para quedar embarazada.
—¿Qué dices? —la voz llegaba del asiento de atrás: su oficial de radar, Sam «Hollywood» Holden.
—Nada.
—Muy bien, capitán —rió Hollywood— si tú lo dices... Bueno, pues si has dejado de intentar que eche el desayuno, ¿por qué no volvemos a casa?
Kevin sonrió.
—¿Qué pasa, Hollywood? ¿Anoche no dormiste bien?
—Oye, que no todos hemos hecho esa estúpida apuesta.
Kevin sacudió la cabeza. Era imposible mantener un secreto en una base militar. Al menos, ese tipo de secreto. Asuntos de espionaje, planes de batalla sí. Pero un problema personal, sobre todo si era humillante, imposible.
No debería haber aceptado la apuesta. Si le hubiera dicho a Frankie que no quería saber nada, no habría estado en condiciones tan precarias cuando Danielle llegó a Baywater. Y no habría pasado una larga noche explorando su cuerpo.
Aunque no podía lamentar eso, incluso considerando cómo había terminado.
Pero no pensaba dejar que se rieran de él a sus espaldas.
—Sólo por eso —dijo, con una risita malévola, maniobrando para poner el jet en picado—. Creo que vamos a volver a casa en esta posición.
—Oh, no...

—He metido la pata, ¿verdad? —Danielle miró a Muffin y Peaches, tiradas sobre su cama—. Aunque no lo lamento. Para eso vine aquí, ¿no?
Peaches bostezó.
Danielle empezó a pasear por la habitación como hacía cuando era una adolescente y se enfrentaba a los serios problemas con los que una se enfrenta en la adolescencia. Cosas como: ¿debía alisarse el pelo? ¿El chico que le gustaba le pediría ir a la fiesta de graduación?
Bueno, las cosas habían cambiado y los problemas eran más serios. Pero la solución era la misma: pasear hablando sola.
—No le obligué, ¿no? —dijo en voz alta, mirando a Muffin porque la traidora de Peaches estaba roncando—. Él también quería hacerlo.
Muffin ladró como respuesta, o para pedirle que se callara y la dejase dormir.
—Entonces, ¿por qué me siento tan culpable?
Pero sabía la respuesta, aunque no quería pensar en ello: usar a Kevin había sido un error.
—Muy bien, soy una bruja. Que me pongan contra una pared y me fusilen. Pero es que yo quería...
¿Qué, un hijo? Sí, pero eso no era todo. No, lo que quería era volver con Kevin. No había querido admitirlo hasta aquel momento, pero era inevitable.
No era sólo un hijo lo que quería.
Era el amor de Kevin Jonas. Y eso era lo único que Kevin no estaba dispuesto a darle.
Danielle levantó el teléfono y marcó un número.
—¿Sí?
—Nicole, soy yo —suspiró, sentándose en la cama—. Menos mal que estás en casa.
_¿Qué tal va todo?
—Fatal.
—¿Por qué? ¿No has podido...?
—Sí he podido. Misión cumplida.
Al otro lado del hilo hubo una larga pausa.
—¿En serio? ¿Quieres decir que te has acostado con tu ex?
—No —contestó Danielle—. Le pedí una donación de semen y luego la llevé a una clínica.
Nicole soltó una carcajada.
—Pues para haberte acostado con él, te noto un poquito irritada.
—Lo siento. Es que estoy enfadada conmigo misma y es más fácil gritarte a ti.
—Me alegro de poder ayudar.
—Nicole, no fue como yo esperaba.
—¿No lo pasaste tan bien como antes?
—Lo pasé mejor.
—¿Entonces?
—Se lo he dicho —contestó Danielle, cerrando los ojos. Al hacerlo, vio el rostro de Kevin. El brillo de sus ojos al sentirse traicionado, la furia. Y era lógico. Después de todo, fue él quien quiso divorciarse. Y si no la quería como esposa, ¿por qué iba quererla como madre de su hijo? Un hijo, por cierto, que él no sabía que fuera a concebir.
—Ah —suspiró Nicole elocuentemente—. Pero ya te podías imaginar que eso no iba a gustarle.
—Lo sé, lo sé. Pero es que yo no sabía que seguía...
—¿Queriéndolo?
—Sí.
—Cariño, nunca has dejado de quererlo.
Danielle suspiró, recordando la noche anterior. La pasión, el deseo, el ansia que los había abrumado a los dos. Había sido más fuerte que nunca. ¿Quizá porque llevaban cinco años separados?
¿O porque los dos sabían que eran la pareja perfecta?
—¿Qué piensas hacer?
—¿Qué puedo hacer?
—¿Lo quieres y vas a marcharte otra vez?
—La última vez quien se marchó fue él.
—Y tú dejaste que decidiera por los dos.
—Sí, pero...
 ey chicas......
awww estoy brava que odio me toca trabajar mañana sabado y el domingo 
asi que ps no se si podre conectarme!!!
:-)
las quiero millon!!!!!!
capi dedicado a valeee

3 comentarios:

  1. me encantooooooooo
    sis tienes que
    subir prontooo
    plissss
    sis

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  2. q lindooo m encantooo
    jeje espero el siguiente
    jej un besho t kirooo
    :) bye

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  3. aaaawwww
    supeerr
    mega liindo el capiii
    me encaantoooooo

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..