miércoles, 20 de abril de 2011

Novela Kenielle 23 - La tentacion vuelve a casa


Dos días después, Kevin seguía pensando en el asunto. Pero no servía de nada.
Había conseguido evitar a Danielle por el momento, pero eso no podía durar. No era fácil ignorar a su ex mujer.
Kevin sonrió al recordar la noche anterior, cuando Danielle subió a su apartamento y aporreó la puerta, exigiéndole que abriese porque tenía que hablar con él.
Naturalmente, Kevin no lo hizo. Le gritó que se fuera y, después de un rato, Danielle desapareció.
Pero sabía que aquella tregua no podía durar.
Mientras bajaba del coche miró alrededor para comprobar si había moros en la costa. ¿Dónde iba el mundo si un marine tenía que entrar y salir de su casa a escondidas para evitar a una mujer?
Estaba atardeciendo y el aire era un poco más fresco gracias a la brisa del mar. Del otro lado de la calle llegaba el olor a barbacoa y un par de niños estaban jugando a la pelota en la acera, cerca de la casa de Angelina. Una situación normal.
Entonces, ¿por qué se sentía tan nervioso como cuando estaba a punto de volar en una misión de combate?
La respuesta a esa pregunta abrió la puerta y salió al porche, con Muffin y Peaches pegadas a sus talones, ladrando mientras se lanzaban hacia él a la carrera. Seguramente, dispuestas a roer sus huesos cuando Danielle hubiera terminado con él.
Tenía una expresión decidida mientras se acercaba. De modo que había llegado el momento, pensó Kevin, intentando decidir si lo mejor sería volver a entrar en el coche y escapar de allí a toda velocidad.
Entonces, a uno de los niños que jugaban en la acera se le cayó la pelota, que rodó hasta el macizo de flores de la entrada. Peaches cambió de dirección y corrió hacia ella como si fuera una gacela y ella una fiera leona... Estaba a punto de atraparla cuando un niño tiró una piedra que le dio en la pata. La perrita lanzó un grito de dolor.
—¡Oye, niño! —exclamó Danielle, furiosa.
Asustado, el crío intentó salir corriendo, pero Kevin lo agarró del brazo.
—¿Dónde crees que vas?
La bola de pelo, o «bestia inmunda», como solía llamarla, y él no eran precisamente amigos, pero no iba a permitir que nadie le hiciera daño.
—¿Se puede saber por qué has hecho eso?
—Es mi pelota —contestó el crío.
—¿Y te parece bien tirarle una piedra a un animal indefenso? ¿Por qué, creías que iba a comérsela?
—No —contestó el niño.
—Le has tirado una piedra a un perro que no pesa más de tres kilos —insistió Kevin, usando el tono que usaba cuando quería asustar a un subordinado.
—No quería hacerle daño...
El otro niño había salido corriendo para evitar la regañina. Y éste estaba temblando de miedo.
—¿Qué diría tu madre si supiera que le tiras piedras a los perros?
—No se lo cuente, por favor. Lo siento mucho, de verdad. Por favor, no se lo cuente a mi madre.
Kevin se percató de la desesperación que había en su voz. Lo entendía. Cuando sus hermanos y él eran pequeños, habrían hecho lo que fuera para que sus padres no se enterasen de sus travesuras.
—Muy bien, no le diré nada. Pero vas a tener que acariciar a la perrita y luego vas a pedirle disculpas a su dueña. Entonces te devolveré la pelota.
El chico dejó escapar un suspiro de alivio mientras se dirigía hacia la pobre Peaches.
—No quería hacerle daño —dijo con voz temblorosa.
—Pues entonces no deberías haberle tirado una piedra —replicó Danielle.
—Lo siento mucho —el chico se puso de rodillas en el suelo para acariciar a la caniche—. No volveré a hacerlo, se lo juro.
Danielle miró a Kevin, sin poder evitar una sonrisa. Seguramente el chico tenía tanto miedo que cumpliría su palabra. Y, después de todo, ¿qué niño no hacía alguna travesura en su vida?
—Muy bien. Si Peaches puede perdonarte, yo también.
—Gracias, señora —murmuró el niño, tomando su pelota. Luego se volvió hacia Kevin—. Lo siento mucho de verdad.
—Ya, claro —dijo él—. Venga, andando.
El chico salió corriendo, como si temiera que no fuera a darle una segunda oportunidad. Kevin lo observaba, con los vaqueros caídos, las zapatillas desabrochadas... Y por un segundo, se preguntó cómo sería tener un hijo.
Algo que, por supuesto, lo llevaba precisamente donde había empezado.
Pensó en su noche con Danielle y en las posibilidades de que hubiera concebido un hijo. Y, por primera vez, la posibilidad le pareció real. Casi podía ver la cara del niño. Una combinación fascinante de las facciones de Danielle y las suyas. De forma inesperada, sintió algo dentro de él...
Un hijo.
Kevin Jonas, padre.
Y esa idea no le parecía tan descabellada ni tan aterradora como unos días antes.
—Me habría gustado decirle cuatro cosas —murmuró Danielle.
—El pobre se ha llevado un buen susto, no te preocupes. ¿Cómo está Peaches?
—Bien. No era una piedra muy grande, afortunadamente.
Muffin se acercó a Kevin para apoyarse en su pierna. Y, sin pensar, él se inclinó para acariciarla. Peaches se acercó trotando hacia él también, como para darle las gracias por su intervención. Plantando las patas traseras en el suelo, colocó las delanteras en sus rodillas y se quedó mirándolo con adoración.
Kevin miraba a las dos perrillas que le habían hecho la vida imposible durante años sin poder creerlo. Ninguna de ellas intentaba lanzarse a su yugular.
—Parece que se han enamorado —dijo Danielle.
Él levantó la mirada.
—¿Qué?
—Que eres su héroe.
Kevin arrugó el ceño y las dos perritas suspiraron.
—Esto es muy raro.
—¿Prefieres que te ladren?
—Si ladran sé lo que esperar.
—¿Y eso es tan importante? —preguntó Danielle.
—No me gustan las sorpresas.
—Kevin...
—Danielle, no quiero volver a hablar de ello.
—¿Volver a hablar? Aún no hemos hablado —le espetó ella, con un brillo de indignación en los ojos.
Kevin se preparó para lo que le esperaba.
—Muy bien. ¿Podemos hablar dentro?
—Por supuesto —Danielle se incorporó y chascó los dedos—. Venga, chicas.
Ninguna de las dos se movió.
—¿Muffin? ¿Peaches?
Kevin miró a las perras.
Ellas suspiraron.
Él suspiró también mientras se dirigía hacia la casa con las perritas detrás y luego subió los escalones del porche ignorando la expresión estupefacta de Danielle mientras él y sus fans entraban en la casa.
 capi dedicado a mis lectoras... por fis por fis recomienden mi pagina me gustaria tener mas seguidoras...
las quiero chicas...

4 comentarios:

  1. jejejejeje
    las perritas se enamoraron de Kevin
    me encantooooooo
    esta genial
    jejejeje
    sube prontooo

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  2. wauuu Katty te quedo super el cap...
    Kevin es un Heroe...jejeje
    amo a Muffin y Peaches... tan tiernas
    y a Dani tambien la amoo es una genia...

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  3. aaahhh!!
    me encaanto el capii
    super megaa
    geneall

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  4. Awwwwwwwwwww
    eztuvo ermozoo el qap!!
    HHHAHAHAHHA
    ze gano el qariño de laz perriTaz!!
    hahahhaha qe bien
    poqo a poqo!!
    Zube pronto!!
    xD

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..