martes, 26 de abril de 2011

Novela Kenielle 28 - La tentacion vuelve a casa


Kevin detuvo el coche en la entrada y se quedó parado un momento, escuchando. Podía oír el ruido de las patitas de Muffin y Peaches arañando la puerta del jardín para llegar a él...
No sabía qué era peor; si el odio que sentían por él antes o la devoción que le demostraban desde el episodio de la pedrada.
Sacudiendo la cabeza, salió del coche y empujó la puerta, con cuidado para no pisarles las patitas.
—Bueno, bueno, ya estoy aquí.
Mientras se inclinaba para acariciar a los animalillos, oyó que se abría la puerta de la cocina. Y allí estaba Danielle, recortada contra la suave luz.
No estaba sonriendo, aunque eso no lo sorprendía. La relación entre ellos era muy fría. Pero echaba de menos hablar con ella, verla sonreír, oír su voz.
Cada noche se torturaba a sí mismo recordándola entre sus brazos. Recordaba cada caricia, cada beso, cada susurro.
Y se preguntaba, durante aquellas horas interminables, si algún día podría olvidarla. Si llegaría una noche en la que dormiría sin pensar en Danielle, sin soñar con ella. Sin recordar lo que había perdido no una sino dos veces.
—Estaba esperándote —dijo Danielle entonces, con voz ronca, como si hubiera estado llorando.
Kevin se incorporó, con el corazón acelerado. No sabía qué hacer con las manos, así que las metió en los bolsillos del pantalón.
Cuando Danielle dio un paso adelante, él la estudió, en silencio. El pelo suelto, camiseta, unos pantalones cortos que dejaban al descubierto sus largas y bronceadas piernas. El anillito de plata que llevaba en un dedo del pie parecía hacerle guiños.
Estaba tan guapa... Kevin la miraba como queriendo grabar esa imagen en su cabeza. Porque nunca podría dejar de pensar en ella.
Nunca.
Entonces tragó saliva. Estaba delante de él, pero parecía muy lejos, más lejos que nunca. Y se preguntó cómo habrían sido sus vidas de no haberse separado. Cómo sería volver a casa cada noche, oír el ruido de los niños jugando en su cuarto, saber que Danielle había dejado las luces encendidas para él, para guiarlo a casa...
Y se preguntó cómo demonios iba a soportar volver a un apartamento vacío cada noche durante el resto de su vida.
De repente, los años se alargaban frente a él, se hacían interminables, y veía su futuro como un agujero negro.
Era un hombre condenado.
Si hubiera seguido casado con ella, la habría sentenciado a una vida de problemas, de cambios, de preocupación. Dejándola ir, se había sentenciado a sí mismo a una vida de vacío y soledad.
Pero ésa era una decisión que había tomado mucho tiempo atrás y tendría que vivir con ella. Suspirando, Kevin levantó la cabeza y le hizo la pregunta que le hacía todos los días durante las últimas dos semanas:
—¿Va todo bien?
—Sí.
Él asintió con la cabeza, y sabiendo que no lo quería por allí, se dio la vuelta para subir a su apartamento.
—Estoy bien, pero no hay niño.
Kevin apretó la barandilla. Y lo hacía con tal fuerza que no lo sorprendería que se hubiera partido. Sin embargo, consiguió fingir que no pasaba nada.
—¿Estás segura?
—Me ha bajado el período esta tarde —contestó Danielle. Y su voz sonaba... hueca—. Así que ya no tienes que preocuparte. Se acabó el problema.
¿Se había acabado el problema? Se lo preguntaría siempre seguramente.
No había niño.
Nunca había habido un niño.
Entonces, ¿por qué de repente sentía como si estuviera de luto? ¿Por qué sentía aquel dolor que parecía partirle en dos el corazón? ¿Por qué sentía aquella pena?
¿No era aquello lo que esperaba, lo que había querido?
¿No era lo mejor para los dos?
Y si era lo mejor, ¿no debería sentirse feliz?
En lugar de eso, era como si se hubiera abierto la tierra en dos y él estuviera haciendo equilibrios al borde del abismo.
Deliberadamente, se obligó a sí mismo a mirarla.
—No sé qué decir.
—No hay nada que decir, Kevin. Ya no... —murmuró ella.
Luego chasqueó los dedos y Muffin y Peaches, con desgana, entraron en la casa. Danielle se quedó mirándolo durante largo rato, como si fuera a decir algo. Pero pareció cambiar de opinión y cerró la puerta.
La luz que iluminaba esa parte del jardín desapareció.
La promesa de calor se había ido. Y Kevin estaba solo. En la oscuridad.
 holap chicas... aqui una minimarathon de las noves... jejeje... capi dedicado a mis nuevas seguidoras... las quiero chicas.... saludos especiales para sofi la escritora del blog la ultima ola....  me encantoo hablar con vos.. jejeje eres super.. espero que podamos seguir chateand... jejejeje.... saludos....

3 comentarios:

  1. no hay bebe??
    =(
    jooooo yo queria
    que Danielle estubiera
    embarazada!!!
    me encantooo

    ResponderEliminar
  2. wauuu hermoso el cap...
    y pobre d Daniii
    no esta emb... :(
    buee... seguiree leyendoo un besooo
    t kiero Katty...

    ResponderEliminar
  3. aawww
    me encaanto el capiiii
    aaww :(
    me emocione pense
    que habria bebe
    aaww
    lastimaa

    ResponderEliminar

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..