martes, 26 de abril de 2011

Novela Kenielle 29 - La tentacion vuelve a casa


Al día siguiente, Angelina Delease volvía a casa y saludaba a sus histéricas perritas, felices de verla, mientras Danielle hacía la maleta.
—Deberías quedarte —le dijo su abuela, sin dejar de acariciar a Muffin y Peaches, que se le subían por todas partes como si hubiera estado fuera durante seis años.
—No puedo, abuela —contestó Danielle, mientras tiraba camisetas y vaqueros en la bolsa de viaje—. No puedo quedarme.
Angelina hizo una mueca.
—¿Es por Kevin?
Siempre era por Kevin, pensó Danielle, intentando contener las lágrimas. Había estado toda la noche angustiada pensando que al día siguiente debía irse...
Hablar con Denisse no la había ayudado. Todo lo contrario. Saber que Kevin lo había pasado mal sin ella no era un consuelo.
Si pudiera creer que se había divorciado porque estaba enamorado de otra... eso habría sido duro, pero al final habría tenido que hacerse a la idea. Pero saber que Kevin no estaba enamorado de otra mujer, que la seguía queriendo a ella, o al menos, que seguía echándola de menos a pesar de haberse divorciado, era terrible.
¿Cómo iba a convencer a un hombre decidido a alejarse de la mujer a la que amaba? ¿A un hombre que no quería seguir amándola? ¿A un hombre que no quería forjar un futuro con ella?
Angelina se dejó caer al borde de la cama y empezó a doblar camisetas.
—Yo esperaba que encontraríais la forma de volver a estar juntos...
—Abuela —la detuvo Danielle, apretando su mano—. Déjalo.
Angelina Delease era una mujer alta y delgada. Su pelo era blanco ya, pero lo llevaba largo, sujeto en un moño. Tenía el rostro lleno de arrugas, pero unos ojos castaños tan llenos de vida como los de una chica de veinte años.
—¿Cómo voy a dejarlo? ¿Crees que no sé por qué nunca vienes a visitarme?
—Por favor...
—Vienes sólo cuando sabes que Kevin no estará en Baywater. ¿Crees que no sé que sigues enamorada de él?
Suspirando, Danielle guardó el neceser en la bolsa de viaje y se sentó al lado de su abuela.
—No te puedo engañar nunca, ¿eh?
—Me sorprende que sigas intentándolo —Angelina le dio un golpecito en el brazo—. Kevin ha sido el único hombre para ti desde el principio. Y a él le pasa lo mismo.
—Da igual —murmuró Danielle, intentando disimular el dolor que sentía.
No quería preocupar a su abuela. Ya habría tiempo para penas, para lágrimas, para remordimientos, cuando volviera a Los Ángeles.
—¿Cómo que da igual? Es lo único que importa. Pensé que lo tenías claro.
Danielle intentó sonreír.
—Aunque yo lo tuviera claro, me temo que Kevin no lo tiene. Y no puedo convencerlo de ninguna manera.
—Porque los dos sois muy testarudos.
—Eso es lo que dijo Denisse ayer.
—Una mujer muy lista.
—Te echaré de menos —dijo Danielle entonces, abrazándose a su abuela.
—Cariño, yo también te echaré de menos. ¿Por qué no te quedas? No te rindas tan pronto. Quédate aquí, en tu casa. Ésta es tu casa, Danielle.
Su casa.
Tenía razón. Baywater era su casa. Allí estaba su hogar, con su abuela, con Denisse, con Frankie. Allí estaba la vida tranquila que tanto le gustaba. Allí estaban los magnolios, el aroma a jazmín, las aceras llenas de niños, los balancines en los porches. Allí estaban sus vecinos de siempre, la gente que la conocía y la quería.
Allí estaba Kevin.
Y por eso no podía quedarse.
Todo lo que había buscado cuando decidió volver a Baywater había desaparecido. Sus esperanzas de tener un niño, el anhelo de que Kevin la amase... Todo se había disuelto como un azucarillo en un día de lluvia. Sus deseos, sus sueños, todo.
Tenía que marcharse de allí, tenía que olvidar esas esperanzas rotas. Tenía que mirar todo lo que había pasado con cierta perspectiva, además. Y para eso tenía que volver a Los Ángeles.
Aunque cinco mil kilómetros podrían no ser suficientes.
—No puedo —dijo Danielle, sin poder disimular la pena que había en su voz—. Espero que lo entiendas, abuela. Pero aunque no lo entendieras, tengo que irme.
Angelina Delease suspiró, mientras colocaba unos pantalones sobre el resto de la ropa.
—Te entiendo, cariño. Ojalá no lo entendiera, pero lo entiendo.
—Gracias.
Angelina la miró por el rabillo del ojo.
—Supongo que, al menos, te despedirás de Kevin.
—No —Danielle se levantó para sacar más camisetas del cajón.
—¿Por qué no?
—Porque es lo mejor.
—¿Te da miedo?
—No, es que estoy cansada, abuela. Estoy muy cansada.
 jejejeje.... capi dedicado a almitaa.... amiga te quiero muchop... :-)  
saben lo bueno de tener un blog... a parte de obvio escribir y entretener a otras personas...
CONOCER AMIG@S 
me ha hecho muy feliz que durante el tiempo que llevo haciend esto e conocido personas super cheveres.... no importa la distancia, el pais, la raza, el color, en fin nos une el sentimiento de amistad y el sentimiento de amor que tenemos a nuestras estrellas favoritas!!!!!
chicas las quiero!!!!!!

3 comentarios:

  1. aaaa
    Danielle se va
    ='(
    me encantooo

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  2. auch!!pobre d Dani ya se vaaa!! :( hermoso el cap.. te re kiero Amigaaa... y siempre conta cnmiigooo
    un besoo muuy grande...

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..