martes, 26 de abril de 2011

Novela Kenielle 30 - La tentacion vuelve a casa


Kevin salió temprano de la base, pero no fue a su casa.
Aún no estaba preparado para enfrentarse con Danielle.
Si eso era una cobardía, tendría que aceptarlo.
En lugar de hacerlo, fue al restaurante Light-house, donde había quedado con sus hermanos. Ahora intentaba recordar por qué le había parecido buena idea quedar con ellos...
—¿Otra vez vas a dejarla ir? —exclamó Joe.
—No voy a dejar que haga nada —replicó Kevin—. Danielle va donde quiere y hace lo que quiere.
—Ya, ya —murmuró Nick—. ¿Y se marcha porque...?
—¿Y yo qué sé?
Pero sí lo sabía. Sabía muy bien por qué se iba Danielle: porque no estaba embarazada. No había futuro con él. Y estaría mejor sola, además.
Los dos estarían mejor sin tener un niño que creciera en Los Ángeles, tan lejos de Baywater.
Kevin se pasó una mano por el pecho, a la altura del corazón. Ya casi se había acostumbrado al dolorcillo que sentía allí. Un dolor que aparecía cada vez que recordaba que no había niño. Que Danielle se iba de Baywater.
Que podría no volver a verla nunca.
Pero se había acostumbrado a su ausencia durante aquellos cinco años, se dijo. Y volvería a acostumbrarse. Además, no le quedaba más remedio.
Pensando en eso, le hizo un gesto a la camarera para que llevara cuatro cervezas.
—Sí lo sabes, cuéntalo de una vez —dijo Frankie entonces, dándole un codazo en las costillas.
—¿Qué esperas, una confesión? Pues lo llevas claro. Para eso, vete con tu rebaño.
—Mira cómo se pone —murmuró Joe.
—Una pena —dijo Nick—. Una pena. El hombre no puede ni admitirlo siquiera.
—¿Admitir qué? —exclamó Kevin, irritado.
—Que estás enamorado de ella, idiota —contestó Frankie.
Kevin se quedó sin aliento durante unos segundos. Le pareció como si una mano fría apretase su corazón...
Enamorado. ¿Qué tenía esa palabra que hacía que un hombre cayera de rodillas? ¿Qué tenía esa palabra que hacía que los hombres desconfiaran tanto de ella? ¿Por qué querían verla con objetividad cuando no había nada objetivo en estar enamorado?
Entonces miró alrededor. Allí estaban las mismas caras que solía ver todos los días. Las mismas familias, los mismos niños, los mismos padres. Las mismas parejas charlando en voz baja, haciendo planes seguramente, haciéndose promesas...
Y de repente, lo entendió todo. El amor era así. O lo sentías o no. O lo deseabas o salías corriendo. O lo apreciabas o lo tirabas a la basura. Kevin miró a su hermano mayor.
—¿Sabes una cosa? Me estoy cansando de que me insultes.
—Pues entonces deja de hacer el idiota.
—¿Os enseñan a consolar a la gente así en el seminario? —bromeó Kevin.
—Nos enseñan a dar buenos consejos —contestó Frankie—. Aunque, en tu caso, podría dártelos cualquiera.
—¿Ah, sí? Pues ya que sois tan listos, ¿por qué no me decís qué estoy haciendo aquí?
—Estás aquí porque eres demasiado tonto como para admitir que preferirías estar con Danielle —contestó Joe.
—Además, ya has perdido la apuesta —dijo Nick.
—Esto no tiene nada que ver con la apuesta.
—¿Entonces?
—Yo quiero ser justo —dijo Kevin entonces, cada vez menos convencido.
—¿Justo con quién?
—Con Danielle. Ser la esposa de un marine,, es muy duro. Más duro que estar casada con cualquier otro hombre y vosotros lo sabéis.
—¿Y?
—Yo quiero que Danielle sea feliz. Ella se merece lo mejor.
—¿Y qué es mejor que querer a un hombre que te quiere? —preguntó Frankie.
Kevin empezó a jugar con su botella de cerveza.
—Ella se merece algo mejor —murmuró, sin mirar a nadie.
—Lo que se merece es poder decidir por sí misma —dijo Frankie entonces—. Lo que se merece es que su marido la deje tomar sus propias decisiones y no decida por ella.
—Tú no entien...
—Claro que lo entiendo —lo interrumpió su hermano—. Danielle sabía que se casaba con un marine. Creció en un pueblo con una base militar y sabe lo que es ser la esposa de un militar, Kevin. Se enamoró de ti y decidió casarse contigo, de modo que para ella no era ningún problema.
Kevin se quedó pensativo. Entonces le pareció ver una lucecita muy tenue al final del túnel que era su vida y una esperanza empezó a crecer dentro de su corazón.
Empezó a ver imágenes de Danielle sonriendo, envolviéndole en sus brazos. La oyó reír, sintió su aliento en la cara y revivió la deliciosa sensación de tener su cabeza apoyada en el pecho...
Y entonces lo supo.
Quizá siempre lo había sabido.
La vida no tenía sentido sin ella.
—Tengo que irme —murmuró, sacando la cartera para dejar un billete sobre la mesa—. Tengo que hablar con Danielle.
—Pues será mejor que te des prisa —dijo Joe, levantando la botella de cerveza en señal de saludo.
—Eso digo yo —asintió Nick—. Antes de que recuerde lo imbécil que eres.
Mientras Kevin se abría paso entre las mesas, los Jonas brindaron por la felicidad de su hermano.

chicas se que les va a encantar esta foto jejeje.....
awwwww
bueno capi dedicado a michelly que escribe el blog niley beatiful love...
las quiero chicas....

3 comentarios:

  1. aaaaaa
    vamos Kevin tu puedes
    jejejeje
    me encantooo
    sube prontoooo
    XD

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  2. wauuu jeje hermosaa la fotooo jejeje
    y el cap super... solo espero q Kevin llegue a tiempooo jeje un besooo t kierooo Amiga

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  3. wwwoo
    super la fotoo
    jejejej
    me encaanto el capiiii
    por fis que llegee
    aaww apurale kevin

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..