martes, 31 de mayo de 2011

Novela Niley 27 - Camino al altar



Nick entró en su vehículo y condujo hasta la casa del padre de Miley. No esperaba que lo dejara entrar, pero, para su sorpresa, Ben abrió la puerta.
—No es necesario que me invites a pasar—dijo Nick—. Maggie me ha contado lo que ha hecho. Quiero llevarla al colegio mañana por la mañana, para que hable con la señora Jameson, diga la verdad y se disculpe por lo que ha hecho. Estoy seguro de que le devolverán su puesto de trabajo.
—No volverá—dijo Ben con tristeza—. Dijo que casi se alegraba de lo sucedido porque no quería vivir aquí.
Nick se quitó el sombrero y pasó una mano por su pelo negro.
—Qué puedo decir, salvo que lo siento. No sé por qué la odia tanto mi hija.
—Sí, sí que lo sabes—espetó de repente—. Y también sabes por qué le cae mal a Miley.
—Puede que sea verdad. He cometido dema­siados errores, y demasiado terribles. En cierta ocasión, Miley dijo que no podía creer la ver­dad porque no tenía fuerza para reconocer lo ciego que había estado—suspiró—. Supongo que tenía razón. Sabía que no se había acostado con George. Pero admitirlo habría significado admi­tir que no sólo había arruinado mi vida, sino también la de Selena. Y mi orgullo no me lo permitía.
—A veces se paga un alto precio por los erro­res. Miley aún está pagando por ello. Han pasado muchos años desde entonces, pero nunca ha estado con otro hombre.
Nick sintió una intensa angustia en el cora­zón. Miró a los ojos de Ben y preguntó:
—¿Crees que es demasiado tarde?
Ben lo comprendió de inmediato.
—No lo sé—contestó con sinceridad.
—Algo la preocupa. Algo que no tiene que ver con Maggie, ni con el pasado. Parece enferma.
—La obligue, a ir a ver al doctor Harris. Dijo que le había recetado vitaminas.
Nick lo miró y reconoció la sospecha que latía en los ojos del hombre. La misma sospecha que él albergaba.
—Tú no lo crees, y yo tampoco—respiró pro­fundamente—. ¿Por qué no llamas al doctor Harris y le preguntas qué sucede?
—Es domingo.
Si no lo haces tú, lo haré yo—dijo el joven. Ben dudó durante unos segundos.
—Puede que tengas razón. Entra.
Telefoneó al médico. Intercambiaron unos cuantas palabras educadas antes de que pregun­tara directamente por Miley.
—Sabes muy bien que es un asunto confiden­cial, Ben—dijo con suavidad.
—Harris, Miley ha regresado a Arizona y tiene muy mal aspecto. Dijo que le habías recetado vitaminas. Quiero que me digas la verdad. El médico dudó.
—Me pidió que no se lo dijera a nadie. Ni siquiera a ti.
Ben miró a Nick y dijo:
—Soy su padre.
Harris permaneció en silencio unos segundos antes de continuar.
—Muy bien. La está tratando un médico de Tucson. Te daré su teléfono para que puedas hablar con él. Es el doctor Harry Claridge.
—Ted, dímelo, por favor.
El médico suspiró.
—Ben, ha esperado demasiado tiempo para decidir si quiere empezar o no con el tratamiento. Si no se da prisa... puede que sea demasiado tarde.
Ben se dejó caer en el sofá, lívido y derrotado.
—¿Un tratamiento? ¿Para qué?
Nick lo miró con profunda seriedad, escu­chando, esperando.
—Odio tener que decírtelo—contestó el médi­co—. Al hacerlo, estoy rompiendo el código ético de mi profesión. Pero debo hacerlo, es por su bien.
—¿Un tratamiento para qué?—insistió de nue­vo, observando el rostro asustado de Nick.
—Para el cáncer, Ben. Los análisis de sangre demostraron que tiene leucemia. Lo siento. Será mejor que hables con el doctor Claridge. Y que veas si puedes convencerla. Podríamos detener su enfermedad durante años, Ben, durante muchos años. Pero sólo si inicia de una vez el tratamiento. Constantemente sacan nuevos pro­ductos, y descubren nuevas formas de tratar el cáncer. ¡No puedes permitir que se rinda tan pronto!
Ben sintió que sus ojos se llenaban de lágri­mas.
—Sí, por supuesto. Dame... dame ese número de teléfono, ¿quieres, Ted?
Harris le dio el número del médico de Arizona.
—No olvidaré nunca el favor que me has hecho. Muchas gracias—se despidió, antes de colgar.
Nick lo miró, horrorizado.
—¿Se ha negado a recibir un tratamiento? ¿Un tratamiento para qué?
Ben contempló el rostro, pálido, de Nick.
—Leucemia. No regresó a Bighorn para que­darse conmigo. Vino para morir aquí—declaró, hundido—. ¡Y ahora está sola, sola! Sola para enfrentarse a su destino.

 chicas......
espero que les guste... jejeje
las quiero......

Novela Niley 26 - Camino al altar


De vuelta en Arizona, Demi le sirvió un café y un trozo de tarta mientras aguardaba con paciencia a que le explicara las razones de su regreso.
Cuando Miley le contó lo sucedido con la hija de Nick, Demi palideció y se mordió el labio, en un gesto nervioso que repetía cuando no sabía qué hacer.
—Te aseguro que yo los habría matado—dijo irritada—. Estás demasiado delgada, Miles. Tal vez sea mejor que hayas regresado. Tienes peor aspecto que nunca.
—Ahora que estoy aquí, me recuperaré. Pero tengo que buscar un trabajo, si es que hay alguno.
—La persona que pasó a sustituirte, la señorita Garland, recibió una oferta de una empresa que le pagaba mucho más y se marchó sin decir nada. Imagino que estarán deseando encontrar a alguien que la sustituya. No hay tantas personas dispuestas a trabajar tanto por tan poco dinero. Miley sonrió.
—Eso es cierto. Bueno, al menos tengo suerte. Llamaré mañana por la mañana.
—Me alegro de que hayas vuelto. Te he echado mucho de menos.
—Y yo también a ti. ¿Has sabido algo de Joe? Demi...
Demi se estaba mordiendo el labio otra vez. Miley le dio un pañuelo para que se limpiara la sangre.
—Debes dejar de hacer eso—continuó.
Le alegró poder pensar en algo menos som­brío que los motivos que había tenido para aban­donar Bighorn.
—Lo intento—dijo, mirando a su amiga—. Joe vino a verme y tuvimos una discusión.
—¿Sobre qué? Demi no contestó.
—De acuerdo, no insistiré. ¿No te importa que me quede contigo? ¿De verdad?
—Claro que no—la abrazó—. Formas parte de mi familia. Estás en tu casa.
Miley hizo un esfuerzo para no llorar por la emoción.
—Tú también formas parte de mi familia.
—Lo sé, pero ahora vamos a comer algo antes de que empecemos a decirnos todo tipo de cum­plidos. Así podré contarte los planes de expan­sión que tienen para el departamento de mate­máticas. Es posible que me den la jefatura del departamento.
—Vaya, me alegro mucho por ti.
—Y yo. He tenido tanta suerte...
Su entusiasmo era contagioso. Miley cerró los ojos y buscó silencioso apoyó en la fortaleza de Demi. Se dijo que tenía que encontrar el modo de seguir viviendo. Tal vez tuviera sentido su regreso a Arizona, en lugar de la feliz exis­tencia que llevaba como profesora en Bighorn. Quería creer que había algún sentido oculto en la cadena de acontecimientos. La idea de iniciar el tratamiento de la leucemia la asustaba, pero no tanto como tres semanas atrás. Estaba deci­dida a ir a hablar con el médico y a discutir con él las posibles opciones.

Maggie pasó sola toda la semana. Julie no quería hablar con ella, y no tenía ningún otro amigo. La señora Bates se había enterado de lo sucedido con la señorita Cyrus, y evitaba su compañía siempre que podía. Se encontraba en la mansión para cuidar de ella, porque se negaba a quedarse en casa de Julie. Pero aquello no evitaba que estuviera tensa, ni que no dejara de murmurar mientras hacía las labores de la casa.

Nick había tenido que salir el jueves para solucionar unos asuntos de negocios en Denver, en el preciso momento en que comenzaba todo el problema. Cuando regresó, no sabía que Miley se había marchado. No pensaba en otra cosa que no fuera la desastrosa cita que habían tenido, y las cosas que le había dicho. Al final se había convencido de que jamás había mantenido nin­guna relación con George Miller. Las acu­saciones de que había utilizado el nombre de su padre para hacerse rico habían servido para abrirle los ojos.

En todo caso, no era cierto. Nunca habría hecho una cosa así. Pero ella lo creía, lo que explicaba que no hubiera intentado defenderse. No podía creer que le tuviera el más mínimo afecto. Seguramente, habría llegado a la con­clusión de que en realidad siempre había estado enamorado de Selena. La coincidencia de que Maggie fuera sietemesina la habría empujado a pensar que había estado acostándose con ella. Y no era cierto. De hecho, sólo se habían acostado en una ocasión, la noche en que Miley se marchó del pueblo. Tenía el corazón roto, se sentía traicionado, y tan borracho que no sabía lo que estaba haciendo.

Cuando a la mañana siguiente despertó junto a Selena, el horror de lo sucedido destrozó algo en su interior. Sabía que ya no podía solucionar nada. Había seducido a Selena, y en una población tan reaccionaria como Bighorn no tenía más remedio que casarse con ella para evitar otro escándalo. Los protestantes eran personas más preocupadas por la vida sentimental de los demás que por los asuntos verdaderamente serios. Se sentía atrapado, y más atrapado estuvo cuando dos semanas más tarde le contó que creía estar embarazada.
Miley no lo sabía. No sabía que la amaba sinceramente porque nunca se lo había dicho. No había sido capaz de expresar lo que sentía. Y para entonces, ya era demasiado tarde. Los años transcurrieron, vacíos y fríos, endurecién­dolo. En cuanto a Selena, sabía que no la amaba; sabía que la odiaba por haberlo empujado a rom­per su compromiso con la que había sido su mejor amiga, y pagó el precio de su iniquidad, junto con su hija.

Al cabo del tiempo, empezó a beber y se con­virtió en alcohólica, buscando una forma de mitigar su dolor. Nick la envió a sucesivas clínicas para que la curaran, pero no sirvió de nada. Su rechazo total la había destrozado. Incluso después de su muerte, no pudo sentir nada por ella. Ni por Maggie.
La niña no había recibido ningún amor de sus padres, y era la persona más fría que había conocido nunca. A veces se preguntaba si real­mente sería su hija, porque no se parecía nada a él. Selena le había comentado en cierta ocasión que no había sido su primer amante, y hasta había insinuado que él no era el padre. Desde entonces, no había dejado de pensar sobre ello, algo que había enturbiado más aún su relación con Maggie.
Dejó la maleta en el suelo del recibidor y miró a su alrededor. La casa estaba vacía, o parecía estarlo. Pero en cuanto miró hacia la escalera vio que Maggie estaba sentada en un escalón, con vaqueros y jersey desgastados.
—¿Dónde está la señora Bates?—preguntó.
—Fue a hacer la compra—contestó, encogién­dose de hombros.
—¿No tienes nada que hacer?
—No.
Maggie no levantó la mirada, y eso lo irritó.
—Bueno, pues corre a ver la televisión, o algo así. No habrás tenido más problemas en el cole­gio, ¿verdad?
—Sí.
Nick caminó hacia la escalera y la observó con atención.
—¿Y bien?
—Han despedido a la señorita Cyrus—con­fesó, inquieta.
Nick ni siquiera parpadeó. Se sentía como si su corazón se hubiera detenido.
—¿Por qué?—preguntó, en un tono de voz tan suave como peligroso.
Maggie apretó las manos sobre sus rodillas.
—Mentí—acertó a contestar—. Quería que se marchara porque no le caía bien. Mentí y la despidieron. Todo el mundo me odia ahora, sobre todo Julie. ¡Y no me importa!—exclamó, mirándolo con beligerancia—. ¡No me importa! ¡No le gustaba!
—¿Y de quién crees que es la culpa?—preguntó irritado.
Maggie ocultó su dolor, tal y como hacía siem­pre. Levantó la barbilla con orgullo y dijo:
—Quiero marcharme a vivir a otro sitio.
—¿Y a dónde quieres ir?—preguntó, pensando en Miley—. Los padres de Selena viven en California y son demasiado mayores para cuidar de ti. No tenemos más familia.
La niña evitó mirarlo. Por su tono de voz, parecía que él también quería que se marchara. No podía soportarlo por más tiempo.
—Mañana por la mañana vendrás conmigo al colegio y le dirás la verdad a la directora, ¿estamos? Y después, pedirás disculpas a la seño­rita Cyrus.
—No está aquí—dijo, apretando los dientes.
—¿Cómo?
—Se ha marchado. Se fue a Arizona.
Al ver la mirada de su padre se estremeció. Nick respiró profundamente. Sus ojos brilla­ban de tal forma que la niña sintió pánico.
—Dijiste que no te gustaba—lo acuso con voz quebrada—. ¡Lo dijiste! ¡Dijiste que querías que se marchara!
—No tenías derecho a hacer que la echaran—dijo con frialdad—. ¡Que no te caiga bien una persona no te da ningún derecho a hacerle daño!
—La señora Bates dijo que soy como mamá. Dijo que soy una mentirosa como mi madre—de­claró entre lágrimas—. Y dijo que me odias tanto como odiabas a mamá.
Nick no dijo nada. No sabía qué decir, ni cómo tratar a su hija. Dudó, y Maggie aprovechó aquel instante para correr escaleras arriba y encerrarse en su dormitorio. La señora Bates tenía razón. Todo el mundo la odiaba.
—Soy mala—susurró cuando estuvo sola—. Soy mala, y todo el mundo me odia por eso.
Debía ser cierto. Su madre se había convertido en una borracha que le había contado lo mucho que la odiaba por atraparla en un matrimonio sin amor, por no parecerse a su padre, por ser como era. Todo se habría solucionado civiliza­damente por el sencillo procedimiento de divor­ciarse, pero la gente de Bighorn era demasiado conservadora. De todas formas, su padre no lo sabía. Y no podía hablar con él, ni contarle nada. No la amaban, no la querían, y no tenía ningún sitio al que ir. Aunque se escapara, todo el mun­do la conocía. Y la traerían de nuevo a su casa. Una fuga sólo serviría para empeorar las cosas, porque su padre se enfadaría mucho.
Se sentó sobre la alfombra y miró los caros juguetes que llenaban la espaciosa habitación. No había amor en ninguno de ellos. Eran como inútiles sustitutos de los besos, de los abrazos, de las salidas a parques de atracciones, zooló­gicos o circos. Eran objetos de un padre que se sentía culpable, de un padre que no la quería. Maggie los miró con profunda angustia, y se preguntó por qué habría nacido.

 hello chicas.... vieron la nueva foto de nick con esa... dios no se si sera que estoy media ciega pero esa chica `parece la mama de nick.. se la ve horrible!!!!!!!  pero bueno sigo pensando que nick es un tontito....

jejeje espero que les guste.. saben me hacen muy feliz... porque siempre llego a 9 comentarios y eso ps me alegra muchop.... capis dedicados a tod@s mis lectores, seguidores y demas... jejeje
gracias por sus buenos deseos y comentarios!!!!!!

lunes, 30 de mayo de 2011

Novela Niley 25 - Camino al altar


El lunes siguiente tenían un examen. Maggie no se molestó en contestar ni una sola de las preguntas. Como de costumbre, se limitó a sentarse con los brazos cruzados sin apartar la vista de la profesora. Y la tormenta se desen­cadenó cuando Miley se acercó a su pupitre para preguntar si no tenía intención de contestar.
—No tengo por qué hacerlo. Y no puede obligarme.
Miley se decidió a llevarla ante la directora. No le importaba que Nick cumpliera la ame­naza de conseguir que la despidieran. Estaba cansada del pasado y del futuro, y no más cerca de encontrar una solución para su dilema. Parte de ella quería arriesgarse a iniciar el tratamiento, con todas sus consecuencias; pero otra parte esta­ba muerta de miedo.
—Lo siento—dijo cuando la directora entró en la sala de espera—. Maggie se niega a contestar las preguntas del examen. Y pensé que si le expli­cabas las implicaciones de este asunto...
Aquélla era la oportunidad que Maggie estaba esperando.
—¡Me odia!—exclamó, apuntándola con un dedo—. Dice que soy como mi madre y que me odia.
De hecho, empezó a sollozar y a llorar realmente.
Miley se ruborizó, ofendida.
—Eso no es cierto, y lo sabes.
—Sí que lo es—insistió—. Señora Jameson, ha dicho que va a suspenderme y que no puedo hacer nada para evitarlo. ¡Me odia porque mi padre se casó con mi madre en lugar de casarse con ella!
Miley se apoyó en la puerta, débil, y miró a la niña con ojos llenos de incredulidad. Era un ataque tan inesperado que no encontraba defensa alguna. No podía creer que Nick fuera tan cruel como para haberle dicho algo así. No podía creer que estuviera tan enfadado.
—Miley, estoy segura de que eso no es cier­to, ¿verdad?—preguntó la directora, dudando.
—No, no lo es—contestó—. No sé quién ha podido decirle algo así, pero, desde luego, no he sido yo.
—Fue mi padre—espetó la niña.
Mentía de nuevo. La noche anterior había escuchado la conversación telefónica que mantenía la señora Bates con una amiga. Y, sin que­rerlo, había obtenido el arma que necesitaba.
Miley se resintió del fuerte golpe. Sabía que su antiguo novio estaba enfadado, pero no que tuviera tan poco corazón como para decirle algo así a su hija, sabiendo que lo utilizaría contra su profesora. Además, era una acusación terrible para hacerla en el colegio. Una de las madres se encontraba presente, porque estaba esperando para recoger a su hijo, y dos de las secretarias contemplaban la escena con supremo interés. A la caída de la noche ya lo sabría todo el pueblo. Sería otro escándalo. Otra humillación.
—Es horrible conmigo—continuó la niña, sin dejar de señalarla—. Dice que puede ser tan mala como quiera porque nadie me creerá. ¡Tengo miedo de ella! Usted no dejará que me haga daño, ¿verdad, señora Jameson?—preguntó, mirándola con ojos de cordero degollado—. ¡Di­ce que me pegará!
A Maggie no le resultaba nada difícil llorar.
Sólo necesitaba pensar en lo mucho que la odiaba su padre.
La señora Jameson no la creyó en ningún momento, pero lloraba tanto que abrió la puerta de su despacho para que estuvieran más tran­quilas. No tenía corazón para hacer caso omiso del dolor de la niña.
—Entra y siéntate, por favor—dijo a Maggie—. Y no llores. Vamos a solucionar esto. Nadie te hará daño.
La niña sollozó y se limpió los ojos con el dorso de la mano.
—Sí, señora.
Bajó la cabeza para que Miley no pudiera ver su expresión de triunfo. Había vencido. Pen­saba que había logrado que la despidieran, y que la señora Donalds regresaría para ocupar su antiguo puesto.
Entró en el despacho y cerró la puerta. Miley se limitó a mirar a la profesora.
—Miley, nunca la había visto tan alterada—dijo la directora, a regañadientes—. Jamás había llorado hasta ahora. Creo que realmente tiene miedo de ti.
Al notar la indecisión de la otra mujer, la profesora supo de inmediato lo que estaba pensando. Había prestado oídos a las habladurías y no la conocía a fondo. Temía el poder de Nick y, por si fuera poco, su hija había mon­tado toda una escena. No hacía falta ser adivina para saber lo que iba a ocurrir. Había perdido. Era como si el destino quisiera que regresara a Arizona. Pero tal vez fuera lo mejor. No podía decirle la verdad a su padre. Habría sido demasiado cruel; su salud empeoraba día a día y no quería entristecer a la persona que más quería en el mundo.
Miró a los ojos a la señora Jameson, cansada.
—Da igual—declaró con suavidad—. De todas formas, tendría que haber dejado el trabajo más tarde o más temprano.
—No te comprendo—dijo la mujer, frunciendo el ceño.
Miley sonrió con tristeza, pensando que ya lo comprendería cuando muriese.
—Voy a evitarte la molestia de tener que des­pedirme. Renuncio. Espero que al menos no incluyas ningún comentario negativo en mi expe­diente. Ya arreglaremos el asunto del finiquito. En cuanto a Maggie, quién sabe. Tal vez pude haberla tratado mejor. Iré a recoger mis cosas y me marcharé de inmediato, si puedes encontrar una sustituía.
 Entonces se dio la vuelta y se marchó del despacho. La directora la miró con profunda tristeza.
Cuando Maggie regresó a la clase, después de mantener una larga conversación con la seño­ra Jameson a la hora de comer, la señorita Cyrus ya se había marchado. Julie lloraba en silencio mientras la profesora sustituía escribía los debe­res que debían hacer en la pizarra.
Durante el resto del día, Julie no dejó de mirar con resentimiento a Maggie, con quien se negó a hablar hasta que salieron del edificio para alcanzar el autobús.
—La señorita Cyrus se ha marchado—la acu­só—. Y ha sido por tu culpa, ¿verdad? Oí que la señora Tarleton decía que la habían despedido.
Maggie se ruborizó.
—Bueno, no me extraña que te moleste, tenien­do en cuenta que eras su niña mimada. ¡Pero conmigo era una bruja! La odiaba, y me alegro de que se haya marchado.
—Era muy simpática... ¡Eres una mentirosa!
Maggie se ruborizó un poco más.
—¡Se lo merecía! ¡Me habría suspendido!
—¡Debió hacerlo!—exclamó enfadada—. ¡Eres una vaga odiosa!
—Tú tampoco me gustas a mí—espetó—. ¡Eres una pelota, eso es lo que eres! A la señorita Donalds no le gustas, y yo sí. Dentro de poco volverá.
—¡Ha tenido un bebé, y no volverá! En aquel instante llegaron a la cola del autobús tres niños más. Uno de ellos preguntó:
—¿Por qué se ha tenido que marchar la seño­rita Cyrus?
—¡Porque Maggie dijo un montón de mentiras sobre ella y la han echado!—declaró Julie.
—¿Que la han echado? ¡Maldita bruja! ¡Era la mejor profesora que hemos tenido!
El chico, que se llamaba Jake, empujó a Mag­gie con fuerza.
—¡Eso no es cierto!—se defendió Maggie.
No se había dado cuenta de que la gente sabría que la habían despedido, ni de que fuera tan querida entre los niños del colegio.
—Has conseguido que la despidan porque no le caías bien—insistió Jake, impidiendo que los chicos subieran al autobús—. Pues bien, tendrán que echarnos a todos del colegio, porque no le caes bien a nadie. ¡Eres fea y estúpida, y pareces un niño!
Maggie no dijo nada. Subió al autobús y se sentó sola. Nadie hablaba con ella. Todo el mundo la miraba y murmuraba. Intentó esconderse, evitando la mirada de Jake. Estaba loca por él, pero ahora la odiaba. Por suerte, nadie sabía lo que sentía.
Pero al menos la señorita Cyrus se había mar­chado. Era la único bueno que había conseguido en un día, por otra parte, horrible.
Miley tuvo que decirle a su padre que había perdido su empleo y que tenía que marcharse de nuevo. Fue lo más difícil que había tenido que hacer en toda su vida.
—¡Esa miserable!—rugió, corriendo al teléfo­no—. No va a salirse con la suya, con todas esas mentiras. Pienso llamar a Nick y decirle la verdad.
Miley puso una mano sobre el auricular para impedir que lo descolgarse. Llevó a su padre al sofá y se sentó a su vez en el borde, con las manos unidas.
—Nick cree lo que dice la niña—dijo con firmeza—. No tiene motivos para dudar de su palabra. Al parecer, no es una mentirosa com­pulsiva. A mí no me ha creído, y a ti tampoco te creerá. Apoyará a su hija ocurra lo que ocurra. Y no cambiará nada. Nada en absoluto.
—Esa niña...
—No me caía bien, y lo notó—dijo, mientras se arreglaba un poco la falda—. Eso no es culpa suya. De todas formas no importa, papá. Vendré a visitarte de vez en cuando, y tú podrás venir a verme. No pasará nada, de verdad.
—Pero acababas de volver a casa...—comentó con tristeza.
—Y puede que regrese definitivamente en el futuro—observó, sonriendo, antes de abrazar­lo—. Me marcharé mañana por la mañana. Es mejor que lo haga cuanto antes.
—¿Qué harán ahora en el colegio?
—Bueno, contratarán a la siguiente persona que tuvieran en la lista—contestó—. No soy imprescindible.
—Para mí sí. Miley lo besó.
—Tú también lo eres para mí. Pero ahora será mejor que vaya a hacer el equipaje.
Aquella noche telefoneó a Demi, que la invitó a vivir en su piso hasta que encontrara otro lugar. Sin embargo, no le contó a su amiga lo sucedido. Ya lo haría más tarde.
Se despidió de su padre, subió a su coche y condujo hacia Arizona. Ben había insistido en que tomara el autobús, pero ella deseaba estar sola. Tenía muchas cosas en las que pensar. Debía enfrentarse a sus miedos. Había llegado el momento de tomar una decisión muy difícil, una decisión que había estado aplazando dema­siado tiempo.
 capi dedicado a sarys que esta mega aburrida...
jejeje

bueno ashh nick es un tonto, lo amo pero es un tonto... otra vez con esa tipa... ashhhh.....
mejor no digo todo lo que se pasa por mi cabeza!!!!!!

domingo, 29 de mayo de 2011

One Shot Niley - Esta es mi historia Niley completo


Narra Miley
Estaba otra vez llorando recordando lo más doloroso de mi vida y observando a mi bebe dormir, les voy a contar mi historia, me llamo Miley tengo 22 años bueno les contare, a los 17 años conocí a Nick Jonas, líder de la banda los Jonas Brothers, antes había sido amiga de Joe y Kevin pero de Nick no, el es como serio y reservado y nunca pude acercármele  pero a los 17 el y yo tuvimos un buen tiempo de amigos aunque siempre me gusto, mi serie Hannah Montana estaba en la cúspide del éxito, y ellos estaban igual eran una banda mundialmente conocida, y tal vez eso lo hacía  inalcanzable a veces, a unos meses de cumplir 18 años el y yo nos hicimos novios, todo era perfecto había uno que otro beso apasionado pero nada fuera de lo normal, sin embargo exactamente dos meses después de mi cumpleaños él y yo cumplíamos seis meses y por primera vez estábamos solos en su departamento, una cosa llevo a la otra y el y yo hicimos el amor, o bueno al menos yo, para él no fue más que una noche, solo sexo, yo perdí mi virginidad pero perdí más que eso, perdí a mi familia, a mis amigos, a él, y lo que hasta entonces consideraba mi vida.

A la mañana siguiente me desperté pero él no estaba, era como si no hubiese pasado la noche allí, recogí mi ropa y a medida que lo hacía lagrimas iban cayendo de mis ojos, incluso me lleve la sabana que tenia la mancha de sangre de lo que había sido mi parte de mi, tome mi auto y maneje con rumbo desconocido, no podía ver muy bien el camino debido a las lagrimas, el desapareció, no hubo más llamadas, no lo vi mas, no saber de él fue marchitando mi amor, y a la vez cada día era más difícil, empezaba a asimilar que el solo quería eso de mi, y entonces empezaron los mareos, nauseas, cansancio, antojos y supe que dentro de mi crecía un bebe mi hermosa y bella Destiny, con solo 19 años estaba a punto de tener un bebe, mis padres lo tomaron súper mal, gritos de decepción, insultos y demás se hacían parte de mi vida diaria, apresure el trabajo en Disney, les dije que estaba embarazada y la temporada final se adelanto, llegaba a casa cansada pero aun así seguía recibiendo insultos de mis padres y mis hermanos habían incluso dejado de hablarme.

Por esas cosas de la vida había conocido a unos “amigos” entre ellos había un falsificador de documentos, lo hice no lo pensé mucho, mi vida era un infierno así que tome la decisión de irme de desaparecer por mí, por mi bebe y entonces cambie mi nombre abrí una tarjeta en un banco del extranjero, transferí el dinero ya era mayor de edad así que no necesitaba autorización, la temporada se termino y gracias a Dios no le afecto a mi bebe, durante todo este tiempo jamás he sabido nada de él, aun lo amo, lo amare pero él no forma parte de mi vida, una noche salí de casa en el camino me puse una peluca, esta vez pelirroja, corta y así es como el mundo me ve ahora, mi familia no sabe donde estoy,  él no sabe donde estoy, mi bebe nació y aunque estuve sola en el parto no me importo porque la amo y ahora ella es mi razón de ser, mi hija es hermosa se parece a su padre, con sus lunares y sus rulos solo que son cobres como mi cabello natural y sus hermosos ojos azules, no me arrepiento de lo que paso porque si no, no tuviese a mi bebe, el tiempo ha pasado y de vez en cuando lo he visto por la televisión se que está comprometido y de corazón le deseo lo mejor. 

Mi bebe y yo hemos salido adelante y lo seguiremos haciendo ahora diseño ropa para una marca importante bajo el sello de Dest, he ganado popularidad pero no quiero más, no quiero que él me encuentre no quiero que el arruine su vida, no sé qué fue lo que le llevo a tomar la decisión de dejarme después de la noche más hermosa de mi vida pero sé que él tuvo sus motivos y los respeto. Lloro al recordar lo que paso, y lloro al saber que mi bebe no podrá recibir de las atenciones de él, no le podrá dar un abrazo, un beso, enseñarle a andar en bicicleta, no la podrá recoger en la escuela, y todas y cada una de las cosas que hacen los padres, le diré quien es Nick en su vida, aunque no le pueda decir porque él no está a su lado.  Esta es mi historia la historia de un amor que no tuvo fin para mí.



Narra Nick:
Estaba comprometido, Selena decía que llevábamos mucho tiempo juntos, pero en mis sueños siempre aparecía una mujer de cabello color bronce el cual le caía en cascadas, solo tenía ese recuerdo, era lo único que recordaba de mi pasado no había nada mas referente a esa chica en mi memoria, si como leyeron de mi pasado, había perdido la memoria en un accidente de tránsito hace casi tres años,  mi familia acordó trasladarme a New Jersey me había comprometido con Selena pero no sentía nada especial, a veces preguntaba por mi pasado pero nadie respondía nada, lo único que decían era que debía recuperar la memoria solo, estaba harto de esto, es difícil despertarse un día y tener la mente en blanco, no recuerdo que fue de mi vida, que paso, solo se lo del accidente y lo de los 6 meses en coma, de ahí mi vida ha sido nada más que entera rutina durante estos años he llegado a pensar que tal vez nunca recupere la memoria, me intriga esa chica, la chica de mis sueños,

A pasado tiempo y he empezado a recuperar la memoria de a poquito, me acuerdo de mi familia de muchos de mis amigos pero siento que aun falta, mi compromiso con Selena ni siquiera me emociona, la verdad es que no se si debería de casarme, ella esta ilusionada pero creo que a nuestra relación le falta algo, le faltan los juegos artificiales, la primera vez que le hice el amor, el remordimiento me duro varios días, como si hubiese traicionado a alguien pero no se a quien, la chica de cabello color cobre a aparecido muchas noches en mis sueños últimamente, ahora sé que no solo tiene ese color de cabello sino que tiene los ojos azules más hermosos e impresionantes que jamás he visto, y una sonrisa que le roba el aliento a cualquiera, su rostro está en mi mente la recuerdo a cada momento, pero es solo eso un rostro, no se su nombre no donde está, no sé que fue para mí en el pasado, pero solo de recordar su cara una sonrisa aparece en mi rostro.

El tiempo ha pasado hoy en la tarde es mi boda, siento una desesperación en mi cuerpo me siento inquieto, como si fuese a cometer el peor error de mi vida, no sé que puedo hacer, necesito salir de aquí, impulsivamente tome mi celular y marque al piloto del jet Jonas, la adrenalina tal vez me tranquilizara, decidí viajar dar una vuelta por otra ciudad, lejos del caos que había traído mi matrimonio seguramente mi madre se volverá loca al no encontrarme pero necesito salir de acá, se que se pondrá mas histérica  porque en estos últimos años han evitado que salga solo, siempre manteniéndome lejos de la prensa por lo de mi pérdida de memoria pero necesito dejar por un rato esta locura, la verdad no sé si casarme o no, se que Selena no se lo merece ha estado siempre conmigo pero no sé porque tengo la necesidad de huir.

Corrí en el auto hacia el aeropuerto  una vez allí los paparazzi no dejaban de acosarme con preguntas a las que no respondía, de repente alguien dijo Miley, el nombre me pareció hermoso pero no podía asociarlo con nadie, seguí caminando y ese nombre se repetía en mi cabeza, Miley, Miley, avance por el aeropuerto sin detenerme la gente se apartaba de mi un dolor horrible en mi cabeza me hacia tener ganas de gritar, choque con alguien y ahí estaba ella, la mujer de mis sueños, pero su cabello no era ese, ella llevaba una peluca lo sabía, no sé porque pero lo sabía, sin pararme a pensar se la saque y era ella la mujer de mis sueños su cabello color bronce caía en cascadas sus hermosos ojos azules como el cielo infinito, sus hermosos labios formando una O, mientras la miraba y miraba como sus ojos se llenaban de lagrimas una serie de recuerdos muy confusos regresaron a mí el dolor se hizo insoportable que grite y vi como ella soltaba a una pequeña niña y se acercaba a mí.


-Nick.. Nick que tienes, háblame
Mientras ella agarraba mi mano, recordé todo, a mi familia, a mis amigos, a ella junto a mí, a ella diciéndome que me amaba, a mi diciéndole que la amaba más de lo que se imaginaba, me vi cargándola y besándola bajo la lluvia, en la playa abrazada a ella viendo el atardecer, recordé muchas cosas como era mi vida antes de conocerla como ella inyectaba adrenalina y vitalidad a mi vida, recordé la noche que hicimos el amor, la noche más maravillosa de mi vida, pero los recuerdos más triste también inundaron mi mente, como tome como un juego nuestra relación al principio, como ella se esforzaba para que funcionara y a  mí me daba igual, pero después me enamore como un loco hicimos el amor y esa mañana desperté junto a ella, la contemplaba dormir como el hermoso ángel que era, recuerdo como sonó su celular lo tome para no despertarla y leí el mensaje de texto entrante “Miley, princesa te amo, espero que nos podamos encontrar más tarde, he estado pensando mucho en ti, deseo estar junto a ti, poder besarte te amo mi amor, te amo. Liam” recordé que no me detuve a pensar borre el mensaje y salí de allí de inmediato me sentía mal traicionado, tome mi auto y conducía demasiado rápido pasándome los altos recordando el mensaje y como habíamos hecho el amor, por supuesto que Miley era virgen, pero ese mensaje esas palabras de amor me atormentaban, y entonces no vi el auto solo sentí el golpe y la luz se apagaba de mis ojos.

-Miley porque me engañabas, ¿por qué?- no sabía que lloraba hasta que ella borro mis lagrimas con sus besos y sentí una felicidad que no había sentido en mucho tiempo.
-Jamás te engañe, vos me degastes, te fuiste y no supe mas de ti, más bien dime tú porque, dime tú porque me dejaste, porque después de lo que paso, porque Nick, porque – comenzó a llorar y a golpearme, la mantuve abrazada a mí habíamos perdido la noción del tiempo y de donde estábamos éramos solo ella y yo…

-mami, no llores…
Levante mi cabeza y vi a una pequeña niña me vi reflejada en ella en sus chinos, en sus lunares, en su sonrisa, en su expresión al fruncir las cejas, mi corazón se encendió, tome una de sus manitas pero ella intento soltarse…
-No Dest deja que él te toque, es tu papá mi amor, es tu papa…- mis lagrimas inundaron  mis ojos porque mi pequeña niña había corrido a mis brazos mientras me decía -Papá, papá no te olvidaste de mi papá…- sus palabras aguijonearon mi corazón pero inmediatamente fue reemplazado por una inmensa alegría y felicidad  no la solté la agarre con una mano y tome el rostro de Miles que no dejaba de llorar y la bese, volví a sentir sus suaves, tiernos y cálidos labios, nada importaba solo que ellas estaban junto a mí, no sabía el tiempo que había pasado, pero de repente escuche a mi madre gritar…

-NICHOLAS…-estábamos tirados en el piso aún sostenía a mi bebe y a Miley, lentamente me pare, las cosas no iban a ser fáciles pero nada me separaría de Miles y de mi hija, ya nada importaba el pasado, las confusiones, las heridas nada, absolutamente nada importaba más que mi familia, la familia a la que ahora me aferraba….
-Mamá…
-que significa esto Nick estas a punto de casarte –cuando pronuncio eso, sentí que Miley trato de alejar su mano, pero se lo impedí.
-Mamá será mejor hablar en casa, pero lo que te puedo decir es que no va a ver matrimonio, al menos no con Selena.
-que??
-lo que oyes mamá, no me voy a casar con Selena
-podemos irnos??
-si será lo mejor

Durante el camino a casa mantuve aferrada a mi mano la mano de Miley pero ella no decía absolutamente nada, sostenía en su regazo a Destiny ya que se había dormido, me imagino que pasaban muchas cosas por su mente, pero no permitiría que se vaya, nada me iba a separar de las dos.


Narra Miley.

Al salir del aeropuerto las cámaras no nos dejaban pasar, la gente se sorprendía al verme de la mano de Nick, no aparecía a la luz pública desde que hui de mi casa, millones de reporteros sacaban fotos de los tres, preguntaban por Destiny, por mí, por la boda, me sentía abrumada con todo, me había olvidado de todos ellos. Estaba en el auto con  Nick, no sabía lo que iba a pasar, su mano estaba aferrada a la mía y me sentía protegida, mi cabeza estaba llena de preguntas ¿Por qué Nick había dicho que lo engañaba? ¿Por qué el dolor de cabeza de Nick? ¿Por qué Denisse no me saludo, ella siempre había sido como una madre para mí? ¿Cuál iba a ser la reacción de Selena al verme? ¿Qué pasaría con la boda?, 

Note que Nick jalo mi mano y alzo mi rostro sentí sus labios en los míos y le correspondí al beso, desde hace mucho que nadie me besaba, exactamente desde que él se fue, lo amaba pero aún así necesitaba una explicación, sus labios abandonaron los míos y me miro a los ojos. –Miley amor mío, no importa lo que pase, no importa el pasado, lo que nos toco vivir, todo lo que paso ya no importa, te amo, te amo y nada me va a separar de ti, nada me oyes nada… volvió a besarme 

Cuando bajamos, mas fotógrafos estaban allí, pasamos por el jardín y se me oprimió el pecho al ver que estaba decorado para el matrimonio de Nick, no sabía que pasaba conmigo, no podía reaccionar, el control lo tenía Nick , el llevaba a nuestra hija y yo iba aferrada  a su mano. Al entrar en casa todo era una conmoción, había llantos, gritos y demás, realmente no me esperaba esto, incluso mis padres estaban allí, ellos corrieron a abrazarme pero no pude corresponder a su abrazo, mire a mi alrededor y sentí como mis hermanos me abrazaban pero no podía corresponder a ellos, eran sentimientos encontrados felicidad por verlos pero rencor por darme la espalda cuando más los necesitaba, en la sala también estaba , los padres de Nick, Joe, Kevin, Danielle, Frankie, Demi, Selena, los padres de Selena en fin todos los que recordaba, me miraban y miraban a Nick, nadie pronunciaba una sola palabra, antes de que nos vieran escuchaba que gritaban pero ahora nada todo era silencio. Subimos a dejar a Dest en la habitación de Nick, al bajar todo seguía igual solo silencio
-Nick quiero irme por favor…
-No mi amor…
-Nick!!!- escuche que Selena pronuncio y empezó a llorar.
-Por favor Nick sácame de aquí…
-No, necesitamos aclarar esto, Selena se que te lastima verme así con Miley pero la amo, he recuperado la memoria y la amo, además como te darás cuenta tengo una hija, una hermosa bebe junto a ella, no se cuales fueron los motivos que tuvo para irse y la verdad no me importa, la amo…


-No lo repitas Nick, se que la amas, lo he sabido siempre, he soportado escucharte  pronunciar su nombre mientras duermes aunque no la recordaras conscientemente, inconscientemente lo hacías, me duele verte con ella, pero a la vez me alegra que haya regresado, recuerdas que éramos muy buenas amigas, que nos llamaban las chicas súper poderosas de Disney, siempre las tres Demi, Miley y yo, ahora me duele pero sé que con el tiempo lo superare, me duele pero me alegra porque evito que cometiéramos un grave error… solo no quiero que me digas que la amas porque en serio me duele, a pesar de todo me duele hoy debería ser mi boda el día más importante de mi vida, y mírame Nick…
-Lo siento mucho Selena yo no quería aparecer ahora, yo…
-No Miles, no debes de disculparte, no debes de disculparte por amar a Nick y por aparecer, evitaste que mi vida y la de Nick se convirtiera en un infierno, a pesar de todo necesitamos explicaciones, porque desapareciste y tú  necesitas saber porque Nick se fue, ambos necesitan saber la verdad, tal vez lo que escuche una vez meses después del accidente, justo en el momento en el que desapareciste, les pueda ayudar… Liam siempre había intentado ser tu novio recuerdas,  y a veces te llamaba porque quería saber de ti, y te escribía mensajes de texto como si fuesen novios, recuerdas como te escribía que se moría por besarte, pues bueno una tarde los escuche a él y a su hermano hablando de eso, de cómo te habían seguido y sabias que estabas en casa de Nick y que habían pasado la noche juntos, de cómo todo había salido a la perfección porque vieron salir a Nick hecho una furia, al principio no entendí pero después cuando Joe y Kevin regresaron a Disney y dijeron que no  te habían visto y que Nick estaba en coma, algunas cosas empezaron a tener sentido pero no todo.


Mis lágrimas empezaron a caer desde que Selena empezó con la historia, ahora todo tenía sentido, me arroje hacia los brazos de Nick al saber que él había estado en coma y yo no sabía, no comprendía porque Liam había hecho eso porque destruyo lo que tenía con Nick, Nick me apretaba contra él, refugiándose en mi como yo en el, escuchaba como latía su corazón y como repetía en mi oído que me amaba.

-Amor necesito saber porque te fuiste.
-Nick hijo –la mama de Nick hablo y todos le prestamos atención- tal vez en esa parte nosotros tengamos que ver, Nick sufrió el accidente y decidimos que era mejor mantenerte lejos de los medios, era doloroso saber que estabas en coma todos pensaron que estabas de viajes y pues Miley no llamaba, pensé que no te amaba de verdad llevaban muy poco tiempo así que decidimos no decirle nada a Miley porque estaba con lo de sus grabaciones, no queríamos que interrumpiera su vida por ti, mucho menos cuando los doctores habían dicho que no sabrían cuando despertarías y no sabíamos si de verdad te amaba…
-decidieron que yo no podía saber que tenía mi novio!! –lagrimas de rabia corrían por mis ojos- decidieron que no merecía saber que él estaba mal, acaso pensaron que solo lo amaba cuando estaba bien, saben lo que me duele no haber estado con él cuando mas necesito de mi, Dios lo he amado más que a mi vida… es cierto que no llame pero había desaparecido la mañana siguiente después de que hicimos el amor, me sentía herida, llore durante días, pero deberían de haberme dicho, necesitaba saberlo, porque me lo ocultaron por mi carrera, mi carrera no significaba nada…
-Amor no te lastimes mas, estamos juntos ahora, por favor, no llores más, me duele  verte así mi amor…
-hija…
-yo no soy tu hija, lo recuerdas, recuerdas como decías que había dejado de ser tu hija cuando quede embarazada pues date por enterada para mi ustedes están muertos…
-Miley, son tus padres..
-no Nick, no lo son, si Dest sale embarazada a los 18 o a los 15 jamás la abandonare ni le diré que no es mi hija ni la insultare como ellos hicieron conmigo  
Sentí que Nick me tomaba en brazos al verme caer al suelo,
-no amor, no vamos a arriba, vamos con Dest mi vida, después arreglaremos las cosas pero necesitas descansar…
- no me dejes Nick, no me dejes nunca más…
-nunca más mi amor, nunca más…

Narra Nick
Después de eso todo empezó a tomar forma otra vez, los donativos que se habían pedido de regalo de bodas fueron a las fundaciones destinadas, la celebración había cambiado de mi boda con Selena al regreso de Miley, han pasado 8 años desde entonces mi hermosa hija Dest tiene 10 años, Jerry tiene 6 y Andrea y Daniel 3, mi vida es perfecta, amo a mi hermosa esposa Miley, llevamos casados casi 10 años, nos casamos 1 mes después del cumple de Dest, Miley ya le habla a sus padres y a los míos, Demi y Joe se habían casado también hace 8 años y tenían dos hermosos hijos Paúl de 7 años y Sofí de 4 años, Selena y Taylor, si Taylor Lautner llevaban casados  6 años, tenían una hermosa hija Amanda de 4 años, Kevin y Danielle llevaban casados 12 años ellos tenían a Said de 11 años, Kevin de 7 y Carlos de 5  y Laura de 3, Frankie y Noah llevaban un dos años de casados y Noah estaba embarazada.

Miles y yo hemos pensado muchas veces en las probabilidades, si no hubiese intentado huir y no hubiese ido al aeropuerto, Miles y yo jamás nos hubiésemos encontrado, no fuésemos felices como lo somos, a veces me pregunto qué hice para merecerla, durante todo este tiempo el amor no ha cambiado siento latir muy fuerte mi corazón si la tengo cerca, me sigo perdiendo en sus hermosos ojos, amo verla dormir en las mañanas, amo su risa su sabor, verla correr con los niños, nuestros picnics en la lluvia, cuando desordena mis rulos, ella es única es la mujer de mi vida.
-cariño en que piensas?
-en lo feliz que soy contigo princesa.
-eres lo mejor que me pudo pasar Nicky
-te amo
-te amo muchísimo mas
-no yo mas
-no yo
-no Miley yo
-tontito yo te amo mas
-te amo te amo te amo
-te amo Nick, te amo más que a mi propia vida, moriría por ti…
No pude resistir mas y la bese la bese como siempre lo hacía pegándola a mi cuerpo mientras sentía como ella rodeaba mi cuello con sus manos, seguimos unos minutos más hasta que me separe y le dije – te amo Miley, te amo y siempre será así, aunque mi mente intente dejar de recordarte, mi corazón jamás te olvidara mi vida, te amo tu y mis hijos son la razón de mi vida.

Fin!!!!



chicas queria darle las gracias a valee me habia olvidado pero gracias a ella que me dio varias ideas.. valee te quiero muchop y te extrañoo!!!!