domingo, 1 de mayo de 2011

Novela Jemi 32 - Asuntos pendientes



Joe frunció el ceño. Quería desechar ese argumento, pero ¿no hacía sólo unos días que él había pensado lo mismo? ¿No había sido en casa de Kevin, durante la barbacoa?
De niño apenas veía a su padre y, al mirar atrás, con la perspectiva de un adulto, no era capaz de recordar a su madre en compañía de su padre. Ella siempre estaba sola.
—Eso no constituye una disculpa para lo que ella hizo —dijo en voz alta.
—Efectivamente, no es una disculpa, pero sí un motivo —dijo Demi—. Quizás Denisse necesitaba sentirse querida. Saber que era amada.
—¿Y acostarse con su cuñado hizo que se sintiera amada? —preguntó Joe con ironía—. ¡Qué bien!
—No seas tonto, lo que David hizo fue humillarla, utilizarla.
—¿Qué? —preguntó Joe, incrédulo.
—Ya me has oído —Demi se le acercó con los ojos centelleantes—. El se aprovechó de Denisse. Su propio esposo la ignoraba y el hombre que la sedujo realmente la estaba utilizando para herir a su propio hermano. Así que ¿quién se llevó la peor parte en este asunto?
Las palabras de Demi fueron como una bofetada que le obligó a enfrentarse a unas cuantas cosas que había elegido ignorar durante mucho tiempo.
Su madre también había sufrido con todo aquello y resultaba evidente que el «perfecto» matrimonio de sus padres ya tenía problemas antes de la traición. Pero él no quería reconocer el punto de vista de Demi, porque si lo hacía, iba a verse obligado a admitir que ninguno de sus padres era perfecto. Y eso no era nada fácil.
—¿No lo ves, Joe? Hay dos personas en un matrimonio. Y si sólo una de ellas es la que ama, esa unión está condenada al desastre.
Joe la miró a los ojos y entonces comprendió que estaba hablando de algo más. Estaba hablando de ellos dos.
—Nuestra situación es diferente.
—¿Lo es? —preguntó ella.
—Lo es, a menos que te estés acostando con mi tío —respondió en el colmo de la exasperación.
—Eso no tiene nada de gracioso.
—Nada de esto lo es —murmuró Joe y levantó las manos, como si tratara de ahuyentar el incipiente dolor de cabeza que empezaba a aturdirle.
Tenía que guardar las distancias con ella, pero su corazón le traicionaba. Y ya no podía pensar con claridad.
—¿Cómo diablos puede un hombre vivir con eso?
—Joe…
—Déjalo ya, Demi, ¿de acuerdo? Déjalo por esta noche —le dijo y se dispuso a salir. Necesitaba aire fresco, moverse, pensar. Apartarse de esos ojos violeta que veían demasiado.
—¿Adonde vas? —preguntó ella.
—Necesito dar un paseo. Despejar la mente.
Caminó hasta el borde del jardín y miró hacia la casa donde había crecido. Los ecos de la discusión con Demi todavía retumbaban en su cabeza.
Recorrió con la mirada la vieja casa, y entonces vio algo en la suite de su padre. Eran sombras que se movían a la luz de la lámpara.
Dos siluetas que se acercaban hasta fundirse en una sola…
No tuvo ninguna dificultad en reconocerlas. Eran sus padres. Obviamente, Paul y Denisse se habían reconciliado.
Sorpresa, shock, indignación…
Sentimientos contradictorios emprendían una lucha descarnada por hacerse con el control de su ser.
Se alejó un poco. Contempló la negra espesura y escuchó los sonidos que le rodeaban.
Al final de la calle, un perro lanzaba agudos ladridos y un coche se dirigía hacia la ciudad haciendo rugir su potente motor.
¿Cómo no iba a perdonar a su madre si su padre lo había hecho?
Disgustado con sus padres, con su mujer y consigo mismo, Joe echó a andar calle abajo entre el verdor de los árboles que custodiaban las múltiples mansiones.
Necesitaba ese paseo mucho más de lo que había creído en un primer momento.
 
Varios días después, las cosas seguían igual entre Joe y Demi, pero otros muchos problemas de la familia Jonas sí que tenían solución.
Demi sonrió mientras bajaba la escalera rumbo al ala familiar de la mansión.
Denisse estaba radiante. Paul y ella estaban juntos de nuevo y por fin había vuelto a la mansión.
La madre de Joe también había arreglado las cosas con su hija, y las dos iban a reunirse con Demi para tomar el té y hablar sobre la boda de la actriz de Honor.
Al parecer. Bella había cambiado de opinión respecto a las dimensiones del acontecimiento, ahora que ella y su madre volvían a hablarse. Si bien antes quería una ceremonia sencilla y discreta, finalmente se había decantado por un gran evento social a gran escala.
«Eso está bien», pensó Demi.
Cualquier cosa valía con tal de mantener la mente alejada de sus propios problemas con Joe. Desde la pelea que habían mantenido noches atrás en la cocina, la relación entre ambos se había vuelto aún más fría. Por supuesto, sus prácticas amorosas seguían siendo cálidas y apasionadas, pero la distancia entre ellos era cada vez mayor.
Por mucho que supiera que sus padres habían resuelto sus diferencias, Joe parecía decidido a mantenerse encerrado tras la pared que Demi había estado a punto de derribar.
Camino de la cocina, Demi atravesó el recibidor y en ese momento sonó el teléfono.
—Hola.
—¡Hola! —era una voz de mujer un poco indecisa—. ¿Con quién hablo?
—Hola, Taylor, soy Demi —dijo Demi tras reconocer la voz.
—Hola, Demi.
Taylor hablaba tan alto que casi podía oírla desde su casa de Francia sin necesidad de la conexión telefónica.
—Quiero hablar con la tía Denisse —dijo rápidamente—. La llamé al hotel, pero me dijeron que se había marchado. Espero que esté en casa y que todo se haya arreglado y…
Demi se rió. A pesar de sus propios problemas, era agradable escuchar a alguien tan feliz.
—Tienes razón —dijo interrumpiendo a la prima de Joe—. Denisse volvió a casa hace unos días. Voy a avisarle.
—¡Fantástico! Pero… espera. Tengo que decírselo a alguien, así que tú serás la primera, Demi estoy embarazada. No se lo cuentes a tía Denisse hasta que yo lo haga ¿vale?, porque quiero darle la sorpresa.
—Te lo prometo —dijo Demi, y levantó la cabeza al oír acercarse a Denisse—. Precisamente está aquí, Taylor.
—¡Estoy tan contenta con el bebé! —Taylor se rió, encantada.
Demi sintió que se le retorcía el corazón y una punzada de envidia sana la atravesó donde más dolía al oír la noticia.
—Sinceramente, Demi, todo aquí es tan bueno… Nunca pensé ser tan feliz. Es maravilloso…
—Es fantástico —pudo decir Demi mientras Denisse se acercaba con expresión preocupada.
—Y no te he contado lo mejor —agregó Taylor rápidamente, antes de que Demi le pasara el teléfono a Denisse—. Es una niña y vamos a llamarla Lillian, como mi abuela.
Otra punzada sacudió a Demi.
Familia. Relaciones. Tradiciones. Los Jonas estaban activos, construían vidas y reconstruían otras cuando era necesario, pero Joe y ella estaban atascados, estáticos.

 capi dedicado a pry obsesiones!!!!!
eres genial... te quiero...
gracias por ser mi amiga....

4 comentarios:

  1. Por fin subistee!! :D
    Bueno espero que joe y demi arregluen sus problemassª!!!! :(

    Me encanto el capi espero que subas pronto otro

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  2. wauuu m encantooo... espero q Joe no sea tan kbezota y perdon a sus padres.. y q se arregle cn Demi... un besooo tkmmmmmmm :)

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  3. me encantoooo
    jejeje
    pobre Demiii
    ='(

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  4. aaaww
    me enncaanto el capii

    awww

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..