sábado, 14 de mayo de 2011

Novela Niley 08 - Camino al altar


Nick no se movió. Apretó los puños y la observó mientras entraba en el vehículo.
Su antigua novia arrancó, dio marcha atrás, y salió a la calle principal sin mirarlo siquiera. Tal vez le temblaran las manos, pero él no pudo verlo.
 Nick la observó mientras se alejaba; sus botas absorbían el frío helado de la nieve que lo rodeaba, mientras los copos caían sobre su sombrero tejano. No tenía idea de lo que había querido decir con sus últimas palabras. Le enfu­recía que ni siquiera quisiera hablar con él. Habían pasado nueve años. Nueve años acumu­lando frustración y enfado. Necesitaba decir lo que sentía, discutir con ella, aclararlo todo. Que­ría una segunda oportunidad.
—¿Quieres un chocolate caliente?—preguntó Ben Cyrus desde la puerta.
Nick tardó unos segundos en contestar.
—No, gracias.
Ben se cerró la bata que llevaba puesta.
—Puedes culparla hasta el día de su muerte, pero eso no cambiará nada—declaró.
Nick lo observó con una expresión extraña.
—Selena no mintió—insistió con obstinación—. No me importa lo que los demás digan. La gente inocente no sale corriendo, como hicie­ron ellos.
El padre de Miley observó sus atormen­tados ojos durante unos segundos.
—Supongo que no tienes más opción que creer lo que dices—declaró con frialdad—. Por­que si no fuera así tendrías que enfrentarte a un montón de años sin sentido. El odio que sientes por Miley es lo único firme que queda en tu vida.
Nick no dijo nada. Caminó enfadado hacia su todo terreno y subió sin volver la vista atrás.

 MILEY pudo regresar a Tucson sin ningún incidente, aunque en dos tramos de la carre­tera había placas de hielo que le crearon algún problema. Estaba muy alterada, pero aquello no afecto su tranquilidad al volante. Nick Jonas había destruido bastante su vida, y no estaba dispuesta a preocuparse por él ni un minuto más, aunque el odio se interpusiera en la relación que mantenían.
Pasó ocupada el resto de las vacaciones, y el día de nochevieja no vio a nadie. Se limitó a llamar a su padre para hablar con él. Ninguno de los dos mencionó a su antiguo novio.
Demi la visitó el primer día de enero. Llevaba vaqueros y un jersey, e intentó no demostrar demasiado interés por la visita que Joe había hecho a la casa de su padre. Siempre era igual. Cada vez que Miley iba a Wyoming, Demi esperaba con paciencia hasta que decía algo sobre su hermanastro. Después, hacía como si no estuviera interesada y cambiaba de con­versación.
Pero esta vez no lo hizo. Miró a su amiga a los ojos y preguntó:
—¿Está bien?
—Sí, claro—contestó—. Ha dejado de fumar.
—¿Mencionó algo sobre la viuda? Miley sonrió y movió la cabeza en gesto negativo.
—No mantiene relaciones con ninguna mujer. De hecho, mi padre lo llama «el hombre de hielo de Bighorn». Aún están buscando a una mujer que pueda atraparlo.
—¿A Joe? Pero si siempre ha estado con todas las mujeres que ha querido.
—Pues creo que ya no. Al parecer, sólo está interesado en su negocio. Demi parecía sorprendida.
—¿Desde cuándo?
—No lo sé. Desde hace unos años—contestó, frunciendo el ceño—. Joe es tu hermanastro. Tu sabrás tanto como yo, ¿no te parece?
Demi evitó su mirada.
—No lo veo nunca. No voy nunca a casa.
Sí, lo sé, pero estoy segura de que oyes cosas sobre él.
—Sólo cuando tú me dices algo—espetó—. Yo... no tenemos amigos comunes.
—¿Nunca te visita?
Su amiga palideció.
—No lo haría—contestó, forzando una son­risa—. Se podría decir que no nos llevamos bien. En fin, me voy a bailar. ¿Quieres venir conmigo?
Miley negó con la cabeza.
—No. Estoy demasiado cansada. Te veré en el trabajo.
—Claro. Tienes peor aspecto que cuando te marchaste. ¿Es que has visto a Nick?
Miley vaciló, herida.
—Oh, lo siento—continuó Demi—. Escucha, no me digas nada sobre Joe aunque te lo niegue y te juro que no volveré a sacar a colación a Nick. ¿Te parece bien? Lo siento de verdad. Supongo que ambas tenemos demasiadas heridas abiertas. Hasta luego.
Demi se marchó y Miley encontró con rapi­dez algo en lo que ocuparse, para no pensar más en su antiguo novio.
Pero le resultó difícil. La había abandonado el día anterior a la boda, cuando ya había enviado las invitaciones, cuando todo estaba preparado en la iglesia, cuando el párroco estaba dispuesto a oficiar la ceremonia. Miley había comprado un vestido precioso, con la ayuda económica de George; un detalle que aún enfadó más a Nick cuando lo supo. Y entonces, de repente, Selena dejó caer la bomba. Le dijo a Nick que man­tenía una relación con George Miller a cam­bio de dinero. Todo el mundo se enteró, porque Selena se encargó de propagar la calumnia por Bighorn. Las habladurías bastaron para sacar de sus casillas al hombre con el que iba a casarse. Abandonó a Miley y canceló la boda. Ni siquiera quería recordar las cosas terribles que había dicho.
Algunos de los invitados no recibieron la noti­cia de la cancelación a tiempo, y se presentaron en la iglesia esperando que la boda se llevara a cabo. Tuvo que enfrentarse a ellos y contarles lo sucedido. La habían humillado públicamente, y por si fuera poco el escándalo involucraba al pobre George. Tuvo que marcharse a Sheridan, al rancho donde tenía la central de su imperio económico. Algo que le dolió mucho, porque el rancho que tenía en Bighorn era su preferido. En realidad, no se había ido tanto por él como para evitar a Miley más sufrimientos, razón por la cual decidió marcharse del país. Pero Ben, su esposa y su hija sufrieron en cualquier caso la terrible situación que se había creado en el conservador e injusto pueblo. De nada sirvió que negara las acusaciones. No podía defenderse de las miradas de reproche, ni del desprecio. Las habladurías hirieron sobre todo a su madre, hasta el punto de que casi se quedó sin amigas, hasta el punto de que sufrió un ataque al corazón al saber cómo estaban tratando a su hija. Miley decidió entonces marcharse del pueblo para evitar más dolor a su madre. Y al irse, se llevó consigo un corazón roto.
Tal vez, si la boda no hubiera tenido que cele­brarse al día siguiente, las cosas habrían acabado de otro modo. Nick era un hombre de mal genio, muy impulsivo. No le gustaba que le levan­taran la voz. Miley supo que había hablado con tres personas, y que una de ellas era el sacer­dote que debía oficiar la ceremonia. Más tarde descubrió que los tres eran amigos de Selena y de su familia.
En cualquier caso, Nick ya estaba acostum­brado a los escándalos. Su padre había sido un jugador empedernido que había perdido todo lo que tenía, excepto a una mujer a la que escla­vizaba en los trabajos del hogar. Al final se sui­cidó por culpa de una deuda que no podía pagar.
Nick había tenido que observar cómo las cana­llescas gentes del lugar daban de lado a su madre, hasta que el dolor y la tristeza hicieron que apa­reciera muerta una mañana.
Miley lo animó como pudo. Asistió al fune­ral y no se apartó de él ni un solo instante. Sabía lo mucho que había querido a su madre. Con su muerte, y aunque intentara ocultarlo, se había roto algo en su interior. Nunca se recobró de la pérdida, y Selena aprovechó la circunstancia para intentar engatusarlo cuando Miley no se encontraba cerca. En su estado, había prestado atención a suaves palabras que no debía escu­char. Al final creyó a Selena, y se casó con ella. Nunca dijo a Miley que la amara. Poco antes de la boda, había empezado a conseguir con­tratos gracias a la excelente fama de Ben, y con el dinero pudo recuperar algunas de las tierras de su padre. Estaba empezando su escalada hacia el éxito cuando canceló la boda.
 El dolor que sintió fue tan terrible como si le hubieran clavado un cuchillo. Amaba a Nick más que a su propia vida. Su traición la destrozó. Sólo le consolaba saber que, al menos, no habían consumado su relación. Aunque aquello le habría dolido más a él. En su ceguera, habría pensado que mientras tanto se había estado acostando con George. De todas formas, no podía cambiar el pasado. Sólo podía continuar. Pero el futuro le parecía más negro aún y más vacío que el pasado.
Regresó al trabajo al cabo de unos días, apa­rentemente recobrada y sin preocupaciones. Pero aún tenía que asistir a la cita con el médico a finales de la primera semana.
No esperaba que descubriera nada. Estaba cansada y había perdido bastantes kilos. Probablemente necesitaba vitaminas, comprimidos de hierro o algo parecido. Cuando el médico le pidió que se hiciera unos análisis de sangre, fue al laboratorio y esperó pacientemente mien­tras le extraían la suficiente para hacer las prue­bas. Más tarde se marchó a casa, sin sospechar lo que iba a suceder.
El lunes por la mañana recibió una llamada de la consulta del médico. Le pidieron que se presentara de inmediato.
Estaba demasiado asustada como para pre­guntar por el motivo de tañía urgencia. Dejó su clase al cuidado del jefe de estudios y se mar­chó al despacho del doctor Claridge.

holap chicas, este capi va dedicado a yazz que ayer estuvo de cumple.. jeje amiwis te quiero muchop... :) espero que la hayas pasado super bien...

5 comentarios:

  1. aaaaa
    me encantooo
    que le pasara a Miley
    dios que no sea nada grave

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  2. oliss
    sis aahh me encaanto el capi
    y mas la foto picante
    me distraje jajajajaja

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  3. aaahh hermoso hermoso.. jeje un besooo t quiero Amigaa.. :)

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  4. que tendra Miley!!!??? me pone nerviosa jajaja:) seguire leyendooo

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  5. me gusto el cap
    y gracias
    seguire con los demas cap

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..