sábado, 21 de mayo de 2011

Novela Niley 18 - Camino al altar



Durante el resto del día, Maggie se comportó peor que nunca. Contestó varias veces de mala manera y se negó a obedecer, haciendo caso omiso de Miley cuando se dirigía a ella. Cuan­do terminaron las clases, esperó a que todos se marcharan para entrar de nuevo y mirar a su profesora.
—Mi padre dice que le gustaría que se mar­chara y que no regresara jamás—dijo en alto—. Dice que convierte su vida en un infierno y que no puede soportarla. ¡Dice que le pone enfermo!
Miley se ruborizó, sorprendida.
Maggie se dio la vuelta entonces y salió del aula. En realidad, no había mentido. Su padre había dicho algo muy parecido, aunque pensan­do en voz alta, y ella se había limitado a repetirlo en el lugar adecuado. Resultaba evidente que había conseguido herirla. Sólo quería vengarse de ella por lo que había sentido cuando la miró durante el recreo y se estremeció. Sabía que no le caía bien y no le importaba, porque la señorita Cyrus tampoco le gustaba a ella.
Maggie estuvo tranquila al día siguiente. No se metió con Miley e hizo el trabajo en clase. Pero una vez más se negó a realizar los deberes y retó a su profesora a suspenderla de nuevo. Hasta se atrevió a amenazarla diciendo que enviaría una nota a su padre de inmediato.
Miley no se tomó en serio su amenaza, pero no dijo nada. Cada día que pasaba se sentía peor, y tenía que hacer verdaderos esfuerzos para levantarse por la mañana para ir a trabajar. La enfermedad evolucionaba más deprisa de lo que había pensado, y la niña no facilitaba las cosas.
Durante el resto de la semana, Miley pensó en la posibilidad de cambiarla de clase. Pensó que podía hablar con la directora, y en cuanto terminaron las clases entró en su despacho.
La señora Jameson sonrió con cierta precau­ción cuando vio que Miley entraba y se sentaba frente a su escritorio.
Imagino que has venido para hablar de Mag­gie Jonas, otra vez.
—En efecto—dijo, sorprendida.
—Lo esperaba—declaró la mujer, con resig­nación—. La señorita Donalds se llevaba bastante bien con ella, pero ha sido la única profesora en muchos años que ha podido tratarla. Es una rebelde. Su padre viaja mucho, y siempre la deja con la familia de Julie. En cierta ocasión, oímos el rumor de que el señor Nick pensaba casarse de nuevo, y la niña se escapó de casa. No le gusta mucho la viuda de Holton.
Miley empezaba a preguntarse si aquella mujer le gustaría a alguien. Ya sabía algo sobre ella, gracias a los comentarios de Demi. Pero le sorprendía oír que Nick había considerado la posibilidad del matrimonio. Aunque podía tra­tarse de un falso rumor.
La directora suspiró y centró su atención en el tema principal.
—Supongo que quieres que cambie a Maggie de clase. Y me gustaría hacerlo, pero sólo tene­mos una clase de cuarto. Ten en cuenta que es un colegio pequeño. Lo siento mucho, de ver­dad. Pero no es posible. Tal vez, si hablaras con su padre...
—Ya lo he hecho—dijo con calma.
—¿Y bien?
—Dijo que si lo presionaba, haría lo posible para que me expulsaran del colegio. La directora apretó los labios.
—Bueno, ya hemos charlado sobre ello, y sabes que podría hacerlo. Es una situación bastante difícil. Siento no poder ser más optimista.
Miley se recostó en su asiento y suspiró.
—No debí regresar a Bighorn—dijo, casi pen­sando en alto—. No sé por qué lo hice.
—Puede que estuvieras buscando algo.
—Sí, algo que ya no existe—confesó, ausente—. Una parte perdida de mi vida que no encontraré aquí.
—Pero piensas quedarte hasta final de curso, ¿verdad? Tus alumnos dicen cosas maravillosas de ti. Sobre todo Julie—añadió con una sonrisa.
—Estudié con su padre, en esta misma escuela. Es exactamente igual que él.
—Lo conozco, y tienes razón. Se parecen mucho. Es una pena que no todos tus estudiantes puedan ser tan energéticos y entusiastas como ella.
—Sí, desde luego. Pero todos tienen su propia personalidad.
—Bueno, te daré todo el apoyo moral que pue­da. Tenemos un buen psicólogo infantil. Enviamos a Maggie un par de veces a verlo, pero ni siquiera abrió la boca. También lo enviamos a su casa para que hablara con el señor Jonas, pero se negó a colaborar. Es una situación muy compleja.
—Puede que se solucione por sí sola.
—¿Pensarás seriamente en la posibilidad de quedarte?—preguntó.
Miley no podía prometer algo así. Hizo un esfuerzo por sonreír y contestó:
       —Lo pensaré.
Cuando salió del despacho de la directora, estaba más deprimida que nunca. Maggie la odia­ba, y, obviamente, no querría colaborar con ella. Si las cosas seguían así, sólo era cuestión de tiempo que se viera obligada a suspenderla, y Nick regresaría para hablar con ella o haría lo posible para despedirla. No sabía si estaba preparada para enfrentarse a él de nuevo. Y en cuanto a la posibilidad de perder su puesto de trabajo, tampoco sabía si le importaba. Su salud empeoraría poco a poco, y entonces, carecería de importancia.
 capi dedicado a carito...
espero que les guste... aun me faltan otros 3 capis de la marathon.. jejeje... y a las amantes de jemi... marathon mañana.. jejeje..

4 comentarios:

  1. wau hermoso hermoso... y pobre d miley... espero que cambien las cosas... y no llegue a enfermarse peor... bue.. un besooo amiga tkmmmm... :)

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  2. oooww
    pobre de miley aww todo
    por esa enfermedad

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  3. que lindo cap, recien me entero que es una maraton jajajaja, espero tambien el de jemi porque comenze a leerlo :) besos eres genial :D

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  4. Awwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww!!!
    Thankz!!!
    Te ammoodoroooooooo!!!
    KaTy!!!
    Erz zuper!!!!
    Graciaz x dedicarme el qap!!
    Y zorry x rezien qomenTar!!!
    Ezqe el qole!!
    Y too ezo
    para mñn tengo una expozicion!!!
    Y ooo!!!
    ez orrible!!!!!!!!!!!!!
    Tq..!!!!
    Cuidate un eg!!
    mua mua!!
    xoxoxoxo

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..