sábado, 21 de mayo de 2011

Novela Niley 19 - Camino al altar


Al regresar a la clase descubrió a Nick, sen­tado sobre el escritorio. Llevaba un traje gris y una corbata roja, con un sombrero lejano y botas hechas a mano como perfecto complemento. En la mano llevaba el mismo anillo que había llevado siempre, incluso en la época en que estu­vieron comprometidos. Un anillo de oro de diez kilates, no demasiado caro y muy sencillo, con una simple inscripción, la letra «N». Su madre se lo había regalado cuando terminó los estudios en el instituto, y para comprarlo había tenido que trabajar muy duramente. El carísimo reloj que llevaba en la muñeca izquierda lo había con­seguido por sus propios méritos. Los Jonas no habían ganado suficiente dinero en toda su vida como para comprar algo así. Al pensar en ello, se preguntó si Nick no pensaría de vez en cuan­do en los duros días de su juventud.
En cuanto entró en la habitación, se volvió y la miró. Miley llevaba un vestido de color crema y el pelo recogido en un moño. Parecía más delgada que nunca, y muy digna.
—Has cambiado mucho—dijo él, de forma involuntaria.
Caminó hacia el escritorio y se sentó. Andar, aunque fuera poco, la cansaba terriblemente. Lo miró con fatiga y declaró:
—Estaba pensando lo mismo de ti. En fin, tengo que marcharme a casa. Sé por qué has venido. Pero no podemos cambiar a Maggie a otra clase, porque no hay ninguna. La única alternativa es que abandone mi puesto de trabajo.
—Ésa no es la razón por la que estoy aquí.
—¿No?
Nick agarró un clip que había sobre el escri­torio y lo miró.
—Pensé que podríamos cenar juntos. Podría­mos hablar sobre Maggie.
Miley se encontraba tan mal que sentía náu­seas. Apenas oía su voz.
—¿Cómo has dicho?
—He dicho que podíamos cenar juntos esta noche—contestó, frunciendo el ceño—. Tienes muy mala cara. Échate hacia delante.
Miley obedeció e inclinó la cabeza, apo­yándola sobre las manos. Los mareos y náuseas se repetían día a día, cada vez con mayor inten­sidad y frecuencia. Ni siquiera sabía cuánto tiem­po podría continuar trabajando con normalidad. Y la idea la asustaba. Tendría que arreglarlo todo para empezar con el tratamiento, mientras aún estuviera a tiempo. Una cosa era decir que la muerte no importaba, cuando se estaba sano, y otra muy distinta enfrentarse realmente a ella.
—Estás muy delgada—continuó él—. ¿Has vis­to a un médico?
—Si alguien vuelve a preguntarme algo así... Sí, he ido al médico. Sólo estoy algo cansada. Ha sido un año muy difícil.
Respiró profundamente y levantó la cabeza de nuevo. Se echó el pelo hacia atrás, intentando contener el mareo.
—Sí, lo sé—dijo, ausente, mientras la obser­vaba.
Miley observó su preocupada mirada. En otras circunstancias la habría analizado, pero estaba demasiado agotada como para que le importase.
—Maggie ha estado causando problemas a todo el mundo—dijo, sin que lo esperara—. Sobre todo a ti. Pensé que, si charlábamos sobre ello, podríamos encontrar alguna solución.
—Creí que mi opinión no te importaba.
—Tengo demasiadas cosas en la cabeza, pero tu opinión me importa mucho. Tenemos que hablar.
Miley quiso decirle que no comprendía por qué. No entendía que quisiera hablar con ella cuando le había dicho a su hija que no la sopor­taba y que deseaba que se marchara del pueblo. Pero no lo mencionó. No habría sido demasiado educado por su parte, aunque le doliera terri­blemente.
—¿Y bien?—preguntó, impaciente.
Me parece perfecto. ¿A qué hora quieres que te vea, y dónde?
La pregunta pareció sorprenderlo.
—En tu casa, por supuesto. Iré a recogerte a eso de las seis.
Pensó que debía negarse, pero bastó una mira­da a sus ojos negros para convencerse de lo con­trario. Con tristeza, se dijo que sería su última cita. La última cita antes de que los aconteci­mientos se desencadenasen hacia un final trá­gico.
—De acuerdo—dijo, haciendo un esfuerzo por sonreír.
Nick la observó mientras ordenaba con paciencia los papeles que tenía sobre el escritorio. Se fijo en sus manos, mucho más delgadas de lo normal. Comprendía que la muerte de su madre la hubiera afectado, pero aquello parecía algo más que una depresión común. Estaba en los huesos.
—Te veré a las seis—dijo Miley.
Salieron juntos de la clase. Nick era per­fectamente consciente de su fragilidad. Y, sin embargo, los años no parecían haber pasado. Aún era mucho más alto que ella, y cuando la miraba veía a una jovencita vivaz y encantadora de dieciocho años, y no a una mujer de veintisiete. Se preguntó qué habría pasado para que su personalidad cambiara de forma tan drástica. Como si su joven cuerpo albergara un alma vieja. Tal vez fuera él el culpable.
Miley lo miró con curiosidad.
—¿Querías algo más?
Nick se encogió de hombros.
—Maggie me enseñó el diez que le habías puesto.
—No fue cosa mía. Se lo ganó. Hizo un buen trabajo.
—Es una chica brillante cuando quiere—dijo, metiéndose las manos en los bolsillos—. Dije cosas terribles la última vez que nos vimos, y quiero disculparme. Me excedí.
No quiso ir más lejos y reconocer que Maggie le había mentido. Se trataba de algo que aún le dolía, tanto como las mentiras de Selena habían dolido a Miley. Resultaba difícil admitir que se parecía demasiado a su madre.
—Cualquier padre se habría preocupado al saber que su hija había sacado un cero.
—Yo no he sido muy buen padre—confesó de repente—. En fin, te veré a las seis.
 Miley lo observó con tristeza mientras se alejaba. La visión de sus anchos hombros le recordó el día que rompieron su compromiso.
 Nick se detuvo en la puerta del colegio, como si hubiera notado que lo estaba observan­do. Se dio la vuelta de repente y la miró. Fue algo tan súbito que notó su profunda angustia. De hecho, vaciló al verla; debía tener la misma expresión que nueve años atrás, cuando la dejo. Pero no podía estar seguro, porque en aquella ocasión no se había vuelto para mirarla.
La profesora respiró profundamente e intentó mantener la compostura. No dijo nada. No había nada que decir. Nada que no hubiera dicho ya su rostro.
—A las seis—repitió Miley.
Él asintió. Y esta vez, se marchó
 capi dedicado a ro... sis te quiero muchop!!!

4 comentarios:

  1. Me encanto *-* ..
    Me encanta esta pareja :D....
    y tus noves..

    Anonima Fiel

    ResponderEliminar
  2. wauu q lindo q lindo.. jeje y a la vez muy trist.. :) pero lindo.. t kiero amiga.. un beso.. :)

    ResponderEliminar
  3. Pobre Miley.. espero que mejore, y estoy segura de que Nick va a darse cuenta solo de que algo malo le pasa :( amo tu nove :)

    ResponderEliminar

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..